CUESTIONARIO ROMANO II SEGUNDA EVALUACION 1. Que es una ley Rogata?: Son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado, y que luego deberán ser ratificadas por el Senado. 2. Que es una ley data?: Las que son emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios 3. Que es fuente del derecho?: Se llama Fuente de Derecho, a todo aquello que origina la aparición de una norma jurídica 4. Cuáles son los requisitos para que la costumbre sea aceptada como tal?: Que correspondiera a una necesidad social y no a una simple tolerancia.Que se mantuviera durante largo tiempo.Que fuera practicada de manera constante. 5. Para los romanos que es la lex?: Es lo que el pueblo manda y establece. 6. Cuáles son las partes de la ley?: praescriptio, rogatio y sanctio 7. Que establece la ley del talión?: El principio de proporcionalidad 8. Que son los plebiscitos para los romanos?: Es lo que la plebe manda y establece. 9. Que son los senadoconsultos?: Es lo que el Senado manda y establece. 10. Quien ordenó la elaboración del Corpus Iuris Civilis?: Justiniano. 11. Donde aparece escrita por primera vez la ley del talión?: En el Código de Hammurabi. 12. Cuales era las funciones del senado?: Asesoramiento y consejo de los magistrados. 13. Quien convocaba al senado?: Los cónsules, los pretores, los tribuniplebis y el emperador. 14. Cuáles son los tipos de constituciones de los emperadores?: Edicto, decreto, mandato y rescripto. 15. Que es potestad?: Facultad de imponer normas de conducta. 16. Que es imperio?facultad de ejecutar o hacer cumplir las normas de conducta. 17. Que es un magistrado dictador? Magistratura que se nombraba a requerimiento de uno cualquiera de los cónsules y por orden del senado, siempre que la nación romana afrontaba conflictos bélicos. 18. Quienes son los tribunos de la plebe? Magistrados de extracción plebeya, creados para defender a su clase de la patricia, con personalidad inviolable y con derecho de veto respecto de las decisiones adoptadas por los cónsules que resultaran lesivas a la plebe. 19. Quienes eran los asistentes de los Tribunos de la Plebe? Los ediles plebeyos, llamados así por haber sido guardianes del archivo de la plebe en el templo de Ceres y tenían atribuciones policivas. 20. Quienes fueron los cuestores? Eran los encargados de manejar la contabilidad del Estado romano y los recursos públicos. 21. Quienes eran los ediles curules? Fueron los jefes de policía sin imperium, con atribuciones similares a las de los ediles plebeyos. 22. Quienes eran los Pretores? Magistrados cuya función principal era la de administrar justicia en la fase in iure, conceder interdictos, restitutiones in integrum y otras funciones judiciales. 23. Que es el Pretor Urbano?El Pretor urbanus, estaba llamado a intervenir en los litigios que se suscitaban entre los ciudadanos romanos, regidos por el iuscivile y, por tanto, sujetos a normas legales precisas. 24. Que es el Pretor Peregrino? El pretor peregrinus intervenía en los litigios entre peregrinos, o de estos con los ciudadanos romanos (inter cives et peregrinus). 25. Que es jurisprudencia? Son las respuestas de los prudentes, los juicios y opiniones de aquellos que tenían permiso de sentar derecho, con el agregado de que cuando las opiniones de todos aquellos eran unánimes tenían fuerza de ley. 26. Que es la ley de cita?”, Ley según la cual, solo podrían servir de fundamento a los fallos, las opiniones de los jurisconsultos Gayo, Papiniano, Paulo, Ulpiano y Modestino; que si ellas no eran concordantes, debía prevalecer el criterio mayoritario; y que si esa mayoría no era obtenible, porque alguno de tales jurisconsultos no hubiese tratado la materia, prevalecía la opinión de Papiniano; pero que si éste no había hecho pronunciamiento alguno respecto al caso, el juez quedaba en libertad de escoger. 27. Quienes son los jurisconsultos?Las personas versadas en la ciencia de las leyes, que hace profesión de explicarlas o de dar respuesta sobre las cuestiones de derecho a los que le consultan. 28. Cuáles son las etapas de la jurisprudencia?arcaica, preclásica, clásica y postclásica. 29. En manos de quien se encontraba la administración de justicia en la época arcaica? En los sacerdotes del Estado o sacerdotes públicos en cuyas manos estaban la aplicación y el desarrollo del derecho sacro. 30. Cuando se crearon las XII tablas? En el 450 a.C. 31. De donde provenían los sacerdotes? Pertenecían a los Colegios de Pontífices. 32. En la época arcaica con queestabarelacionado el conocimiento del derecho?Esta primera etapa estuvo influenciada por la cultura griega, cuyo pensamiento filosófico y jurídico estaba fuertemente inspirado en cuestiones de índole divina. 33. Quienes eran los decenviros? Una especie de comisión de diez legisladores, a quienes se les encomendó la tarea de codificar las leyes. Estos tenían poder absoluto y una duración de cargo de dos años. 34. Que se registraba en los Libri Pontificales? Las consultas jurídicas al pueblo, basándose en fórmulas monopolizadas por el sacerdocio. 35. Quienes eran los prudentes? Conocedores prácticos del derecho, que eran juristas que no pertenecían a los colegios de pontífices, quienes empezaron a emitir opiniones, preparar estudios y brindar asesorías a las que se llamó “responsa”. 36. Cuáles eran las actividades de los juristas?: respondere, cavere, agere y scribire. 37. Qué es cavere? Redactar documentos jurídicos. 38. Qué es agere? Asistir a las partes durante el litigio 39. Qué es escribare? Elaborar obras doctrinales de derecho 40. Qué es el iuspublicerespondendi ex auctoritate Principis? Facultadque le dio el emperador a los más destacados para que sólo ellos pudieran emitir dictámenes en nombre del él. 41. Cómo se llamó el derecho creado por los magistrados?Este derecho creado por los magistrados se llamó derecho honorario (iushonorarium). 42. En año apareció el Corpus Iuris Civilis? La codificación propuesta por Justiniano apareció en el año 533 D.C. y entró en vigor en el Imperio Romano de Oriente, cuando se reconquistó Italia. 43. Cuáles son las fuentes del derecho civil romano 44. Para Bofante que es la ley?Ley es modo de formación del derecho por obra de los órganos destinados a ese fin. 45. Que es la ley pública?una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo. 46. Que es la ley privada? Sujeción voluntaria de los individuos a las prescripciones de un negocio privado. 47. Qué es necesaria para la validez de la ley?Autorización responsable que da el pueblo al magistrado que la solicita 48. Qué son las leyes censoriae? son las disposiciones que emanan de los censores 49. Cuando las leyes tiene un solo nombre? La ley tiene un solo nomen,cuando es debida a la propuesta de un dictador. 50. Cuando las leyes tienen dos nombres?Cuando la rogatio ha sido hecha por los cónsules. 51. Qué es la praescriptio? En los comicios romanos, dentro del Derecho Público, la primera parte de la ley votada, con las indicaciones de la fecha, proponente y primera tribu o centuria que votaba. 52. Que es larogatio? texto propiamente dicho, cuyo contenido ha de ser interpretado por los juristas, los cuales ordinariamente lo hacían en tono extensivo y conforme más al sentido que a la letra. 53. Que es la sanctio? Donde se fijan los límites de la eficacia de la ley y su relación con las anteriores, de modo que la ley ha de respetar las mores maiorum y las legessacratae. Cuando una ley nueva estaba en contradicción con una de las citadas leyes antiguas o con la vieja moralidad, quedaba derogada la parte correspondiente de la nueva ley. 54. Como se clasifican las leyes según la sanctio? De acuerdo con su sanctio suelen clasificarse las leyes romanas en perfectae, minus quamperfectae e imperfectae. 55. Que es ley perfecta? Cuando es violada, castiga declarando el acto nulo. Ley más que perfecta: su violación conlleva la nulidad del acto y una pena. 56. Que es ley imperfecta? No declara la nulidad del acto en su contra ni prevé una sanción para quien la quebrante. 57. Que es ley minus perfecta? Castiga a los transgresores con una pena pero no declara nulo el acto. 58. Cuál es el órgano que tenía la competencia de producción de leyes? Los Comicios 59. Que son los comicios? Entre los romanos, los Comicios Curiados (comitiacuriata) era una asamblea de carácter político, cuya función era sancionar las decisiones del rey y aprobar o vetar las propuestas de ley. 60. Porque la ley ha de respetar el MorusMaiorum? ya que la ley viene a ser una confirmación de la tradición de una moralidad respetada que trata de defender a la sociedad contra los malos usos nuevos.

CUESTIONARIO ROMANO II SEGUNDA EVALUACION

1. Que es una ley Rogata?: Son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado, y que luego deberán ser ratificadas por el Senado.
2. Que es una ley data?: Las que son emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios
3. Que es fuente del derecho?: Se llama Fuente de Derecho, a todo aquello que origina la aparición de una norma jurídica
4. Cuáles son los requisitos para que la costumbre sea aceptada como tal?: Que correspondiera a una necesidad social y no a una simple tolerancia.Que se mantuviera durante largo tiempo.Que fuera practicada de manera constante.
5. Para los romanos que es la lex?: Es lo que el pueblo manda y establece.
6. Cuáles son las partes de la ley?: praescriptio, rogatio y sanctio
7. Que establece la ley del talión?: El principio de proporcionalidad
8. Que son los plebiscitos para los romanos?: Es lo que la plebe manda y establece.
9. Que son los senadoconsultos?: Es lo que el Senado manda y establece.
10. Quien ordenó la elaboración del Corpus Iuris Civilis?: Justiniano.
11. Donde aparece escrita por primera vez la ley del talión?: En el Código de Hammurabi.
12. Cuales era las funciones del senado?: Asesoramiento y consejo de los magistrados.
13. Quien convocaba al senado?: Los cónsules, los pretores, los tribuniplebis y el emperador.
14. Cuáles son los tipos de constituciones de los emperadores?: Edicto, decreto, mandato y rescripto.
15. Que es potestad?: Facultad de imponer normas de conducta.
16. Que es imperio?facultad de ejecutar o hacer cumplir las normas de conducta.
17. Que es un magistrado dictador? Magistratura que se nombraba a requerimiento de uno cualquiera de los cónsules y por orden del senado, siempre que la nación romana afrontaba conflictos bélicos.
18. Quienes son los tribunos de la plebe? Magistrados de extracción plebeya, creados para defender a su clase de la patricia, con personalidad inviolable y con derecho de veto respecto de las decisiones adoptadas por los cónsules que resultaran lesivas a la plebe.
19. Quienes eran los asistentes de los Tribunos de la Plebe? Los ediles plebeyos, llamados así por haber sido guardianes del archivo de la plebe en el templo de Ceres y tenían atribuciones policivas.
20. Quienes fueron los cuestores? Eran los encargados de manejar la contabilidad del Estado romano y los recursos públicos.
21. Quienes eran los ediles curules? Fueron los jefes de policía sin imperium, con atribuciones similares a las de los ediles plebeyos.
22. Quienes eran los Pretores? Magistrados cuya función principal era la de administrar justicia en la fase in iure, conceder interdictos, restitutiones in integrum y otras funciones judiciales.
23. Que es el Pretor Urbano?El Pretor urbanus, estaba llamado a intervenir en los litigios que se suscitaban entre los ciudadanos romanos, regidos por el iuscivile y, por tanto, sujetos a normas legales precisas.
24. Que es el Pretor Peregrino? El pretor peregrinus intervenía en los litigios entre peregrinos, o de estos con los ciudadanos romanos (inter cives et peregrinus).
25. Que es jurisprudencia? Son las respuestas de los prudentes, los juicios y opiniones de aquellos que tenían permiso de sentar derecho, con el agregado de que cuando las opiniones de todos aquellos eran unánimes tenían fuerza de ley.
26. Que es la ley de cita?”, Ley según la cual, solo podrían servir de fundamento a los fallos, las opiniones de los jurisconsultos Gayo, Papiniano, Paulo, Ulpiano y Modestino; que si ellas no eran concordantes, debía prevalecer el criterio mayoritario; y que si esa mayoría no era obtenible, porque alguno de tales jurisconsultos no hubiese tratado la materia, prevalecía la opinión de Papiniano; pero que si éste no había hecho pronunciamiento alguno respecto al caso, el juez quedaba en libertad de escoger.
27. Quienes son los jurisconsultos?Las personas versadas en la ciencia de las leyes, que hace profesión de explicarlas o de dar respuesta sobre las cuestiones de derecho a los que le consultan.
28. Cuáles son las etapas de la jurisprudencia?arcaica, preclásica, clásica y postclásica.
29. En manos de quien se encontraba la administración de justicia en la época arcaica? En los sacerdotes del Estado o sacerdotes públicos en cuyas manos estaban la aplicación y el desarrollo del derecho sacro.
30. Cuando se crearon las XII tablas? En el 450 a.C.
31. De donde provenían los sacerdotes? Pertenecían a los Colegios de Pontífices.
32. En la época arcaica con queestabarelacionado el conocimiento del derecho?Esta primera etapa estuvo influenciada por la cultura griega, cuyo pensamiento filosófico y jurídico estaba fuertemente inspirado en cuestiones de índole divina.
33. Quienes eran los decenviros? Una especie de comisión de diez legisladores, a quienes se les encomendó la tarea de codificar las leyes. Estos tenían poder absoluto y una duración de cargo de dos años.
34. Que se registraba en los Libri Pontificales? Las consultas jurídicas al pueblo, basándose en fórmulas monopolizadas por el sacerdocio.
35. Quienes eran los prudentes? Conocedores prácticos del derecho, que eran juristas que no pertenecían a los colegios de pontífices, quienes empezaron a emitir opiniones, preparar estudios y brindar asesorías a las que se llamó “responsa”.
36. Cuáles eran las actividades de los juristas?: respondere, cavere, agere y scribire.
37. Qué es cavere? Redactar documentos jurídicos.
38. Qué es agere? Asistir a las partes durante el litigio
39. Qué es escribare? Elaborar obras doctrinales de derecho
40. Qué es el iuspublicerespondendi ex auctoritate Principis? Facultadque le dio el emperador a los más destacados para que sólo ellos pudieran emitir dictámenes en nombre del él.
41. Cómo se llamó el derecho creado por los magistrados?Este derecho creado por los magistrados se llamó derecho honorario (iushonorarium).
42. En año apareció el Corpus Iuris Civilis? La codificación propuesta por Justiniano apareció en el año 533 D.C. y entró en vigor en el Imperio Romano de Oriente, cuando se reconquistó Italia.
43. Cuáles son las fuentes del derecho civil romano
44. Para Bofante que es la ley?Ley es modo de formación del derecho por obra de los órganos destinados a ese fin.
45. Que es la ley pública?una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo.
46. Que es la ley privada? Sujeción voluntaria de los individuos a las prescripciones de un negocio privado.
47. Qué es necesaria para la validez de la ley?Autorización responsable que da el pueblo al magistrado que la solicita
48. Qué son las leyes censoriae? son las disposiciones que emanan de los censores
49. Cuando las leyes tiene un solo nombre? La ley tiene un solo nomen,cuando es debida a la propuesta de un dictador.
50. Cuando las leyes tienen dos nombres?Cuando la rogatio ha sido hecha por los cónsules.
51. Qué es la praescriptio? En los comicios romanos, dentro del Derecho Público, la primera parte de la ley votada, con las indicaciones de la fecha, proponente y primera tribu o centuria que votaba.
52. Que es larogatio? texto propiamente dicho, cuyo contenido ha de ser interpretado por los juristas, los cuales ordinariamente lo hacían en tono extensivo y conforme más al sentido que a la letra.
53. Que es la sanctio? Donde se fijan los límites de la eficacia de la ley y su relación con las anteriores, de modo que la ley ha de respetar las mores maiorum y las legessacratae. Cuando una ley nueva estaba en contradicción con una de las citadas leyes antiguas o con la vieja moralidad, quedaba derogada la parte correspondiente de la nueva ley.
54. Como se clasifican las leyes según la sanctio? De acuerdo con su sanctio suelen clasificarse las leyes romanas en perfectae, minus quamperfectae e imperfectae.
55. Que es ley perfecta? Cuando es violada, castiga declarando el acto nulo. Ley más que perfecta: su violación conlleva la nulidad del acto y una pena.
56. Que es ley imperfecta? No declara la nulidad del acto en su contra ni prevé una sanción para quien la quebrante.
57. Que es ley minus perfecta? Castiga a los transgresores con una pena pero no declara nulo el acto.
58. Cuál es el órgano que tenía la competencia de producción de leyes? Los Comicios
59. Que son los comicios? Entre los romanos, los Comicios Curiados (comitiacuriata) era una asamblea de carácter político, cuya función era sancionar las decisiones del rey y aprobar o vetar las propuestas de ley.
60. Porque la ley ha de respetar el MorusMaiorum? ya que la ley viene a ser una confirmación de la tradición de una moralidad respetada que trata de defender a la sociedad contra los malos usos nuevos.

CUESTIONARIO ROMANO I ULTIMA EVALUACION Tema 9  1.- Cómo definían los romanos el matrimonio? Era definido como “La unión entre un hombre y una mujer, para crear una familia, y tener una divina y humana convivencia”. 2.- Qué establecía la Ley de Canuleia? El matrimonio les fue permitido a todos los ciudadanos, así como la unión entre los patricios y los plebeyos. 3.- Qué permitía la concesión del ius trium liberorum? Permitía a las mujeres la gestión propia de sus bienes (sin la interferencia del marido o del padre), pudiendo legalmente heredar y legar. 4.- Qué es el Conubium? La capacidad jurídica matrimonial recibía el nombre de conubium y de ella gozaban únicamente los ciudadanos romanos. Los extranjeros, los esclavos, los actores y los que se dedicaban a la prostitución tenían prohibido contraer matrimonio, aunque el conubium podía concederse en casos excepcionales. 5.- Cual era la edad mínima que debían tener las personas para casarse? Estaba relacionada con la pubertad (pubertas). En el caso de los hombres, la edad fijada eran los catorce años (ser púber) y en las mujeres los doce años (viri potens, “que pudieran soportar varón”). 6.- En qué consistía el Consentimiento? El consentimiento requerido para contraer matrimonio era el de los contrayentes y el de los pater familias. 7.- Qué es la potestad in manus? Consistía en una facultad accesoria al matrimonio en la cual la mujer se convierte en parte de la familia del marido (loco filiae) como un hijo de familia. 8.- Cuales son las dos formas jurídicas para contraer matrimonio? Existían dos formas jurídicas para contraer matrimonio: el cum manu (también llamado in manum) y el sine manu. 9.- En que consistía el matrimonio cum manu? La mujer pasaba de la autoridad de su padre a la del marido. Se trataba de una forma patriarcal de matrimonio, dado que la mujer no tenía ningún tipo de derechos sobre sus bienes e incluso sobre su propia vida. 10.- Tipos de matrimonio cum manu? El matrimonio cum manu se manifestaba en tres formas: el confarreatio, el coemptio y el usus. 11.- Qué es el Confarreatio? El confarreatio era la más antigua y solemne forma de matrimonio en la Roma Antigua, siendo practicada por los patricios durante esos tiempos. Era práctica obligatoria entre los Rex Sacrorum, los Flamen Dialis, los Flamen Martialis y los Flamen Quirinalis, además sólo podían casarse de esta forma, estos sacerdotes tenían que ser hijos de las parejas casadas en un confarreatio. 12.- Qué es el Coemptio? El coemptio si fue una restauración simbólica de los tiempos remotos en los que los hombres compraban a las mujeres para poder casarse. Requería únicamente cinco testigos, ante los cuales el novio pagaba al padre de la novia una moneda de plata y una de bronce, lo que colocaba al hombre en un equilibrio seguro. 13.- Qué es el Usus? El matrimonio por usum o usus era una de las tres formas de matrimonio, junto a la confarreatio y al coemptio admitidas en el Derecho Romano para la celebración del matrimonio. Para poder llevar a cabo esta forma de matrimonio la novia debía haber estado un año con su novio. Para disolver el matrimonio era necesario que la novia durmiera durante tres noches seguidas fuera de su casa (trinoctio). 14.- Cuales son las causales de extincion del matrimonio? Muerte, Adulterio, Capitis Diminutio, Divorcio y Viudez 15.- Cuando les era permitido casarse a los viudos? Si uno o los dos cónyuges fallecen. A los viudos les era permitido casarse de inmediato mientras que las mujeres tenían que esperar diez meses, alargándose este período en la época de Augusto a doce meses. 16.- Qué es el adulterio? El adulterio (adulterium) ocurría cuando un hombre, casado o soltero, mantenía relaciones sexuales con una mujer casada. Si el hombre tenía relaciones con prostitutas o esclavas, estas relaciones no eran consideradas como adulterio. 17.- Cuales eran las sanciones para una mujer culpable de adulterio? Eran la confiscación de la mitad de su dote y de la tercera parte de sus bienes y el exilio en alguna isla desierta, como a la isla de Pandataria (actual Ventotene). También era obligada a usar un vestido y no podía volver a casarse, asumiendo la condición de Probosa (infame), y se le colocaba en el mismo estatus que las prostitutas. 18.- Cuales eran las sanciones para un hombre culpable de adulterio? En el caso del hombre, se le confiscaba la mitad de sus bienes y el exilio en alguna isla (obviamente que no sería la misma isla hacia donde había sido enviada la mujer que había practicado el adulterio); podía ser condenado a trabajos forzados en las minas. 19.- Cuando la Capitis Diminutio es causa de extinción del matrimonio? Que cualquiera de los dos contrayentes sufriera una disminución de su capacidad jurídica, en sus estados de: Libertad o Ciudadanía. No en el de Familia, pues el matrimonio podía darse entre Alieni Iuris, siempre que éstos tuvieran autorización de su Pater Familias. 20.- Qué es el Divorcio? Consistía en la ruptura legal de la relación marital. 21.- Qué es la “repudiación”? Consistía en que uno de los cónyuges de manera individual declaraba su intención de extinguir el matrimonio. 22.- Qué es el “mutuo disentimiento? Cuando a petición de ambas partes se requería el fin de la relación marital. Atendiendo al principio de que el matrimonio debía ser consentido. 23.- Qué es el concubinatus? Era la unión entre dos personas libres a quienes les era impedido casarse, como por ejemplo, el gobernador de una provincia y una mujer de otra región. Los requisitos eran la edad legal y el consentimiento, y no era necesaria una dote. Los hijos de estas uniones no estaban sujetos a la autoridad del padre y se quedaban con la nomenclatura de la madre. 24.- Qué es el contubernium? Era la unión (sin ningún tipo de reconocimiento legal) entre dos personas con la condición de esclavos o entre un esclavo y una persona libre que vivían juntos como marido y mujer (contubernales). El consentimiento para la unión tenía que ser concedido por un amo, que en cualquier momento podría disolver. 25.- Qué es la tutela? Es el poder otorgado por el derecho civil a una persona con el objeto de que esta proteja a otra por razones de sexo o edad. 26.- Clases de tutela? Tutela testamentaria, tutela de impúberes, tutela legítima, tutela legítima del patrono, tutela de ascendiente emancipador, tutela fiduciaria, tutela dativa 27.- Que es la Tutela Testamentaria? Es aquella que se confiere por testamento por las personas autorizadas por la ley. 28.- Que es la Tutela de Impuberes? Cuando los menores quedan sin quien ejerza sobre ellos la patria potestad y los que la ejercían no designaron tutor testamentario, la tutela corresponderá a los parientes del menor. 29.- Que es la Tutela Legítima? Es la que tiene lugar cuando no existe tutor testamentario o cuando los padres pierden el ejercicio de la patria potestad, a cargo de personas señaladas directamente en la ley. 30.- Que es la Tutela Legítima del Patrono? La tutela patronarum derivó del derecho de patronato, o sea, de los derechos y obligaciones existentes entre el dueño o amo y el esclavo manumitido o liberto. El patrono entonces, pasaba a sur tutor del impúber manumitido y, en caso de muerte del patrono, la tutela a sus hijos sobre el incapaz manumitido, con los derechos de patronato. 31.- Que es la Tutela de Ascendiente Emancipador? Se producía cuando, al emancipador, al hijo impúber, éste salía de la patria potestad y quedaba como hijo sui juris impúber. A los fines de su protección, se le confería la tutela al ascendiente emancipador. 32.- Que es la Tutela Fiduciaria? En caso de que falleciera el ascendiente, que emancipaba al impúber, correspondía la tutela a sus hijos agnados, quienes entonces, se denominaban tutores fiduciarios. Si quien emancipaba al impúber era un extraño, éste, Adquiriendo los derechos de patronato, gozaban del derecho de tutela, la cual en este caso, se llamó también fiduciaria. 33.- Que es la Tutela Dativa? Es aquella que surge a falta de tutela testamentaria y de tutela legítima, y la que corresponde a los menores emancipados para casos judiciales 34.- Cuando la tutela se extingue? Por la muerte del pupilo o porque desaparezca su incapacidad. Cuando el incapacitado, sujeto a tutela entre a la patria potestad por reconocimiento o por adopción y por maltrato inferido a los menores o incapacitados. 27.- Que es la curatela? Se entendía por ella un cargo público que obligaba a una persona designada por la ley o por el magistrado a dirigir la administración de los bienes de un sui iuris púber e incapaz de ejercer por sí solo sus derechos. 28.- Qué es la Adopción? La adopción es la institución del derecho civil por la cual se crea entre dos personas un vínculo similar al que deriva de la filiación. 29.- Tipos de adopción en el derecho romano primitivo? La adrogación y la adopción propiamente dicha.- 30.- Qué es la adrogación? La adrogación era el acto por el cual un padre de familia, es decir, un individuo sui juris, independiente de toda autoridad paterna, se sometía al poder paternal de otro padre de familia. 31.- Donde se celebraba la adrogación? Se celebraba ante los comicios curiados en presencia del Pontífice. Esta intervención de la autoridad religiosa, se hacía necesaria pues, al pasar un jefe de familia bajo la potestad de otro jefe, una familia con su respectivo culto, se extinguía. 32.- Cómo se formalizaba la adrogación? La adrogatio se formalizaba por medio de tres interrogaciones, luego de un informe confeccionado por los pontífices.- Las preguntas se dirigían al adrogante, y al adrogado, y si ellos manifestaban su conformidad, el pueblo, por último, manifestaba su aprobación a través de su voto, con lo que quedaba sancionada la ley respectiva. 33.- Cuales eran los requisitos para adrogar? Para adrogar se necesitaba que el adrogante, fuera de reunir las condiciones de rigor para la adopción de los alieni iuris, acreditara tanto tener al menos 60 años para presumir que ya no tendría descendencia en justas nupcias, como que tampoco tenía otro hijo distinto del adrogado. 34.- Qué es la adopción? La adopción era el acto por el cual un alieni juris se sometía al poder paternal de otro padre de familia. 35.- Cuales eran los requisitos para adoptar? Solamente podían adoptar los ciudadanos romanos, paterfamilias, sui iuris; pero siempre que contaran con la aptitud física para engendrar, ya que la adopción debía imitar la naturaleza (el castrado, por ejemplo, no podía adoptar); y, además, el adoptante debía superar al menos en 18 años al adoptado si lo era a título de hijo, y en 36 años si lo era en el carácter de nieto, en el entendido de que cada 18 años se sucedía una generación. Tema 10 1.- Cuál es el concepto de Patrimonio para los romanos? Son los bienes que heredan los hijos de su padre y abuelos (Patri »padre y onium »recibido), el patrimonio sólo se usaba por derecho paterno. 2.- Qué son los cognados? Los herederos de la madre se llamaban “cognados”. 3.- Qué son los agnados? Los herederos del padre se llamaban “agnados”. 4.-Quién responde tras la muerte del padre? Las deudas eran transmisibles, ya que tras la muerte del padre el sucesor respondía por los mismos deberes que en vida este había incumplido. 5.- Qué se quiere decir “que el deudor responde con todo su patrimonio? Se quiere decir solamente que responde con todos sus bienes. Por lo tanto damos a entender que el patrimonio llega a formar una entidad unitaria. 6.- Qué es el patrimonio neto? Es lo que queda del activo después de deducir el pasivo, o sea, las deudas del titular (bona non intelliguntur) 7.- Cuáles son los tipos de patrimonio para los romanos? Para los romanos existían dos tipos de patrimonios: res in patrimonio y res extra patrimonio. Contenido patrimonial 8.- Quién era el titular de derecho patrimonial? El pater familias era el único que podía ser titular de derecho patrimonial. 9.- Qué es el régimen Peculium? Esta era una masa de bienes o de dinero que el pater familias solía ceder al filius familias o al esclavo para su disfrute y administración 10,- Qué es el Peculium profecticium? Consiste en una masa de bienes o dinero, concedida por el pater al filius o esclavo en goce de administración y cuya propiedad se reserva. 11.- Qué es el Peculium castrense? Es el que estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría en el ejército. Al filius familias se le reconoció la facultad de reconocer esos bienes por testamento; más tarde también por actos entre vivos, pero si el filius familias moría sin haber otorgado testamento, el peculio pasaba a ser propiedad del pater familias 12.- Que es el Peculium quasicastrense? Es el que estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría como funcionario de la corte imperial o en distintas funciones civiles y religiosas. 13.- Que es el Peculium adventicium? Es el que estaba formado por los bienes procedentes de la madre que adquiría tanto por herencia testamentaria como legitima. Sobre los bienes el padre tenía el peculio y la administración.. 14.- Como está compuesto el patrimonio? Estaba conformado por dos grandes categorías de derechos: los derechos reales y los derechos personales. 15.- Que son los derechos reales? Es la potestad o facultad que corresponde a una persona sobre una cosa específica. 16.- Características de los derechos reales Son absolutos; Son transmisibles; No se extinguen por el no uso; Son preferentes; Los derechos son limitados 17.- Cuál era el concepto de cosa para los romanos? Denominaban a la cosa como “res”, esta es todo objeto extraño al hombre que ocupa un lugar en el espacio. El vocablo cosa (res) se usa para indicar todo aquello que puede ser objeto de derechos, es decir todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o abstracta y que sea susceptible de apreciación económica. 18,- Cual es la división clásica de las cosas? Res intra commercium y res extra commercium. 19.- Qué es res nullius? Son las res intra commercium las que no son propiedad de nadie 20.- Qué es res delictae? Son aquéllas cuya propiedad ha renunciado el dueño por abandono. 21.- Qué es Res extra commercium? Son las cosas que no son susceptibles de relaciones jurídico-patrimoniales (comercio) por prescripción de la norma divina o por disposición de la ley, de donde surge la división de las cosas: 22.- Qué es Res divini iuris? Las res divini iuris son las cosas de derecho divino. 23.- Clasificación de las Res divini iuris. Sacrae, religiosae, sanctae. 24.- Qué son las cosas sagradas (res sacrae)? Son las consagradas a los dioses superiores y puestas bajo su autoridad. Son las cosas que se han consagrado al culto divino por medio de una ley o de un senadoconsulto. 25.- Qué son las cosas religiosas (religiosae)? Son las consagradas a los dioses inferiores, Son los terrenos donde se enterraba a los muertos, siempre que fuera un terreno propio, o ajeno con el consentimiento del dueño del suelo . 26.- Qué son las cosas santas (sanctae)? Son los muros y las puertas de las ciudades. “Sanctae”, porque quienes las violan reciben una “sandio”. La sanción que protege los muros y las puertas de las ciudades es la pena de muerte. 27.- Clasificación de las Res humani iuris Comunes (res comunes ómnium); Públicas (res publicae); Universales (res universitatis). 28.- Qué son las cosas comunes (res comunes ómnium)? Son las que no pertenecen a nadie y su uso es común a todos los hombres, como el agua, el aire, el mar, la orilla del mar. 29.- Qué son las cosas públicas (res publicae)? Son aquellas que pertenecen al pueblo romano, esto es, a la comunidad organizada. Son los ríos, los puertos, las vías públicas, etc. 30.- Que son las cosas universales (res universitatis)? Son las cosas que integran el patrimonio de una comunidad. Quedan afectas al uso de sus miembros. Son los teatros, foros, baños públicos y las plazas. La ciudad. 31.- Qué son las Res intra commercium? Cosas privadas son aquellas que forman parte del patrimonio de los particulares, que se pueden enajenar o adquirir. Son las cosas susceptibles de relaciones jurídicas por parte de particulares. 32.- Clasificación de las Res intra commercium. Mancipi y nec mancipi 33.- Qué son las cosas Mancipi? Son las que podían adquirirse por la mancipatio. El que transmitía un bien mancipable lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales. 34.- Cuáles son las cosas mancipi? Los fundos y casas ubicadas en la península itálica; las servidumbres rústicas o rurales sobre dichos fundos; los esclavos y animales de tiro y carga como los bueyes, los caballos, las muías, los elefantes domesticados. 35.- Como se transfería el dominio de las cosas nec mancipi? Se transfería por “traditio” . La “traditio” consistía en la simple entrega de la cosa al que deseaba adquirir el dominio, al accipiens, acompañada de la intención de hacer dueño al adquirente, lo que se reflejaba en la justa causa traditionis, 36.- Qué son cosas muebles? Son cosas muebles las que se pueden trasladar de un lugar a otro sin que pierdan su individualidad, como un cenicero, un caballo, una mesa, un esclavo. 37.- Qué son cosas inmuebles? Son cosas inmuebles las que no se pueden trasladar, como los árboles, los edificios, el suelo. 38.- Qué son cosas semovientes? Son aquellas que se pueden mover por sí mismas, que pueden desplazar sin que intervenga una fuerza extraña a ellas. Así, por ejemplo, un caballo, un esclavo. 39.- Qué son cosas Inanimadas? Son aquellas que se pueden trasladar, pero no tienen vida propia sino que alguien debe moverlas, como una mesa, una silla, un cenicero, un anillo, un libro. 40.- Qué son cosas Inmuebles por adherencia? Son aquellas que al adherirse a un inmueble forman parte indisoluble de él y no pueden separarse sin grave detrimento de la cosa. 41.- Qué son cosas Inmuebles por destinación? Son aquellos muebles por naturaleza que se hacen inmuebles al ser destinados al cultivo de un inmueble. Así sucede, por ejemplo, con los arados o animales destinados a ese fin. Se transforman en inmuebles por destinación. 42.- Qué son cosas fungibles? Son las que pueden sustituirse unas por otras sin tomar en cuenta su individualidad sino su cantidad, peso, medida y número. 43.- Qué son cosas no fungibles? Son las que se identifican por su individualidad; intervienen en un acto jurídico como individuales. Se les llama especies o cuerpos ciertos. 44.- Qué son cosas consumibles? Son las que se destruyen con el primer uso. La consumíbilidad puede ser tanto física (como la fruta) o jurídica (como el dinero). 45.- Qué son cosas no consumibles? Son las que no se destruyen al primer uso como un anillo, una bandeja, una casa, un caballo. La consumibilidad depende exclusivamente de la naturaleza de la cosa. 46.- Qué son cosas divisibles? Son las que divididas, cada fracción conserva la misma función que el todo: una suma de dinero, una cantidad de vino, etc. 47.- Qué son cosas indivisibles? Son las que no se pueden dividir sin que se produzca destrucción de la cosa o disminuya su valor: una estatua, un edificio, un libro. 48.- Qué son cosas simples? Son las constituidas por un solo elemento: una piedra, un animal, un vaso. 49.- Qué son cosas compuestas? Son las que están formadas por varios elementos simples: una casa, un buque. 50.- Qué es Res nullius? Son las cosas que nunca han tenido dueño, como las conchas de la playa. 51.- Qué es Res derelictae? Son las cosas abandonadas por su dueño, como el diario que se deja en la plaza después de leído. 52.- Qué es Cosa principal? Es la que tiene existencia independiente y sin relación a otra, como un fundo, un perro, una mesa. 53.- Qué es Cosa accesoria? Es la que requiere de una principal para existir. Por ejemplo, la prenda. Requiere de una obligación principal a la que debe estar unida para que exista; el marco en relación a un cuadro. 51.- Qué son Frutos? Son los rendimientos periódicos de una cosa, sin detrimento de su sustancia, según su naturaleza y el destino natural de la cosa. 52.- Qué es producto? Son los rendimientos periódicos de una cosa, que van ocasionando el deterioro de la misma. Así, una mina de sal. Su explotación produce un desgaste, un menoscabo de la mina. 51.- Qué son Cosas incorporales? Son las que no se pueden tocar. Constituyen meros derechos. Así, una herencia, un usufructo. 52.- Qué es la propiedad? Es un Derecho real que recae sobre cosas corporales y que a diferencia de los restantes Derechos reales atribuye a su titular un poder general y pleno sobre la cosa. 53.- Qué es la mancipatio? Forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi, que son: el fundus , la domus , los esclavos y los animales de carga). 54.- Qué es In iure cesio hereditatis? In iure cesio hereditatis es la cesión de la herencia llevada a cabo por el heredero a favor de un tercero utilizando las formas de la in iure cessio. 55.- Qué es Usucapión? Usucapio es la adquisición de la propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo. 56.- Qué es ocupación? Es un modo de adquisición originario consistente en la aprehensión o toma de posesión de una cosa que no tiene dueño o Res Nullius, con la intención de hacerla propia. 57.- Qué es Insula in Mari nata? (la isla nacida en el mar) y que puede pertenecer al primero que lo ocupa porque carece de dueño efectivo anterior. 58.- Qué es Res Derelictae? Son las cosas libremente abandonadas por su dueño tratándose de cosas inanimadas abandonadas, se exige para su ocupación la intención inequívoca por parte del propietario de renunciar a su propiedad, esto es el Animus Derelinquendi 59.- Qué es Res Hostiu? Son la propiedad de las cosas pertenecientes a los enemigos o a poblaciones con los que Roma no tenía tratado de amistad. Se incluye también aquí la adquisición del tesoro, y respecto de este tesoro prevaleció una disposición del emperador Adriano. El tesoro pertenece por mitad al dueño del fundo en que se encuentre y al descubridor, y esta regla se aplica aunque el lugar del descubrimiento fuese un fundo público. Solo si el lugar del descubrimiento era sagrado o religioso todo el tesoro era para el descubridor. 60.- Qué es Accesione? Otro modo de adquirir propiedad que consiste en la unión o incorporación de una cosa a otra natural o artificialmente para integrarse ambas en un solo cuerpo. 61.- Qué es La alluvio (aluvión)? Es el incremento que las heredades (propiedades) confinantes con los ríos reciben paulatinamente por efecto de la corriente de las aguas. En este supuesto el incremento se atribuye a los propietarios ribereños. 62.- Qué es La Avulsio (fuerza del río)? Consiste no ya en una incorporación lenta sino en una incorporación repentina producida por el ímpetu de la corriente de un río de una porción separada de un previo superior a otra finca situada más abajo ( previo inferior ). En este supuesto el dueño de este último adquiere dicha porción. 63.- Qué es La alveus derelictus (cauce abandonado)? Cuando un río variaba de cauce el hecho abandonado se adquiría por los dueños de las fincas situados en las que fueron sus orillas. 64.- Qué es La insula in flumine nata (isla nacida en el río)? La isla que emergía en un río público se reparte también entre los propietarios de los fundos ribereños que estén situados frente a ella. 65.- Qué es Adquisición? Es la incorporación de una cosa o un derecho a la esfera patrimonial de una persona por un hecho o acto jurídico. 66.- Qué es Adquisición originaria? Cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa derecho o obligaciones a una persona la adquisición es efectuada por primera vez (ex novo), tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño (res nullius) o la cosas que han sido abandonada por su dueños (res derelictia). 67.- Qué es Adquisición derivativa? Cuando la cosa derecho u obligación es traspasada de un titular a otro hay una relación jurídica preexistente hay un traspaso de dominio que puede ser pleno o con ciertas limitaciones y este caso trasmite el derecho autor o causante la persona que adquiere el derecho sucesor o causante. 68.- Qué es Adquisición traslativa? Tiene lugar cuando un derecho existente en una persona se traspasa a un nuevo adquirente en base a una nueva relación jurídica anterior ejemplo: una persona adquiere la propiedad de un inmueble por parte de un vendedor. 61.- Qué es Adquisición constitutiva? Tiene lugar como el derecho del titular le constituyen a favor de adquieren en un derecho nuevo que no existía pero el derecho existente en el titular es el supuesto indispensable para que pueda adquirirse el nuevo derecho por parte del adquirente para beneficiase ejemplo la constitución de la hipoteca

CUESTIONARIO ROMANO I ULTIMA EVALUACION

Tema 9 
1.- Cómo definían los romanos el matrimonio?
Era definido como “La unión entre un hombre y una mujer, para crear una familia, y tener una divina y humana convivencia”.
2.- Qué establecía la Ley de Canuleia?
El matrimonio les fue permitido a todos los ciudadanos, así como la unión entre los patricios y los plebeyos.
3.- Qué permitía la concesión del ius trium liberorum?
Permitía a las mujeres la gestión propia de sus bienes (sin la interferencia del marido o del padre), pudiendo legalmente heredar y legar.
4.- Qué es el Conubium?
La capacidad jurídica matrimonial recibía el nombre de conubium y de ella gozaban únicamente los ciudadanos romanos. Los extranjeros, los esclavos, los actores y los que se dedicaban a la prostitución tenían prohibido contraer matrimonio, aunque el conubium podía concederse en casos excepcionales.
5.- Cual era la edad mínima que debían tener las personas para casarse?
Estaba relacionada con la pubertad (pubertas). En el caso de los hombres, la edad fijada eran los catorce años (ser púber) y en las mujeres los doce años (viri potens, “que pudieran soportar varón”).
6.- En qué consistía el Consentimiento?
El consentimiento requerido para contraer matrimonio era el de los contrayentes y el de los pater familias.
7.- Qué es la potestad in manus?
Consistía en una facultad accesoria al matrimonio en la cual la mujer se convierte en parte de la familia del marido (loco filiae) como un hijo de familia.
8.- Cuales son las dos formas jurídicas para contraer matrimonio?
Existían dos formas jurídicas para contraer matrimonio: el cum manu (también llamado in manum) y el sine manu.

9.- En que consistía el matrimonio cum manu?
La mujer pasaba de la autoridad de su padre a la del marido. Se trataba de una forma patriarcal de matrimonio, dado que la mujer no tenía ningún tipo de derechos sobre sus bienes e incluso sobre su propia vida.
10.- Tipos de matrimonio cum manu?
El matrimonio cum manu se manifestaba en tres formas: el confarreatio, el coemptio y el usus.
11.- Qué es el Confarreatio?
El confarreatio era la más antigua y solemne forma de matrimonio en la Roma Antigua, siendo practicada por los patricios durante esos tiempos. Era práctica obligatoria entre los Rex Sacrorum, los Flamen Dialis, los Flamen Martialis y los Flamen Quirinalis, además sólo podían casarse de esta forma, estos sacerdotes tenían que ser hijos de las parejas casadas en un confarreatio.
12.- Qué es el Coemptio?
El coemptio si fue una restauración simbólica de los tiempos remotos en los que los hombres compraban a las mujeres para poder casarse. Requería únicamente cinco testigos, ante los cuales el novio pagaba al padre de la novia una moneda de plata y una de bronce, lo que colocaba al hombre en un equilibrio seguro.
13.- Qué es el Usus?
El matrimonio por usum o usus era una de las tres formas de matrimonio, junto a la confarreatio y al coemptio admitidas en el Derecho Romano para la celebración del matrimonio. Para poder llevar a cabo esta forma de matrimonio la novia debía haber estado un año con su novio. Para disolver el matrimonio era necesario que la novia durmiera durante tres noches seguidas fuera de su casa (trinoctio).
14.- Cuales son las causales de extincion del matrimonio?
Muerte, Adulterio, Capitis Diminutio, Divorcio y Viudez
15.- Cuando les era permitido casarse a los viudos?
Si uno o los dos cónyuges fallecen. A los viudos les era permitido casarse de inmediato mientras que las mujeres tenían que esperar diez meses, alargándose este período en la época de Augusto a doce meses.
16.- Qué es el adulterio?
El adulterio (adulterium) ocurría cuando un hombre, casado o soltero, mantenía relaciones sexuales con una mujer casada. Si el hombre tenía relaciones con prostitutas o esclavas, estas relaciones no eran consideradas como adulterio.
17.- Cuales eran las sanciones para una mujer culpable de adulterio?
Eran la confiscación de la mitad de su dote y de la tercera parte de sus bienes y el exilio en alguna isla desierta, como a la isla de Pandataria (actual Ventotene). También era obligada a usar un vestido y no podía volver a casarse, asumiendo la condición de Probosa (infame), y se le colocaba en el mismo estatus que las prostitutas.
18.- Cuales eran las sanciones para un hombre culpable de adulterio?
En el caso del hombre, se le confiscaba la mitad de sus bienes y el exilio en alguna isla (obviamente que no sería la misma isla hacia donde había sido enviada la mujer que había practicado el adulterio); podía ser condenado a trabajos forzados en las minas.
19.- Cuando la Capitis Diminutio es causa de extinción del matrimonio?
Que cualquiera de los dos contrayentes sufriera una disminución de su capacidad jurídica, en sus estados de: Libertad o Ciudadanía. No en el de Familia, pues el matrimonio podía darse entre Alieni Iuris, siempre que éstos tuvieran autorización de su Pater Familias.
20.- Qué es el Divorcio?
Consistía en la ruptura legal de la relación marital.
21.- Qué es la “repudiación”?
Consistía en que uno de los cónyuges de manera individual declaraba su intención de extinguir el matrimonio.
22.- Qué es el “mutuo disentimiento?
Cuando a petición de ambas partes se requería el fin de la relación marital. Atendiendo al principio de que el matrimonio debía ser consentido.
23.- Qué es el concubinatus?
Era la unión entre dos personas libres a quienes les era impedido casarse, como por ejemplo, el gobernador de una provincia y una mujer de otra región. Los requisitos eran la edad legal y el consentimiento, y no era necesaria una dote. Los hijos de estas uniones no estaban sujetos a la autoridad del padre y se quedaban con la nomenclatura de la madre.
24.- Qué es el contubernium?
Era la unión (sin ningún tipo de reconocimiento legal) entre dos personas con la condición de esclavos o entre un esclavo y una persona libre que vivían juntos como marido y mujer (contubernales). El consentimiento para la unión tenía que ser concedido por un amo, que en cualquier momento podría disolver.
25.- Qué es la tutela?
Es el poder otorgado por el derecho civil a una persona con el objeto de que esta proteja a otra por razones de sexo o edad.
26.- Clases de tutela?
Tutela testamentaria, tutela de impúberes, tutela legítima, tutela legítima del patrono, tutela de ascendiente emancipador, tutela fiduciaria, tutela dativa
27.- Que es la Tutela Testamentaria?
Es aquella que se confiere por testamento por las personas autorizadas por la ley.
28.- Que es la Tutela de Impuberes?
Cuando los menores quedan sin quien ejerza sobre ellos la patria potestad y los que la ejercían no designaron tutor testamentario, la tutela corresponderá a los parientes del menor.
29.- Que es la Tutela Legítima?

Es la que tiene lugar cuando no existe tutor testamentario o cuando los padres pierden el ejercicio de la patria potestad, a cargo de personas señaladas directamente en la ley.
30.- Que es la Tutela Legítima del Patrono?
La tutela patronarum derivó del derecho de patronato, o sea, de los derechos y obligaciones existentes entre el dueño o amo y el esclavo manumitido o liberto. El patrono entonces, pasaba a sur tutor del impúber manumitido y, en caso de muerte del patrono, la tutela a sus hijos sobre el incapaz manumitido, con los derechos de patronato.
31.- Que es la Tutela de Ascendiente Emancipador?
Se producía cuando, al emancipador, al hijo impúber, éste salía de la patria potestad y quedaba como hijo sui juris impúber. A los fines de su protección, se le confería la tutela al ascendiente emancipador.
32.- Que es la Tutela Fiduciaria?
En caso de que falleciera el ascendiente, que emancipaba al impúber, correspondía la tutela a sus hijos agnados, quienes entonces, se denominaban tutores fiduciarios. Si quien emancipaba al impúber era un extraño, éste, Adquiriendo los derechos de patronato, gozaban del derecho de tutela, la cual en este caso, se llamó también fiduciaria.
33.- Que es la Tutela Dativa?
Es aquella que surge a falta de tutela testamentaria y de tutela legítima, y la que corresponde a los menores emancipados para casos judiciales
34.- Cuando la tutela se extingue?
Por la muerte del pupilo o porque desaparezca su incapacidad. Cuando el incapacitado, sujeto a tutela entre a la patria potestad por reconocimiento o por adopción y por maltrato inferido a los menores o incapacitados.
27.- Que es la curatela?
Se entendía por ella un cargo público que obligaba a una persona designada por la ley o por el magistrado a dirigir la administración de los bienes de un sui iuris púber e incapaz de ejercer por sí solo sus derechos.
28.- Qué es la Adopción?
La adopción es la institución del derecho civil por la cual se crea entre dos personas un vínculo similar al que deriva de la filiación.
29.- Tipos de adopción en el derecho romano primitivo?
La adrogación y la adopción propiamente dicha.-
30.- Qué es la adrogación?
La adrogación era el acto por el cual un padre de familia, es decir, un individuo sui juris, independiente de toda autoridad paterna, se sometía al poder paternal de otro padre de familia.
31.- Donde se celebraba la adrogación?
Se celebraba ante los comicios curiados en presencia del Pontífice. Esta intervención de la autoridad religiosa, se hacía necesaria pues, al pasar un jefe de familia bajo la potestad de otro jefe, una familia con su respectivo culto, se extinguía.
32.- Cómo se formalizaba la adrogación?
La adrogatio se formalizaba por medio de tres interrogaciones, luego de un informe confeccionado por los pontífices.- Las preguntas se dirigían al adrogante, y al adrogado, y si ellos manifestaban su conformidad, el pueblo, por último, manifestaba su aprobación a través de su voto, con lo que quedaba sancionada la ley respectiva.
33.- Cuales eran los requisitos para adrogar?
Para adrogar se necesitaba que el adrogante, fuera de reunir las condiciones de rigor para la adopción de los alieni iuris, acreditara tanto tener al menos 60 años para presumir que ya no tendría descendencia en justas nupcias, como que tampoco tenía otro hijo distinto del adrogado.
34.- Qué es la adopción?
La adopción era el acto por el cual un alieni juris se sometía al poder paternal de otro padre de familia.
35.- Cuales eran los requisitos para adoptar?
Solamente podían adoptar los ciudadanos romanos, paterfamilias, sui iuris; pero siempre que contaran con la aptitud física para engendrar, ya que la adopción debía imitar la naturaleza (el castrado, por ejemplo, no podía adoptar); y, además, el adoptante debía superar al menos en 18 años al adoptado si lo era a título de hijo, y en 36 años si lo era en el carácter de nieto, en el entendido de que cada 18 años se sucedía una generación.
Tema 10
1.- Cuál es el concepto de Patrimonio para los romanos?
Son los bienes que heredan los hijos de su padre y abuelos (Patri »padre y onium »recibido), el patrimonio sólo se usaba por derecho paterno.
2.- Qué son los cognados?
Los herederos de la madre se llamaban “cognados”.
3.- Qué son los agnados?
Los herederos del padre se llamaban “agnados”.
4.-Quién responde tras la muerte del padre?
Las deudas eran transmisibles, ya que tras la muerte del padre el sucesor respondía por los mismos deberes que en vida este había incumplido.
5.- Qué se quiere decir “que el deudor responde con todo su patrimonio?
Se quiere decir solamente que responde con todos sus bienes. Por lo tanto damos a entender que el patrimonio llega a formar una entidad unitaria.
6.- Qué es el patrimonio neto?
Es lo que queda del activo después de deducir el pasivo, o sea, las deudas del titular (bona non intelliguntur)
7.- Cuáles son los tipos de patrimonio para los romanos?
Para los romanos existían dos tipos de patrimonios: res in patrimonio y res extra patrimonio.
Contenido patrimonial
8.- Quién era el titular de derecho patrimonial?
El pater familias era el único que podía ser titular de derecho patrimonial.
9.- Qué es el régimen Peculium?
Esta era una masa de bienes o de dinero que el pater familias solía ceder al filius familias o al esclavo para su disfrute y administración
10,- Qué es el Peculium profecticium?
Consiste en una masa de bienes o dinero, concedida por el pater al filius o esclavo en goce de administración y cuya propiedad se reserva.
11.- Qué es el Peculium castrense?
Es el que estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría en el ejército. Al filius familias se le reconoció la facultad de reconocer esos bienes por testamento; más tarde también por actos entre vivos, pero si el filius familias moría sin haber otorgado testamento, el peculio pasaba a ser propiedad del pater familias
12.- Que es el Peculium quasicastrense?
Es el que estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría como funcionario de la corte imperial o en distintas funciones civiles y religiosas.
13.- Que es el Peculium adventicium?
Es el que estaba formado por los bienes procedentes de la madre que adquiría tanto por herencia testamentaria como legitima. Sobre los bienes el padre tenía el peculio y la administración..
14.- Como está compuesto el patrimonio?
Estaba conformado por dos grandes categorías de derechos: los derechos reales y los derechos personales.
15.- Que son los derechos reales?
Es la potestad o facultad que corresponde a una persona sobre una cosa específica.
16.- Características de los derechos reales
Son absolutos;
Son transmisibles;
No se extinguen por el no uso;
Son preferentes;
Los derechos son limitados
17.- Cuál era el concepto de cosa para los romanos?
Denominaban a la cosa como “res”, esta es todo objeto extraño al hombre que ocupa un lugar en el espacio. El vocablo cosa (res) se usa para indicar todo aquello que puede ser objeto de derechos, es decir todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o abstracta y que sea susceptible de apreciación económica.
18,- Cual es la división clásica de las cosas?
Res intra commercium y res extra commercium.
19.- Qué es res nullius?
Son las res intra commercium las que no son propiedad de nadie
20.- Qué es res delictae?
Son aquéllas cuya propiedad ha renunciado el dueño por abandono.
21.- Qué es Res extra commercium?
Son las cosas que no son susceptibles de relaciones jurídico-patrimoniales (comercio) por prescripción de la norma divina o por disposición de la ley, de donde surge la división de las cosas:
22.- Qué es Res divini iuris?
Las res divini iuris son las cosas de derecho divino.
23.- Clasificación de las Res divini iuris.
Sacrae, religiosae, sanctae.
24.- Qué son las cosas sagradas (res sacrae)?
Son las consagradas a los dioses superiores y puestas bajo su autoridad. Son las cosas que se han consagrado al culto divino por medio de una ley o de un senadoconsulto.
25.- Qué son las cosas religiosas (religiosae)?
Son las consagradas a los dioses inferiores, Son los terrenos donde se enterraba a los muertos, siempre que fuera un terreno propio, o ajeno con el consentimiento del dueño del suelo .
26.- Qué son las cosas santas (sanctae)?
Son los muros y las puertas de las ciudades. “Sanctae”, porque quienes las violan reciben una “sandio”. La sanción que protege los muros y las puertas de las ciudades es la pena de muerte.
27.- Clasificación de las Res humani iuris
Comunes (res comunes ómnium); Públicas (res publicae); Universales (res universitatis).
28.- Qué son las cosas comunes (res comunes ómnium)?
Son las que no pertenecen a nadie y su uso es común a todos los hombres, como el agua, el aire, el mar, la orilla del mar.
29.- Qué son las cosas públicas (res publicae)?
Son aquellas que pertenecen al pueblo romano, esto es, a la comunidad organizada. Son los ríos, los puertos, las vías públicas, etc.
30.- Que son las cosas universales (res universitatis)?
Son las cosas que integran el patrimonio de una comunidad. Quedan afectas al uso de sus miembros. Son los teatros, foros, baños públicos y las plazas. La ciudad.
31.- Qué son las Res intra commercium?
Cosas privadas son aquellas que forman parte del patrimonio de los particulares, que se pueden enajenar o adquirir. Son las cosas susceptibles de relaciones jurídicas por parte de particulares.
32.- Clasificación de las Res intra commercium.
Mancipi y nec mancipi
33.- Qué son las cosas Mancipi?
Son las que podían adquirirse por la mancipatio. El que transmitía un bien mancipable lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales.
34.- Cuáles son las cosas mancipi?
Los fundos y casas ubicadas en la península itálica; las servidumbres rústicas o rurales sobre dichos fundos; los esclavos y animales de tiro y carga como los bueyes, los caballos, las muías, los elefantes domesticados.

35.- Como se transfería el dominio de las cosas nec mancipi?
Se transfería por “traditio” . La “traditio” consistía en la simple entrega de la cosa al que deseaba adquirir el dominio, al accipiens, acompañada de la intención de hacer dueño al adquirente, lo que se reflejaba en la justa causa traditionis,
36.- Qué son cosas muebles?
Son cosas muebles las que se pueden trasladar de un lugar a otro sin que pierdan su individualidad, como un cenicero, un caballo, una mesa, un esclavo.
37.- Qué son cosas inmuebles?
Son cosas inmuebles las que no se pueden trasladar, como los árboles, los edificios, el suelo.
38.- Qué son cosas semovientes?
Son aquellas que se pueden mover por sí mismas, que pueden desplazar sin que intervenga una fuerza extraña a ellas. Así, por ejemplo, un caballo, un esclavo.
39.- Qué son cosas Inanimadas?

Son aquellas que se pueden trasladar, pero no tienen vida propia sino que alguien debe moverlas, como una mesa, una silla, un cenicero, un anillo, un libro.
40.- Qué son cosas Inmuebles por adherencia?
Son aquellas que al adherirse a un inmueble forman parte indisoluble de él y no pueden separarse sin grave detrimento de la cosa.
41.- Qué son cosas Inmuebles por destinación?
Son aquellos muebles por naturaleza que se hacen inmuebles al ser destinados al cultivo de un inmueble. Así sucede, por ejemplo, con los arados o animales destinados a ese fin. Se transforman en inmuebles por destinación.
42.- Qué son cosas fungibles?
Son las que pueden sustituirse unas por otras sin tomar en cuenta su individualidad sino su cantidad, peso, medida y número.
43.- Qué son cosas no fungibles?
Son las que se identifican por su individualidad; intervienen en un acto jurídico como individuales. Se les llama especies o cuerpos ciertos.
44.- Qué son cosas consumibles?
Son las que se destruyen con el primer uso. La consumíbilidad puede ser tanto física (como la fruta) o jurídica (como el dinero).
45.- Qué son cosas no consumibles?
Son las que no se destruyen al primer uso como un anillo, una bandeja, una casa, un caballo. La consumibilidad depende exclusivamente de la naturaleza de la cosa.
46.- Qué son cosas divisibles?
Son las que divididas, cada fracción conserva la misma función que el todo: una suma de dinero, una cantidad de vino, etc.
47.- Qué son cosas indivisibles?
Son las que no se pueden dividir sin que se produzca destrucción de la cosa o disminuya su valor: una estatua, un edificio, un libro.
48.- Qué son cosas simples?
Son las constituidas por un solo elemento: una piedra, un animal, un vaso.
49.- Qué son cosas compuestas?
Son las que están formadas por varios elementos simples: una casa, un buque.
50.- Qué es Res nullius?
Son las cosas que nunca han tenido dueño, como las conchas de la playa.
51.- Qué es Res derelictae?
Son las cosas abandonadas por su dueño, como el diario que se deja en la plaza después de leído.
52.- Qué es Cosa principal?
Es la que tiene existencia independiente y sin relación a otra, como un fundo, un perro, una mesa.
53.- Qué es Cosa accesoria?
Es la que requiere de una principal para existir. Por ejemplo, la prenda. Requiere de una obligación principal a la que debe estar unida para que exista; el marco en relación a un cuadro.
51.- Qué son Frutos?
Son los rendimientos periódicos de una cosa, sin detrimento de su sustancia, según su naturaleza y el destino natural de la cosa.
52.- Qué es producto?
Son los rendimientos periódicos de una cosa, que van ocasionando el deterioro de la misma. Así, una mina de sal. Su explotación produce un desgaste, un menoscabo de la mina.
51.- Qué son Cosas incorporales?
Son las que no se pueden tocar. Constituyen meros derechos. Así, una herencia, un usufructo.
52.- Qué es la propiedad?
Es un Derecho real que recae sobre cosas corporales y que a diferencia de los restantes Derechos reales atribuye a su titular un poder general y pleno sobre la cosa.
53.- Qué es la mancipatio?
Forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi, que son: el fundus , la domus , los esclavos y los animales de carga).
54.- Qué es In iure cesio hereditatis?
In iure cesio hereditatis es la cesión de la herencia llevada a cabo por el heredero a favor de un tercero utilizando las formas de la in iure cessio.
55.- Qué es Usucapión?
Usucapio es la adquisición de la propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo.
56.- Qué es ocupación?
Es un modo de adquisición originario consistente en la aprehensión o toma de posesión de una cosa que no tiene dueño o Res Nullius, con la intención de hacerla propia.
57.- Qué es Insula in Mari nata?
(la isla nacida en el mar) y que puede pertenecer al primero que lo ocupa porque carece de dueño efectivo anterior.
58.- Qué es Res Derelictae?
Son las cosas libremente abandonadas por su dueño tratándose de cosas inanimadas abandonadas, se exige para su ocupación la intención inequívoca por parte del propietario de renunciar a su propiedad, esto es el Animus Derelinquendi
59.- Qué es Res Hostiu?
Son la propiedad de las cosas pertenecientes a los enemigos o a poblaciones con los que Roma no tenía tratado de amistad. Se incluye también aquí la adquisición del tesoro, y respecto de este tesoro prevaleció una disposición del emperador Adriano. El tesoro pertenece por mitad al dueño del fundo en que se encuentre y al descubridor, y esta regla se aplica aunque el lugar del descubrimiento fuese un fundo público. Solo si el lugar del descubrimiento era sagrado o religioso todo el tesoro era para el descubridor.
60.- Qué es Accesione?
Otro modo de adquirir propiedad que consiste en la unión o incorporación de una cosa a otra natural o artificialmente para integrarse ambas en un solo cuerpo.
61.- Qué es La alluvio (aluvión)?
Es el incremento que las heredades (propiedades) confinantes con los ríos reciben paulatinamente por efecto de la corriente de las aguas. En este supuesto el incremento se atribuye a los propietarios ribereños.
62.- Qué es La Avulsio (fuerza del río)?
Consiste no ya en una incorporación lenta sino en una incorporación repentina producida por el ímpetu de la corriente de un río de una porción separada de un previo superior a otra finca situada más abajo ( previo inferior ). En este supuesto el dueño de este último adquiere dicha porción.
63.- Qué es La alveus derelictus (cauce abandonado)?
Cuando un río variaba de cauce el hecho abandonado se adquiría por los dueños de las fincas situados en las que fueron sus orillas.
64.- Qué es La insula in flumine nata (isla nacida en el río)?
La isla que emergía en un río público se reparte también entre los propietarios de los fundos ribereños que estén situados frente a ella.
65.- Qué es Adquisición?
Es la incorporación de una cosa o un derecho a la esfera patrimonial de una persona por un hecho o acto jurídico.
66.- Qué es Adquisición originaria?
Cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa derecho o obligaciones a una persona la adquisición es efectuada por primera vez (ex novo), tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño (res nullius) o la cosas que han sido abandonada por su dueños (res derelictia).
67.- Qué es Adquisición derivativa?
Cuando la cosa derecho u obligación es traspasada de un titular a otro hay una relación jurídica preexistente hay un traspaso de dominio que puede ser pleno o con ciertas limitaciones y este caso trasmite el derecho autor o causante la persona que adquiere el derecho sucesor o causante.
68.- Qué es Adquisición traslativa?
Tiene lugar cuando un derecho existente en una persona se traspasa a un nuevo adquirente en base a una nueva relación jurídica anterior ejemplo: una persona adquiere la propiedad de un inmueble por parte de un vendedor.
61.- Qué es Adquisición constitutiva?
Tiene lugar como el derecho del titular le constituyen a favor de adquieren en un derecho nuevo que no existía pero el derecho existente en el titular es el supuesto indispensable para que pueda adquirirse el nuevo derecho por parte del adquirente para beneficiase ejemplo la constitución de la hipoteca

10 Tema Tema 10 Patrimonio El concepto de Patrimonio en los romanos El origen de la palabra patrimonio proviene del latín patrimonium ; término utilizado por los antiguos romanos para denotar a los bienes que heredan los hijos de su padre y abuelos (Patri »padre y onium »recibido), el patrimonio sólo se usaba por derecho paterno. La ideología de Patrimonio no esta comprendida como un ” atributo de la personalidad” solo los sui juris (al igual que las mujeres que están en esa situación) pueden poseer un patrimonio y explícitamente excluía a los alieni juris . Para los romanos el patrimonio se entendía como un conjunto de cosas (materiales y corporales) que se transmitían generacionalmente. Los romanos utilizaban dos conceptos para la herencia dependiendo de su origen. De esta forma, los herederos de la madre se llamaban “cognados” y los del padre “agnados” . Estas líneas no podían cruzarse y quienes heredaban de los cognados no tenían derechos sobre los bienes de los agnados. El término patrimonio tenía para los antiguos un significado económico y no sólo religioso. Las deudas eran transmisibles de generación en generación por lo que conformaban el mismo patrimonio (sujeto activo y sujeto pasivo); en otras palabras esto quiere decir que tras la muerte del padre el sucesor respondía por los mismos deberes que en vida este había incumplido. A diferencia de otros pueblos, el derecho civil romano permitía al deudor venderse bajo el sistema de esclavitud al acreedor. Pasando a este último todos los bienes del primero. Así también cuando se dice que el deudor responde con todo su patrimonio, se quiere decir solamente que responde con todos sus bienes. Por lo tanto damos a entender que el patrimonio llega a formar una entidad unitaria. Se puede interpretar también el patrimonio neto, refiriéndose a lo que queda del activo después de deducir el pasivo, o sea, las deudas del titular (bona non intelliguntur) . Por otra parte, mientras, desde el punto de vista económico, no hay patrimonio cuando el monto del pasivo iguale o exceda del monto del activo. “Para el Derecho Romano el patrimonio fue siempre un valor positivo, es decir, la suma de todos los bienes, créditos, derechos y acciones de una persona, deducidas las deudas y acciones de terceros contra ella” (Pérez Rojas, Edgar). Dentro de este contexto, era impensable que ellos manejaran la cantidad de conceptos y acepciones que encierra hoy el vocablo. Si bien aún los arqueólogos no han podido establecer con precisión el contenido de las doce tablas del código romano, se presupone que la cuarta y quinta regulaban el derecho de sucesión, adquisición y manutención del patrimonio. Cabe agregar que no todos los bienes o cosas (res) estaban sujetos al derecho privado. Para los romanos existían dos tipos de patrimonios: res in patrimonio y res extra patrimonio. En el primer caso, esta figura legal abarcaba todos los bienes que conformaban el patrimonio tales como esclavos, familiares y bienes materiales entre otros; mientras que el segundo término hacía referencia a los bienes públicos que excedían al sujeto jurídico; como por ejemplo las plazas públicas. Esta clasificación se analizará con más profundidad en este capítulo. Contenido patrimonial El pater familias era el único que podía ser titular de derecho patrimonial. Todo lo que el filius familias adquieran por negocios que él realizara o por disposiciones de terceros a sus favor, se integraban en el patrimonio del pater familias. Esta situación cambió cuando se implantó el régimen del Peculium. Esta era una masa de bienes o de dinero que el pater familias solía ceder al filius familias o al esclavo para su disfrute y administración. Existían cuatro clases: a) Peculium profecticium. Es el más antiguo, consiste en una pequeña masa de bienes o dinero, concedida por el pater al filius en goce de administración y cuya propiedad se reserva. Es revocable en todo momento y retorna automáticamente al pater a la muerte del hijo, que con frecuencia lo dedicaba al comercio o la industria. El filius familias no podía enajenar los bienes del peculio y cuando lo hacía pasaba a ser propiedad del pater familias. b) Peculium castrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría en el ejército. Al filius familias se le reconoció la facultad de reconocer esos bienes por testamento; más tarde también por actos entre vivos, pero si el filius familias moría sin haber otorgado testamento, el peculio pasaba a ser propiedad del pater familias. En época justiniana cambió el régimen y se estableció que si el filius familias intestado moría se abría la sucesión legitima. c) Peculium quasicastrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría como funcionario de la corte imperial o en distintas funciones civiles y religiosas. d) Peculium adventicium. Estaba formado por los bienes procedentes de la madre que adquiría tanto por herencia testamentaria como legitima. Sobre los bienes el padre tenía el peculio y la administración y más tarde se amplió el peculio porque incluían los ascendientes maternos. En época de Justiniano se modifica el régimen de los peculios. Se declaraba propiedad del filius familias todos los bienes que adquiriese de cualquier medio y de cualquier procedencia con sólo dos excepciones: - Los bienes que adquiriese con dinero del pater familias. - Los bienes que sean entregados por un tercero con gratitud al pater familias. Acciones adiecticiae qualitatis En derecho romano, las acciones adyecticias o acciones «agregadas» (en latín, actiones adiecticiae qualitatis) son una serie de acciones concedidas por el pretor para hacer valer la responsabilidad del pater familias respecto de las obligaciones contraídas por el hijo o por el esclavo, en distintos supuestos. Así, los acreedores que habían contratado con el hijo o el esclavo podían reclamar sus créditos al pater, como si hubiesen contratado con él mismo. Tanto el filius familias como los demás sometidos al pater familias tenían capacidad negocial o de obrar aunque era un instrumento del pater familias de modo que todo lo adquiriera revertía en el patrimonio del pater familias. En el antiguo ius civile cuando el filius familias en su actividad negocial contrajera deudas nunca quedaba obligado el pater familias. Sin embargo, para evitar la interjección de terceras personas que contrataban, el pretor creo unos medios que era las actiones adiciticiae qualitatis. Eran acciones añadidas que se unían a las directas que correspondían al acreedor. Las acciones son: a) Actio quod iussu. Esta acción tenía por finalidad hacer responsable al paterfamilias de la totalidad de las deudas contraídas por el hijo de familia cuando el pater había autorizado el negocio que generaba la deuda (iussum: autorización). En este caso, se consideraba como si el tercero hubiera contratado con el pater mismo. Más adelante esta acción no sólo se aplicó a las deudas contraídas por el hijo sino también a los actos celebrados por cualquiera persona sometida a la potestad del pater, siempre que el pater hubiese autorizado tal negocio. De esta forma, la actio quod iussu extendió sus supuestos de aplicación más allá de los límites de las relaciones potestativas. b) Actio exercitoria. Tenía por finalidad hacer responsable al paterfamilias de las deudas contraídas por un hijo o esclavo a quien el pater o amo había colocado al frente de un negocio marítimo como armador o exercitor navis; o al frente de una nave como capitán o magister navis. En este caso, se hacía responsable al pater por la totalidad de las deudas que generase ese negocio. Al igual que en el caso anterior, se reputaba como si el tercero hubiere contratado con el pater o amo. c) Actio institoria. El pater familias se hace responsable que contraiga el filius familias o el esclavo al que ha puesto al frente del comercio como institor (administrador). d) Actio quasi institoria vel ad exemplum institoriae. Estas actiones adieticiae qualitatis con el correr del tiempo se extendieron a actos realizados por personas que, no estando sometidos a potestad, actuaban a nombre de otro. Así, sólo a modo de ejemplo, podemos mencionar el caso de actio quasi institoria in rem ad vel exemplum institoriae, para el caso de negocios cuya gestión se encomendaba a un administrador. e) Actio de peculio vel de in rem verso. Opera en el evento de que el pater entregara al hijo la libre administración de una cierta cantidad de bienes (Peculio profecticio); en tal caso el pretor le hacía responsable de las deudas que éste contrajera por la realización de negocios, hasta el importe del peculio, aunque las mismas no guardaran relación alguna con éste, o bien hasta el monto del incremento que su patrimonio habría experimentado por efecto de tal negocio. Se señala que se trata de una sola acción con dos condenas alternativas: una de peculio y, la otra, de in rem verso, es decir, por aquello que hubiese revertido en el patrimonio del pater; varios autores ven en esta acción el principio de la interdicción del enriquecimiento sin causa. Al iudex se le ordena condenar por la segunda y, si no hay enriquecimiento o es menor que la deuda, condenar en los límites del peculio. Mediante la primera, se hace responsable al pater o amo en los límites del peculio, deducido lo que le debe a él el hijo o esclavo. Por su parte, por la segunda, se determinaba una responsabilidad en la medida del enriquecimiento patrimonial que experimentaba como consecuencia de los negocios realizados por el hijo o esclavo. e) Actio tributaria. Cuando el filius familias había destinado el peculio al comercio con el conocimiento del pater familias y después resultaba insolvente, se formaba un concurso de acreedores en donde se encontraba el pater familias y realizaban un reparto del peculio entre todos. Si el pater familias actuaba dolosamente para impedir ese concurso, el acreedor o los acreedores perjudicados podían entablar contra él al actio tributoria para reclamar al parte que le correspondiera. f) Actio de in rem vaso. Mediante esta acción se podía reclamar al pater familias en la medida del enriquecimiento que hubiera experimentado como consecuencia de los negocios del filius familias. Concepto moderno del patrimonio El patrimonio es uno de los conceptos básicos del derecho civil y tiene interés tanto desde el punto de vista teórico, como desde el punto de vista practico, porque se relaciona con muchas instituciones del derecho privado. Existen diversas y variadas acepciones del concepto de “patrimonio”, que va desde el concepto jurídico estricto, pasando por el contable y económico hasta llegar a conceptos calificados como patrimonio cultural, patrimonio de la humanidad, patrimonio colectivo, corporativo etc. Así como también algunos autores opinan que el patrimonio no es un conjunto de objetos o de cosas, sino un conjunto de relaciones: derechos y obligaciones, en tanto que para otros el patrimonio es “el conjunto de las posiciones jurídicas activas apoyadas en un sujeto”. Tomando en consideración tanto aspectos que envuelven a este concepto e considerado tomar una definición bastante completa que explica muy claramente lo que es el patrimonio, puntualizándolo de esta manera, como el conjunto de relaciones jurídicas pertenecientes a una persona, que tienen una utilidad económica y por ello son susceptibles de estimación pecuniaria, y cuya relaciones jurídicas están constituidas por deberes y derechos (activos y pasivos). Características del Patrimonio Forma una totalidad jurídica de derechos la cual sólo permite división en partes alícuotas y nunca una fragmentación en partes determinadas por sí mismas o susceptibles de ser determinadas aparentemente. Contiene dentro de sí, a los derechos reales y a los personales; éstos últimos a su vez, comprenden el activo o los créditos y el pasivo o las deudas. Los derechos reales y los personales, por ser patrimoniales, son apreciables económicamente. Excluye los derechos extrapatrimoniales, no apreciables en valor económico, o sea, los que reconocen su origen en el matrimonio o la filiación, tal como el derecho a la patria potestad . Es un atributo innato de la personalidad, intrínseco a la esencia misma de la persona, por lo que se extingue al ella dejar de existir. No puede concebirse a una persona sin patrimonio, por cuanto toda persona por el hecho de serlo es un ente capaz de adquirir derechos y de contraer obligaciones. No existe patrimonio sin una persona que sea titular de él. Puede ser positivo, cuando el activo es mayor que el pasivo; y negativo, cuando el pasivo es mayor que el activo, ya que las deudas son constitutivas del patrimonio y subsisten, a pesar de no existir bienes presentes. La transmisión del patrimonio sólo es susceptible por causa de la muerte y en ese caso el heredero continúa la personalidad del causante, del de cujus , provocándose la confusión resultante del patrimonio del causante con el del heredero. Composición del patrimonio Estaba conformado por dos grandes categorías de derechos: los derechos reales y los derechos personales. Los derechos reales: Para el derecho romano y de acuerdo como no los define el Dr. Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata entre una persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre una cosa. Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”. De acuerdo a la doctrina podemos definir hoy por hoy a los derechos reales de la siguiente manera: Es aquel derecho subjetivo que atribuye a su titular un poder o señorío directo e inmediato sobre una cosa determinada, sin necesidad de intermediario alguna personalmente obligado, y que impone a si mismo a todo el mundo (erga omnes) un deber de respeto o exclusión y a veces, cuando se trata de derechos reales limitados, un hacer posiblemente conectado a un soportar. Derechos Reales Por lo tanto, Derecho real es la potestad o facultad que corresponde a una persona sobre una cosa específica, sin que haya un sujeto pasivo concretamente determinado contra quien pueda ir aquella dirigida personalmente. Para el Dr. Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata entre una persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre una cosa. Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”. Según Eugene Petit: “El derecho real es la relación directa de una persona con una cosa determinada, de la cual aquella obtiene un determinado beneficio, con exclusión de todas las demás” Hay teorías que niegan los derechos reales basándose en la inexistencia de relaciones entre personas y cosas. Para estas teorías las relaciones serían entre personas. Es cierto, que en todo derecho real hay una relación entre personas, derivada de la obligación de respetar las situaciones de titularidad o derechos sobre los bienes, pero esta es una obligación de Derecho público, de respeto de las situaciones jurídicas de los terceros y aplicable a todos los ámbitos de la normatividad. Características de los derechos reales Como características se pueden establecer los siguientes aspectos: El Derecho Real es Absoluto; es decir que vale contra todos, surge para todos; es erga omnes; esto significa que los no titulares del derecho, las personas que no forman parte de esa relación jurídica que constituye los derechos reales tienen el deber de guardar respeto frente al derecho real y deben abstenerse de interferir en esa relación entre persona y cosa. “Para mejor caracterizar este beneficio se dice que el derecho real confiere un derecho de preferencia” (Eugene Petit). Los derechos reales son transmisibles; por cuanto se trasmiten de un titular a otro a través, de todos los modos de enajenación y adquisición que se establecen en el derecho civil. Los derechos reales no se extinguen por el no uso; pero si se aplica la prescripción adquisitiva. Los derechos reales son preferentes; es decir que el titular del derecho nada tiene que temer, aun cuando se constituyeran posteriormente otros derechos sobre la misma cosa y en beneficio de otras personas. Los derechos son limitados; en el sentido de que solo pueden ser creados por el derecho. Los derechos reales se sancionan y se defienden con acciones reales y contra cualquier persona que obstaculice su ejercicio, pudiéndose perseguir la cosa de manos de quien se encuentre. Las cosas Concepto de cosa. Los romanos denominaban a la cosa como “res”, esta es todo objeto extraño al hombre que ocupa un lugar en el espacio, en este sentido es todo lo que existe y por lo tanto en este concepto se engloban las cosas materiales o corporales; así como las incorporales. En sentido Restringido: Cosa es todo aquello que procura una utilidad al hombre y es susceptible de propiedad privada, es este sentido cosa es sinónimo de bien. En sentido Jurídico: Cosa es todo aquello que puede ser objeto de derecho patrimonial y representa una utilidad estimable en dinero. El vocablo cosa (res) se usa para indicar todo aquello que puede ser objeto de derechos, es decir todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o abstracta y que sea susceptible de apreciación económica. Los juristas romanos se referían a ella como al objeto material (corpus) , en oposición a los actos del hombre. Denota una cosa corporal, físicamente delimitada y jurídicamente independiente. Clasificación clásica de las cosas Res sacrae Res divini iuris Res religiosae Res sanctae Res extra commercium Res comunes ómnium Clasificación Res humani iuris Res publicae clásica Res universitatis de las cosas Res mancipi Res intra commercium Res nec mancipi En las fuentes romanas se encuentra la clásica división de las cosas en res intra patrimonium y en res extra patrimonium, según sean bienes económicos de los particulares o no. Otra clasificación más comprensiva y precisa, clasifica las cosas en res intra commercium y res extra commercium. Y además denomina res mullius a las res intra commercium que no son propiedad de nadie y res delictae a aquéllas cuya propiedad ha renunciado el dueño por abandono. Res extra commercium Aquí se cuentan las cosas que no son susceptibles de relaciones jurídico-patrimoniales por prescripción de la norma divina o por disposición de la ley, de donde surge la división de las cosas: Res divini iuris: Sacrae, religiosae, sanctae. Las res divini iuris son las cosas de derecho divino. Entre ellas se encontraban: Las cosas sagradas (res sacrae): Consagradas a los dioses superiores y puestas bajo su autoridad. Son las cosas que se han consagrado al culto divino por medio de una ley o de un senadoconsulto, como los templos. Para que un templo o un vaso se considere sagrado, debe consagrarse. Ello implica una ceremonia de consagración . Las cosas religiosas (religiosae): Consagradas a los dioses inferiores, Son los terrenos donde se enterraba a los muertos, siempre que fuera un terreno propio, o ajeno con el consentimiento del dueño del suelo . Las cosas santas (sanctae): Son los muros y las puertas de las ciudades. “Sanctae”, porque quienes las violan reciben una “sandio”. La sanción que protege los muros y las puertas de las ciudades es la pena de muerte. Precisamente Rómulo mató a Remo por haber violado el término o límite de la recién fundada Roma . También las leyes se consideran santas. De ahí que una de sus partes sea la sanción, que indica la pena aplicable en caso de incumplimiento. Las leyes fueron siempre santas en la antigüedad. Recordemos la leyenda escrita en el peñasco de las Termopilas: “Viajero, ve a decir a Esparta que aquí hemos muerto por defender sus leyes” . Res humani iuris: Todas las demás cosas son de derecho humano. Las cosas de derecho humano admiten varias clasificaciones: Comunes (res comunes ómnium): Son las que no pertenecen a nadie y su uso es común a todos los hombres, como el agua, el aire, el mar, la orilla del mar. Públicas (res publicae): Son aquellas que pertenecen al pueblo romano, esto es, a la comunidad organizada. Son los ríos, los puertos, las vías públicas, etc. Universales (res universitatis): Son las cosas que integran el patrimonio de una comunidad. Quedan afectas al uso de sus miembros. Son los teatros, foros, baños públicos y las plazas. La ciudad. Res intra commercium Cosas privadas son aquellas que forman parte del patrimonio de los particulares, que se pueden enajenar o adquirir. Son las cosas susceptibles de relaciones jurídicas por parte de particulares. Conocidas desde la época de la Ley de las XII Tablas . Se dividen en: Mancipi y nec mancipi Mancipi: Son las que podían adquirirse por la mancipatio. La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. El que transmitía un bien mancipable (mancipio dans) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral de la familia (de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne. La distinción entre cosas mancipi y nec mancipi habría tenido su origen en que las primeras eran las más apreciadas por estar unidas en cierta forma al trabajo de la tierra. Por eso, para transferirse el dominio de ellas se requería de modos solemnes (la mancipatio o la in iure cesio). Si no se utilizaba alguno de los modos indicados, la res mancipi continuaba perteneciendo al mismo dueño. Por ejemplo, si se entregaba un esclavo, haciéndose tradición de él y no se utilizaban la mancipatio ni la in iure cessio , el esclavo seguía siendo de propiedad del que lo entregó, con las consecuencias que veremos más adelante. La distinción entre res mancipi y nec mancipi ya existía en tiempos de la ley de las XII Tablas. Tuvo gran importancia durante el derecho clásico. Justiniano termina con ella en 531 D.C/. Ulpiano dice que son cosas mancipi las siguientes: los fundos y casas ubicadas en la península itálica; las servidumbres rústicas o rurales sobre dichos fundos; los esclavos y animales de tiro y carga como los bueyes, los caballos, las muías, los elefantes domesticados. Nec mancipi: Son todas las demás, fuera de las mencionadas. El dominio de las cosas nec mancipi se transfería por “traditio” . La “traditio” consistía en la simple entrega de la cosa al que deseaba adquirir el dominio, al accipiens, acompañada de la intención de hacer dueño al adquirente, lo que se reflejaba en la justa causa traditionis , como se verá oportunamente. Se requería, por cierto, que el “tradens” fuera dueño de la cosa que entregaba. Como la “traditio” requería de la entrega de la cosa, se entiende que las cosas incorporales o derechos no pudieron transferirse por “traditio”. La enumeración de las cosas mancipi es taxativa. No hay más que las mencionadas. Sorprende, sin embargo, que las servidumbres rústicas -que son cosas incorporales- hayan sido consideradas cosas mancipi (y, por tanto, corporales), según Gayo . Clasificación de las cosas de acuerdo a su naturaleza Semovientes Cosas muebles Inanimadas Inmuebles por naturaleza Cosas inmuebles Inmuebles por adherencia Inmuebles por destinación Cosas fungibles Cosas no fungibles Cosas consumibles Cosas corporales Cosas no consumibles Cosas divisibles Cosas indivisibles Clasificación Cosas simples de las cosas Cosas compuestas de acuerdo a su naturaleza Res nullius Res derelictae Cosas principales Cosas accesorias Cosas incorporales Cosas corporales e incorporales: Las fuentes romanas distinguían este tipo de clasificación, que habría obedecido a la influencia de la filosofía helénica sobre el derecho romano. Las primeras eran aquellas cuya materialidad era percibida por los sentidos, es decir, las cosas tangibles, como un fundo, un esclavo. Las cosas incorporales eran las que son producto de una abstracción, como un crédito, el derecho de propiedad, etc. No importa que aquello sobre lo que recae el derecho sea una cosa corporal. El derecho es incorporal. Los filósofos estoicos dijeron que existían sólo las cosas corporales. Las incorporales “no existen sino que se entienden”. Así, a las corporales las llamaban cosas y a las incorporales, derechos. Cosas corporales Las cosas corporales se dividen, a su vez, en: Muebles e inmuebles. Fungibles y no fungibles Consumibles y no consumibles. Divisibles e indivisibles. Simples y compuestas. Nullius y derelictae. Principales y accesorias. Muebles e inmuebles. Cosas muebles Son cosas muebles las que se pueden trasladar de un lugar a otro sin que pierdan su individualidad, como un cenicero, un caballo, una mesa, un esclavo. Son cosas inmuebles las que no se pueden trasladar, como los árboles, los edificios, el suelo. “Esta división tuvo escasa relevancia en la Roma clásica, ya que a cada cosa se le designaba por su nombre. No obstante, sí que fue reseñada para supuestos concretos (En las XII Tablas se diferenciaban los fundi de las restantes cosas; Gayo distingue entre res mobile y fundi et aedes –fundos y casas- en las Instituciones 2, 42; en la época postclásica, la posesión de las cosas inmuebles se protegía por el interdictumuti possidetis y la de los inmuebles por el interdictum utrubi.” (Rafael Bernad Mainar) Tanto las cosas muebles como las inmuebles admiten, a su vez, una subclasificación. Semovientes: Son aquellas que se pueden mover por sí mismas, que pueden desplazar sin que intervenga una fuerza extraña a ellas. Así, por ejemplo, un caballo, un esclavo. De la ocupación de semovientes el Derecho Romano presentó una clasificación de los animales que ha sido adoptado por las diversas legislaciones en las distintas épocas y lugares hasta la adopción por parte del derecho positivo vigente con ligeras variantes, en las que se establece la distinción entre los animales fieros amansados y domésticos, considerando a los primeros, es decir a los fieros, como aquellos animales salvajes que son aquellos que viven en libertad y solo pueden ser atrapados mediante el uso de la fuerza como los osos, pájaros, leones, jabalíes, venados, etc.; los amansados que son los ya citados y que han sido privados de la libertado y son aprovechados por el hombre al haberlos adiestrado para trabajos domésticos, exhibiciones, etc., o simplemente para exhibirlos públicamente en zoológicos; y los mansos o domésticos que son los que nacen y son criados bajo el dominio del ser humano como el caballo, las aves de corral, el asno, el perro, etc. Respecto de los primeros, es decir respecto de los animales fieros es respecto de los únicos que se puede realizar la ocupación o apropiación ya que los amansados y los mansos o domésticos carecen del res nullius , es decir tienen un propietario salvo el caso en que dicho propietario los haya abandonado con el deseo de dejar de ser su propietario. Cabe señalar que sobre los animales domesticados puede ejercerse la ocupación o apropiación solo en el caso de que hayan recobrado su primitiva libertad perdiendo la consuetudo revertendi pero mientras están en poder y sujeción del dueño a él pertenecen y no pueden ser objeto de apropiación u ocupación. Inanimadas: Son aquellas que se pueden trasladar, pero no tienen vida propia sino que alguien debe moverlas, como una mesa, una silla, un cenicero, un anillo, un libro. Cosas inmuebles Son las que no pueden trasladarse de un lugar a otro. Hay diversas clases de inmuebles: Inmuebles por naturaleza: Como los edificios, el suelo. La naturaleza misma les ha dado el carácter de inmuebles. Entre los inmuebles por naturaleza conviene distinguir los fundos provinciales de los fundos itálicos Estos últimos son, en principio, los que están dentro de la península itálica. Son susceptibles de propiedad privada. Los provinciales pertenecen al pueblo romano, pero pueden ser arrendados a los particulares. Con Diocleciano desaparece la distinción y todos son susceptibles de propiedad privada. "La mayoría estima que el suelo provincial o es del dominio del pueblo romano, o lo es del César, por lo que se considera que nosotros sólo podemos tener la posesión o el usufructo del mismo." (Gayo, II, 7). Es así como durante muchos años sólo existió propiedad privada sobre el suelo itálico. Inmuebles por adherencia: Son aquellas cosas muebles por naturaleza, pero que al adherirse a un inmueble forman parte indisoluble de él y no pueden separarse sin grave detrimento de la cosa. Así ocurre, por ejemplo, con los ladrillos puestos en una casa. Inmuebles por destinación: Son aquellos muebles por naturaleza que se hacen inmuebles al ser destinados al cultivo de un inmueble. Así sucede, por ejemplo, con los arados o animales destinados a ese fin. Se transforman en inmuebles por destinación. Cosas fungibles y no fungibles Cosas fungibles: Se caracterizan porque pueden sustituirse unas por otras sin tomar en cuenta su individualidad sino su cantidad, peso, medida y número. Así, son fungibles el vino, el dinero, el trigo, el aceite, etc. Quien debe una cosa genérica debe devolver igual número de sujetos de la especie que recibió, de la misma calidad. Cosas no fungibles: Son las que se identifican por su individualidad; intervienen en un acto jurídico como individuales. Se les llama especies o cuerpos ciertos. Típico ejemplo de cosa fungible es el dinero. En cambio una, moneda de colección es no fungible. Una cosa puede ser no fungible, bien por su naturaleza, bien por la voluntad de las partes. Es no fungible por naturaleza un cuadro, el fundo Cornelíano; el esclavo Stico. Es no fungible por voluntad de las partes una oveja marcada, dentro de un rebaño. La diferencia fundamental entre unas y otras está en que, mientras las cosas fungibles pueden reemplazarse unas por otras, las no fungibles son irreemplazables. Cosas consumibles y no consumibles Cosas consumibles: Son las que se destruyen con el primer uso. La consumíbilidad puede ser tanto física (como la fruta) o jurídica (como el dinero). La fruta se consume físicamente al primer uso. El dinero, en cambio, se consume jurídicamente porque se emplea transfiriéndolo. Se dice que a las cosas consumibles se da el uso adecuado a su naturaleza consumiéndolas. Cosas no consumibles: Son las que no se destruyen al primer uso como un anillo, una bandeja, una casa, un caballo. La consumibilidad depende exclusivamente de la naturaleza de la cosa. Lo normal será que las cosas fungibles sean también consumibles. Puede ocurrir que no sea así: una torta muy artística solicitada a su dueño para adornar una mesa con cargo de restituirla terminada la comida. Cosas divisibles e indivisibles Cosas divisibles: Son las que divididas, cada fracción conserva la misma función que el todo: una suma de dinero, una cantidad de vino, etc. Cosas indivisibles: Son las que no se pueden dividir sin que se produzca destrucción de la cosa o disminuya su valor: una estatua, un edificio, un libro. La divisibilidad de una cosa puede ser tanto física como intelectual o de cuota. La cosa es físicamente divisible cuando se la puede dividir, separar en partes conservando su individualidad cada una de ellas: un rebaño de ovejas, una cantidad de dinero o de trigo. En cambio es físicamente indivisible cuando la división física de la cosa importa destrucción de la misma: una oveja, un caballo, una bandeja de plata. La cosa es intelectualmente divisible cuando es posible que sobre ella tengan derechos dos o más personas. Así, por ejemplo, varias personas pueden ser copropietarios de una misma cosa. Cada una de ellas tiene una cuota de dominio sobre la cosa. Puede disponer de esa cuota libremente, sin consulta a las otras. En un comienzo en Roma, si varias personas eran copropietarias debían actuar de acuerdo. No podía una enajenar su derecho. Afirmar que una cosa es indivisible, consiste en que no puede dividirse ni física ni intelectualmente o por cuotas. Así, por ejemplo, es indivisible una servidumbre. Cosas simples y compuestas Cosas simples: Son las constituidas por un solo elemento: una piedra, un animal, un vaso. Cosas compuestas: Son las que están formadas por varios elementos simples: una casa, un buque. Res nullius y res dereuctae Res nullius: Son las cosas que nunca han tenido dueño, como las conchas de la playa. Res derelictae: Son las cosas abandonadas por su dueño, como el diario que se deja en la plaza después de leído. Cosas principales y accesorias Cosa principal: Es la que tiene existencia independiente y sin relación a otra, como un fundo, un perro, una mesa. Cosa accesoria: Es la que requiere de una principal para existir. Por ejemplo, la prenda. Requiere de una obligación principal a la que debe estar unida para que exista; el marco en relación a un cuadro. Antes de estudiar las cosas incorporales, digamos algo sobre los frutos, que son cosas accesorias respecto de aquello que los produce, que es cosa principal. Frutos: Son los rendimientos periódicos de una cosa, sin detrimento de su sustancia, según su naturaleza y el destino natural de la cosa. Se afirma que debe ser sin detrimento o menoscabo de su sustancia en el sentido de que no debe sufrir menoscabo la cosa misma, pues si se va agotando con su explotación estaremos frente a un producto y no a un fruto. También se ha señalado que los rendimientos deben ser de acuerdo a la naturaleza y destino natural de la cosa para que sea fruto. Así, por ejemplo, si se da en usufructo el trabajo de una esclava, los frutos a que tendrá derecho el usufructuario serán el resultado de ese trabajo. Pero sí la esclava tiene hijos, esos hijos pertenecerán al amo y no al usufructuario porque la esclava fue destinada naturalmente a trabajar y el usufructuario sólo tendrá derecho al fruto de ese trabajo. Fueron los romanos los primeros en establecer un régimen sobre los frutos. A lo largo de la historia del pueblo romano se fueron elaborando diversos conceptos sobre el tema. Como quiera que el último y más acabado de los textos jurídicos estuviera constituido por las Instituciones, abordaremos su estudio. Pasemos, pues, a observar lo que establecía este famoso libro promulgado por Justiniano: “35. Si alguno ha recibido de buena fe, de aquel que por error creía propietario, un fundo de tierra por venta, donación, o cualquiera otra causa, la razón natural ha aconsejado decidir que haga suyos los frutos que perciba, en recompensa de su cultivo y cuidado. Y si después el dueño se presenta y vindica el fundo, no podrá demandar los frutos consumidos por el poseedor. En cuanto a aquel que a sabiendas posee el fundo de otro, no se le concede el mismo derecho; y con el fundo se le obliga a restituir todos los frutos, y aun los consumidos. 36. El usufructuario de un fundo no se hace propietario de los frutos sino a proporción que los percibe. Si a su muerte los frutos, aunque maduros, no han sido todavía recolectados, pertenecen absolutamente, no a sus herederos, sino al dueño de la propiedad. Casi lo mismo se dice respecto del arrendatario. 37. En los frutos de las bestias se colocan las crías lo mismo que la leche, el pelo y la lana. Así los corderos, los cabritos, las vacas, los potros, los lechones, se hacen por su naturaleza al nacer propiedad del usufructuario. Pero entre los frutos de una esclava no se entienden sus hijos, que por consiguiente pertenecen al dueño de la propiedad. Parecería absurdo, en efecto, considerar como fruto al hombre, para quien la naturaleza lo ha criado todo.” (Instituciones: Libro II: De las cosas y de las herencias testamentarias; Título I: De la división de las cosas) Hay que distinguir entre los frutos y los productos. El producto de una cosa va ocasionando el deterioro de la misma. Así, una mina de sal. Su explotación produce un desgaste, un menoscabo de la mina. Los frutos pueden ser naturales o civiles: Son frutos naturales los que se producen por un proceso natural, con o sin intervención del hombre (cosechas, lana, leche, etc.), pero no los partos de las esclavas. Así, una persona que tiene una esclava ajena no se hace dueña de los esclavos que nazcan. Estos pertenecerán al dueño de la esclava. “Pero todos los frutos periódicos y conformes al destino de la cosa, son frutos, sin necesidad de tener que distinguir si nacen por la sola fuerza de la naturaleza (frutos naturales), y por la industria y el trabajo del hombre (frutos industriales), y por eso la recolección de los cereales, la leche, y la cría de los animales, son frutos. Se asimilan a los frutos, por extensión, las utilidades habidas indirectamente de las cosas, como el alquiler de las casas y de los fundos de tierra, y el interés de las cantidades de dinero. Estos no son frutos propiamente dichos, nacidos de la misma cosa; pero el derecho los considera como si fueran frutos, y los comentaristas los llaman frutos civiles” (Eugene Petit). Especial importancia reviste la clasificación de los frutos en pendientes, percibidos o no y consumidos. a) Pendientes: Los adheridos a la cosa que los produce, como una fruta mientras está en el árbol; b) Percibidos, si se han recolectado; d) No percibidos, por negligencia del propietario de la cosa que los produce, y e) Consumidos: Cuando los consumió el propietario de la cosa productiva o los enajenó. Cosas incorporales Son las que no se pueden tocar. Constituyen meros derechos. Así, una herencia, un usufructo. Las cosas incorporales eran en concepto de Gayo, las que no pueden ser tocadas y cuya existencia arrancaba del derecho como: una herencia, un usufructo, las obligaciones de cualquier modo contraídas, contándose también dentro de ellas las servidumbres rusticas y urbanas. Las cosas incorporales admiten varias clasificaciones porque hay diversas clases de derechos. Así, pueden ser derechos de familia (como las tutelas y cúratelas), derechos reales, personales y otros. La propiedad La propiedad en su evolución histórica Propiedad: En su acepción más restringida y técnica es un Derecho real que recae sobre cosas corporales y que a diferencia de los restantes Derechos reales atribuye a su titular un poder general y pleno sobre la cosa. La propiedad representa una facultad de apropiación sobre los bienes con exclusión de todos los demás del goce y disfrute de los mismos. Frente a la propiedad que es un concepto económico-jurídico y con un significado predominantemente objetivo que acentúa la relación de pertenencia de una cosa a una persona, la palabra dominio tiene un significado predominantemente subjetivo que implica la potestad que sobre la cosa corresponde al titular. Podemos distinguir los siguientes tipos históricos de propiedad: Dominium ex iure quiritium: Durante algun tiempo es la única forma de propiedad reconocida por el Ius civile. Son sus requisitos los siguientes: - Que el sujeto titular del dominio fuese un ciudadano romano o bien un latino a quien se hubiese concedido el Ius Comercii . - Que el objeto del dominio fuese una cosa mueble o un bien inmueble situado en suelo Itálico. - Que la adquisición se lleve a cabo mediante un modo civil que es la Mancipatio para la res mancipi y la Traditio para la res nec mancipii. - En los casos de transmisión de la cosa de una persona a otra que el transmitente tuviese a su vez el dominium ex iure quiritium de la cosa transmitida. Propiedad bonitaria pretoria o in bonis habere: Surge de la protección concedida por el Pretor a quienes por no haber adquirido con arreglo a los modos civiles solemnes eran meros poseedores de las cosas. Dicha protección consiste: - Se atribuye a estos poseedores la exceptio rei venditae et traditae (Excepción de cosa vendida y entregada) frente a la acción ejercitada por el propietario transmitente de la cosa para la recuperación de la misma. - Se concede a estos poseedores el remedio representado por la actio Publiciana, llamada también algunas veces vindicatio utilis - era un remedo concedido por un pretor a aquellos que, habiendo adquirido con buena fe y justo título una cosa, y antes de haber consumado a su favor la usucapión, perdían la posesión de ella, para que pudieran dirigirse contra cualquier detentador que tuviese título inferior al suyo. Con esta acción se protege al poseedor de mejor derecho frente a otro poseedor de peor derecho. Descansaba en una ficción jurídica, cual es la de suponer el pretor que el poseedor demandante había ya cumplido la usucapión. Propiedad provincial: Se discute su existencia por numerosos romanistas porque el Derecho de propiedad privada o particular sobre bienes inmuebles solo era posible respecto del suelo romano. Los fundos en cambio situados en suelo provincial, es decir, fuera de Italia pertenecían al Estado, el cual no obstante podía conceder a los particulares su uso o disfrute mediante el pago de un tributo o canon. Con la supresión de la distinción entre suelo provincial y suelo Itálico y consiguiente imposición de tributos a los fundos Itálicos esta modalidad de propiedad desaparece del Derecho romano. Propiedad de los peregrinos: Aunque los peregrinos no podían ser propietarios por Derecho quiritario y su capacidad jurídica se regulaba por el ius gentium , no obstante el Pretor concedió cierta protección a la propiedad de hecho correspondiente a los peregrinos. Con la Constitutio Antoniniana desaparece la prohibición jurídica de los peregrinos y también en este aspecto se unifica el Derecho de propiedad. Modos originarios de adquisición de la propiedad Son modos de adquisición del dominio aquellos hechos jurídicos a los que la ley reconoce la virtud de originar el dominio en una persona. Son originarios los modos que hacen adquirir la propiedad independientemente de un Derecho anterior de cualquier otra persona y derivativos los que hacen adquirir una propiedad fundada en un precedente Derecho que tenía otra persona. Gayo distinguió entre modos de adquirir iuris civile y iuris Gentium, según su aplicación entre ciudadanos o también entre ciudadanos y extranjeros o extranjeros entre sí. Entre los primeros estaban la mancipatio, la in iure cessio y la usucapio, mientras que la ocupación, accesión, especificación y traditio, basados en la razón natural, fueron reconocidos por la labor del Pretor. La mancipatio La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi, que son: el fundus , la domus , los esclavos y los animales de carga). La pecunia (dinero) y el resto de animales carecían de importancia puesto que estaban destinados en parte al comercio. El que transmitía un bien mancipable (el mancipio dans ) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral de la familia (de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne. El libripens pesaba en una balanza un trozo de cobre y el mancipio accipiens pronunciaba unas palabras sacrales mientras que el mancipio dans guarda silencio dando a entender que le daba “imperium” a dicho acto. El mancipio dans tenía la responsabilidad de describir el bien mancipable (por ejemplo una finca) y si lo hacía erróneamente, el mancipio accipiens disponía de la actio de modo agri . Por último, el mancipio dans tenía la responsabilidad de auctoritas, que consistía en defender al mancipio accipiens en un juicio en el hipotético caso de que un tercero reclamara el bien mancipable al considerarlo como propio. In iure cesio hereditatis In iure cesio hereditatis es la cesión de la herencia llevada a cabo por el heredero a favor de un tercero utilizando las formas de la in iure cessio. En el derecho clásico el heredero ab intestato podía hacer cesión de la herencia, tanto a título oneroso como gratuito, a cuyo efecto el cesionario ejercitaba ficticiamente la acción de petición de herencia, hereditatis petitio, y el heredero se allanaba a ella in iure. Los efectos eran totales si se hacía antes de la aceptación, no así después, en que ya estaban interesados los acreedores del difunto, por cuyas deudas respondía el heredero aceptante. Usucapión Usucapio es una palabra compuesta del sustantivo usus, término arcaico utilizado para designar la posesión, y del verbo capere (tomar, coger), esto es, adquisición de la propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo. La certeza del derecho se evidencia en un texto de Gayo, para quien la usucapión fue introducida en función del interés público, precisamente para evitar que la propiedad de algunas cosas aparezca permanentemente incierta. Es claro que la existencia de la usucapión responde a la exigencia de crear condiciones de seguridad y certeza en torno a la propiedad de las cosas. La finalidad es remediar una adquisición que ha resultado viciosa, bien por defecto de forma, porque el modo empleado para transmitir la propiedad no fue el adecuado (transmisión de la propiedad de una res mancipi mediante traditio y no mediante mancipatio), bien por razones de fondo, esto es, cuando el transmitente no era el propietario o no tenía la capacidad necesaria para transmitir la propiedad. Con un ejemplo quedará más claro: si alguien, no propietario o sin capacidad para transmitir la propiedad, me entrega una cosa (traditio), no adquiero la propiedad sino que sólo recibo la posesión, creándose una situación jurídicamente incierta en la que juegan: a) El transmitente no propietario, por lo que la adquisición resultó viciosa. b) El legítimo propietario. c) El adquirente que cree de buena fe haber adquirido a su dueño. Para que tal situación de incerteza no se prolongase indefinidamente, mediante la usucapión el poseedor se convierte en propietario, una vez transcurrido el tiempo exigido y cumplidos otros requisitos que fueron configurándose más lentamente y de los que después hablaremos. La usucapión era ya conocida en el antiguo Derecho romano. Según un ambiguo texto de las XII Tablas, consistía en la adquisición de la propiedad por el paso del tiempo: transcurridos dos años para los fundos y un año para las demás cosas, el poseedor se convertía en propietario, demostrando tan sólo que la cosa había estado en su poder durante el tiempo indicado. Es más probable que en esta época sólo eran necesarios la posesión y el tiempo; la buena fe y el justo título como elementos imprescindibles de la usucapión fueron producto de una elaboración jurisprudencial más evolucionada y tardía. A partir de ahí la interpretación de los juristas fue perfeccionando la institución que se desarrolló favorablemente hasta cuajar en la compilación justinianea como un modo de adquirir la propiedad, cuyo fundamento jurídico y elementos esenciales no difieren de aquéllos del derecho moderno. En el curso de dicha evolución, como quiera que la usucapión era sólo aplicable a los fundos itálicos, la jurisprudencia clásica creó otra figura paralela denominada longi temporis praescriptio , en relación con los fundos provinciales, y cuyo mecanismo era el siguiente: todo aquél que hubiese poseído un fundo provincial durante diez años entre presentes y veinte entre ausentes, frente a la reivindicación del legítimo propietario podía oponer una exceptio , en la que hacía valer el tiempo que había estado poseyendo de buena fe. Aunque el poseedor no adquiría la propiedad, al poder contestar las pretensiones del legítimo propietario, actuaba como si lo fuese. Más tarde, a finales del s. III d. C., suprimida la distinción entre fundos itálicos y fundos provinciales, la separación entre usucapio y praescriptio longi temporis no tiene ya sentido. Fue Justiniano quien fusionó ambos institutos en el año 531 (C. 7, 31, 1), manteniendo el nombre de usucapión para las cosas muebles y el de praescriptio para los bienes inmuebles, aunque bajo la doble terminología tan sólo encontramos una única institución con las mismas reglas: la usucapión o prescripción adquisitiva del derecho moderno. Ahora sólo resta abordar el concepto y los requisitos de la usucapión tal como quedan definitivamente perfilados en el derecho justinianeo. Según el concepto ya expuesto, para usucapir son necesarios cinco elementos que suelen tradicionalmente citarse en la siguiente regla mnemotécnica: res habilis , titulus , fides , possessio, tempus . La ocupación: Es un modo de adquisición originario consistente en la aprehensión o toma de posesión de una cosa que no tiene dueño o Res Nullius, con la intención de hacerla propia. Supuestos de ocupación: - Insula in Mari nata: (la isla nacida en el mar) y que puede pertenecer al primero que lo ocupa porque carece de dueño efectivo anterior. - La pesca y caza: Solo puede adquirirse por ocupación los animales salvajes, es decir, los que están en estado de libertad natural , así como los domesticados que hubiesen huido de la custodia del dueño y hubiesen perdido el propósito de regresar (animus revertendi), pero no son ocupables los animales domésticos. - La Res Derelictae: Son las cosas libremente abandonadas por su dueño tratándose de cosas inanimadas abandonadas, se exige para su ocupación la intención inequívoca por parte del propietario de renunciar a su propiedad, esto es el Animus Derelinquendi . - Res Hostium: Son la propiedad de las cosas pertenecientes a los enemigos o a poblaciones con los que Roma no tenía tratado de amistad. Se incluye también aquí la adquisición del tesoro, y respecto de este tesoro prevaleció una disposición del emperador Adriano. El tesoro pertenece por mitad al dueño del fundo en que se encuentre y al descubridor, y esta regla se aplica aunque el lugar del descubrimiento fuese un fundo público. Solo si el lugar del descubrimiento era sagrado o religioso todo el tesoro era para el descubridor. Accesiones Otro modo de adquirir propiedad que consiste en la unión o incorporación de una cosa a otra natural o artificialmente para integrarse ambas en un solo cuerpo. Pueden distinguirse: Accesión de inmueble a inmueble: La alluvio (aluvión): Es el incremento que las heredades (propiedades) confinantes con los ríos reciben paulatinamente por efecto de la corriente de las aguas. En este supuesto el incremento se atribuye a los propietarios ribereños. La Avulsio (fuerza del río): consiste no ya en una incorporación lenta sino en una incorporación repentina producida por el ímpetu de la corriente de un río de una porción separada de un previo superior a otra finca situada más abajo ( previo inferior ). En este supuesto el dueño de este último adquiere dicha porción. La alveus derelictus (cauce abandonado): cuando un río variaba de cauce el hecho abandonado se adquiría por los dueños de las fincas situados en las que fueron sus orillas. La insula in flumine nata (isla nacida en el río): la isla que emergía en un río público se reparte también entre los propietarios de los fundos ribereños que estén situados frente a ella. Accesión de mueble a mueble: Ferruminatio (unión mediante hierro): Es la unión del hierro con objetos metálicos que se opera por soldadura de la propia materia. En este supuesto el propietario de la cosa principal se hace dueña de la cosa accesoria. Plumbatio (unión mediante plomo): Unión del plomo con otro metal. Scriptura (escritura): El dueño de la materia en que se escribió: pergamino, papiro, tabla, etc., se hace dueño de lo que en ellos ha sido escrita. Pictura (pintura): La solución del Derecho Justinianeo es la siguiente; es el propietario de la obra pictórica el que adquiere por accesión la tabla, tela etc., sobre la cual se ha pintado. Accesión de mueble a inmueble: Inaedificatio: Toda obra humana que se fije de un modo estable al suelo y principalmente los edificios pertenece por accesión al dueño de dicho suelo. Plantatio y satio, Esta misma regla sucede con las plantas, una vez arraigadas y con las semillas sembradas. Specificatio Consiste en la formación de una obra de nueva especie, es decir, de un nuevo objeto de función diferente de la primitiva, empleando para ello materia ajena. La cuestión está en determinar quién tiene que ser el dueño de la nueva especie. Justiniano adopto la siguiente solución: - Si la cosa podía volver a su estado primitivo se hacía propietario de la cosa el dueño de la materia. - Si la cosa no podía volver a su estado anterior su propiedad pertenecería al especificador Confusion y conmixtion Tienen lugar respectivamente cuando se mezclan líquidos o sólidos de igual o distinto género sin que haya incorporación de una cosa a otra (accesión) ni tan poco se elabore una nueva especie en el supuesto de especificación y en orden a esta mezcla rige los siguientes principios: - Si la separación es posible cada propietario conserva la propiedad de su cosa y se le otorga la acción reivindicatoria. - Si la separación no es posible surge un estado de copropiedad que es la communio pro indiviso , en cuyo supuesto se concede entonces a cada propietario la actio communi dividundo . - Si la mezcla se hizo con el consentimiento de ambas partes no se distingue entre cosas separables e inseparables y la masa queda en condominio y en consecuencia cada condominio solo puede ejercitar la acción divisoria que es la actio communi dividundo. Adquisición de los derechos Adquisición: en la incorporación de una cosa o un derecho a la esfera patrimonial de una persona por un hecho o acto jurídico. Adquisición originaria: cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa derecho o obligaciones a una persona la adquisición es efectuada por primera vez (ex novo), tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño (res nullius) o la cosas que han sido abandonada por su dueños (res derelictia). Adquisición derivativa: cuando la cosa derecho u obligación es traspasada de un titular a otro hay una relación jurídica preexistente hay un traspaso de dominio que puede ser pleno o con ciertas limitaciones y este caso trasmite el derecho autor o causante la persona que adquiere el derecho sucesor o causante. Adquisición traslativa: tiene lugar cuando un derecho existente en una persona se traspasa a un nuevo adquirente en base a una nueva relación jurídica anterior ejemplo: una persona adquiere la propiedad de un inmueble por parte de un vendedor. Adquisición constitutiva: tiene lugar como el derecho del titular le constituyen a favor de adquieren en un derecho nuevo que no existía pero el derecho existente en el titular es el supuesto indispensable para que pueda adquirirse el nuevo derecho por parte del adquirente para beneficiase ejemplo la constitución de la hipoteca.

10 Tema

Tema 10

Patrimonio

El concepto de Patrimonio en los romanos

El origen de la palabra patrimonio proviene del latín patrimonium ; término utilizado por los antiguos romanos para denotar a los bienes que heredan los hijos de su padre y abuelos (Patri »padre y onium »recibido), el patrimonio sólo se usaba por derecho paterno. La ideología de Patrimonio no esta comprendida como un ” atributo de la personalidad” solo los sui juris (al igual que las mujeres que están en esa situación) pueden poseer un patrimonio y explícitamente excluía a los alieni juris . Para los romanos el patrimonio se entendía como un conjunto de cosas (materiales y corporales) que se transmitían generacionalmente.

Los romanos utilizaban dos conceptos para la herencia dependiendo de su origen. De esta forma, los herederos de la madre se llamaban “cognados” y los del padre “agnados” . Estas líneas no podían cruzarse y quienes heredaban de los cognados no tenían derechos sobre los bienes de los agnados.

El término patrimonio tenía para los antiguos un significado económico y no sólo religioso. Las deudas eran transmisibles de generación en generación por lo que conformaban el mismo patrimonio (sujeto activo y sujeto pasivo); en otras palabras esto quiere decir que tras la muerte del padre el sucesor respondía por los mismos deberes que en vida este había incumplido.

A diferencia de otros pueblos, el derecho civil romano permitía al deudor venderse bajo el sistema de esclavitud al acreedor. Pasando a este último todos los bienes del primero.

Así también cuando se dice que el deudor responde con todo su patrimonio, se quiere decir solamente que responde con todos sus bienes. Por lo tanto damos a entender que el patrimonio llega a formar una entidad unitaria.

Se puede interpretar también el patrimonio neto, refiriéndose a lo que queda del activo después de deducir el pasivo, o sea, las deudas del titular (bona non intelliguntur) . Por otra parte, mientras, desde el punto de vista económico, no hay patrimonio cuando el monto del pasivo iguale o exceda del monto del activo.

“Para el Derecho Romano el patrimonio fue siempre un valor positivo, es decir, la suma de todos los bienes, créditos, derechos y acciones de una persona, deducidas las deudas y acciones de terceros contra ella” (Pérez Rojas, Edgar).

Dentro de este contexto, era impensable que ellos manejaran la cantidad de conceptos y acepciones que encierra hoy el vocablo. Si bien aún los arqueólogos no han podido establecer con precisión el contenido de las doce tablas del código romano, se presupone que la cuarta y quinta regulaban el derecho de sucesión, adquisición y manutención del patrimonio.

Cabe agregar que no todos los bienes o cosas (res) estaban sujetos al derecho privado. Para los romanos existían dos tipos de patrimonios: res in patrimonio y res extra patrimonio. En el primer caso, esta figura legal abarcaba todos los bienes que conformaban el patrimonio tales como esclavos, familiares y bienes materiales entre otros; mientras que el segundo término hacía referencia a los bienes públicos que excedían al sujeto jurídico; como por ejemplo las plazas públicas. Esta clasificación se analizará con más profundidad en este capítulo.

Contenido patrimonial

El pater familias era el único que podía ser titular de derecho patrimonial. Todo lo que el filius familias adquieran por negocios que él realizara o por disposiciones de terceros a sus favor, se integraban en el patrimonio del pater familias.

Esta situación cambió cuando se implantó el régimen del Peculium. Esta era una masa de bienes o de dinero que el pater familias solía ceder al filius familias o al esclavo para su disfrute y administración. Existían cuatro clases:

a) Peculium profecticium. Es el más antiguo, consiste en una pequeña masa de bienes o dinero, concedida por el pater al filius en goce de administración y cuya propiedad se reserva. Es revocable en todo momento y retorna automáticamente al pater a la muerte del hijo, que con frecuencia lo dedicaba al comercio o la industria. El filius familias no podía enajenar los bienes del peculio y cuando lo hacía pasaba a ser propiedad del pater familias.

b) Peculium castrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría en el ejército. Al filius familias se le reconoció la facultad de reconocer esos bienes por testamento; más tarde también por actos entre vivos, pero si el filius familias moría sin haber otorgado testamento, el peculio pasaba a ser propiedad del pater familias. En época justiniana cambió el régimen y se estableció que si el filius familias intestado moría se abría la sucesión legitima.

c) Peculium quasicastrense. Estaba formado por los bienes que el filius familias adquiría como funcionario de la corte imperial o en distintas funciones civiles y religiosas.

d) Peculium adventicium. Estaba formado por los bienes procedentes de la madre que adquiría tanto por herencia testamentaria como legitima. Sobre los bienes el padre tenía el peculio y la administración y más tarde se amplió el peculio porque incluían los ascendientes maternos.

En época de Justiniano se modifica el régimen de los peculios. Se declaraba propiedad del filius familias todos los bienes que adquiriese de cualquier medio y de cualquier procedencia con sólo dos excepciones:

- Los bienes que adquiriese con dinero del pater familias.

- Los bienes que sean entregados por un tercero con gratitud al pater familias.

Acciones adiecticiae qualitatis

En derecho romano, las acciones adyecticias o acciones «agregadas» (en latín, actiones adiecticiae qualitatis) son una serie de acciones concedidas por el pretor para hacer valer la responsabilidad del pater familias respecto de las obligaciones contraídas por el hijo o por el esclavo, en distintos supuestos. Así, los acreedores que habían contratado con el hijo o el esclavo podían reclamar sus créditos al pater, como si hubiesen contratado con él mismo.

Tanto el filius familias como los demás sometidos al pater familias tenían capacidad negocial o de obrar aunque era un instrumento del pater familias de modo que todo lo adquiriera revertía en el patrimonio del pater familias.

En el antiguo ius civile cuando el filius familias en su actividad negocial contrajera deudas nunca quedaba obligado el pater familias. Sin embargo, para evitar la interjección de terceras personas que contrataban, el pretor creo unos medios que era las actiones adiciticiae qualitatis. Eran acciones añadidas que se unían a las directas que correspondían al acreedor. Las acciones son:

a) Actio quod iussu. Esta acción tenía por finalidad hacer responsable al paterfamilias de la totalidad de las deudas contraídas por el hijo de familia cuando el pater había autorizado el negocio que generaba la deuda (iussum: autorización). En este caso, se consideraba como si el tercero hubiera contratado con el pater mismo. Más adelante esta acción no sólo se aplicó a las deudas contraídas por el hijo sino también a los actos celebrados por cualquiera persona sometida a la potestad del pater, siempre que el pater hubiese autorizado tal negocio. De esta forma, la actio quod iussu extendió sus supuestos de aplicación más allá de los límites de las relaciones potestativas.

b) Actio exercitoria. Tenía por finalidad hacer responsable al paterfamilias de las deudas contraídas por un hijo o esclavo a quien el pater o amo había colocado al frente de un negocio marítimo como armador o exercitor navis; o al frente de una nave como capitán o magister navis. En este caso, se hacía responsable al pater por la totalidad de las deudas que generase ese negocio. Al igual que en el caso anterior, se reputaba como si el tercero hubiere contratado con el pater o amo.

c) Actio institoria. El pater familias se hace responsable que contraiga el filius familias o el esclavo al que ha puesto al frente del comercio como institor (administrador).

d) Actio quasi institoria vel ad exemplum institoriae. Estas actiones adieticiae qualitatis con el correr del tiempo se extendieron a actos realizados por personas que, no estando sometidos a potestad, actuaban a nombre de otro. Así, sólo a modo de ejemplo, podemos mencionar el caso de actio quasi institoria in rem ad vel exemplum institoriae, para el caso de negocios cuya gestión se encomendaba a un administrador.

e) Actio de peculio vel de in rem verso. Opera en el evento de que el pater entregara al hijo la libre administración de una cierta cantidad de bienes (Peculio profecticio); en tal caso el pretor le hacía responsable de las deudas que éste contrajera por la realización de negocios, hasta el importe del peculio, aunque las mismas no guardaran relación alguna con éste, o bien hasta el monto del incremento que su patrimonio habría experimentado por efecto de tal negocio. Se señala que se trata de una sola acción con dos condenas alternativas: una de peculio y, la otra, de in rem verso, es decir, por aquello que hubiese revertido en el patrimonio del pater; varios autores ven en esta acción el principio de la interdicción del enriquecimiento sin causa. Al iudex se le ordena condenar por la segunda y, si no hay enriquecimiento o es menor que la deuda, condenar en los límites del peculio. Mediante la primera, se hace responsable al pater o amo en los límites del peculio, deducido lo que le debe a él el hijo o esclavo. Por su parte, por la segunda, se determinaba una responsabilidad en la medida del enriquecimiento patrimonial que experimentaba como consecuencia de los negocios realizados por el hijo o esclavo.

e) Actio tributaria. Cuando el filius familias había destinado el peculio al comercio con el conocimiento del pater familias y después resultaba insolvente, se formaba un concurso de acreedores en donde se encontraba el pater familias y realizaban un reparto del peculio entre todos. Si el pater familias actuaba dolosamente para impedir ese concurso, el acreedor o los acreedores perjudicados podían entablar contra él al actio tributoria para reclamar al parte que le correspondiera.

f) Actio de in rem vaso. Mediante esta acción se podía reclamar al pater familias en la medida del enriquecimiento que hubiera experimentado como consecuencia de los negocios del filius familias.

Concepto moderno del patrimonio

El patrimonio es uno de los conceptos básicos del derecho civil y tiene interés tanto desde el punto de vista teórico, como desde el punto de vista practico, porque se relaciona con muchas instituciones del derecho privado.

Existen diversas y variadas acepciones del concepto de “patrimonio”, que va desde el concepto jurídico estricto, pasando por el contable y económico hasta llegar a conceptos calificados como patrimonio cultural, patrimonio de la humanidad, patrimonio colectivo, corporativo etc.

Así como también algunos autores opinan que el patrimonio no es un conjunto de objetos o de cosas, sino un conjunto de relaciones: derechos y obligaciones, en tanto que para otros el patrimonio es “el conjunto de las posiciones jurídicas activas apoyadas en un sujeto”.

Tomando en consideración tanto aspectos que envuelven a este concepto e considerado tomar una definición bastante completa que explica muy claramente lo que es el patrimonio, puntualizándolo de esta manera, como el conjunto de relaciones jurídicas pertenecientes a una persona, que tienen una utilidad económica y por ello son susceptibles de estimación pecuniaria, y cuya relaciones jurídicas están constituidas por deberes y derechos (activos y pasivos).

Características del Patrimonio

Forma una totalidad jurídica de derechos la cual sólo permite división en partes alícuotas y nunca una fragmentación en partes determinadas por sí mismas o susceptibles de ser determinadas aparentemente.

Contiene dentro de sí, a los derechos reales y a los personales; éstos últimos a su vez, comprenden el activo o los créditos y el pasivo o las deudas.

Los derechos reales y los personales, por ser patrimoniales, son apreciables económicamente.

Excluye los derechos extrapatrimoniales, no apreciables en valor económico, o sea, los que reconocen su origen en el matrimonio o la filiación, tal como el derecho a la patria potestad .

Es un atributo innato de la personalidad, intrínseco a la esencia misma de la persona, por lo que se extingue al ella dejar de existir.

No puede concebirse a una persona sin patrimonio, por cuanto toda persona por el hecho de serlo es un ente capaz de adquirir derechos y de contraer obligaciones.

No existe patrimonio sin una persona que sea titular de él.

Puede ser positivo, cuando el activo es mayor que el pasivo; y negativo, cuando el pasivo es mayor que el activo, ya que las deudas son constitutivas del patrimonio y subsisten, a pesar de no existir bienes presentes.

La transmisión del patrimonio sólo es susceptible por causa de la muerte y en ese caso el heredero continúa la personalidad del causante, del de cujus , provocándose la confusión resultante del patrimonio del causante con el del heredero.

Composición del patrimonio

Estaba conformado por dos grandes categorías de derechos: los derechos reales y los derechos personales.

Los derechos reales: Para el derecho romano y de acuerdo como no los define el Dr. Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata entre una persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre una cosa. Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”.

De acuerdo a la doctrina podemos definir hoy por hoy a los derechos reales de la siguiente manera: Es aquel derecho subjetivo que atribuye a su titular un poder o señorío directo e inmediato sobre una cosa determinada, sin necesidad de intermediario alguna personalmente obligado, y que impone a si mismo a todo el mundo (erga omnes) un deber de respeto o exclusión y a veces, cuando se trata de derechos reales limitados, un hacer posiblemente conectado a un soportar.

Derechos Reales

Por lo tanto, Derecho real es la potestad o facultad que corresponde a una persona sobre una cosa específica, sin que haya un sujeto pasivo concretamente determinado contra quien pueda ir aquella dirigida personalmente.

Para el Dr. Edgar Pérez Rojas: “Son aquellos que crean una relación directa e inmediata entre una persona y una cosa. Implican el ejercicio directo de la soberanía humana sobre una cosa. Se caracterizan por el derecho absoluto y directo que otorgan sobre la cosa”.

Según Eugene Petit: “El derecho real es la relación directa de una persona con una cosa determinada, de la cual aquella obtiene un determinado beneficio, con exclusión de todas las demás”

Hay teorías que niegan los derechos reales basándose en la inexistencia de relaciones entre personas y cosas. Para estas teorías las relaciones serían entre personas. Es cierto, que en todo derecho real hay una relación entre personas, derivada de la obligación de respetar las situaciones de titularidad o derechos sobre los bienes, pero esta es una obligación de Derecho público, de respeto de las situaciones jurídicas de los terceros y aplicable a todos los ámbitos de la normatividad.

Características de los derechos reales

Como características se pueden establecer los siguientes aspectos:

El Derecho Real es Absoluto; es decir que vale contra todos, surge para todos; es erga omnes; esto significa que los no titulares del derecho, las personas que no forman parte de esa relación jurídica que constituye los derechos reales tienen el deber de guardar respeto frente al derecho real y deben abstenerse de interferir en esa relación entre persona y cosa. “Para mejor caracterizar este beneficio se dice que el derecho real confiere un derecho de preferencia” (Eugene Petit).

Los derechos reales son transmisibles; por cuanto se trasmiten de un titular a otro a través, de todos los modos de enajenación y adquisición que se establecen en el derecho civil.

Los derechos reales no se extinguen por el no uso; pero si se aplica la prescripción adquisitiva.

Los derechos reales son preferentes; es decir que el titular del derecho nada tiene que temer, aun cuando se constituyeran posteriormente otros derechos sobre la misma cosa y en beneficio de otras personas.

Los derechos son limitados; en el sentido de que solo pueden ser creados por el derecho.

Los derechos reales se sancionan y se defienden con acciones reales y contra cualquier persona que obstaculice su ejercicio, pudiéndose perseguir la cosa de manos de quien se encuentre.

Las cosas

Concepto de cosa.

Los romanos denominaban a la cosa como “res”, esta es todo objeto extraño al hombre que ocupa un lugar en el espacio, en este sentido es todo lo que existe y por lo tanto en este concepto se engloban las cosas materiales o corporales; así como las incorporales.

En sentido Restringido: Cosa es todo aquello que procura una utilidad al hombre y es susceptible de propiedad privada, es este sentido cosa es sinónimo de bien. En sentido Jurídico: Cosa es todo aquello que puede ser objeto de derecho patrimonial y representa una utilidad estimable en dinero.

El vocablo cosa (res) se usa para indicar todo aquello que puede ser objeto de derechos, es decir todo cuanto tenga entidad corporal o espiritual, natural o artificial, real o abstracta y que sea susceptible de apreciación económica.

Los juristas romanos se referían a ella como al objeto material (corpus) , en oposición a los actos del hombre. Denota una cosa corporal, físicamente delimitada y jurídicamente independiente.

Clasificación clásica de las cosas

Res sacrae
Res divini iuris Res religiosae
Res sanctae
Res extra commercium
Res comunes ómnium
Clasificación Res humani iuris Res publicae
clásica Res universitatis
de las cosas
Res mancipi
Res intra commercium
Res nec mancipi

En las fuentes romanas se encuentra la clásica división de las cosas en res intra patrimonium y en res extra patrimonium, según sean bienes económicos de los particulares o no.

Otra clasificación más comprensiva y precisa, clasifica las cosas en res intra commercium y res extra commercium. Y además denomina res mullius a las res intra commercium que no son propiedad de nadie y res delictae a aquéllas cuya propiedad ha renunciado el dueño por abandono.

Res extra commercium

Aquí se cuentan las cosas que no son susceptibles de relaciones jurídico-patrimoniales por prescripción de la norma divina o por disposición de la ley, de donde surge la división de las cosas:

Res divini iuris:

Sacrae, religiosae, sanctae. Las res divini iuris son las cosas de derecho divino. Entre ellas se encontraban:

Las cosas sagradas (res sacrae): Consagradas a los dioses superiores y puestas bajo su autoridad. Son las cosas que se han consagrado al culto divino por medio de una ley o de un senadoconsulto, como los templos. Para que un templo o un vaso se considere sagrado, debe consagrarse. Ello implica una ceremonia de consagración .

Las cosas religiosas (religiosae): Consagradas a los dioses inferiores, Son los terrenos donde se enterraba a los muertos, siempre que fuera un terreno propio, o ajeno con el consentimiento del dueño del suelo .

Las cosas santas (sanctae): Son los muros y las puertas de las ciudades. “Sanctae”, porque quienes las violan reciben una “sandio”. La sanción que protege los muros y las puertas de las ciudades es la pena de muerte. Precisamente Rómulo mató a Remo por haber violado el término o límite de la recién fundada Roma .

También las leyes se consideran santas. De ahí que una de sus partes sea la sanción, que indica la pena aplicable en caso de incumplimiento.

Las leyes fueron siempre santas en la antigüedad. Recordemos la leyenda escrita en el peñasco de las Termopilas: “Viajero, ve a decir a Esparta que aquí hemos muerto por defender sus leyes” .

Res humani iuris:

Todas las demás cosas son de derecho humano. Las cosas de derecho humano admiten varias clasificaciones:

Comunes (res comunes ómnium): Son las que no pertenecen a nadie y su uso es común a todos los hombres, como el agua, el aire, el mar, la orilla del mar.

Públicas (res publicae): Son aquellas que pertenecen al pueblo romano, esto es, a la comunidad organizada. Son los ríos, los puertos, las vías públicas, etc.

Universales (res universitatis): Son las cosas que integran el patrimonio de una comunidad. Quedan afectas al uso de sus miembros. Son los teatros, foros, baños públicos y las plazas. La ciudad.

Res intra commercium

Cosas privadas son aquellas que forman parte del patrimonio de los particulares, que se pueden enajenar o adquirir. Son las cosas susceptibles de relaciones jurídicas por parte de particulares. Conocidas desde la época de la Ley de las XII Tablas . Se dividen en:

Mancipi y nec mancipi

Mancipi: Son las que podían adquirirse por la mancipatio. La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. El que transmitía un bien mancipable (mancipio dans) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral de la familia (de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne.

La distinción entre cosas mancipi y nec mancipi habría tenido su origen en que las primeras eran las más apreciadas por estar unidas en cierta forma al trabajo de la tierra. Por eso, para transferirse el dominio de ellas se requería de modos solemnes (la mancipatio o la in iure cesio). Si no se utilizaba alguno de los modos indicados, la res mancipi continuaba perteneciendo al mismo dueño. Por ejemplo, si se entregaba un esclavo, haciéndose tradición de él y no se utilizaban la mancipatio ni la in iure cessio , el esclavo seguía siendo de propiedad del que lo entregó, con las consecuencias que veremos más adelante.

La distinción entre res mancipi y nec mancipi ya existía en tiempos de la ley de las XII Tablas. Tuvo gran importancia durante el derecho clásico. Justiniano termina con ella en 531 D.C/.

Ulpiano dice que son cosas mancipi las siguientes: los fundos y casas ubicadas en la península itálica; las servidumbres rústicas o rurales sobre dichos fundos; los esclavos y animales de tiro y carga como los bueyes, los caballos, las muías, los elefantes domesticados.

Nec mancipi: Son todas las demás, fuera de las mencionadas. El dominio de las cosas nec mancipi se transfería por “traditio” . La “traditio” consistía en la simple entrega de la cosa al que deseaba adquirir el dominio, al accipiens, acompañada de la intención de hacer dueño al adquirente, lo que se reflejaba en la justa causa traditionis , como se verá oportunamente. Se requería, por cierto, que el “tradens” fuera dueño de la cosa que entregaba. Como la “traditio” requería de la entrega de la cosa, se entiende que las cosas incorporales o derechos no pudieron transferirse por “traditio”.

La enumeración de las cosas mancipi es taxativa. No hay más que las mencionadas. Sorprende, sin embargo, que las servidumbres rústicas -que son cosas incorporales- hayan sido consideradas cosas mancipi (y, por tanto, corporales), según Gayo .

Clasificación de las cosas de acuerdo a su naturaleza

Semovientes
Cosas muebles
Inanimadas

Inmuebles por naturaleza
Cosas inmuebles Inmuebles por adherencia
Inmuebles por destinación

Cosas fungibles
Cosas no fungibles
Cosas consumibles
Cosas corporales Cosas no consumibles
Cosas divisibles
Cosas indivisibles
Clasificación Cosas simples
de las cosas Cosas compuestas
de acuerdo a
su naturaleza Res nullius
Res derelictae

Cosas principales
Cosas accesorias

Cosas incorporales

Cosas corporales e incorporales:

Las fuentes romanas distinguían este tipo de clasificación, que habría obedecido a la influencia de la filosofía helénica sobre el derecho romano. Las primeras eran aquellas cuya materialidad era percibida por los sentidos, es decir, las cosas tangibles, como un fundo, un esclavo. Las cosas incorporales eran las que son producto de una abstracción, como un crédito, el derecho de propiedad, etc.

No importa que aquello sobre lo que recae el derecho sea una cosa corporal. El derecho es incorporal. Los filósofos estoicos dijeron que existían sólo las cosas corporales. Las incorporales “no existen sino que se entienden”. Así, a las corporales las llamaban cosas y a las incorporales, derechos.

Cosas corporales

Las cosas corporales se dividen, a su vez, en:

Muebles e inmuebles.
Fungibles y no fungibles
Consumibles y no consumibles.
Divisibles e indivisibles.
Simples y compuestas.
Nullius y derelictae.
Principales y accesorias.

Muebles e inmuebles.

Cosas muebles

Son cosas muebles las que se pueden trasladar de un lugar a otro sin que pierdan su individualidad, como un cenicero, un caballo, una mesa, un esclavo.

Son cosas inmuebles las que no se pueden trasladar, como los árboles, los edificios, el suelo.

“Esta división tuvo escasa relevancia en la Roma clásica, ya que a cada cosa se le designaba por su nombre. No obstante, sí que fue reseñada para supuestos concretos (En las XII Tablas se diferenciaban los fundi de las restantes cosas; Gayo distingue entre res mobile y fundi et aedes –fundos y casas- en las Instituciones 2, 42; en la época postclásica, la posesión de las cosas inmuebles se protegía por el interdictumuti possidetis y la de los inmuebles por el interdictum utrubi.” (Rafael Bernad Mainar)

Tanto las cosas muebles como las inmuebles admiten, a su vez, una subclasificación.

Semovientes:

Son aquellas que se pueden mover por sí mismas, que pueden desplazar sin que intervenga una fuerza extraña a ellas. Así, por ejemplo, un caballo, un esclavo.

De la ocupación de semovientes el Derecho Romano presentó una clasificación de los animales que ha sido adoptado por las diversas legislaciones en las distintas épocas y lugares hasta la adopción por parte del derecho positivo vigente con ligeras variantes, en las que se establece la distinción entre los animales fieros amansados y domésticos, considerando a los primeros, es decir a los fieros, como aquellos animales salvajes que son aquellos que viven en libertad y solo pueden ser atrapados mediante el uso de la fuerza como los osos, pájaros, leones, jabalíes, venados, etc.; los amansados que son los ya citados y que han sido privados de la libertado y son aprovechados por el hombre al haberlos adiestrado para trabajos domésticos, exhibiciones, etc., o simplemente para exhibirlos públicamente en zoológicos; y los mansos o domésticos que son los que nacen y son criados bajo el dominio del ser humano como el caballo, las aves de corral, el asno, el perro, etc.

Respecto de los primeros, es decir respecto de los animales fieros es respecto de los únicos que se puede realizar la ocupación o apropiación ya que los amansados y los mansos o domésticos carecen del res nullius , es decir tienen un propietario salvo el caso en que dicho propietario los haya abandonado con el deseo de dejar de ser su propietario.

Cabe señalar que sobre los animales domesticados puede ejercerse la ocupación o apropiación solo en el caso de que hayan recobrado su primitiva libertad perdiendo la consuetudo revertendi pero mientras están en poder y sujeción del dueño a él pertenecen y no pueden ser objeto de apropiación u ocupación.

Inanimadas:

Son aquellas que se pueden trasladar, pero no tienen vida propia sino que alguien debe moverlas, como una mesa, una silla, un cenicero, un anillo, un libro.

Cosas inmuebles

Son las que no pueden trasladarse de un lugar a otro. Hay diversas clases de inmuebles:

Inmuebles por naturaleza: Como los edificios, el suelo. La naturaleza misma les ha dado el carácter de inmuebles.

Entre los inmuebles por naturaleza conviene distinguir los fundos provinciales de los fundos itálicos Estos últimos son, en principio, los que están dentro de la península itálica. Son susceptibles de propiedad privada. Los provinciales pertenecen al pueblo romano, pero pueden ser arrendados a los particulares. Con Diocleciano desaparece la distinción y todos son susceptibles de propiedad privada.

"La mayoría estima que el suelo provincial o es del dominio del pueblo romano, o lo es del César, por lo que se considera que nosotros sólo podemos tener la posesión o el usufructo del mismo." (Gayo, II, 7).

Es así como durante muchos años sólo existió propiedad privada sobre el suelo itálico.

Inmuebles por adherencia: Son aquellas cosas muebles por naturaleza, pero que al adherirse a un inmueble forman parte indisoluble de él y no pueden separarse sin grave detrimento de la cosa. Así ocurre, por ejemplo, con los ladrillos puestos en una casa.

Inmuebles por destinación: Son aquellos muebles por naturaleza que se hacen inmuebles al ser destinados al cultivo de un inmueble. Así sucede, por ejemplo, con los arados o animales destinados a ese fin. Se transforman en inmuebles por destinación.

Cosas fungibles y no fungibles

Cosas fungibles: Se caracterizan porque pueden sustituirse unas por otras sin tomar en cuenta su individualidad sino su cantidad, peso, medida y número. Así, son fungibles el vino, el dinero, el trigo, el aceite, etc.

Quien debe una cosa genérica debe devolver igual número de sujetos de la especie que recibió, de la misma calidad.

Cosas no fungibles: Son las que se identifican por su individualidad; intervienen en un acto jurídico como individuales. Se les llama especies o cuerpos ciertos. Típico ejemplo de cosa fungible es el dinero. En cambio una, moneda de colección es no fungible.

Una cosa puede ser no fungible, bien por su naturaleza, bien por la voluntad de las partes. Es no fungible por naturaleza un cuadro, el fundo Cornelíano; el esclavo Stico. Es no fungible por voluntad de las partes una oveja marcada, dentro de un rebaño.

La diferencia fundamental entre unas y otras está en que, mientras las cosas fungibles pueden reemplazarse unas por otras, las no fungibles son irreemplazables.

Cosas consumibles y no consumibles

Cosas consumibles: Son las que se destruyen con el primer uso. La consumíbilidad puede ser tanto física (como la fruta) o jurídica (como el dinero). La fruta se consume físicamente al primer uso. El dinero, en cambio, se consume jurídicamente porque se emplea transfiriéndolo.

Se dice que a las cosas consumibles se da el uso adecuado a su naturaleza consumiéndolas.

Cosas no consumibles: Son las que no se destruyen al primer uso como un anillo, una bandeja, una casa, un caballo. La consumibilidad depende exclusivamente de la naturaleza de la cosa.

Lo normal será que las cosas fungibles sean también consumibles. Puede ocurrir que no sea así: una torta muy artística solicitada a su dueño para adornar una mesa con cargo de restituirla terminada la comida.

Cosas divisibles e indivisibles

Cosas divisibles: Son las que divididas, cada fracción conserva la misma función que el todo: una suma de dinero, una cantidad de vino, etc.

Cosas indivisibles: Son las que no se pueden dividir sin que se produzca destrucción de la cosa o disminuya su valor: una estatua, un edificio, un libro.

La divisibilidad de una cosa puede ser tanto física como intelectual o de cuota. La cosa es físicamente divisible cuando se la puede dividir, separar en partes conservando su individualidad cada una de ellas: un rebaño de ovejas, una cantidad de dinero o de trigo.

En cambio es físicamente indivisible cuando la división física de la cosa importa destrucción de la misma: una oveja, un caballo, una bandeja de plata.

La cosa es intelectualmente divisible cuando es posible que sobre ella tengan derechos dos o más personas. Así, por ejemplo, varias personas pueden ser copropietarios de una misma cosa. Cada una de ellas tiene una cuota de dominio sobre la cosa. Puede disponer de esa cuota libremente, sin consulta a las otras. En un comienzo en Roma, si varias personas eran copropietarias debían actuar de acuerdo. No podía una enajenar su derecho.

Afirmar que una cosa es indivisible, consiste en que no puede dividirse ni física ni intelectualmente o por cuotas. Así, por ejemplo, es indivisible una servidumbre.

Cosas simples y compuestas

Cosas simples: Son las constituidas por un solo elemento: una piedra, un animal, un vaso.

Cosas compuestas: Son las que están formadas por varios elementos simples: una casa, un buque.

Res nullius y res dereuctae

Res nullius: Son las cosas que nunca han tenido dueño, como las conchas de la playa.

Res derelictae: Son las cosas abandonadas por su dueño, como el diario que se deja en la plaza después de leído.

Cosas principales y accesorias

Cosa principal: Es la que tiene existencia independiente y sin relación a otra, como un fundo, un perro, una mesa.

Cosa accesoria: Es la que requiere de una principal para existir. Por ejemplo, la prenda. Requiere de una obligación principal a la que debe estar unida para que exista; el marco en relación a un cuadro.

Antes de estudiar las cosas incorporales, digamos algo sobre los frutos, que son cosas accesorias respecto de aquello que los produce, que es cosa principal.

Frutos: Son los rendimientos periódicos de una cosa, sin detrimento de su sustancia, según su naturaleza y el destino natural de la cosa. Se afirma que debe ser sin detrimento o menoscabo de su sustancia en el sentido de que no debe sufrir menoscabo la cosa misma, pues si se va agotando con su explotación estaremos frente a un producto y no a un fruto.

También se ha señalado que los rendimientos deben ser de acuerdo a la naturaleza y destino natural de la cosa para que sea fruto. Así, por ejemplo, si se da en usufructo el trabajo de una esclava, los frutos a que tendrá derecho el usufructuario serán el resultado de ese trabajo. Pero sí la esclava tiene hijos, esos hijos pertenecerán al amo y no al usufructuario porque la esclava fue destinada naturalmente a trabajar y el usufructuario sólo tendrá derecho al fruto de ese trabajo.

Fueron los romanos los primeros en establecer un régimen sobre los frutos. A lo largo de la historia del pueblo romano se fueron elaborando diversos conceptos sobre el tema. Como quiera que el último y más acabado de los textos jurídicos estuviera constituido por las Instituciones, abordaremos su estudio. Pasemos, pues, a observar lo que establecía este famoso libro promulgado por Justiniano:

“35. Si alguno ha recibido de buena fe, de aquel que por error creía propietario, un fundo de tierra por venta, donación, o cualquiera otra causa, la razón natural ha aconsejado decidir que haga suyos los frutos que perciba, en recompensa de su cultivo y cuidado. Y si después el dueño se presenta y vindica el fundo, no podrá demandar los frutos consumidos por el poseedor. En cuanto a aquel que a sabiendas posee el fundo de otro, no se le concede el mismo derecho; y con el fundo se le obliga a restituir todos los frutos, y aun los consumidos.

36. El usufructuario de un fundo no se hace propietario de los frutos sino a proporción que los percibe. Si a su muerte los frutos, aunque maduros, no han sido todavía recolectados, pertenecen absolutamente, no a sus herederos, sino al dueño de la propiedad. Casi lo mismo se dice respecto del arrendatario.

37. En los frutos de las bestias se colocan las crías lo mismo que la leche, el pelo y la lana. Así los corderos, los cabritos, las vacas, los potros, los lechones, se hacen por su naturaleza al nacer propiedad del usufructuario. Pero entre los frutos de una esclava no se entienden sus hijos, que por consiguiente pertenecen al dueño de la propiedad. Parecería absurdo, en efecto, considerar como fruto al hombre, para quien la naturaleza lo ha criado todo.” (Instituciones: Libro II: De las cosas y de las herencias testamentarias; Título I: De la división de las cosas)

Hay que distinguir entre los frutos y los productos.

El producto de una cosa va ocasionando el deterioro de la misma. Así, una mina de sal. Su explotación produce un desgaste, un menoscabo de la mina.

Los frutos pueden ser naturales o civiles:

Son frutos naturales los que se producen por un proceso natural, con o sin intervención del hombre (cosechas, lana, leche, etc.), pero no los partos de las esclavas. Así, una persona que tiene una esclava ajena no se hace dueña de los esclavos que nazcan. Estos pertenecerán al dueño de la esclava.

“Pero todos los frutos periódicos y conformes al destino de la cosa, son frutos, sin necesidad de tener que distinguir si nacen por la sola fuerza de la naturaleza (frutos naturales), y por la industria y el trabajo del hombre (frutos industriales), y por eso la recolección de los cereales, la leche, y la cría de los animales, son frutos. Se asimilan a los frutos, por extensión, las utilidades habidas indirectamente de las cosas, como el alquiler de las casas y de los fundos de tierra, y el interés de las cantidades de dinero. Estos no son frutos propiamente dichos, nacidos de la misma cosa; pero el derecho los considera como si fueran frutos, y los comentaristas los llaman frutos civiles” (Eugene Petit).

Especial importancia reviste la clasificación de los frutos en pendientes, percibidos o no y consumidos.

a) Pendientes: Los adheridos a la cosa que los produce, como una fruta mientras está en el árbol;

b) Percibidos, si se han recolectado;

d) No percibidos, por negligencia del propietario de la cosa que los produce, y

e) Consumidos: Cuando los consumió el propietario de la cosa productiva o los enajenó.

Cosas incorporales

Son las que no se pueden tocar. Constituyen meros derechos. Así, una herencia, un usufructo. Las cosas incorporales eran en concepto de Gayo, las que no pueden ser tocadas y cuya existencia arrancaba del derecho como: una herencia, un usufructo, las obligaciones de cualquier modo contraídas, contándose también dentro de ellas las servidumbres rusticas y urbanas.

Las cosas incorporales admiten varias clasificaciones porque hay diversas clases de derechos. Así, pueden ser derechos de familia (como las tutelas y cúratelas), derechos reales, personales y otros.

La propiedad

La propiedad en su evolución histórica

Propiedad: En su acepción más restringida y técnica es un Derecho real que recae sobre cosas corporales y que a diferencia de los restantes Derechos reales atribuye a su titular un poder general y pleno sobre la cosa. La propiedad representa una facultad de apropiación sobre los bienes con exclusión de todos los demás del goce y disfrute de los mismos.

Frente a la propiedad que es un concepto económico-jurídico y con un significado predominantemente objetivo que acentúa la relación de pertenencia de una cosa a una persona, la palabra dominio tiene un significado predominantemente subjetivo que implica la potestad que sobre la cosa corresponde al titular.

Podemos distinguir los siguientes tipos históricos de propiedad:

Dominium ex iure quiritium: Durante algun tiempo es la única forma de propiedad reconocida por el Ius civile. Son sus requisitos los siguientes:

- Que el sujeto titular del dominio fuese un ciudadano romano o bien un latino a quien se hubiese concedido el Ius Comercii .

- Que el objeto del dominio fuese una cosa mueble o un bien inmueble situado en suelo Itálico.

- Que la adquisición se lleve a cabo mediante un modo civil que es la Mancipatio para la res mancipi y la Traditio para la res nec mancipii.

- En los casos de transmisión de la cosa de una persona a otra que el transmitente tuviese a su vez el dominium ex iure quiritium de la cosa transmitida.

Propiedad bonitaria pretoria o in bonis habere: Surge de la protección concedida por el Pretor a quienes por no haber adquirido con arreglo a los modos civiles solemnes eran meros poseedores de las cosas.

Dicha protección consiste:

- Se atribuye a estos poseedores la exceptio rei venditae et traditae (Excepción de cosa vendida y entregada) frente a la acción ejercitada por el propietario transmitente de la cosa para la recuperación de la misma.

- Se concede a estos poseedores el remedio representado por la actio Publiciana, llamada también algunas veces vindicatio utilis - era un remedo concedido por un pretor a aquellos que, habiendo adquirido con buena fe y justo título una cosa, y antes de haber consumado a su favor la usucapión, perdían la posesión de ella, para que pudieran dirigirse contra cualquier detentador que tuviese título inferior al suyo. Con esta acción se protege al poseedor de mejor derecho frente a otro poseedor de peor derecho. Descansaba en una ficción jurídica, cual es la de suponer el pretor que el poseedor demandante había ya cumplido la usucapión.

Propiedad provincial: Se discute su existencia por numerosos romanistas porque el Derecho de propiedad privada o particular sobre bienes inmuebles solo era posible respecto del suelo romano.

Los fundos en cambio situados en suelo provincial, es decir, fuera de Italia pertenecían al Estado, el cual no obstante podía conceder a los particulares su uso o disfrute mediante el pago de un tributo o canon.

Con la supresión de la distinción entre suelo provincial y suelo Itálico y consiguiente imposición de tributos a los fundos Itálicos esta modalidad de propiedad desaparece del Derecho romano.

Propiedad de los peregrinos: Aunque los peregrinos no podían ser propietarios por Derecho quiritario y su capacidad jurídica se regulaba por el ius gentium , no obstante el Pretor concedió cierta protección a la propiedad de hecho correspondiente a los peregrinos. Con la Constitutio Antoniniana desaparece la prohibición jurídica de los peregrinos y también en este aspecto se unifica el Derecho de propiedad.

Modos originarios de adquisición de la propiedad

Son modos de adquisición del dominio aquellos hechos jurídicos a los que la ley reconoce la virtud de originar el dominio en una persona.

Son originarios los modos que hacen adquirir la propiedad independientemente de un Derecho anterior de cualquier otra persona y derivativos los que hacen adquirir una propiedad fundada en un precedente Derecho que tenía otra persona.

Gayo distinguió entre modos de adquirir iuris civile y iuris Gentium, según su aplicación entre ciudadanos o también entre ciudadanos y extranjeros o extranjeros entre sí. Entre los primeros estaban la mancipatio, la in iure cessio y la usucapio, mientras que la ocupación, accesión, especificación y traditio, basados en la razón natural, fueron reconocidos por la labor del Pretor.

La mancipatio

La mancipatio es una forma antigua de transmitir la propiedad en la Roma arcaica y clásica. Se utilizaba para transmitir la propiedad de las cosas mancipables (res mancipi, que son: el fundus , la domus , los esclavos y los animales de carga). La pecunia (dinero) y el resto de animales carecían de importancia puesto que estaban destinados en parte al comercio. El que transmitía un bien mancipable (el mancipio dans ) lo hacía para sobrevivir puesto que estos bienes eran considerados sacrales, la columna vertebral de la familia (de hecho quien transmitía algún bien mancipable obtendría el reproche de la sociedad). La mancipatio parecía un sistema de persuasión para que el mancipio accipiens no obtuviese el bien mancipable puesto que si no pronunciaba las palabras sacrales la mancipatio no se produciría dado que era un mecanismo solemne. El libripens pesaba en una balanza un trozo de cobre y el mancipio accipiens pronunciaba unas palabras sacrales mientras que el mancipio dans guarda silencio dando a entender que le daba “imperium” a dicho acto. El mancipio dans tenía la responsabilidad de describir el bien mancipable (por ejemplo una finca) y si lo hacía erróneamente, el mancipio accipiens disponía de la actio de modo agri . Por último, el mancipio dans tenía la responsabilidad de auctoritas, que consistía en defender al mancipio accipiens en un juicio en el hipotético caso de que un tercero reclamara el bien mancipable al considerarlo como propio.

In iure cesio hereditatis

In iure cesio hereditatis es la cesión de la herencia llevada a cabo por el heredero a favor de un tercero utilizando las formas de la in iure cessio. En el derecho clásico el heredero ab intestato podía hacer cesión de la herencia, tanto a título oneroso como gratuito, a cuyo efecto el cesionario ejercitaba ficticiamente la acción de petición de herencia, hereditatis petitio, y el heredero se allanaba a ella in iure. Los efectos eran totales si se hacía antes de la aceptación, no así después, en que ya estaban interesados los acreedores del difunto, por cuyas deudas respondía el heredero aceptante.

Usucapión

Usucapio es una palabra compuesta del sustantivo usus, término arcaico utilizado para designar la posesión, y del verbo capere (tomar, coger), esto es, adquisición de la propiedad mediante la posesión continuada en el tiempo.

La certeza del derecho se evidencia en un texto de Gayo, para quien la usucapión fue introducida en función del interés público, precisamente para evitar que la propiedad de algunas cosas aparezca permanentemente incierta. Es claro que la existencia de la usucapión responde a la exigencia de crear condiciones de seguridad y certeza en torno a la propiedad de las cosas.

La finalidad es remediar una adquisición que ha resultado viciosa, bien por defecto de forma, porque el modo empleado para transmitir la propiedad no fue el adecuado (transmisión de la propiedad de una res mancipi mediante traditio y no mediante mancipatio), bien por razones de fondo, esto es, cuando el transmitente no era el propietario o no tenía la capacidad necesaria para transmitir la propiedad. Con un ejemplo quedará más claro: si alguien, no propietario o sin capacidad para transmitir la propiedad, me entrega una cosa (traditio), no adquiero la propiedad sino que sólo recibo la posesión, creándose una situación jurídicamente incierta en la que juegan:

a) El transmitente no propietario, por lo que la adquisición resultó viciosa.

b) El legítimo propietario.

c) El adquirente que cree de buena fe haber adquirido a su dueño.

Para que tal situación de incerteza no se prolongase indefinidamente, mediante la usucapión el poseedor se convierte en propietario, una vez transcurrido el tiempo exigido y cumplidos otros requisitos que fueron configurándose más lentamente y de los que después hablaremos.

La usucapión era ya conocida en el antiguo Derecho romano. Según un ambiguo texto de las XII Tablas, consistía en la adquisición de la propiedad por el paso del tiempo: transcurridos dos años para los fundos y un año para las demás cosas, el poseedor se convertía en propietario, demostrando tan sólo que la cosa había estado en su poder durante el tiempo indicado. Es más probable que en esta época sólo eran necesarios la posesión y el tiempo; la buena fe y el justo título como elementos imprescindibles de la usucapión fueron producto de una elaboración jurisprudencial más evolucionada y tardía.

A partir de ahí la interpretación de los juristas fue perfeccionando la institución que se desarrolló favorablemente hasta cuajar en la compilación justinianea como un modo de adquirir la propiedad, cuyo fundamento jurídico y elementos esenciales no difieren de aquéllos del derecho moderno.

En el curso de dicha evolución, como quiera que la usucapión era sólo aplicable a los fundos itálicos, la jurisprudencia clásica creó otra figura paralela denominada longi temporis praescriptio , en relación con los fundos provinciales, y cuyo mecanismo era el siguiente: todo aquél que hubiese poseído un fundo provincial durante diez años entre presentes y veinte entre ausentes, frente a la reivindicación del legítimo propietario podía oponer una exceptio , en la que hacía valer el tiempo que había estado poseyendo de buena fe. Aunque el poseedor no adquiría la propiedad, al poder contestar las pretensiones del legítimo propietario, actuaba como si lo fuese.

Más tarde, a finales del s. III d. C., suprimida la distinción entre fundos itálicos y fundos provinciales, la separación entre usucapio y praescriptio longi temporis no tiene ya sentido. Fue Justiniano quien fusionó ambos institutos en el año 531 (C. 7, 31, 1), manteniendo el nombre de usucapión para las cosas muebles y el de praescriptio para los bienes inmuebles, aunque bajo la doble terminología tan sólo encontramos una única institución con las mismas reglas: la usucapión o prescripción adquisitiva del derecho moderno.

Ahora sólo resta abordar el concepto y los requisitos de la usucapión tal como quedan definitivamente perfilados en el derecho justinianeo.

Según el concepto ya expuesto, para usucapir son necesarios cinco elementos que suelen tradicionalmente citarse en la siguiente regla mnemotécnica: res habilis , titulus , fides , possessio, tempus .

La ocupación:

Es un modo de adquisición originario consistente en la aprehensión o toma de posesión de una cosa que no tiene dueño o Res Nullius, con la intención de hacerla propia.

Supuestos de ocupación:

- Insula in Mari nata: (la isla nacida en el mar) y que puede pertenecer al primero que lo ocupa porque carece de dueño efectivo anterior.

- La pesca y caza: Solo puede adquirirse por ocupación los animales salvajes, es decir, los que están en estado de libertad natural , así como los domesticados que hubiesen huido de la custodia del dueño y hubiesen perdido el propósito de regresar (animus revertendi), pero no son ocupables los animales domésticos.

- La Res Derelictae: Son las cosas libremente abandonadas por su dueño tratándose de cosas inanimadas abandonadas, se exige para su ocupación la intención inequívoca por parte del propietario de renunciar a su propiedad, esto es el Animus Derelinquendi .

- Res Hostium: Son la propiedad de las cosas pertenecientes a los enemigos o a poblaciones con los que Roma no tenía tratado de amistad. Se incluye también aquí la adquisición del tesoro, y respecto de este tesoro prevaleció una disposición del emperador Adriano. El tesoro pertenece por mitad al dueño del fundo en que se encuentre y al descubridor, y esta regla se aplica aunque el lugar del descubrimiento fuese un fundo público. Solo si el lugar del descubrimiento era sagrado o religioso todo el tesoro era para el descubridor.

Accesiones

Otro modo de adquirir propiedad que consiste en la unión o incorporación de una cosa a otra natural o artificialmente para integrarse ambas en un solo cuerpo. Pueden distinguirse:

Accesión de inmueble a inmueble:

La alluvio (aluvión): Es el incremento que las heredades (propiedades) confinantes con los ríos reciben paulatinamente por efecto de la corriente de las aguas. En este supuesto el incremento se atribuye a los propietarios ribereños.

La Avulsio (fuerza del río): consiste no ya en una incorporación lenta sino en una incorporación repentina producida por el ímpetu de la corriente de un río de una porción separada de un previo superior a otra finca situada más abajo ( previo inferior ). En este supuesto el dueño de este último adquiere dicha porción.

La alveus derelictus (cauce abandonado): cuando un río variaba de cauce el hecho abandonado se adquiría por los dueños de las fincas situados en las que fueron sus orillas.

La insula in flumine nata (isla nacida en el río): la isla que emergía en un río público se reparte también entre los propietarios de los fundos ribereños que estén situados frente a ella.

Accesión de mueble a mueble:

Ferruminatio (unión mediante hierro): Es la unión del hierro con objetos metálicos que se opera por soldadura de la propia materia. En este supuesto el propietario de la cosa principal se hace dueña de la cosa accesoria.

Plumbatio (unión mediante plomo): Unión del plomo con otro metal.

Scriptura (escritura): El dueño de la materia en que se escribió: pergamino, papiro, tabla, etc., se hace dueño de lo que en ellos ha sido escrita.

Pictura (pintura): La solución del Derecho Justinianeo es la siguiente; es el propietario de la obra pictórica el que adquiere por accesión la tabla, tela etc., sobre la cual se ha pintado.

Accesión de mueble a inmueble:

Inaedificatio: Toda obra humana que se fije de un modo estable al suelo y principalmente los edificios pertenece por accesión al dueño de dicho suelo.

Plantatio y satio, Esta misma regla sucede con las plantas, una vez arraigadas y con las semillas sembradas.

Specificatio

Consiste en la formación de una obra de nueva especie, es decir, de un nuevo objeto de función diferente de la primitiva, empleando para ello materia ajena.

La cuestión está en determinar quién tiene que ser el dueño de la nueva especie. Justiniano adopto la siguiente solución:

- Si la cosa podía volver a su estado primitivo se hacía propietario de la cosa el dueño de la materia.

- Si la cosa no podía volver a su estado anterior su propiedad pertenecería al especificador

Confusion y conmixtion

Tienen lugar respectivamente cuando se mezclan líquidos o sólidos de igual o distinto género sin que haya incorporación de una cosa a otra (accesión) ni tan poco se elabore una nueva especie en el supuesto de especificación y en orden a esta mezcla rige los siguientes principios:

- Si la separación es posible cada propietario conserva la propiedad de su cosa y se le otorga la acción reivindicatoria.

- Si la separación no es posible surge un estado de copropiedad que es la communio pro indiviso , en cuyo supuesto se concede entonces a cada propietario la actio communi dividundo .

- Si la mezcla se hizo con el consentimiento de ambas partes no se distingue entre cosas separables e inseparables y la masa queda en condominio y en consecuencia cada condominio solo puede ejercitar la acción divisoria que es la actio communi dividundo.

Adquisición de los derechos

Adquisición: en la incorporación de una cosa o un derecho a la esfera patrimonial de una persona por un hecho o acto jurídico.

Adquisición originaria: cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa derecho o obligaciones a una persona la adquisición es efectuada por primera vez (ex novo), tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño (res nullius) o la cosas que han sido abandonada por su dueños (res derelictia).

Adquisición derivativa: cuando la cosa derecho u obligación es traspasada de un titular a otro hay una relación jurídica preexistente hay un traspaso de dominio que puede ser pleno o con ciertas limitaciones y este caso trasmite el derecho autor o causante la persona que adquiere el derecho sucesor o causante.

Adquisición traslativa: tiene lugar cuando un derecho existente en una persona se traspasa a un nuevo adquirente en base a una nueva relación jurídica anterior ejemplo: una persona adquiere la propiedad de un inmueble por parte de un vendedor.

Adquisición constitutiva: tiene lugar como el derecho del titular le constituyen a favor de adquieren en un derecho nuevo que no existía pero el derecho existente en el titular es el supuesto indispensable para que pueda adquirirse el nuevo derecho por parte del adquirente para beneficiase ejemplo la constitución de la hipoteca.

9 TEMA MATRIMONIO ROMANO LEGÍTIMO: También denominado Iustae Nuptiae, es el matrimonio civil, reconocido y exclusivo para los ciudadanos romanos, por ser requisito para consumarlo el Ius Conubii. Éste matrimonio es fuente de patria potestad y que tiene efectos tanto patrimoniales, como familiares o potestativos. El matrimonio romano era definido como “La unión entre un hombre y una mujer, para crear una familia, y tener una divina y humana convivencia”. Conviene destacar que el matrimonio en la antigua Roma podía ser una situación de hecho, reconocida y aceptada socialmente, es decir, no siempre requería de una ceremonia solemne. Su importancia radica en que es el fundamento de la familia romana y de ahí que, aun cuando no sea un acto jurídico, sí produce efectos jurídicos importantes (aunque generalmente era a través de algún tipo de ceremonia). El matrimonio en la Antigua Roma era una de las principales instituciones de la sociedad y tenía como principal objetivo generar hijos legítimos que heredasen la propiedad y la situación de sus padres. Entre los patricios también servía para sellar alianzas políticas o económicas. Un ejemplo era el de Julia Caesaris (hija de Julio César y Cinilla), quien inicialmente se había comprometido con Marco Junio Bruto y que terminó casándose con Cneo Pompeyo Magno debido al deseo de su padre de establecer una alianza con Pompeyo que condujo al Primer Triunvirato. Otro ejemplo fue el Tratado de Tarento, el cual dio lugar al matrimonio entre Octavia y Marco Antonio. En la Antigua Roma, el matrimonio se había de cumplir con ciertos requisitos tales como la edad, siendo comunes los catorce años para los hombres y los doce para las mujeres, siendo raro que se casaran pasada la treintena. Varios ritos del matrimonio en la Antigua Roma fueron heredados por el mundo occidental contemporáneo, como la existencia de un anillo de compromiso, el consentimiento de los padres, un velo para la novia, la unión de las manos de los contrayentes o el acto del beso con la novia después de que quien dirigía la ceremonia de matrimonio los declarase legalmente casados, lo que demuestra que todos los países poseen la influencia de una de las civilizaciones más poderosas del mundo antiguo. En un principio, no era necesario un acto jurídico o religioso para que el matrimonio fuera considerado legal en la Antigua Roma, bastaba la convivencia entre un hombre y una mujer para que éstos fueran considerados casados. La estructura jurídica del matrimonio se desarrolló en la época de la República Romana, pero fue modificada durante el Imperio. Hasta el 445 a. C., los únicos que tenían derecho a contraer matrimonio eran los patricios. En ese mismo año, a través de la Ley de Canuleia, el matrimonio les fue permitido a todos los ciudadanos, así como la unión entre los patricios y los plebeyos. En la época de César Augusto, primer Emperador romano, la legislación relativa al matrimonio sufrió cambios. En ese momento había en Roma un declive demográfico que sintieron particularmente las clases sociales más destacadas. Por un lado, se debió a que la fecundidad de las parejas había descendido, hecho causado por la presencia de plomo en las tuberías que llevaban el agua potable y porque las mujeres usaban maquillaje, que también contenía dicho elemento químico. Además, las parejas evitaron procrear más de dos hijos para evitarles el perjuicio de la devaluación social que les causaría el reparto de los bienes, dado que la posición social dependía de la riqueza personal. Para fomentar el matrimonio, Augusto promulgó dos leyes, la lex Iulia de maritandis ordinibus (18 a. C.) y la lex Papia Poppaea (9 a. C.). Estas leyes determinaron que todos los hombres con una edad comprendida entre los veinticinco y los sesenta años y todas las mujeres entre los veinte y los cincuenta años pertenecientes al Senado y a la orden ecuestre (las dos instituciones más importantes del Estado romano) tendrían que casarse obligatoriamente, siendo penalizados de lo contrario. La penalización consistía en impedir que recibiesen legados o herencias de personas ajenas a su familia. También se estableció el ius trium liberorum a través de la cual los padres con tres o más hijos legítimos gozaban de determinados privilegios, como la reducción de la edad mínima para el acceso a los tribunales. Para las mujeres, la concesión del ius trium liberorum permitía la gestión propia de sus bienes (sin la interferencia del marido o del padre), pudiendo legalmente heredar y legar. Las medidas tuvieron poco efecto y el propio ius trium liberorum fue muchas veces atribuido como «recompensa» para los hombres que no querían tener hijos, como ocurrió en los casos de Marco Valerio Marcial, Plinio el Viejo, Plinio el Joven y Suetonio. REQUISITOS DEL MATRIMONIO: Conubium La capacidad jurídica matrimonial recibía el nombre de conubium y de ella gozaban únicamente los ciudadanos romanos. Los extranjeros, los esclavos, los actores y los que se dedicaban a la prostitución tenían prohibido contraer matrimonio, aunque el conubium podía concederse en casos excepcionales. No era lícito el conubium entre padre e hija, madre e hijo (incluso si el hijo o hija era adoptado) ni entre hermanos (incluso si eran medio hermanos). Tampoco estaba permitido el matrimonio de un hombre con la hija de su hermano, prohibición que fue modificada por el Senado Romano para permitir el matrimonio del emperador Claudio con su sobrina Agripinila en el año 49 d. C., exponiéndole las razones al estado romano. Edad legal La edad mínima que debían tener las personas para casarse estaba relacionada con la pubertad (pubertas). En el caso de los hombres, la edad fijada eran los catorce años (ser púber) y en las mujeres los doce años (viri potens, “que pudieran soportar varón”). De hecho, era sumamente raro que un hombre se casara pasados los treinta años. En cuanto a las mujeres, esperaban llegar a una edad entre los catorce y los quince años. El matrimonio de un hombre con una mujer de mayor edad era socialmente aceptado, aunque no tanto como el caso contrario. Casarse cuando aún no se había completado el proceso del desarrollo físico implicó para muchas jóvenes romanas la muerte prematura durante el parto así como otras complicaciones asociadas. Las mujeres de las clases menos acomodadas se casaban a una edad más madura ya que para ellas no era tan fácil obtener la dote. Los padres podían realizar una promesa matrimonial para sus hijos cuando éstos ya tenían siete años de edad. Consentimiento El consentimiento requerido para contraer matrimonio era el de los contrayentes y el de los pater familias. Noviazgo La celebración del noviazgo de los contrayentes se realizaba en una ceremonia (sponsalia) en la que se reunían ambas las familias. El novio ofrecía regalos a la novia, entre ellos un anillo de hierro (más tarde de oro), el cual era colocado en el dedo anular de la mano izquierda debido a que en la antigüedad se creía que este dedo se comunicaba con el corazón a través de un nervio. También se firmaba el contrato nupcial en el que se establecía el monto de la dote (dos). Realizados estos trámites, se celebraba un banquete. El matrimonio se celebraba en un período comprendido entre algunos meses y dos años después del noviazgo. POTESTAD IN MANUS: Consistía en una facultad accesoria al matrimonio en la cual la mujer se convierte en parte de la familia del marido (loco filiae) como un hijo de familia. Si se constituía la potestad in manus produce efectos jurídicos y faculta al esposo a tratar a su mujer como a un hijo (patria potestad). TIPOS DE MATRIMONIO Existían dos formas jurídicas para contraer matrimonio: el cum manu (también llamado in manum) y el sine manu. A través del matrimonio cum manu, la mujer pasaba de la autoridad de su padre a la del marido. Se trataba de una forma patriarcal de matrimonio, dado que la mujer no tenía ningún tipo de derechos sobre sus bienes e incluso sobre su propia vida. La situación era semejante a la de los hijos sujetos a la patria potestas o a la de los esclavos, sujetos a la domenica potestas. El matrimonio cum manu cayó en desuso, incluso antes del final de la República, lo que dio lugar a una nueva forma, el sine manu, bajo lo cual la mujer permanecía bajo la tutela de su padre (sería un tutor en caso de que su padre muriera), disponía de sus bienes y recibía sus herencias; en caso de producirse el divorcio, el dote no sería sólo para el marido. El matrimonio cum manu se manifestaba en tres formas: el confarreatio, el coemptio y el usus. Cum manu, Confarreatio El confarreatio era la más antigua y solemne forma de matrimonio en la Roma Antigua, siendo practicada por los patricios durante esos tiempos. Era práctica obligatoria entre los Rex Sacrorum, los Flamen Dialis, los Flamen Martialis y los Flamen Quirinalis, además sólo podían casarse de esta forma, estos sacerdotes tenían que ser hijos de las parejas casadas en un confarreatio. El confarreatio también era la única forma de matrimonio en el que los sacerdotes podían estar presentes, y eran los Flamen (en representación de Júpiter) y al igual los Pontifeces Maximus. La ceremonia se celebraba en presencia de diez testigos, ya que los novios estaban con la cabeza cubierta uno al lado del otro en bancos cubiertos con piel de oveja ofrecida en un sacrificio. Después continuaba con un acto solemne en el que el novio daba una vuelta a la derecha del altar, tomaba un poco de sal y una bola de espelta, el panis farreus (lo que daba lugar al nombre confarreatio), con lo cual juraba amar a su esposa, quedando ambos elementos depositados en las manos de los contrayentes). Coemptio El coemptio si fue una restauración simbólica de los tiempos remotos en los que los hombres compraban a las mujeres para poder casarse. Requería únicamente cinco testigos, ante los cuales el novio pagaba al padre de la novia una moneda de plata y una de bronce, lo que colocaba al hombre en un equilibrio seguro (el libripens). Usus El matrimonio por usum o usus era una de las tres formas de matrimonio, junto a la confarreatio y al coemptio admitidas en el Derecho Romano para la celebración del matrimonio. Para poder llevar a cabo esta forma de matrimonio la novia debía haber estado un año con su novio. Para disolver el matrimonio era necesario que la novia durmiera durante tres noches seguidas fuera de su casa (trinoctio). RITOS Elección de la fecha Debido a su importancia en la vida de los hombres y las mujeres, el matrimonio debía realizarse en fechas consideradas como favorables. El período considerado como el más adecuado era la segunda mitad del mes de junio, porque estaba relacionado con el solsticio de verano, momento del apogeo del mundo natural. Era desaconsejado casarse entre los días 13 y 21 de febrero (días del festival de Parentalia), entre el 1 y el 15 de marzo, días fijos de cada mes (Kalendae, Nonae y Idus), y los días en los que se abría la «puerta del mundo» (una fosa del Circo Máximo en el que se creía que se podía comunicar con el mundo de los muertos), es decir, el 24 de agosto, 5 de octubre y el 8 de noviembre. Casarse en el mes de mayo era desaconsejado, ya que era el mes en que se festejaba la Lemuria, la fiesta de los muertos, durante el cual se rezaba por aquellos que habían muerto hacía poco tiempo. Aunque no estaba prohibido, no era aconsejable casarse en los días festivos romanos, porque los invitados optarían por participar en estos eventos y no en la ceremonia. Las viudas a menudo elegían casarse en estos días, ya que el acto de su matrimonio no llamaría tanto la atención. Ceremonia En vísperas del día de la boda, la novia dedicaba los juguetes de su infancia a Lares, así como su bulla (el collar que le fue colocado en su octavo día de vida para protegerla del mal de ojo). Se abandonó el uso de la toga praetexta, una toga con un borde púrpura, y se decidió por colocarse la túnica recta, la «túnica correcta», que era blanca, tiesa como un pergamino y cubría hasta los pies. En la cintura se colocaba un cingulum, un cinturón atado con un nudo especial para esa ocasión, el nodus herculeus (en alusión a Hércules, que según la leyenda había tenido más de setenta niños), el cual debía ser desatado por el esposo cuando ocurriera el divorcio. Su cabello estaba dividido en seis trenzas (sex crines) en forma de la punta de una lanza, siendo estas trenzas atadas con cinta de lana. La cabeza estaba cubierta con un velo anaranjado, el flammeum. El simbolismo de este acto era el más importante de la ceremonia, y se le denominaba nubere, literalmente, «colocar el velo». Encima del velo se colocaba una corona de mejorana y de verbena (en la época imperial pasó a ser una corona de hojas de naranjo). Los zapatos de la novia eran del mismo color que el del velo. Al día siguiente, la casa de la novia era decorada (prestando especial atención a las puertas y a las ventanas) con ramas de árboles provistas de hojas y flores. La novia era asesorada por la pronuba, una matrona casada una única vez y que aún seguía viviendo con su marido, con lo que se simbolizaba a «la esposa ideal». Ella juntaba las manos de los novios (dextrarum iunctio), acto seguido por una declaración por parte de la novia: ubi tu Gaius, ego Gaia (ciertos autores argumentan que esta frase era expresada cuando la mujer llegaba a su nuevo hogar). Cumplidos estos ritos, se celebraba la cena nuptialis en la casa de la novia. En el banquete participaban los familiares y las amistades, prolongándose el evento hasta el atardecer. Luego se producía el deductio, una simulación del secuestro de la novia por parte del novio: esta se refugiaba en los brazos de su madre, mientras el novio fingía que se la quitaba, acompañando el acto con lamentos y lágrimas fingidas. El deductio hacía alusión al rapto de las sabinas, en el que Rómulo y sus compañeros tomaron a sus esposas, recurriendo a la fuerza bruta. Luego se daba inicio al cortejo, en el cual se encendían unas antorchas que trazaban el recorrido que conducía a la esposa a la residencia de su marido. La joven era acompañada por tres niños, que tenían a sus padres aún con vida (patrimi e matrimi). Dos niños iban tomados de la mano al lado de la novia, mientras que el tercero iba delante con una antorcha de espino, que había sido encendida anteriormente en la casa de la esposa. Se consideraba que los restos de esta antorcha tenían la capacidad de otorgar longevidad, por eso eran distribuidos entre los participantes. Los niños o la novia cargaban una rueca y un huso, símbolos de la vida doméstica (la principal actividad esperada de una mujer casada era encargarse de la ropa de su familia, principalmente lavándola). Las personas que venían acompañando el certamen, gritaban «Thalasse», nombre de una deidad protectora del matrimonio, y recitaban versos, algunos de carácter «picante». También arrojaban nueces a los niños que las recogían y se las comían. El novio, que se ha adelantado durante el desfile para llegar a su casa, recibe a su novia, quien le ofrece fuego y agua. Con aceite de oliva y la grasa animal se realizaba un ritual que consistía en untarlo en las puertas de la casa. Luego la novia era conducida dentro de la habitación por los compañeros o por su marido, para que nadie tropezara al entrar a la nueva casa, lo que era interpretado como un signo negativo. La pronuba la conducía a la cama de matrimonio, donde se daba por terminada la unión. El novio podía entrar, aunque fuera por continuar con el cortejo. Antes de realizar el pronuba se realizaba un sacrificio. Al día siguiente, la esposa, se vestía con una stola de las matronas (una especie de vestido-capa), se realizaba una ofrenda a Lares y a Penates. Ese mismo día se celebraba un nuevo banquete (spotia) reservado para los familiares de los recién casados. CAUSALES DE EXTINCION DEL MATRIMONIO: • Muerte Si uno o los dos cónyuges fallecen. A los viudos les era permitido casarse de inmediato mientras que las mujeres tenían que esperar diez meses, alargándose este período en la época de Augusto a doce meses. • Adulterio El adulterio (adulterium) ocurría cuando un hombre, casado o soltero, mantenía relaciones sexuales con una mujer casada. Si el hombre tenía relaciones con prostitutas o esclavas, estas relaciones no eran consideradas como adulterio. El adulterio fue también una de las preocupaciones del emperador Augusto, que en el año 17 a. C., a través de la Ley Julia de adulteriis coercendis, procuró sancionar severamente a quienes realizaran esto. El adulterio pasó a ser un crimen público, que hasta entonces se resolvía en familia. El marido era obligado a pedir el divorcio (de lo contrario sería acusado de violación, Proxenetismo), disponiendo de 60 días para presentar una queja en contra de la esposa adúltera. Cualquier ciudadano podía presentar pruebas del adulterio dentro de un período de cuatro meses. En caso de que ninguna persona denunciara algo durante ese período, la mujer no podría ser juzgada. En términos de ley, el marido podía matar al amante de la esposa en caso de sorprenderlos en «flagrante delito» y si era miembro de sociedad baja esta acción era considerada decente (o sea, si era un esclavo, un gladiador, un actor, un bailarín o un prostituto). El marido podría ser arrestado durante veinte horas, con el objetivo de poder llamar a testigos. El padre de la adúltera podía matar a la hija y al amante en caso de que lo encontrara haciendo el «acto» en su casa o en la casa de su yerno, ya que se consideraba que era de mala educación el que el amante entrara en una de estas casas. Sin embargo, si mataba al amante, podía ser acusado de homicidio. Las sanciones para una mujer culpable de adulterio eran la confiscación de la mitad de su dote y de la tercera parte de sus bienes y el exilio en alguna isla desierta, como a la isla de Pandataria (actual Ventotene). También era obligada a usar un vestido y no podía volver a casarse, asumiendo la condición de Probosa (infame), y se le colocaba en el mismo estatus que las prostitutas. En el caso del hombre, se le confiscaba la mitad de sus bienes y el exilio en alguna isla (obviamente que no sería la misma isla hacia donde había sido enviada la mujer que había practicado el adulterio); podía ser condenado a trabajos forzados en las minas. Augusto aplicó las disposiciones de ésta ley sobre su propia familia, particularmente sobre su hija y su nieta, ambas llamadas Julia. Denunció a los muchos amantes de la primera a través de una carta que dirigió al Senado Romano (lo cual generó un escándalo en todo el Imperio) y mandó a matar a uno de ellos, Julio Antonio, hijo de Marco Antonio, haciendo que su hija fuera desterrada a la Isla de Pandataria. En cuanto a su nieta, también fue enviada a una isla inhóspita por la práctica de adulterio. • Capitis Diminutio Que cualquiera de los dos contrayentes sufriera una disminución de su capacidad jurídica, en sus estados de: Libertad o Ciudadanía. No en el de Familia, pues el matrimonio podía darse entre Alieni Iuris, siempre que éstos tuvieran autorización de su Pater Familias. • Divorcio Consistía en la ruptura legal de la relación marital, que podía darse de manera unilateral (Llamada “repudiación” y consistía en que uno de los cónyugues de manera individual declaraba su intención de extinguir el matrimonio). O bilateral (Denominada “mutuo disentimiento” y era cuando a petición de ambas partes se requería el fin de la relación marital. Atendiendo al principio de que el matrimonio debía ser consentido). Inicialmente, sólo el hombre podía solicitar el divorcio y únicamente en casos muy específicos como el adulterio o la infertilidad de su esposa. La tradición romana considera que el primer divorcio que se produjo fue en el 230 a. C. cuando Spurius Carvilius Ruga se divorció de su esposa, motivado porque era estéril. Las mujeres sólo obtuvieron el derecho para pedir el divorcio a finales de la República. En la Época imperial el divorcio se volvió una práctica común. La religión romana no se opuso nunca al divorcio. Para que el divorcio fuera efectivo bastaba con que uno de los cónyuges declarara ante testigos las palabras tuas res tibi habeto («consigue lo que es tuyo») o i foras («vete de mi casa»). Estas palabras también podrían ser escritas en una carta que podía ser entregada al cónyuge por una persona soltera. Los hijos de la unión se quedaban con el padre y con la familia de éste. • Viudez A los viudos les era permitido casarse de inmediato mientras que las mujeres tenían que esperar diez meses, alargándose este período en la época de Augusto a doce meses. CONCUBINATUS Y CONTUBERNIUM Concubinatos El concubinatus era la unión entre dos personas libres a quienes les era impedido casarse, como por ejemplo, el gobernador de una provincia y una mujer de otra región (la imposibilidad de casarse en este caso, suponía el hecho de que el matrimonio en la Roma Antigua no estaba permitido entre extranjeros). Los requisitos eran la edad legal y el consentimiento, y no era necesaria una dote. Los hijos de estas uniones no estaban sujetos a la autoridad del padre y se quedaban con la nomenclatura de la madre. Era también común entre los soldados ya que hasta el año 197 d. C. no podían casarse antes de los veinticinco años de servicio por los cuales recibirían, quienes no la tenían, como recompensa la ciudadanía romana. Contubernium El contubernium era la unión (sin ningún tipo de reconocimiento legal) entre dos personas con la condición de esclavos o entre un esclavo y una persona libre que vivían juntos como marido y mujer (contubernales). El consentimiento para la unión tenía que ser concedido por un amo, que en cualquier momento podría disolver. TUTELA Significa protección, defensa, guardar, preservar, sostener, socorrer; podemos considerarla como el poder otorgado por el derecho civil a una persona con el objeto de que esta proteja a otra por razones de sexo o edad. CLASES DE TUTELA: - Tutela Testamentaria: Es aquella que se confiere por testamento por las personas autorizadas por la ley. -Tutela de Impuberes: (infantes): Cuando los menores quedan sin quien ejerza sobre ellos la patria potestad y los que la ejercían no designaron tutor testamentario, la tutela corresponderá a los parientes del menor en el siguiente orden: A los hermanos, prefiriéndose a los que lo sean por ambas líneas, es decir a los hermanos carnales; y por falta o incapacidad de los hermanos, a los demás colaterales dentro del cuarto grado inclusive. - Tutela Legítima: Es la que tiene lugar cuando no existe tutor testamentario o cuando los padres pierden el ejercicio de la patria potestad, a cargo de personas señaladas directamente en la ley. - Tutela Legítima del Patrono: La tutela patronarum derivó del derecho de patronato, o sea, de los derechos y obligaciones existentes entre el dueño o amo y el esclavo manumitido o liberto. Fue consecuencia, además, de la interpretación de los prudentes, quienes consideraron que, si la ley de las XII Tablas llamaba al patrono y a sus hijos a la sucesión o herencia de intetato (legítima) del liberto, resultaba justo que a los primeros les fuera concedida la tutela del liberto. El patrono entonces, pasaba a sur tutor del impúber manumitido y, en caso de muerte del patrono, la tutela a sus hijos sobre el incapaz manumitido, con los derechos de patronato. -Tutela de Ascendiente Emancipador: Se producía cuando, al emancipador, al hijo impúber, éste salía de la patria potestad y quedaba como hijo sui juris impúber. A los fines de su protección, se le confería la tutela al ascendiente emancipador. - Tutela Fiduciaria: En caso de que falleciera el ascendiente, que emancipaba al impúber, correspondía la tutela a sus hijos agnados, quienes entonces, se denominaban tutores fiduciarios. Si quien emancipaba al impúber era un extraño, éste, Adquiriendo los derechos de patronato, gozaban del derecho de tutela, la cual en este caso, se llamó también fiduciaria. Esta forma de tutela desapareció con Justiniano. - Tutela Dativa: Es aquella que surge a falta de tutela testamentaria y de tutela legítima, y la que corresponde a los menores emancipados para casos judiciales. Es decir, esta especie de tutela tiene lugar: Cuando no hay tutor testamentario ni persona a quien conforme a la ley corresponda la tutela legítima; Cuando el tutor testamentario esté impedido temporalmente de ejercer su cargo, y no hay ningún pariente de los designados. EXTINCION DE LA TUTELA La tutela se extingue: I. Por la muerte del pupilo o porque desaparezca su incapacidad. II. Cuando el incapacitado, sujeto a tutela entre a la patria potestad por reconocimiento o por adopcion; III. Por maltrato inferido a los menores o incapacitados. Para el caso de la última fracción, los jueces tienen facultad de tomar las medidas necesarias para impedir que el pupilo sea maltratado por el tutor. Tales medidas se tomarán a instancia de quien acredite interés legítimo de parentesco o del Ministerio Público en todo caso. El tutor, concluida la tutela, está obligado a entregar todos los bienes del incapacitado y todos los documentos que le pertenezcan, conforme al balance que se hubiere presentado en la última cuenta aprobada. La obligación de entregar los bienes no se suspende por estar pendiente la rendición de cuentas. La entrega debe ser hecha durante el mes siguiente a la terminación de la tutela, cuando los bienes sean muy cuantiosos o estuvieren ubicados en diversos lugares, el juez puede fijar un término prudente para su conclusión, pero, en todo caso, deberá comenzarse en el plazo antes señalado. CURATELA Se entendía por ella un cargo público que obligaba a una persona designada por la ley o por el magistrado a dirigir la administración de los bienes de un sui iuris púber e incapaz de ejercer por sí solo sus derechos. CLASES DE CURATELA: a) Curatela de los Pupilos: El impúbero en tutela puede por excepción tener un curador en los siguientes casos: - Cuando el tutor logra excusarse temporalmente da lugar al nombramiento de un curador, que sólo administra; si hiciere falta autorizar, entonces se procede a nombrar un tutor especial. - Cuando ha sido rechazada una excusa al tutor y éste apela al magistrado superior, mientras se resuelve su apelación se da un curador al pupilo. - Cuando el tutor sostiene un proceso contra su pupilo. - Cuando un tutor es incapaz, aun siendo fiel, se le adjunta un curador. b) Curatelas Especiales: Fuera de los casos comunes, había curatelas especiales: - Como la que se da al impúbero que está en tutela, para ciertos actos en los cuales el derecho antiguo le daba un tutor “praetorius” (cuando había un proceso entre el tutor y el pupilo). - Como la del “alieni iuris” que tiene bienes adventicios cuya administración le ha sido quitada al padre. - También es una curatela especial la que se da por el magistrado al simplemente concebido llamado a una sucesión. 4) Finalmente las curatelas propuestas para la administración de los bienes de un cautivo, de una herencia yacente o de un deudor insolvente. FORMAS DE INCORPORARSE A LA FAMILIA ROMANA.- ADOPCION Y ADROGACION.- LA ADOPCIÓN La adopción es la institución del derecho civil por la cual se crea entre dos personas un vínculo similar al que deriva de la filiación. Creaba el vínculo civil de la patria potestad entre dos personas físicas romanas, una de las cuales no se hallaba hasta ese momento bajo la potestad de la otra. La adopción tuvo por fundamento intereses políticos y religiosos. Su finalidad fue la de perpetuar la grandeza de un nombre que iba a extinguirse y el culto de los antepasados ilustres representativos de los lares y manes; y durante el imperio, a raíz de la decadencia de las ideas religiosas. La adopción se mantuvo en procura de hijos bajo potestad que más tarde fuesen los continuadores necesarios del adoptante como herederos suyos. En el derecho romano primitivo, el objeto de la adopción era el de perpetuar el culto familiar. No así en el derecho moderno, en el que el objetivo principal es el de dar hijos a quién no los tiene, o el de dar padres a quién no los tiene. Comenzaremos por hacer una referencia a esta institución en la Roma primitiva, para luego extendernos en la consideración de la adopción en el derecho justinianeo. En el primitivo derecho romano había dos tipos de adopción: 1)La adrogación, es decir la adopción de una persona sui iuris; y 2) La adopción propiamente dicha, de una persona alieni iuris.- 1) LA ADROGACION (ADROGATIO).- La adrogación era el acto por el cual un padre de familia, es decir, un individuo sui juris, independiente de toda autoridad paterna, se sometía al poder paternal de otro padre de familia. Esta especie de adopción no podía tener efecto mas que por el consentimiento del pontífice y en virtud de una ley dada por el pueblo reunido en comicios por curias; y era así denominada, porque se preguntaba (rogabatur): 1. Al adrogante si consentía en tomar por hijo al adrogado. 2. Al adrogado si consentía en tomar por padre al adrogante. 3. Al pueblo si ratificaba. Cuando las asambleas del pueblo cayeron en desuso bajo los emperadores, la adrogación no tuvo ya efecto en virtud de una ley, sino de un simple decreto. Data de los orígenes de Roma. Se celebraba ante los comicios curiados en presencia del Pontífice. Esta intervención de la autoridad religiosa, se hacía necesaria pues, al pasar un jefe de familia bajo la potestad de otro jefe, una familia con su respectivo culto, se extinguía. La adrogatio se formalizaba por medio de tres interrogaciones, luego de un informe confeccionado por los pontífices.- Las preguntas se dirigían al adrogante, y al adrogado, y si ellos manifestaban su conformidad, el pueblo, por último, manifestaba su aprobación a través de su voto, con lo que quedaba sancionada la ley respectiva. Por realizarse ante los comicios curiados, esta celebración sólo podía darse en Roma, y no podían ser adrogados los impúberes ni las mujeres, por no ser parte integrante de dichas asambleas populares. Para adrogar se necesitaba que el adrogante, fuera de reunir las condiciones de rigor para la adopción de los alieni iuris, acreditara tanto tener al menos 60 años para presumir que ya no tendría descendencia en justas nupcias, como que tampoco tenía otro hijo distinto del adrogado. La adrogación sólo podía producirse con relación a personas sui iuris de extracción romana que estuviesen en condiciones de expresar su consentimiento al respecto; pero, como excepción, hubo sui iuris que no podían ser adrogados indistintamente. Se trató de los libertos que únicamente podían ser adrogados por el antiguo amo directamente o con autorización de éste por un tercero, lo que tuvo por explicación el evitar la pugna entre la patria potestad y el patronato; del menor de 25 años que no podía ser adrogado por su antiguo tutor o curador, en punto a evitar la elusión a la obligación de rendir cuentas al pupilo; y de los hijos nacidos en concubinato, supuesto que éstos podían ser incorporados a la familia mediante la legitimación a través del matrimonio posterior de los padres. Las formalidades antes enunciadas siguen en vigor en la época clásica, aunque ya los comicios curiados estaban constituídos por treinta lictores, representantes de las respectivas curias; siempre con la intervención de los pontífices. Bajo el reinado de Antonino Pío, se admitió la adrogación de impúberes por medio de rescripto imperial, con la auctoritas de sus tutores y con una especial atención por tratarse de un incapaz que podría evaluar inadecuadamente una decisión tan trascendental para él y su familia. En estos casos, la adrogación podía ser dejada sin efecto por orden del magistrado a solicitud del adrogado, una vez llegado éste a la pubertad. Si el adrogado impúber era emancipado sin motivo, recuperaba su patrimonio y tenía derecho a una cuarta parte en la sucesión del adrogante. Hacia mediados del siglo III D.C., estas formas fuero reemplazadas por rescripto del príncipe, modalidad que se afirmó durante el reinado de Diocleciano.- A partir de ese momento, pudieron adrogarse mujeres y el trámite podía llevarse a cabo tanto en Roma como en las provincias. Efectos de la adrogación El adrogado pasaba a depender de la potestad del adrogante y entra en la nueva familia como agnado. Asimismo, pierde la agnación con su familia de origen, manteniendo solamente la cognación. Juntamente con el adrogado pasan a depender del adrogante, los descendientes que aquél tenía bajo su potestad y la mujer in manu. El adrogado participa del culto familiar del adrogante y cambia su nombre, tomando el de la gens y el de la familia a la que ingresa. El patrimonio del adrogado pasa al adrogante, aunque Justiniano decidió concederle sólo el usufructo de esos bienes.- 2) LA ADOPCION (ADOPTIO): Es menos antigua que la adrogación. Se formalizaba por un procedimiento derivado de la Ley de las XII Tablas, por lo que su origen data de alrededor del 450 A.C.. No se exigía la intervención de los comicios curiados ni de los pontífices, pues como se adoptaban alieni iuris, no desaparecía una familia, ni su culto familiar. Podía adoptarse alieni iuris de uno u otro sexo, por lo que podemos deducir que su objeto era, para el adoptante, el de asegurarse un heredero más que un continuador de su culto familiar. La adopción se operaba por la decisión del magistrado y constaba de dos operaciones: la primera destinada a romper con la autoridad del padre natural y la segunda, para incorporar al adoptado a la potestad del padre adoptante. Para la primera operación se utiliza el procedimiento establecido en la Ley de las XII Tablas: la emancipatio. El padre natural emancipa tres veces a su hijo varón y con ello pierde la potestad sobre él. Para cortar la autoridad paterna sobre mujeres o parientes más lejanos sólo era necesaria una emancipación. Para la segunda operación, poner al adoptado bajo la autoridad del adoptante, éste cede por cuarta vez el hijo a su padre natural y concurren ante el magistrado, desarrollándose un proceso ficticio donde el padre adoptivo reclama la autoridad paterna sobre el adoptado, el padre natural no se opone y el magistrado sentencia a favor del adoptante. Semejante procedimiento para la adopción fue simplificado bajo Justiniano, en la medida en que al efecto bastó una simple declaración de los interesados delante del magistrado. Solamente podían adoptar los ciudadanos romanos, paterfamilias, sui iuris; pero siempre que contaran con la aptitud física para engendrar, ya que la adopción debía imitar la naturaleza (el castrado, por ejemplo, no podía adoptar); y, además, el adoptante debía superar al menos en 18 años al adoptado si lo era a título de hijo, y en 36 años si lo era en el carácter de nieto, en el entendido de que cada 18 años se sucedía una generación. El Emperador Dioclesiano permitió que las mujeres adoptaran, pero siempre que demostraran haber perdido la descendencia de sangre. Esa adopción tenía lugar por rescripto imperial. Únicamente podía ser adoptada la persona romana alieni iuris, fuese hombre o mujer, pero con una restricción: el hijo adoptado por otro y luego emancipado o dado en nueva adopción por el padre adoptivo, no podía por segunda vez ser adoptado por éste. Efectos de la adopción En el antiguo derecho, las consecuencias de la adopción propiamente dicha y de la adrogación fueron similares, con la sola excepción de que la primera no hacía alieni iuris a una persona puesto que ya lo era. Las consecuencias eran: Quedar el adoptado o adrogado bajo la patria potestad del adoptante o adrogante; Pasar el patrimonio del adoptado al del adoptante; Y crear el derecho de sucesión, al pasar el adoptado a la familia agnaticia del adoptante. El adoptado sale de su familia civil y pierde sus derechos de agnación, manteniendo solamente la cognación. Ingresa en la familia civil del adoptante y se modifica su nombre, como ocurría en la adrogación. El adoptado, al perder la agnación en su familia de origen, pierde también respecto a ella, los derechos sucesorios; si era emancipado luego de la muerte de su padre natural, perdía también los derechos a la sucesión del adoptante. Para proteger al adoptado, Justiniano en el año 530 D.C., realiza una reforma, estableciendo dos tipos de adopciones: a) La adopción plena, si el adoptante era un ascendiente del adoptado, que ocasionaba la sumisión deéste a la patria potestad del adoptante, con los mismos efectos que laantigua adopción; b) La adopción minus plena, en caso de que el adoptante fuera un extraño, en cuyo caso la potestad del padre natural continuaba, por lo que el adoptado no cambiabade familia, sino que adquiría derechos a la herencia ab-intestato del adoptante.- Reglas generales para adrogación y adopción: I.- Para la adrogación era necesario el consentimiento del adrogado; en cambio, para la adopción no se requería tal requisito ya que, como el pater familia tenía el poder de emancipar al hijo, también podía hacerlo pasar a otra familia. Es factible que en épocas del derecho clásico, o tal vez durante el gobierno de Justiniano se requiriera que el adoptado consintiera la adopción, o, por lo menos que no se opusiera. II.- El adoptante debía ser mayor que el adoptado. Se estableció que existiese una diferencia de edad de la plena pubertad, esto es, dieciocho años por lo menos, ya que la adopción debía imitar a la naturaleza. Para el adrogante se exigía que tuviese 60 años de edad. III.- La adrogación sólo podían realizarla aquellos que no tuvieran hijos propios. No se imponía esta condición en los casos de adopción, porque el adoptado podía ingresar a la familia adoptiva como hijo, o podía hacerlo también como nieto nacido de un hijo difunto del adoptante o de un hijo aún en vida, puesto que a la muerte del hijo de familia, el adoptado caía bajo la autoridad del adoptante. IV.- Las mujeres, como carecían de capacidad jurídica para tener la patria potestad, no podían adoptar. Sin embargo, bajo el reinado de Diocleciano y Maximiano se permitió, por rescripto, que una mujer que había perdido a sus hijos, pudiera adoptar uno, aunque el acto tenía efectos solamente en cuanto confería al hijo adoptado un derecho de sucesión en el patrimonio de la madre adoptiva. Esta constitución que se dictó para un caso en particular, se convirtió en regla general en tiempos de Justiniano, aunque los alcances de este tipo de adopción fueron siempre limitados. V.- No se admitía que el que había administrado la tutela o curatela de un menor de edad pudiera adrogarlo antes de que éste cumpliera los 25 años- la mayoría de edad, pues se temía que lo hiciera para eludir la rendición de cuentas de su gestión. VI.- Los esclavos no pueden ser adoptados, si bien una declaración de adopción realizada por el amo, equivalía a una manumisión. Los libertos no podían ser adoptados, salvo que lo hiciera el patrono y mediando justa causa. Una constitución de Diocleciano y Maximiano estableció que no era causa suficiente para el patrono el alegar que no tenía hijos propios. Un extraño no podía adrogar a un liberto, pues lesionaría los derechos del patrono. VII.-En cuanto a los hijos nacidos fuera de las justas nupcias, su adrogación se permitió en el derecho clásico sin limitaciones. Durante el gobierno de Justiniano se prohibió la adrogación de los hijos nacidos del concubinato y se suprimió la legitimación de los mismos por matrimonio posterior de sus padres. Justiniano, mantuvo esta postura, ya que evitó por esta vía que el hijo ilegítimo pudiera llegar a adquirir los mismos derechos que los hijos legítimos. Sin embargo, permitió al padre legitimar al hijo por matrimonio subsiquiente o por rescripto, con lo que logró atenuar los efectos de aquella prohibición.-

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MATRIMONIO ROMANO LEGÍTIMO:

También denominado Iustae Nuptiae, es el matrimonio civil, reconocido y exclusivo para los ciudadanos romanos, por ser requisito para consumarlo el Ius Conubii. Éste matrimonio es fuente de patria potestad y que tiene efectos tanto patrimoniales, como familiares o potestativos.

El matrimonio romano era definido como “La unión entre un hombre y una mujer, para crear una familia, y tener una divina y humana convivencia”.

Conviene destacar que el matrimonio en la antigua Roma podía ser una situación de hecho, reconocida y aceptada socialmente, es decir, no siempre requería de una ceremonia solemne.

Su importancia radica en que es el fundamento de la familia romana y de ahí que, aun cuando no sea un acto jurídico, sí produce efectos jurídicos importantes (aunque generalmente era a través de algún tipo de ceremonia).

El matrimonio en la Antigua Roma era una de las principales instituciones de la sociedad y tenía como principal objetivo generar hijos legítimos que heredasen la propiedad y la situación de sus padres.

Entre los patricios también servía para sellar alianzas políticas o económicas. Un ejemplo era el de Julia Caesaris (hija de Julio César y Cinilla), quien inicialmente se había comprometido con Marco Junio Bruto y que terminó casándose con Cneo Pompeyo Magno debido al deseo de su padre de establecer una alianza con Pompeyo que condujo al Primer Triunvirato. Otro ejemplo fue el Tratado de Tarento, el cual dio lugar al matrimonio entre Octavia y Marco Antonio.

En la Antigua Roma, el matrimonio se había de cumplir con ciertos requisitos tales como la edad, siendo comunes los catorce años para los hombres y los doce para las mujeres, siendo raro que se casaran pasada la treintena.

Varios ritos del matrimonio en la Antigua Roma fueron heredados por el mundo occidental contemporáneo, como la existencia de un anillo de compromiso, el consentimiento de los padres, un velo para la novia, la unión de las manos de los contrayentes o el acto del beso con la novia después de que quien dirigía la ceremonia de matrimonio los declarase legalmente casados, lo que demuestra que todos los países poseen la influencia de una de las civilizaciones más poderosas del mundo antiguo.

En un principio, no era necesario un acto jurídico o religioso para que el matrimonio fuera considerado legal en la Antigua Roma, bastaba la convivencia entre un hombre y una mujer para que éstos fueran considerados casados. La estructura jurídica del matrimonio se desarrolló en la época de la República Romana, pero fue modificada durante el Imperio.

Hasta el 445 a. C., los únicos que tenían derecho a contraer matrimonio eran los patricios. En ese mismo año, a través de la Ley de Canuleia, el matrimonio les fue permitido a todos los ciudadanos, así como la unión entre los patricios y los plebeyos.

En la época de César Augusto, primer Emperador romano, la legislación relativa al matrimonio sufrió cambios. En ese momento había en Roma un declive demográfico que sintieron particularmente las clases sociales más destacadas. Por un lado, se debió a que la fecundidad de las parejas había descendido, hecho causado por la presencia de plomo en las tuberías que llevaban el agua potable y porque las mujeres usaban maquillaje, que también contenía dicho elemento químico.

Además, las parejas evitaron procrear más de dos hijos para evitarles el perjuicio de la devaluación social que les causaría el reparto de los bienes, dado que la posición social dependía de la riqueza personal.

Para fomentar el matrimonio, Augusto promulgó dos leyes, la lex Iulia de maritandis ordinibus (18 a. C.) y la lex Papia Poppaea (9 a. C.). Estas leyes determinaron que todos los hombres con una edad comprendida entre los veinticinco y los sesenta años y todas las mujeres entre los veinte y los cincuenta años pertenecientes al Senado y a la orden ecuestre (las dos instituciones más importantes del Estado romano) tendrían que casarse obligatoriamente, siendo penalizados de lo contrario. La penalización consistía en impedir que recibiesen legados o herencias de personas ajenas a su familia.

También se estableció el ius trium liberorum a través de la cual los padres con tres o más hijos legítimos gozaban de determinados privilegios, como la reducción de la edad mínima para el acceso a los tribunales.

Para las mujeres, la concesión del ius trium liberorum permitía la gestión propia de sus bienes (sin la interferencia del marido o del padre), pudiendo legalmente heredar y legar. Las medidas tuvieron poco efecto y el propio ius trium liberorum fue muchas veces atribuido como «recompensa» para los hombres que no querían tener hijos, como ocurrió en los casos de Marco Valerio Marcial, Plinio el Viejo, Plinio el Joven y Suetonio.

REQUISITOS DEL MATRIMONIO:

Conubium

La capacidad jurídica matrimonial recibía el nombre de conubium y de ella gozaban únicamente los ciudadanos romanos. Los extranjeros, los esclavos, los actores y los que se dedicaban a la prostitución tenían prohibido contraer matrimonio, aunque el conubium podía concederse en casos excepcionales.

No era lícito el conubium entre padre e hija, madre e hijo (incluso si el hijo o hija era adoptado) ni entre hermanos (incluso si eran medio hermanos). Tampoco estaba permitido el matrimonio de un hombre con la hija de su hermano, prohibición que fue modificada por el Senado Romano para permitir el matrimonio del emperador Claudio con su sobrina Agripinila en el año 49 d. C., exponiéndole las razones al estado romano.

Edad legal

La edad mínima que debían tener las personas para casarse estaba relacionada con la pubertad (pubertas). En el caso de los hombres, la edad fijada eran los catorce años (ser púber) y en las mujeres los doce años (viri potens, “que pudieran soportar varón”).

De hecho, era sumamente raro que un hombre se casara pasados los treinta años. En cuanto a las mujeres, esperaban llegar a una edad entre los catorce y los quince años. El matrimonio de un hombre con una mujer de mayor edad era socialmente aceptado, aunque no tanto como el caso contrario.

Casarse cuando aún no se había completado el proceso del desarrollo físico implicó para muchas jóvenes romanas la muerte prematura durante el parto así como otras complicaciones asociadas. Las mujeres de las clases menos acomodadas se casaban a una edad más madura ya que para ellas no era tan fácil obtener la dote. Los padres podían realizar una promesa matrimonial para sus hijos cuando éstos ya tenían siete años de edad.

Consentimiento

El consentimiento requerido para contraer matrimonio era el de los contrayentes y el de los pater familias.

Noviazgo

La celebración del noviazgo de los contrayentes se realizaba en una ceremonia (sponsalia) en la que se reunían ambas las familias. El novio ofrecía regalos a la novia, entre ellos un anillo de hierro (más tarde de oro), el cual era colocado en el dedo anular de la mano izquierda debido a que en la antigüedad se creía que este dedo se comunicaba con el corazón a través de un nervio. También se firmaba el contrato nupcial en el que se establecía el monto de la dote (dos). Realizados estos trámites, se celebraba un banquete. El matrimonio se celebraba en un período comprendido entre algunos meses y dos años después del noviazgo.

POTESTAD IN MANUS:

Consistía en una facultad accesoria al matrimonio en la cual la mujer se convierte en parte de la familia del marido (loco filiae) como un hijo de familia.

Si se constituía la potestad in manus produce efectos jurídicos y faculta al esposo a tratar a su mujer como a un hijo (patria potestad).

TIPOS DE MATRIMONIO

Existían dos formas jurídicas para contraer matrimonio: el cum manu (también llamado in manum) y el sine manu.

A través del matrimonio cum manu, la mujer pasaba de la autoridad de su padre a la del marido. Se trataba de una forma patriarcal de matrimonio, dado que la mujer no tenía ningún tipo de derechos sobre sus bienes e incluso sobre su propia vida. La situación era semejante a la de los hijos sujetos a la patria potestas o a la de los esclavos, sujetos a la domenica potestas.

El matrimonio cum manu cayó en desuso, incluso antes del final de la República, lo que dio lugar a una nueva forma, el sine manu, bajo lo cual la mujer permanecía bajo la tutela de su padre (sería un tutor en caso de que su padre muriera), disponía de sus bienes y recibía sus herencias; en caso de producirse el divorcio, el dote no sería sólo para el marido.

El matrimonio cum manu se manifestaba en tres formas: el confarreatio, el coemptio y el usus.

Cum manu, Confarreatio

El confarreatio era la más antigua y solemne forma de matrimonio en la Roma Antigua, siendo practicada por los patricios durante esos tiempos. Era práctica obligatoria entre los Rex Sacrorum, los Flamen Dialis, los Flamen Martialis y los Flamen Quirinalis, además sólo podían casarse de esta forma, estos sacerdotes tenían que ser hijos de las parejas casadas en un confarreatio.

El confarreatio también era la única forma de matrimonio en el que los sacerdotes podían estar presentes, y eran los Flamen (en representación de Júpiter) y al igual los Pontifeces Maximus.

La ceremonia se celebraba en presencia de diez testigos, ya que los novios estaban con la cabeza cubierta uno al lado del otro en bancos cubiertos con piel de oveja ofrecida en un sacrificio. Después continuaba con un acto solemne en el que el novio daba una vuelta a la derecha del altar, tomaba un poco de sal y una bola de espelta, el panis farreus (lo que daba lugar al nombre confarreatio), con lo cual juraba amar a su esposa, quedando ambos elementos depositados en las manos de los contrayentes).

Coemptio

El coemptio si fue una restauración simbólica de los tiempos remotos en los que los hombres compraban a las mujeres para poder casarse. Requería únicamente cinco testigos, ante los cuales el novio pagaba al padre de la novia una moneda de plata y una de bronce, lo que colocaba al hombre en un equilibrio seguro (el libripens).

Usus

El matrimonio por usum o usus era una de las tres formas de matrimonio, junto a la confarreatio y al coemptio admitidas en el Derecho Romano para la celebración del matrimonio. Para poder llevar a cabo esta forma de matrimonio la novia debía haber estado un año con su novio. Para disolver el matrimonio era necesario que la novia durmiera durante tres noches seguidas fuera de su casa (trinoctio).

RITOS

Elección de la fecha

Debido a su importancia en la vida de los hombres y las mujeres, el matrimonio debía realizarse en fechas consideradas como favorables. El período considerado como el más adecuado era la segunda mitad del mes de junio, porque estaba relacionado con el solsticio de verano, momento del apogeo del mundo natural.

Era desaconsejado casarse entre los días 13 y 21 de febrero (días del festival de Parentalia), entre el 1 y el 15 de marzo, días fijos de cada mes (Kalendae, Nonae y Idus), y los días en los que se abría la «puerta del mundo» (una fosa del Circo Máximo en el que se creía que se podía comunicar con el mundo de los muertos), es decir, el 24 de agosto, 5 de octubre y el 8 de noviembre.

Casarse en el mes de mayo era desaconsejado, ya que era el mes en que se festejaba la Lemuria, la fiesta de los muertos, durante el cual se rezaba por aquellos que habían muerto hacía poco tiempo.

Aunque no estaba prohibido, no era aconsejable casarse en los días festivos romanos, porque los invitados optarían por participar en estos eventos y no en la ceremonia. Las viudas a menudo elegían casarse en estos días, ya que el acto de su matrimonio no llamaría tanto la atención.

Ceremonia

En vísperas del día de la boda, la novia dedicaba los juguetes de su infancia a Lares, así como su bulla (el collar que le fue colocado en su octavo día de vida para protegerla del mal de ojo). Se abandonó el uso de la toga praetexta, una toga con un borde púrpura, y se decidió por colocarse la túnica recta, la «túnica correcta», que era blanca, tiesa como un pergamino y cubría hasta los pies. En la cintura se colocaba un cingulum, un cinturón atado con un nudo especial para esa ocasión, el nodus herculeus (en alusión a Hércules, que según la leyenda había tenido más de setenta niños), el cual debía ser desatado por el esposo cuando ocurriera el divorcio. Su cabello estaba dividido en seis trenzas (sex crines) en forma de la punta de una lanza, siendo estas trenzas atadas con cinta de lana. La cabeza estaba cubierta con un velo anaranjado, el flammeum. El simbolismo de este acto era el más importante de la ceremonia, y se le denominaba nubere, literalmente, «colocar el velo». Encima del velo se colocaba una corona de mejorana y de verbena (en la época imperial pasó a ser una corona de hojas de naranjo). Los zapatos de la novia eran del mismo color que el del velo. Al día siguiente, la casa de la novia era decorada (prestando especial atención a las puertas y a las ventanas) con ramas de árboles provistas de hojas y flores.

La novia era asesorada por la pronuba, una matrona casada una única vez y que aún seguía viviendo con su marido, con lo que se simbolizaba a «la esposa ideal». Ella juntaba las manos de los novios (dextrarum iunctio), acto seguido por una declaración por parte de la novia: ubi tu Gaius, ego Gaia (ciertos autores argumentan que esta frase era expresada cuando la mujer llegaba a su nuevo hogar).

Cumplidos estos ritos, se celebraba la cena nuptialis en la casa de la novia. En el banquete participaban los familiares y las amistades, prolongándose el evento hasta el atardecer. Luego se producía el deductio, una simulación del secuestro de la novia por parte del novio: esta se refugiaba en los brazos de su madre, mientras el novio fingía que se la quitaba, acompañando el acto con lamentos y lágrimas fingidas. El deductio hacía alusión al rapto de las sabinas, en el que Rómulo y sus compañeros tomaron a sus esposas, recurriendo a la fuerza bruta.

Luego se daba inicio al cortejo, en el cual se encendían unas antorchas que trazaban el recorrido que conducía a la esposa a la residencia de su marido. La joven era acompañada por tres niños, que tenían a sus padres aún con vida (patrimi e matrimi). Dos niños iban tomados de la mano al lado de la novia, mientras que el tercero iba delante con una antorcha de espino, que había sido encendida anteriormente en la casa de la esposa. Se consideraba que los restos de esta antorcha tenían la capacidad de otorgar longevidad, por eso eran distribuidos entre los participantes. Los niños o la novia cargaban una rueca y un huso, símbolos de la vida doméstica (la principal actividad esperada de una mujer casada era encargarse de la ropa de su familia, principalmente lavándola).

Las personas que venían acompañando el certamen, gritaban «Thalasse», nombre de una deidad protectora del matrimonio, y recitaban versos, algunos de carácter «picante». También arrojaban nueces a los niños que las recogían y se las comían.

El novio, que se ha adelantado durante el desfile para llegar a su casa, recibe a su novia, quien le ofrece fuego y agua. Con aceite de oliva y la grasa animal se realizaba un ritual que consistía en untarlo en las puertas de la casa. Luego la novia era conducida dentro de la habitación por los compañeros o por su marido, para que nadie tropezara al entrar a la nueva casa, lo que era interpretado como un signo negativo. La pronuba la conducía a la cama de matrimonio, donde se daba por terminada la unión. El novio podía entrar, aunque fuera por continuar con el cortejo. Antes de realizar el pronuba se realizaba un sacrificio.

Al día siguiente, la esposa, se vestía con una stola de las matronas (una especie de vestido-capa), se realizaba una ofrenda a Lares y a Penates. Ese mismo día se celebraba un nuevo banquete (spotia) reservado para los familiares de los recién casados.

CAUSALES DE EXTINCION DEL MATRIMONIO:

• Muerte

Si uno o los dos cónyuges fallecen. A los viudos les era permitido casarse de inmediato mientras que las mujeres tenían que esperar diez meses, alargándose este período en la época de Augusto a doce meses.

• Adulterio

El adulterio (adulterium) ocurría cuando un hombre, casado o soltero, mantenía relaciones sexuales con una mujer casada. Si el hombre tenía relaciones con prostitutas o esclavas, estas relaciones no eran consideradas como adulterio.

El adulterio fue también una de las preocupaciones del emperador Augusto, que en el año 17 a. C., a través de la Ley Julia de adulteriis coercendis, procuró sancionar severamente a quienes realizaran esto. El adulterio pasó a ser un crimen público, que hasta entonces se resolvía en familia. El marido era obligado a pedir el divorcio (de lo contrario sería acusado de violación, Proxenetismo), disponiendo de 60 días para presentar una queja en contra de la esposa adúltera.

Cualquier ciudadano podía presentar pruebas del adulterio dentro de un período de cuatro meses. En caso de que ninguna persona denunciara algo durante ese período, la mujer no podría ser juzgada.

En términos de ley, el marido podía matar al amante de la esposa en caso de sorprenderlos en «flagrante delito» y si era miembro de sociedad baja esta acción era considerada decente (o sea, si era un esclavo, un gladiador, un actor, un bailarín o un prostituto). El marido podría ser arrestado durante veinte horas, con el objetivo de poder llamar a testigos. El padre de la adúltera podía matar a la hija y al amante en caso de que lo encontrara haciendo el «acto» en su casa o en la casa de su yerno, ya que se consideraba que era de mala educación el que el amante entrara en una de estas casas. Sin embargo, si mataba al amante, podía ser acusado de homicidio.

Las sanciones para una mujer culpable de adulterio eran la confiscación de la mitad de su dote y de la tercera parte de sus bienes y el exilio en alguna isla desierta, como a la isla de Pandataria (actual Ventotene). También era obligada a usar un vestido y no podía volver a casarse, asumiendo la condición de Probosa (infame), y se le colocaba en el mismo estatus que las prostitutas. En el caso del hombre, se le confiscaba la mitad de sus bienes y el exilio en alguna isla (obviamente que no sería la misma isla hacia donde había sido enviada la mujer que había practicado el adulterio); podía ser condenado a trabajos forzados en las minas.

Augusto aplicó las disposiciones de ésta ley sobre su propia familia, particularmente sobre su hija y su nieta, ambas llamadas Julia. Denunció a los muchos amantes de la primera a través de una carta que dirigió al Senado Romano (lo cual generó un escándalo en todo el Imperio) y mandó a matar a uno de ellos, Julio Antonio, hijo de Marco Antonio, haciendo que su hija fuera desterrada a la Isla de Pandataria. En cuanto a su nieta, también fue enviada a una isla inhóspita por la práctica de adulterio.

• Capitis Diminutio

Que cualquiera de los dos contrayentes sufriera una disminución de su capacidad jurídica, en sus estados de: Libertad o Ciudadanía. No en el de Familia, pues el matrimonio podía darse entre Alieni Iuris, siempre que éstos tuvieran autorización de su Pater Familias.

• Divorcio

Consistía en la ruptura legal de la relación marital, que podía darse de manera unilateral (Llamada “repudiación” y consistía en que uno de los cónyugues de manera individual declaraba su intención de extinguir el matrimonio). O bilateral (Denominada “mutuo disentimiento” y era cuando a petición de ambas partes se requería el fin de la relación marital. Atendiendo al principio de que el matrimonio debía ser consentido).

Inicialmente, sólo el hombre podía solicitar el divorcio y únicamente en casos muy específicos como el adulterio o la infertilidad de su esposa. La tradición romana considera que el primer divorcio que se produjo fue en el 230 a. C. cuando Spurius Carvilius Ruga se divorció de su esposa, motivado porque era estéril. Las mujeres sólo obtuvieron el derecho para pedir el divorcio a finales de la República. En la Época imperial el divorcio se volvió una práctica común. La religión romana no se opuso nunca al divorcio.

Para que el divorcio fuera efectivo bastaba con que uno de los cónyuges declarara ante testigos las palabras tuas res tibi habeto («consigue lo que es tuyo») o i foras («vete de mi casa»). Estas palabras también podrían ser escritas en una carta que podía ser entregada al cónyuge por una persona soltera. Los hijos de la unión se quedaban con el padre y con la familia de éste.

• Viudez

A los viudos les era permitido casarse de inmediato mientras que las mujeres tenían que esperar diez meses, alargándose este período en la época de Augusto a doce meses.

CONCUBINATUS Y CONTUBERNIUM

Concubinatos

El concubinatus era la unión entre dos personas libres a quienes les era impedido casarse, como por ejemplo, el gobernador de una provincia y una mujer de otra región (la imposibilidad de casarse en este caso, suponía el hecho de que el matrimonio en la Roma Antigua no estaba permitido entre extranjeros). Los requisitos eran la edad legal y el consentimiento, y no era necesaria una dote. Los hijos de estas uniones no estaban sujetos a la autoridad del padre y se quedaban con la nomenclatura de la madre.

Era también común entre los soldados ya que hasta el año 197 d. C. no podían casarse antes de los veinticinco años de servicio por los cuales recibirían, quienes no la tenían, como recompensa la ciudadanía romana.

Contubernium

El contubernium era la unión (sin ningún tipo de reconocimiento legal) entre dos personas con la condición de esclavos o entre un esclavo y una persona libre que vivían juntos como marido y mujer (contubernales). El consentimiento para la unión tenía que ser concedido por un amo, que en cualquier momento podría disolver.

TUTELA

Significa protección, defensa, guardar, preservar, sostener, socorrer; podemos considerarla como el poder otorgado por el derecho civil a una persona con el objeto de que esta proteja a otra por razones de sexo o edad.

CLASES DE TUTELA:

- Tutela Testamentaria:

Es aquella que se confiere por testamento por las personas autorizadas por la ley.

-Tutela de Impuberes: (infantes):

Cuando los menores quedan sin quien ejerza sobre ellos la patria potestad y los que la ejercían no designaron tutor testamentario, la tutela corresponderá a los parientes del menor en el siguiente orden:
A los hermanos, prefiriéndose a los que lo sean por ambas líneas, es decir a los hermanos carnales; y por falta o incapacidad de los hermanos, a los demás colaterales dentro del cuarto grado inclusive.

- Tutela Legítima:

Es la que tiene lugar cuando no existe tutor testamentario o cuando los padres pierden el ejercicio de la patria potestad, a cargo de personas señaladas directamente en la ley.

- Tutela Legítima del Patrono:

La tutela patronarum derivó del derecho de patronato, o sea, de los derechos y obligaciones existentes entre el dueño o amo y el esclavo manumitido o liberto. Fue consecuencia, además, de la interpretación de los prudentes, quienes consideraron que, si la ley de las XII Tablas llamaba al patrono y a sus hijos a la sucesión o herencia de intetato (legítima) del liberto, resultaba justo que a los primeros les fuera concedida la tutela del liberto. El patrono entonces, pasaba a sur tutor del impúber manumitido y, en caso de muerte del patrono, la tutela a sus hijos sobre el incapaz manumitido, con los derechos de patronato.

-Tutela de Ascendiente Emancipador:

Se producía cuando, al emancipador, al hijo impúber, éste salía de la patria potestad y quedaba como hijo sui juris impúber. A los fines de su protección, se le confería la tutela al ascendiente emancipador.

- Tutela Fiduciaria:

En caso de que falleciera el ascendiente, que emancipaba al impúber, correspondía la tutela a sus hijos agnados, quienes entonces, se denominaban tutores fiduciarios. Si quien emancipaba al impúber era un extraño, éste, Adquiriendo los derechos de patronato, gozaban del derecho de tutela, la cual en este caso, se llamó también fiduciaria. Esta forma de tutela desapareció con Justiniano.

- Tutela Dativa:

Es aquella que surge a falta de tutela testamentaria y de tutela legítima, y la que corresponde a los menores emancipados para casos judiciales. Es decir, esta especie de tutela tiene lugar:

Cuando no hay tutor testamentario ni persona a quien conforme a la ley corresponda la tutela legítima;

Cuando el tutor testamentario esté impedido temporalmente de ejercer su cargo, y no hay ningún pariente de los designados.


EXTINCION DE LA TUTELA


La tutela se extingue:

I. Por la muerte del pupilo o porque desaparezca su incapacidad.
II. Cuando el incapacitado, sujeto a tutela entre a la patria potestad por reconocimiento o por adopcion;
III. Por maltrato inferido a los menores o incapacitados. Para el caso de la última fracción, los jueces tienen facultad de tomar las medidas necesarias para impedir que el pupilo sea maltratado por el tutor. Tales medidas se tomarán a instancia de quien acredite interés legítimo de parentesco o del Ministerio Público en todo caso.

El tutor, concluida la tutela, está obligado a entregar todos los bienes del incapacitado y todos los documentos que le pertenezcan, conforme al balance que se hubiere presentado en la última cuenta aprobada.

La obligación de entregar los bienes no se suspende por estar pendiente la rendición de cuentas. La entrega debe ser hecha durante el mes siguiente a la terminación de la tutela, cuando los bienes sean muy cuantiosos o estuvieren ubicados en diversos lugares, el juez puede fijar un término prudente para su conclusión, pero, en todo caso, deberá comenzarse en el plazo antes señalado.

CURATELA

Se entendía por ella un cargo público que obligaba a una persona designada por la ley o por el magistrado a dirigir la administración de los bienes de un sui iuris púber e incapaz de ejercer por sí solo sus derechos.

CLASES DE CURATELA:

a) Curatela de los Pupilos:

El impúbero en tutela puede por excepción tener un curador en los siguientes casos:

- Cuando el tutor logra excusarse temporalmente da lugar al nombramiento de un curador, que sólo administra; si hiciere falta autorizar, entonces se procede a nombrar un tutor especial.

- Cuando ha sido rechazada una excusa al tutor y éste apela al magistrado superior, mientras se resuelve su apelación se da un curador al pupilo.

- Cuando el tutor sostiene un proceso contra su pupilo.

- Cuando un tutor es incapaz, aun siendo fiel, se le adjunta un curador.

b) Curatelas Especiales:

Fuera de los casos comunes, había curatelas especiales:

- Como la que se da al impúbero que está en tutela, para ciertos actos en los cuales el derecho antiguo le daba un tutor “praetorius” (cuando había un proceso entre el tutor y el pupilo).

- Como la del “alieni iuris” que tiene bienes adventicios cuya administración le ha sido quitada al padre.

- También es una curatela especial la que se da por el magistrado al simplemente concebido llamado a una sucesión. 4) Finalmente las curatelas propuestas para la administración de los bienes de un cautivo, de una herencia yacente o de un deudor insolvente.

FORMAS DE INCORPORARSE A LA FAMILIA ROMANA.-

ADOPCION Y ADROGACION.-
LA ADOPCIÓN

La adopción es la institución del derecho civil por la cual se crea entre dos personas un vínculo similar al que deriva de la filiación.

Creaba el vínculo civil de la patria potestad entre dos personas físicas romanas, una de las cuales no se hallaba hasta ese momento bajo la potestad de la otra. La adopción tuvo por fundamento intereses políticos y religiosos.

Su finalidad fue la de perpetuar la grandeza de un nombre que iba a extinguirse y el culto de los antepasados ilustres representativos de los lares y manes; y durante el imperio, a raíz de la decadencia de las ideas religiosas. La adopción se mantuvo en procura de hijos bajo potestad que más tarde fuesen los continuadores necesarios del adoptante como herederos suyos.

En el derecho romano primitivo, el objeto de la adopción era el de perpetuar el culto familiar. No así en el derecho moderno, en el que el objetivo principal es el de dar hijos a quién no los tiene, o el de dar padres a quién no los tiene.

Comenzaremos por hacer una referencia a esta institución en la Roma primitiva, para luego extendernos en la consideración de la adopción en el derecho justinianeo.

En el primitivo derecho romano había dos tipos de adopción:

1)La adrogación, es decir la adopción de una persona sui iuris; y

2) La adopción propiamente dicha, de una persona alieni iuris.-


1) LA ADROGACION (ADROGATIO).-
La adrogación era el acto por el cual un padre de familia, es decir, un individuo sui juris, independiente de toda autoridad paterna, se sometía al poder paternal de otro padre de familia.

Esta especie de adopción no podía tener efecto mas que por el consentimiento del pontífice y en virtud de una ley dada por el pueblo reunido en comicios por curias; y era así denominada, porque se preguntaba (rogabatur):

1. Al adrogante si consentía en tomar por hijo al adrogado.

2. Al adrogado si consentía en tomar por padre al adrogante.

3. Al pueblo si ratificaba.

Cuando las asambleas del pueblo cayeron en desuso bajo los emperadores, la adrogación no tuvo ya efecto en virtud de una ley, sino de un simple decreto.

Data de los orígenes de Roma.

Se celebraba ante los comicios curiados en presencia del Pontífice. Esta intervención de la autoridad religiosa, se hacía necesaria pues, al pasar un jefe de familia bajo la potestad de otro jefe, una familia con su respectivo culto, se extinguía.

La adrogatio se formalizaba por medio de tres interrogaciones, luego de un informe confeccionado por los pontífices.- Las preguntas se dirigían al adrogante, y al adrogado, y si ellos manifestaban su conformidad, el pueblo, por último, manifestaba su aprobación a través de su voto, con lo que quedaba sancionada la ley respectiva.

Por realizarse ante los comicios curiados, esta celebración sólo podía darse en Roma, y no podían ser adrogados los impúberes ni las mujeres, por no ser parte integrante de dichas asambleas populares.

Para adrogar se necesitaba que el adrogante, fuera de reunir las condiciones de rigor para la adopción de los alieni iuris, acreditara tanto tener al menos 60 años para presumir que ya no tendría descendencia en justas nupcias, como que tampoco tenía otro hijo distinto del adrogado.

La adrogación sólo podía producirse con relación a personas sui iuris de extracción romana que estuviesen en condiciones de expresar su consentimiento al respecto; pero, como excepción, hubo sui iuris que no podían ser adrogados indistintamente.

Se trató de los libertos que únicamente podían ser adrogados por el antiguo amo directamente o con autorización de éste por un tercero, lo que tuvo por explicación el evitar la pugna entre la patria potestad y el patronato; del menor de 25 años que no podía ser adrogado por su antiguo tutor o curador, en punto a evitar la elusión a la obligación de rendir cuentas al pupilo; y de los hijos nacidos en concubinato, supuesto que éstos podían ser incorporados a la familia mediante la legitimación a través del matrimonio posterior de los padres.

Las formalidades antes enunciadas siguen en vigor en la época clásica, aunque ya los comicios curiados estaban constituídos por treinta lictores, representantes de las respectivas curias; siempre con la intervención de los pontífices.

Bajo el reinado de Antonino Pío, se admitió la adrogación de impúberes por medio de rescripto imperial, con la auctoritas de sus tutores y con una especial atención por tratarse de un incapaz que podría evaluar inadecuadamente una decisión tan trascendental para él y su familia.

En estos casos, la adrogación podía ser dejada sin efecto por orden del magistrado a solicitud del adrogado, una vez llegado éste a la pubertad. Si el adrogado impúber era emancipado sin motivo, recuperaba su patrimonio y tenía derecho a una cuarta parte en la sucesión del adrogante.

Hacia mediados del siglo III D.C., estas formas fuero reemplazadas por rescripto del príncipe, modalidad que se afirmó durante el reinado de Diocleciano.- A partir de ese momento, pudieron adrogarse mujeres y el trámite podía llevarse a cabo tanto en Roma como en las provincias.

Efectos de la adrogación

El adrogado pasaba a depender de la potestad del adrogante y entra en la nueva familia como agnado.

Asimismo, pierde la agnación con su familia de origen, manteniendo solamente la cognación.

Juntamente con el adrogado pasan a depender del adrogante, los descendientes que aquél tenía bajo su potestad y la mujer in manu.

El adrogado participa del culto familiar del adrogante y cambia su nombre, tomando el de la gens y el de la familia a la que ingresa.

El patrimonio del adrogado pasa al adrogante, aunque Justiniano decidió concederle sólo el usufructo de esos bienes.-

2) LA ADOPCION (ADOPTIO):

Es menos antigua que la adrogación. Se formalizaba por un procedimiento derivado de la Ley de las XII Tablas, por lo que su origen data de alrededor del 450 A.C.. No se exigía la intervención de los comicios curiados ni de los pontífices, pues como se adoptaban alieni iuris, no desaparecía una familia, ni su culto familiar.

Podía adoptarse alieni iuris de uno u otro sexo, por lo que podemos deducir que su objeto era, para el adoptante, el de asegurarse un heredero más que un continuador de su culto familiar.

La adopción se operaba por la decisión del magistrado y constaba de dos operaciones: la primera destinada a romper con la autoridad del padre natural y la segunda, para incorporar al adoptado a la potestad del padre adoptante.

Para la primera operación se utiliza el procedimiento establecido en la Ley de las XII Tablas: la emancipatio. El padre natural emancipa tres veces a su hijo varón y con ello pierde la potestad sobre él. Para cortar la autoridad paterna sobre mujeres o parientes más lejanos sólo era necesaria una emancipación.

Para la segunda operación, poner al adoptado bajo la autoridad del adoptante, éste cede por cuarta vez el hijo a su padre natural y concurren ante el magistrado, desarrollándose un proceso ficticio donde el padre adoptivo reclama la autoridad paterna sobre el adoptado, el padre natural no se opone y el magistrado sentencia a favor del adoptante.

Semejante procedimiento para la adopción fue simplificado bajo Justiniano, en la medida en que al efecto bastó una simple declaración de los interesados delante del magistrado.

Solamente podían adoptar los ciudadanos romanos, paterfamilias, sui iuris; pero siempre que contaran con la aptitud física para engendrar, ya que la adopción debía imitar la naturaleza (el castrado, por ejemplo, no podía adoptar); y, además, el adoptante debía superar al menos en 18 años al adoptado si lo era a título de hijo, y en 36 años si lo era en el carácter de nieto, en el entendido de que cada 18 años se sucedía una generación.

El Emperador Dioclesiano permitió que las mujeres adoptaran, pero siempre que demostraran haber perdido la descendencia de sangre.
Esa adopción tenía lugar por rescripto imperial.

Únicamente podía ser adoptada la persona romana alieni iuris, fuese hombre o mujer, pero con una restricción: el hijo adoptado por otro y luego emancipado o dado en nueva adopción por el padre adoptivo, no podía por segunda vez ser adoptado por éste.

Efectos de la adopción

En el antiguo derecho, las consecuencias de la adopción propiamente dicha y de la adrogación fueron similares, con la sola excepción de que la primera no hacía alieni iuris a una persona puesto que ya lo era.

Las consecuencias eran:

Quedar el adoptado o adrogado bajo la patria potestad del adoptante o adrogante;

Pasar el patrimonio del adoptado al del adoptante;

Y crear el derecho de sucesión, al pasar el adoptado a la familia agnaticia del adoptante.

El adoptado sale de su familia civil y pierde sus derechos de agnación, manteniendo solamente la cognación.

Ingresa en la familia civil del adoptante y se modifica su nombre, como ocurría en la adrogación.

El adoptado, al perder la agnación en su familia de origen, pierde también respecto a ella, los derechos sucesorios; si era emancipado luego de la muerte de su padre natural, perdía también los derechos a la sucesión del adoptante.

Para proteger al adoptado, Justiniano en el año 530 D.C., realiza una reforma, estableciendo dos tipos de adopciones:

a) La adopción plena, si el adoptante era un ascendiente del adoptado, que ocasionaba la sumisión deéste a la patria potestad del adoptante, con los mismos efectos que laantigua adopción;

b) La adopción minus plena, en caso de que el adoptante fuera un extraño, en cuyo caso la potestad del padre natural continuaba, por lo que el adoptado no cambiabade familia, sino que adquiría derechos a la herencia ab-intestato del adoptante.-

Reglas generales para adrogación y adopción:

I.- Para la adrogación era necesario el consentimiento del adrogado; en cambio, para la adopción no se requería tal requisito ya que, como el pater familia tenía el poder de emancipar al hijo, también podía hacerlo pasar a otra familia.

Es factible que en épocas del derecho clásico, o tal vez durante el gobierno de Justiniano se requiriera que el adoptado consintiera la adopción, o, por lo menos que no se opusiera.

II.- El adoptante debía ser mayor que el adoptado.

Se estableció que existiese una diferencia de edad de la plena pubertad, esto es, dieciocho años por lo menos, ya que la adopción debía imitar a la naturaleza. Para el adrogante se exigía que tuviese 60 años de edad.

III.- La adrogación sólo podían realizarla aquellos que no tuvieran hijos propios.

No se imponía esta condición en los casos de adopción, porque el adoptado podía ingresar a la familia adoptiva como hijo, o podía hacerlo también como nieto nacido de un hijo difunto del adoptante o de un hijo aún en vida, puesto que a la muerte del hijo de familia, el adoptado caía bajo la autoridad del adoptante.

IV.- Las mujeres, como carecían de capacidad jurídica para tener la patria potestad, no podían adoptar.

Sin embargo, bajo el reinado de Diocleciano y Maximiano se permitió, por rescripto, que una mujer que había perdido a sus hijos, pudiera adoptar uno, aunque el acto tenía efectos solamente en cuanto confería al hijo adoptado un derecho de sucesión en el patrimonio de la madre adoptiva.

Esta constitución que se dictó para un caso en particular, se convirtió en regla general en tiempos de Justiniano, aunque los alcances de este tipo de adopción fueron siempre limitados.

V.- No se admitía que el que había administrado la tutela o curatela de un menor de edad pudiera adrogarlo antes de que éste cumpliera los 25 años- la mayoría de edad, pues se temía que lo hiciera para eludir la rendición de cuentas de su gestión.

VI.- Los esclavos no pueden ser adoptados, si bien una declaración de adopción realizada por el amo, equivalía a una manumisión.

Los libertos no podían ser adoptados, salvo que lo hiciera el patrono y mediando justa causa. Una constitución de Diocleciano y Maximiano estableció que no era causa suficiente para el patrono el alegar que no tenía hijos propios.

Un extraño no podía adrogar a un liberto, pues lesionaría los derechos del patrono.

VII.-En cuanto a los hijos nacidos fuera de las justas nupcias, su adrogación se permitió en el derecho clásico sin limitaciones.

Durante el gobierno de Justiniano se prohibió la adrogación de los hijos nacidos del concubinato y se suprimió la legitimación de los mismos por matrimonio posterior de sus padres. Justiniano, mantuvo esta postura, ya que evitó por esta vía que el hijo ilegítimo pudiera llegar a adquirir los mismos derechos que los hijos legítimos. Sin embargo, permitió al padre legitimar al hijo por matrimonio subsiquiente o por rescripto, con lo que logró atenuar los efectos de aquella prohibición.-

8 TEMA TEMA 8 ADQUISICIÓN DE LOS DERECHOS. La “adquisición”: es un concepto lógico-jurídico general, y significa concretamente la incorporación de una cosa o de un derecho, a la esfera patrimonial de una persona. En el derecho privado existen varias modalidades de adquisición de derechos: de bienes, de dominio, de frutos, de medianería, de nombre, etc. MODOS DE ADQUISICIÓN DE LA PROPIEDAD: Los modos de adquisición de la propiedad son los hechos jurídicos, de los cuales el derecho positivo hace depender el nacimiento del pleno señorío de una persona sobre una cosa. Los clásicos distinguían entre modos de adquisición de, a) derecho civil, solemnes y formales, reservados a los «civis», y modos de b) derecho natural o de gentes, comunes a todos los pueblos. Tal distinción, aunque no tuviera valor práctico alguno después de la concesión de la ciudadanía a todos los súbditos del imperio, es, sin embargo, conservada en el derecho justinianeo. Los intérpretes han sustituido tal distinción por la de modos originarios y modos derivativos, según que la adquisición tenga lugar por una relación directa con la cosa (ocupación, accesión, especificación, confusión, conmixtión, adquisición de los frutos, adjudicación, usucapión), o bien con base a una relación con el anterior propietario (mancipado, in iure cessio, traditio). MODO ORIGINARIO DE ADQUIRIR LA PROPIEDAD: Hay adquisición originaría, (cosas, derechos y obligaciones), cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa, derecho u obligación a una persona, la adquisición es virgen, efectuada por primera vez, tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño “Res nullius”, La ocupación consistía en la toma de posesión de una «res nullius» con la voluntad de hacerse propietario, era de derecho natural y de ella, según los romanos, derivaba la fuente de la propiedad. En la época clásica además de las cosas del enemigo que no formaban parte del botín del Estado, podían ser objeto de ocupación, los animales salvajes o indómitos, las cosas que han sido abandonadas por su anterior dueño “Res Derelictia”. MODO DE ADQUISICIÓN DERIVATIVO: Cuando la cosa, derecho u obligación, es traspasada de un titular a otro; hay una relación jurídica preexistente; hay un traspaso de un dominio que puede ser pleno o con ciertas limitaciones, siendo el principio general que nadie puede transmitir a otro más derechos de los que él mismo tuviere “Nemo plus juris ad alium transferre potest, quam ipse haberet” (Ulpiano). HECHOS Y ACTOS JURÍDICOS En virtud que la adquisición es ocasionada por un hecho o por un acto jurídico, debemos estudiarlos, ya que la adquisición importa una relación de derecho. HECHO JURÍDICO Los hechos son aquellos acontecimientos que ocurren en nuestro mundo y como consecuencia de los mismos estos pueden o no tener incidencia en el mundo del Derecho, así nos encontramos con los hechos jurídicos y los hechos no jurídicos. Los hechos no jurídicos como se puede apreciar en su misma denominación, son aquellos acontecimientos que cuando ocurren o suceden, estos no importan al derecho, ya que los efectos que producen estos hechos no son relevantes jurídicamente y por ende no son tomados por el derecho, por ejemplo: el sacar la basura fuera de la casa, hacer una caminata, lavar la ropa, etc. Los hechos jurídicos a diferencia de los hechos no jurídicos, si tienen relevancia en el derecho, los acontecimientos que ocurren o suceden afectan al derecho, tienen relevancia jurídica, los efectos producidos por un hecho jurídico acarrean una consecuencia jurídica que será estudiada por el derecho, ejem. La muerte, la promulgación de una ley, una declaración de guerra, etc. Dentro de los hechos jurídicos tenemos a aquellos llamados hechos simples y complejos; los primeros son aquellos hechos que sólo basta un acontecimiento para producir un efecto jurídico señalado, los segundos requieren el acontecimiento sucesivo de más un hecho jurídico para provocar un efecto jurídico determinado; tenemos también los hechos positivos que consiste en la realización de una hecho; y los hecho negativos que consiste en la no realización de un hecho o su omisión. En conclusión, los hechos jurídicos son aquellos que pueden ser producto de la naturaleza o del hombre, pero que sus efectos van a tener trascendencia en el campo del derecho. CLASIFICACIÓN DE LOS HECHOS Si nosotros definimos los hechos jurídicos como los acontecimientos que producen consecuencias jurídicas podremos clasificarlos en: Naturales: Extraños a la voluntad del hombre. Humanos: Realizados por el hombre. Voluntarios: Ejecutados con discernimiento, intención y libertad. Involuntarios: Sin discernimiento o aptitud de razonar. Lícitos: Permitidos por las leyes o por lo menos no prohibidos. Ilícitos: Prohibidos por las leyes. Positivos: Consisten en un hacer. Negativos: Consisten en un no hacer, en una omisión. Simples: Producen un sólo efecto jurídico. Complejos: Producen más de un efecto jurídico. Dependiente: o accesorio, depende de otro hecho jurídico. Independiente: No depende de otro hecho jurídico. ACTO JURÍDICO. Las leyes en los distintos países y en las diferentes épocas reconocen al individuo el poder de dirigir sus intereses propios por medio de su voluntad adecuadamente expresada. Este poder de las personas, sean individuales o jurídicas, tiene como vehículo más importante, el acto jurídico. En un acto jurídico, la voluntad de la persona es esencial. Haciendo una distinción entre hecho jurídico y acto jurídico, un hecho jurídico no tiene porque ser voluntario ni controlable por la persona. Por lo tanto, todos los actos jurídicos son hechos jurídicos, pero no todos los hechos jurídicos son actos jurídicos. CONCEPTO DE ACTO JURIDICO: Podemos definir pues el acto jurídico, como el instrumento ordinario a que recurren las personas para regir por sí mismas sus intereses dentro de los límites de la ley. También podemos definirlo como el acto voluntario lícito que tiene por finalidad establecer entre las personas relaciones jurídicas; crear, modificar, transferir, conservar o aniquilar derechos. Para muchos autores la expresión acto jurídico resulta sinónima de negocio jurídico, por lo que no corresponde ninguna diferencia. Para otros en cambio existe un criterio diferenciativo, así en el acto jurídico interviene la voluntad que actúa como un elemento cuyos presupuestos, modos y consecuencias están previamente establecidos por el derecho, en el negocio jurídico en cambio, la voluntad juega más libremente, hay un juego más libre de la voluntad. CLASIFICACIÓN. 1. Unilaterales o bilaterales. En los Unilaterales, la existencia del acto o negocio dependerá de un solo sujeto: testamento, manumisión, aceptación de herencia. En los bilaterales la existencia dependerá de un acuerdo “Consensus” de dos o más sujetos: Sociedad, matrimonio, etc. 2. Solemnes o no solemnes. Dependiendo de la observancia o no de formas previamente establecidas y de cumplimiento preciso. 3. Onerosos o gratuitos. Los primeros establecen una ventaja económica que se adquiere por contraprestación de un desprendimiento patrimonial, en los segundos la ventaja se realiza sin contraprestación. 4. Inter vivos o mortis causa. Los primeros tienen eficacia en vida de las partes, los segundos regulan sus efectos para después de la muerte del disponente. 5 formales o no formales. En los primeros, la ley exige ciertas formalidades, en los segundos sólo actúa la voluntad de las partes, sin formalidad. 6. Principales o accesorios. Los primeros existen por sí mismos, los segundos dependen de una obligación principal. 7. De derecho estricto o de buena fe. Los primeros concluyen conforme a los modos establecidos por el derecho, en los segundos la validez queda supeditada a la resolución del pretor. 8. Simples o complejos. Los simples producen un sólo efecto jurídico, los complejos más de un efecto jurídico. 9. Positivos o negativos. Los positivos tienen por objeto un “Facere”, “Dare” o “Praestare”. Los negativos un “Non Facere”. 10. Causales o abstractos. En los primeros la existencia de la causa aparece unida a la existencia del acto o negocio. Ejemplo, la compra-venta. En los abstractos si bien puede existir una causa, ésta no depende de la existencia del acto. Ejemplos la “Stipulatio”, “Mancipatio”, etc. ELEMENTOS DEL ACTO JURÍDICO. En la legislación justinianea se distinguen tres clases de elementos en el acto o negocio jurídico: esenciales, naturales y accidentales. Elementos Esenciales. Son aquellos sin los cuales no puede existir el acto o negocio jurídico, por ello se denominan también requisitos: 1. La manifestación de voluntad. Es la disposición de ánimo o resolución de hacer alguna cosa, la voluntad se manifiesta por el consentimiento. En cuanto al silencio, en principio, no tiene valor, sin embargo existen excepciones cuando por las circunstancias concretas la parte tiene obligación de expresarse y no lo hace. Ejemplo en la “In jure cessio”, ante la afirmación de una de las partes que vindica la cosa afirmando ante el magistrado ser suya, el silencio de la otra parte debe tomarse como de conformidad con el acto. Igual sucede en la adopción, manumisión “Vindicta”, etc. Existen unos requisitos o presupuestos de la voluntad; que el sujeto pueda realizar el acto por tener capacidad; que quiera realizarlo (Volición efectiva); que manifiesta esa voluntad en forma expresa; oral o escrita; tácita o por medio de otro (Representación) y por último que no haya dolo o violencia (Con libertad). 2. El objeto. Se entiende por objeto la cosa o derecho sobre el cual las partes crean, modifican, transmiten o extinguen una relación jurídica. Según Paulo el objeto consiste en: “daré”, transmitir la propiedad o constituir un derecho real sobre algo; “Prestare”’, entrega para uso o tenencia sin transmitir la propiedad ni crear un derecho sobre ella; “Faceré”, hecho positivo constituido en deuda, y “Non faceré”, abstención por el deudor para beneficio del acreedor. Los requisitos o presupuestos del objeto son: debe ser lícito, es decir, ni contrario al derecho ni a las buenas costumbres; debe ser posible, es decir, factible tanto material como jurídicamente; determinado o determinable, la determinación puede ser específica, el esclavo Sficho, o genérica (Peso, número o medida). 3. La Causa. En el primitivo Derecho romano los negocios eran abstractos, es decir, no interesaba la explicitación de la causa, aunque fuera ilícita o contraria a “Mores”. Posteriormente se establecen ciertas defensas para el supuesto de ausencia de causa o ilicitud de la misma. La palabra causa fue empleada en varios sentidos: como la formalidad cumplida (La entrega de la cosa). Como fuente de la obligación, así por ejemplo no es lo mismo la entrega de la cosa en una “tradictio” que opera la transmisión de la propiedad, que la entrega en un depósito o comodato. Como causa-fin, entendiéndose por tal el fin objetivo por el cual se realiza el negocio o acto, decimos objetivo para diferenciarlo del motivo, (Si tú compras, la causa-fin será convertirte en propietario, el motivo puede ser variado y no interesa al derecho; porque te gusta cerca de tu trabajo, etc.). 4- La forma. Este elemento aparece sólo cuando el acto o negocio es solemne y en el antiguo Derecho romano la regla general era la solemnidad, generalmente ritos verbales “Certa et sollemnia verba”. Elementos Naturales. Están en la naturaleza misma del acto o negocio pero no resultan necesarios para concebirlo. Aunque las partes no lo mencionen, ellos están implícitos, pero por no ser esenciales, las partes pueden determinar expresamente su exclusión. Ejemplos de ellos serían las garantías de evicción, vicios ocultos, etc. Elementos Accidentales. Son aquellos que las partes pueden legalmente incorporar al acto o negocio y cuya existencia ni es esencial ni se presume, dependen de la voluntad y normalmente son las condiciones, el plazo, el modo y las cláusulas penales “Stipulatio Penae” y en general los distintos factores que se puede agregar a un contrato: 1. Condición. Es un acontecimiento futuro e incierto de cuya realización depende la eficacia del negocio jurídico. Ej.: Te alquilaré la casa si Tirsio regresa de Italia. Es suspensiva la condición cuando el cumplimiento de la condición determina el nacimiento del negocio y es resolutoria cuando el cumplimiento de la condición produce la extinción del negocio. En la condición suspensiva, mientras la condición no se ha cumplido “Pendente conditione”, existe sólo una expectativa de derecho, la cual es transmisible por vía hereditaria y el titular expectante puede lograr medidas conservatorias y si el deudor impide fraudulentamente el cumplimiento de la condición, la misma se reputará como cumplida. “Condicis extitii”, cumplida la condición el negocio adquiere toda su eficacia como si fuere puro y simple. Resulta controversial entre los autores el problema de sí opera la retroactividad, es decir, si los efectos operan desde que se celebró el acto o desde que se cumple la condición, pero en la época de Justiniano sí existió la retroactividad.”Defecta conditione”, si la condición no se cumple, o se torna cierto que jamás se cumplirá, se extingue la expectativa de derecho y todo transcurre como si nunca hubiese existido el acto o negocio. En la condición resolutoria distinguimos la condición extintiva, el cumplimiento de la condición hace cesar la permanencia del beneficio para el porvenir sin alterar los efectos de la existencia pasada (Te presto mi casa hasta que le consiga comprador y la venda), y la condición resolutoria propiamente dicha, en la cual el cumplimiento de la condición extingue la situación desvaneciendo jurídicamente lo ya realizado. La condición puede ser positiva, subordinando la eficacia del acto a la realización de un acontecimiento futuro e incierto; y negativa, subordinándolo a la no realización. La doctrina también establece las posibles e imposibles, lícitas e ilícitas, casuales, potestativas y mixtas. 2. Término o plazo. Acontecimiento futuro y cierto del cual se hace depender el nacimiento o la extinción del acto o negocio jurídico, puede ser suspensivo, si su función consiste en dilatar o retrasar el nacimiento; y resolutorio, si se busca la extinción. Es de advertir que para los romanos se puede admitir una cierta incertidumbre en el plazo. Supuestos romanos: A. “Dies certus an certus quando”. (Te daré un caballo en Enero) se sabe qué sucederá y cuándo. B. “Dies certus an incertus quando”. (Te daré un caballo cuando muera Simplicio) Se sabe qué ocurrirá pero no se sabe cuándo. C. “Dies incertum an certus quando”. (Te daré un caballo cuando cumplas 20 años). No se tiene certeza si ocurrirá, pero de ocurrir, se sabe cuándo. D. “Dies incertus an incertus quando”. (Te daré un caballo el día que se case Simplicio). No se sabe si ocurrirá y tampoco cuándo ocurrirá. 3. Modo. Sirve para designar una cláusula agregada a los actos de liberalidad, por medio de la cual se impone al beneficiario un comportamiento determinado. Ej.: Que sea Simplicio mi heredero, pero que en la hacienda construya una iglesia. INEFICACIA DEL NEGOCIO JURÍDICO. Se debe distinguir dos supuestos: la nulidad y la anulabilidad. La nulidad está ligada manera absoluta a la idea de las formas del negocio jurídico, o que las personas sean incapaces, o carezcan de alguno de los otros elementos esenciales. El acto se considera inexistente y por tanto no susceptible de confirmación, es de pleno derecho y puede ser invocada por cualquiera. En la anulabilidad el acto o negocio existe, y en principio produce los efectos jurídicos que se propusieron las partes, pero éstas pueden pedir su anulación, o decretarla el magistrado debido a un obstáculo jurídico existente. Los actos anulables son susceptibles de confirmación. REPRESENTACIÓN. Existen casos en los cuales la manifestación de voluntad es realizada por persona distinta y estamos en presencia de la representación. Cuando el representante obra en nombre y por cuenta del representado, estamos frente a la denominada representación directa, todos los efectos jurídicos resultantes del acto se producen en la persona del representado. Cuando el representante obra a cuenta del representado pero a nombre propio, estamos frente a la representación indirecta, los efectos del acto se producen en el representante, esta última fue la que utilizaron los romanos. En Roma podemos dar una aproximación de los casos que se presentan: 1. La acción de los “Filiifamiliaes”; mujer “Inmanus” y esclavos que adquieren sin noticia del “Pater”, lo adquirido ingresa al patrimonio de éste; pero en cambio no lo pueden obligar, salvo la decisión del pretor de establecer en aras de la equidad las “Actiones adirecticiae qualitatis” 2. Las figuras del mandato y la de gestión de negocios, comunes en el derecho clásico. 3. La actuación del tutor y del curador, explicable por una “Fiducia”, relación de confianza basada en la Fides. 4. La figura del “Procurator”, persona extraña que se ocupa de los negocios de otra, incluso adquiría la posesión. VICIOS DE LA VOLUNTAD. La doctrina romana presenta como vicios de la voluntad y causas de anulabilidad el error, el dolo y la violencia. 1. El Error. Falso conocimiento o ausencia de idea verdadera que se tiene sobre el acto o negocio, o sobre un aspecto esencial del mismo. Este error es llamado de hecho “Error facti”. Existe el error de derecho “Error Juris” que versa sobre la ignorancia o ausencia de conocimiento de las reglas jurídicas objetivas, por seguridad jurídica el error de derecho es inexcusable, pero en Roma puede ser invocado por ciertas personas: soldados, rústicos, mujeres, menores, etc. En doctrina se discute sobre la ignorancia y el error, y se atribuye a los romanos las siguientes máximas: “Ignoratia facti excusant” eximiendo de responsabilidad e ”’Ignorancia non excusant legem”, la ignorancia no excusa de cumplir la ley. El error puede versar sobre el acto mismo o sobre distintos aspectos de él. Errores esenciales son: A. Error in negotio. Existe cuando hay un desacuerdo entre lo que las partes han querido celebrar y lo realmente manifestado. Ejemplo: Simplicio entrega una cosa a Tiburcio en depósito y éste cree recibirla en donación. B. Error in personae. Existe cuando se realiza el negocio con una persona distinta de aquélla con la cual se quería celebrar el mismo. La sola equivocación sobre el nombre no resulta esencial, cuando el error recae sobre las cualidades entonces si puede acarrear la nulidad. C. “Error in corpore”. Existe cuando el negocio se ha realizado sobre un objeto distinto del que creía celebrarlo. Yo creo comprar al esclavo Lucio y el vendedor cree venderme al esclavo Simplicio. El mero error sobre el nombre del objeto no es esencial. D. “Error in substantia”. Recae sobre las características esenciales del objeto del negocio. Creo comprar una barra de oro y se me vende una de cobre. Los juristas romanos tuvieron divergencias sobre este error, así diferían Ulpiano, Marcelo y Juliano. E. “Error in quantitate”. El error recae sobre la cuantía del objeto, sobre aumento o disminución, aparece generalmente en la “Stipulatio”. Me prometes diez; te prometo cinco. Es nulo si el vendedor cree por 1.000 y el comprador por 500. Pero al contrario no es nulo. 2. El Dolo. Realización de artificio o maquinación con el objeto de inducir una declaración de voluntad constitutiva de un acto de derecho. Este dolo es el dolo malo para los romanos, en el comienzo el “Ius civile” no admitió causal de ineficacia, luego el pretor Aquilio Galo creó la “Actio dolí”, acción penal con carácter infamante y más tarde la “Restitutio in integrum”. El dolo bueno es el normal artificio utilizado en los negocios comunes, es cierta alteración de la verdad. Para que exista dolo se requieren ciertos presupuestos: A. Debe provenir de la contraparte y no de un tercero. B. El dolo debe ser causa determinante de la realización del acto (Dolo principal, para diferenciarlo del dolo incidental, en cuyo caso el acto se realiza, aunque con ciertas modificaciones). C. Debe ocasionar un daño importante. D. No debe haber dolo de ambas partes (El dolo de uno se subsume en el dolo del otro). La Violencia. Coacción ejercida para obtener la realización de un negocio o acto jurídico. Puede ser física “Vis absoluta” o moral “Vis coactiva”. En la primera es evidente que hay una inexistencia de la voluntad, requisito esencial de realización del acto. La segunda dio motivo a la fórmula octaviana “Actio quod metus causa” por la cual se pretende la restitución de lo entregado o el cuádruplo de su valor, también existe la “Exceptio quod metus causa” para repulsar la acción. Si la violencia es moral no hay inexistencia de la voluntad, sino que ésta ha sido alterada o viciada. También aparece la “Actio rem scripta” contra el tercero que se aprovecha del miedo, sin perjuicio de ejercitar la “Restitutio in integrum”. Para que la violencia sea vicio del consentimiento se requiere: que sea injusta; que el mal amenazado sea grave e inminente; que la amenaza sea seria, capaz de impresionar a una persona normal y que la intimidación sea utilizada como medio para la realización del acto.

8 TEMA

TEMA 8

ADQUISICIÓN DE LOS DERECHOS.

La “adquisición”: es un concepto lógico-jurídico general, y significa concretamente la incorporación de una cosa o de un derecho, a la esfera patrimonial de una persona. En el derecho privado existen varias modalidades de adquisición de derechos: de bienes, de dominio, de frutos, de medianería, de nombre, etc.

MODOS DE ADQUISICIÓN DE LA PROPIEDAD:

Los modos de adquisición de la propiedad son los hechos jurídicos, de los cuales el derecho positivo hace depender el nacimiento del pleno señorío de una persona sobre una cosa.

Los clásicos distinguían entre modos de adquisición de, a) derecho civil, solemnes y formales, reservados a los «civis», y modos de b) derecho natural o de gentes, comunes a todos los pueblos. Tal distinción, aunque no tuviera valor práctico alguno después de la concesión de la ciudadanía a todos los súbditos del imperio, es, sin embargo, conservada en el derecho justinianeo.

Los intérpretes han sustituido tal distinción por la de modos originarios y modos derivativos, según que la adquisición tenga lugar por una relación directa con la cosa (ocupación, accesión, especificación, confusión, conmixtión, adquisición de los frutos, adjudicación, usucapión), o bien con base a una relación con el anterior propietario (mancipado, in iure cessio, traditio).

MODO ORIGINARIO DE ADQUIRIR LA PROPIEDAD:
Hay adquisición originaría, (cosas, derechos y obligaciones), cuando no ha existido una relación anterior que vincule la cosa, derecho u obligación a una persona, la adquisición es virgen, efectuada por primera vez, tal es la ocupación de una cosa que no tiene dueño “Res nullius”, La ocupación consistía en la toma de posesión de una «res nullius» con la voluntad de hacerse propietario, era de derecho natural y de ella, según los romanos, derivaba la fuente de la propiedad. En la época clásica además de las cosas del enemigo que no formaban parte del botín del Estado, podían ser objeto de ocupación, los animales salvajes o indómitos, las cosas que han sido abandonadas por su anterior dueño “Res Derelictia”.

MODO DE ADQUISICIÓN DERIVATIVO:
Cuando la cosa, derecho u obligación, es traspasada de un titular a otro; hay una relación jurídica preexistente; hay un traspaso de un dominio que puede ser pleno o con ciertas limitaciones, siendo el principio general que nadie puede transmitir a otro más derechos de los que él mismo tuviere “Nemo plus juris ad alium transferre potest, quam ipse haberet” (Ulpiano).


HECHOS Y ACTOS JURÍDICOS

En virtud que la adquisición es ocasionada por un hecho o por un acto jurídico, debemos estudiarlos, ya que la adquisición importa una relación de derecho.


HECHO JURÍDICO

Los hechos son aquellos acontecimientos que ocurren en nuestro mundo y como consecuencia de los mismos estos pueden o no tener incidencia en el mundo del Derecho, así nos encontramos con los hechos jurídicos y los hechos no jurídicos.

Los hechos no jurídicos como se puede apreciar en su misma denominación, son aquellos acontecimientos que cuando ocurren o suceden, estos no importan al derecho, ya que los efectos que producen estos hechos no son relevantes jurídicamente y por ende no son tomados por el derecho, por ejemplo: el sacar la basura fuera de la casa, hacer una caminata, lavar la ropa, etc.

Los hechos jurídicos a diferencia de los hechos no jurídicos, si tienen relevancia en el derecho, los acontecimientos que ocurren o suceden afectan al derecho, tienen relevancia jurídica, los efectos producidos por un hecho jurídico acarrean una consecuencia jurídica que será estudiada por el derecho, ejem. La muerte, la promulgación de una ley, una declaración de guerra, etc.

Dentro de los hechos jurídicos tenemos a aquellos llamados hechos simples y complejos; los primeros son aquellos hechos que sólo basta un acontecimiento para producir un efecto jurídico señalado, los segundos requieren el acontecimiento sucesivo de más un hecho jurídico para provocar un efecto jurídico determinado; tenemos también los hechos positivos que consiste en la realización de una hecho; y los hecho negativos que consiste en la no realización de un hecho o su omisión.

En conclusión, los hechos jurídicos son aquellos que pueden ser producto de la naturaleza o del hombre, pero que sus efectos van a tener trascendencia en el campo del derecho.


CLASIFICACIÓN DE LOS HECHOS

Si nosotros definimos los hechos jurídicos como los acontecimientos que producen consecuencias jurídicas podremos clasificarlos en:

Naturales: Extraños a la voluntad del hombre.
Humanos: Realizados por el hombre.
Voluntarios: Ejecutados con discernimiento, intención y libertad.
Involuntarios: Sin discernimiento o aptitud de razonar.
Lícitos: Permitidos por las leyes o por lo menos no prohibidos.
Ilícitos: Prohibidos por las leyes.
Positivos: Consisten en un hacer.
Negativos: Consisten en un no hacer, en una omisión.
Simples: Producen un sólo efecto jurídico.
Complejos: Producen más de un efecto jurídico.
Dependiente: o accesorio, depende de otro hecho jurídico.
Independiente: No depende de otro hecho jurídico.


ACTO JURÍDICO.

Las leyes en los distintos países y en las diferentes épocas reconocen al individuo el poder de dirigir sus intereses propios por medio de su voluntad adecuadamente expresada. Este poder de las personas, sean individuales o jurídicas, tiene como vehículo más importante, el acto jurídico.

En un acto jurídico, la voluntad de la persona es esencial. Haciendo una distinción entre hecho jurídico y acto jurídico, un hecho jurídico no tiene porque ser voluntario ni controlable por la persona. Por lo tanto, todos los actos jurídicos son hechos jurídicos, pero no todos los hechos jurídicos son actos jurídicos.


CONCEPTO DE ACTO JURIDICO:

Podemos definir pues el acto jurídico, como el instrumento ordinario a que recurren las personas para regir por sí mismas sus intereses dentro de los límites de la ley. También podemos definirlo como el acto voluntario lícito que tiene por finalidad establecer entre las personas relaciones jurídicas; crear, modificar, transferir, conservar o aniquilar derechos.

Para muchos autores la expresión acto jurídico resulta sinónima de negocio jurídico, por lo que no corresponde ninguna diferencia. Para otros en cambio existe un criterio diferenciativo, así en el acto jurídico interviene la voluntad que actúa como un elemento cuyos presupuestos, modos y consecuencias están previamente establecidos por el derecho, en el negocio jurídico en cambio, la voluntad juega más libremente, hay un juego más libre de la voluntad.


CLASIFICACIÓN.

1. Unilaterales o bilaterales.
En los Unilaterales, la existencia del acto o negocio dependerá de un solo sujeto: testamento, manumisión, aceptación de herencia.
En los bilaterales la existencia dependerá de un acuerdo “Consensus” de dos o más sujetos: Sociedad, matrimonio, etc.

2. Solemnes o no solemnes. Dependiendo de la observancia o no de formas previamente establecidas y de cumplimiento preciso.

3. Onerosos o gratuitos. Los primeros establecen una ventaja económica que se adquiere por contraprestación de un desprendimiento patrimonial, en los segundos la ventaja se realiza sin contraprestación.

4. Inter vivos o mortis causa. Los primeros tienen eficacia en vida de las partes, los segundos regulan sus efectos para después de la muerte del disponente.

5 formales o no formales. En los primeros, la ley exige ciertas formalidades, en los segundos sólo actúa la voluntad de las partes, sin formalidad.

6. Principales o accesorios. Los primeros existen por sí mismos, los segundos dependen de una obligación principal.

7. De derecho estricto o de buena fe. Los primeros concluyen conforme a los modos establecidos por el derecho, en los segundos la validez queda supeditada a la resolución del pretor.

8. Simples o complejos. Los simples producen un sólo efecto jurídico, los complejos más de un efecto jurídico.

9. Positivos o negativos. Los positivos tienen por objeto un “Facere”, “Dare” o “Praestare”. Los negativos un “Non Facere”.

10. Causales o abstractos. En los primeros la existencia de la causa aparece unida a la existencia del acto o negocio. Ejemplo, la compra-venta. En los abstractos si bien puede existir una causa, ésta no depende de la existencia del acto. Ejemplos la “Stipulatio”, “Mancipatio”, etc.

ELEMENTOS DEL ACTO JURÍDICO.

En la legislación justinianea se distinguen tres clases de elementos en el acto o negocio jurídico: esenciales, naturales y accidentales.

Elementos Esenciales. Son aquellos sin los cuales no puede existir el acto o negocio jurídico, por ello se denominan también requisitos:

1. La manifestación de voluntad. Es la disposición de ánimo o resolución de hacer alguna cosa, la voluntad se manifiesta por el consentimiento. En cuanto al silencio, en principio, no tiene valor, sin embargo existen excepciones cuando por las circunstancias concretas la parte tiene obligación de expresarse y no lo hace. Ejemplo en la “In jure cessio”, ante la afirmación de una de las partes que vindica la cosa afirmando ante el magistrado ser suya, el silencio de la otra parte debe tomarse como de conformidad con el acto. Igual sucede en la adopción, manumisión “Vindicta”, etc.

Existen unos requisitos o presupuestos de la voluntad; que el sujeto pueda realizar el acto por tener capacidad; que quiera realizarlo (Volición efectiva); que manifiesta esa voluntad en forma expresa; oral o escrita; tácita o por medio de otro (Representación) y por último que no haya dolo o violencia (Con libertad).

2. El objeto. Se entiende por objeto la cosa o derecho sobre el cual las partes crean, modifican, transmiten o extinguen una relación jurídica. Según Paulo el objeto consiste en:
“daré”, transmitir la propiedad o constituir un derecho real sobre algo;
“Prestare”’, entrega para uso o tenencia sin transmitir la propiedad ni crear un derecho sobre ella;
“Faceré”, hecho positivo constituido en deuda, y
“Non faceré”, abstención por el deudor para beneficio del acreedor.

Los requisitos o presupuestos del objeto son: debe ser lícito, es decir, ni contrario al derecho ni a las buenas costumbres; debe ser posible, es decir, factible tanto material como jurídicamente; determinado o determinable, la determinación puede ser específica, el esclavo Sficho, o genérica (Peso, número o medida).

3. La Causa. En el primitivo Derecho romano los negocios eran abstractos, es decir, no interesaba la explicitación de la causa, aunque fuera ilícita o contraria a “Mores”. Posteriormente se establecen ciertas defensas para el supuesto de ausencia de causa o ilicitud de la misma. La palabra causa fue empleada en varios sentidos: como la formalidad cumplida (La entrega de la cosa). Como fuente de la obligación, así por ejemplo no es lo mismo la entrega de la cosa en una “tradictio” que opera la transmisión de la propiedad, que la entrega en un depósito o comodato. Como causa-fin, entendiéndose por tal el fin objetivo por el cual se realiza el negocio o acto, decimos objetivo para diferenciarlo del motivo, (Si tú compras, la causa-fin será convertirte en propietario, el motivo puede ser variado y no interesa al derecho; porque te gusta cerca de tu trabajo, etc.).

4- La forma. Este elemento aparece sólo cuando el acto o negocio es solemne y en el antiguo Derecho romano la regla general era la solemnidad, generalmente ritos verbales “Certa et sollemnia verba”.

Elementos Naturales. Están en la naturaleza misma del acto o negocio pero no resultan necesarios para concebirlo. Aunque las partes no lo mencionen, ellos están implícitos, pero por no ser esenciales, las partes pueden determinar expresamente su exclusión. Ejemplos de ellos serían las garantías de evicción, vicios ocultos, etc.

Elementos Accidentales. Son aquellos que las partes pueden legalmente incorporar al acto o negocio y cuya existencia ni es esencial ni se presume, dependen de la voluntad y normalmente son las condiciones, el plazo, el modo y las cláusulas penales “Stipulatio Penae” y en general los distintos factores que se puede agregar a un contrato:

1. Condición. Es un acontecimiento futuro e incierto de cuya realización depende la eficacia del negocio jurídico. Ej.: Te alquilaré la casa si Tirsio regresa de Italia.

Es suspensiva la condición cuando el cumplimiento de la condición determina el nacimiento del negocio y es resolutoria cuando el cumplimiento de la condición produce la extinción del negocio.

En la condición suspensiva, mientras la condición no se ha cumplido “Pendente conditione”, existe sólo una expectativa de derecho, la cual es transmisible por vía hereditaria y el titular expectante puede lograr medidas conservatorias y si el deudor impide fraudulentamente el cumplimiento de la condición, la misma se reputará como cumplida. “Condicis extitii”, cumplida la condición el negocio adquiere toda su eficacia como si fuere puro y simple. Resulta controversial entre los autores el problema de sí opera la retroactividad, es decir, si los efectos operan desde que se celebró el acto o desde que se cumple la condición, pero en la época de Justiniano sí existió la retroactividad.”Defecta conditione”, si la condición no se cumple, o se torna cierto que jamás se cumplirá, se extingue la expectativa de derecho y todo transcurre como si nunca hubiese existido el acto o negocio.

En la condición resolutoria distinguimos la condición extintiva, el cumplimiento de la condición hace cesar la permanencia del beneficio para el porvenir sin alterar los efectos de la existencia pasada (Te presto mi casa hasta que le consiga comprador y la venda), y la condición resolutoria propiamente dicha, en la cual el cumplimiento de la condición extingue la situación desvaneciendo jurídicamente lo ya realizado.

La condición puede ser positiva, subordinando la eficacia del acto a la realización de un acontecimiento futuro e incierto; y negativa, subordinándolo a la no realización. La doctrina también establece las posibles e imposibles, lícitas e ilícitas, casuales, potestativas y mixtas.

2. Término o plazo. Acontecimiento futuro y cierto del cual se hace depender el nacimiento o la extinción del acto o negocio jurídico, puede ser suspensivo, si su función consiste en dilatar o retrasar el nacimiento; y resolutorio, si se busca la extinción. Es de advertir que para los romanos se puede admitir una cierta incertidumbre en el plazo. Supuestos romanos:

A. “Dies certus an certus quando”. (Te daré un caballo en Enero) se sabe qué sucederá y cuándo.

B. “Dies certus an incertus quando”. (Te daré un caballo cuando muera Simplicio) Se sabe qué ocurrirá pero no se sabe cuándo.

C. “Dies incertum an certus quando”. (Te daré un caballo cuando cumplas 20 años). No se tiene certeza si ocurrirá, pero de ocurrir, se sabe cuándo.

D. “Dies incertus an incertus quando”. (Te daré un caballo el día que se case Simplicio). No se sabe si ocurrirá y tampoco cuándo ocurrirá.

3. Modo. Sirve para designar una cláusula agregada a los actos de liberalidad, por medio de la cual se impone al beneficiario un comportamiento determinado. Ej.: Que sea Simplicio mi heredero, pero que en la hacienda construya una iglesia.


INEFICACIA DEL NEGOCIO JURÍDICO.

Se debe distinguir dos supuestos: la nulidad y la anulabilidad.

La nulidad está ligada manera absoluta a la idea de las formas del negocio jurídico, o que las personas sean incapaces, o carezcan de alguno de los otros elementos esenciales. El acto se considera inexistente y por tanto no susceptible de confirmación, es de pleno derecho y puede ser invocada por cualquiera.

En la anulabilidad el acto o negocio existe, y en principio produce los efectos jurídicos que se propusieron las partes, pero éstas pueden pedir su anulación, o decretarla el magistrado debido a un obstáculo jurídico existente. Los actos anulables son susceptibles de confirmación.


REPRESENTACIÓN.

Existen casos en los cuales la manifestación de voluntad es realizada por persona distinta y estamos en presencia de la representación.
Cuando el representante obra en nombre y por cuenta del representado, estamos frente a la denominada representación directa, todos los efectos jurídicos resultantes del acto se producen en la persona del representado. Cuando el representante obra a cuenta del representado pero a nombre propio, estamos frente a la representación indirecta, los efectos del acto se producen en el representante, esta última fue la que utilizaron los romanos.

En Roma podemos dar una aproximación de los casos que se presentan:
1. La acción de los “Filiifamiliaes”; mujer “Inmanus” y esclavos que adquieren sin noticia del “Pater”, lo adquirido ingresa al patrimonio de éste; pero en cambio no lo pueden obligar, salvo la decisión del pretor de establecer en aras de la equidad las “Actiones adirecticiae qualitatis”

2. Las figuras del mandato y la de gestión de negocios, comunes en el derecho clásico.
3. La actuación del tutor y del curador, explicable por una “Fiducia”, relación de confianza basada en la Fides.
4. La figura del “Procurator”, persona extraña que se ocupa de los negocios de otra, incluso adquiría la posesión.


VICIOS DE LA VOLUNTAD.

La doctrina romana presenta como vicios de la voluntad y causas de anulabilidad el error, el dolo y la violencia.

1. El Error. Falso conocimiento o ausencia de idea verdadera que se tiene sobre el acto o negocio, o sobre un aspecto esencial del mismo. Este error es llamado de hecho “Error facti”. Existe el error de derecho “Error Juris” que versa sobre la ignorancia o ausencia de conocimiento de las reglas jurídicas objetivas, por seguridad jurídica el error de derecho es inexcusable, pero en Roma puede ser invocado por ciertas personas: soldados, rústicos, mujeres, menores, etc.

En doctrina se discute sobre la ignorancia y el error, y se atribuye a los romanos las siguientes máximas: “Ignoratia facti excusant” eximiendo de responsabilidad e ”’Ignorancia non excusant legem”, la ignorancia no excusa de cumplir la ley. El error puede versar sobre el acto mismo o sobre distintos aspectos de él. Errores esenciales son:
A. Error in negotio. Existe cuando hay un desacuerdo entre lo que las partes han querido celebrar y lo realmente manifestado. Ejemplo: Simplicio entrega una cosa a Tiburcio en depósito y éste cree recibirla en donación.
B. Error in personae. Existe cuando se realiza el negocio con una persona distinta de aquélla con la cual se quería celebrar el mismo. La sola equivocación sobre el nombre no resulta esencial, cuando el error recae sobre las cualidades entonces si puede acarrear la nulidad.
C. “Error in corpore”. Existe cuando el negocio se ha realizado sobre un objeto distinto del que creía celebrarlo. Yo creo comprar al esclavo Lucio y el vendedor cree venderme al esclavo Simplicio. El mero error sobre el nombre del objeto no es esencial.
D. “Error in substantia”. Recae sobre las características esenciales del objeto del negocio. Creo comprar una barra de oro y se me vende una de cobre. Los juristas romanos tuvieron divergencias sobre este error, así diferían Ulpiano, Marcelo y Juliano.
E. “Error in quantitate”. El error recae sobre la cuantía del objeto, sobre aumento o disminución, aparece generalmente en la “Stipulatio”. Me prometes diez; te prometo cinco. Es nulo si el vendedor cree por 1.000 y el comprador por 500. Pero al contrario no es nulo.

2. El Dolo. Realización de artificio o maquinación con el objeto de inducir una declaración de voluntad constitutiva de un acto de derecho. Este dolo es el dolo malo para los romanos, en el comienzo el “Ius civile” no admitió causal de ineficacia, luego el pretor Aquilio Galo creó la “Actio dolí”, acción penal con carácter infamante y más tarde la “Restitutio in integrum”. El dolo bueno es el normal artificio utilizado en los negocios comunes, es cierta alteración de la verdad.

Para que exista dolo se requieren ciertos presupuestos:
A. Debe provenir de la contraparte y no de un tercero.
B. El dolo debe ser causa determinante de la realización del acto (Dolo principal, para diferenciarlo del dolo incidental, en cuyo caso el acto se realiza, aunque con ciertas modificaciones).
C. Debe ocasionar un daño importante.
D. No debe haber dolo de ambas partes (El dolo de uno se subsume en el dolo del otro).

La Violencia. Coacción ejercida para obtener la realización de un negocio o acto jurídico. Puede ser física “Vis absoluta” o moral “Vis coactiva”. En la primera es evidente que hay una inexistencia de la voluntad, requisito esencial de realización del acto. La segunda dio motivo a la fórmula octaviana “Actio quod metus causa” por la cual se pretende la restitución de lo entregado o el cuádruplo de su valor, también existe la “Exceptio quod metus causa” para repulsar la acción. Si la violencia es moral no hay inexistencia de la voluntad, sino que ésta ha sido alterada o viciada. También aparece la “Actio rem scripta” contra el tercero que se aprovecha del miedo, sin perjuicio de ejercitar la “Restitutio in integrum”.
Para que la violencia sea vicio del consentimiento se requiere: que sea injusta; que el mal amenazado sea grave e inminente; que la amenaza sea seria, capaz de impresionar a una persona normal y que la intimidación sea utilizada como medio para la realización del acto.

7 Tema La Persona LOS SUJETOS DEL DERECHO ROMANO Concepto de persona El concepto de la persona en el Derecho Romano es similar al de la actualidad. En el Diccionario de la Real Academia Española se define así: Organización de personas o de personas y de bienes a la que el derecho reconoce capacidad unitaria para ser sujeto de derechos y obligaciones, como las corporaciones, asociaciones, sociedades y fundaciones. En nuestro código civil dice así: Art.16.- Todos los individuos de la especie humana son personas naturales. Fernández Sessarego se refiere al sujeto de derecho como “….el ente al cual el ordenamiento jurídico imputa derechos y deberes…”. La palabra persona, designaba, en el sentido propio, la máscara del cual se servían en escena los actores romanos dando amplitud a su voz (personare). De aquí se empleó en el sentido figurado para expresar el papel que un individuo puede representar en la sociedad; por ejemplo, la persona del jefe de familia, la persona del tutor. Pero estas personas sólo interesan a los jurisconsultos en el sentido de los derechos que puedan tener y las obligaciones que le sean impuestas. Clases de personas: Divisiones de las personas según Eugene Petit: este autor en su obra, ya mencionada, hace dos divisiones de las personas: a. La primera, que es la más extensa, distingue los esclavos y las personas libres. Aparte de algunas diferencias en detalle, los esclavos tienen en derecho, sobre poco más o menos, la misma condición. Las personas libres, por el contrario, se subdividen por una parte en ciudadanos y no ciudadanos, y por otra, en ingenuos y libertinos. b. La segunda división se aplica a las personas consideradas en la familia. Las unas son alieni juris, o sometidas a la autoridad de un jefe; las otras, sui juris, dependiendo de ellas mismas. Según Juan Iglesias: este autor en su obra hace dos divisiones de las personas: Por nuestra parte, con la palabra persona designaremos, en sentido técnico-jurídico, al hombre capaz de derechos (libre, civis romanus y sui juris) y a las organizaciones humanas (complejos personales o patrimoniales) a las que la ley otorga capacidad jurídica. Hay en efecto dos clases de persona: las personas “físicas” que son los hombres (entes corpóreos, visibles y tangibles) y las personas “jurídicas” (entes sociales e incorporales: asociaciones y fundaciones). Personas físicas Persona, capacidad jurídica: El sujeto de derecho es designado con la palabra persona, se llama persona a todo ser o entidad capaz de derechos y obligaciones, se designa “capacidad jurídica”. Podríamos decir que “Persona es todo ser con capacidad jurídica”. En el derecho romano no todas las personas eran hombres, ni todo hombre era persona, ya que existía la esclavitud, y los esclavos carecían de capacidad jurídica; eran seres humanos pero no eran personas. En Roma para ser considerado persona física tenías que tener tres status; status libertatis (ser libre), status civitatis (ser ciudadano) y estatus familiae (no estar bajo ninguna potestad. La falta de un status se le conocía como capitis deminutio. La teoría de las personas físicas o naturales implica el examen del status personarum u hominum, es decir, de la condición en que se encuentra una persona respecto a una determinada situación (status). La situación (el status) puede afectar decisivamente a la capacidad jurídica, en cuanto que no goza de ésta quien no tiene libertad (status libertatis) o la ciudadanía (status civitatis). De otra parte, sólo la distinta situación en la familia (no la situación familiar misma, el status familiae) influye en la capacidad jurídica. Persona Jurídica: El derecho romano reconocía cierta capacidad jurídica de ciertos entes sociales a los que denominaba corpora y en épocas posteriores con el conocimiento de la representación directa, nació la persona jurídica con características propias y definidas tales como las corporaciones y fundaciones, dándoles categoría de sujetos de derecho aptas para adquirir derechos y contraer obligaciones. La capacidad de estas personas jurídicas está limitada específicamente a la adquisición y ejercicio de derechos patrimoniales, los cuales son susceptibles de apreciación pecuniaria y de lucro, Poseen bienes comunes y fondos propios, intervienen en las relaciones sociales por medio de un representante. El derecho romano clasificó al igual que la doctrina moderna a las personas jurídicas en personas jurídicas de derecho público y de derecho privado. Entre las personas jurídicas de derecho público tenemos al Estado, los Municipios y las Ciudades. Las personas de derecho privado son: las Corporaciones y las Fundaciones. Las Corporaciones son un conjunto de personas que se reúnen para realizar fines comunes de utilidad general persiguiendo la obtención de lucro. Las corporaciones estaban constituidas por directores y administradores, miembros asociados, un síndico o representante legal y una caja común. Las Fundaciones son asociaciones de personas ajena a la obtención de lucro y que persiguen un objetivo asistencial, piadoso, hospitalario, de allí la denominación de fundaciones piae causa. Este tipo de asociación se desarrolla, fundamentalmente, en el imperio cristiano. En el derecho romano, los elementos esenciales de una sociedad eran el consentimiento de las partes, el aporte de los socios, el fin económico lícito común, y la affectio societatis (relación de fraternidad entre los socios). Las sociedades se clasificaban según la extensión de los aportes de los socios y de acuerdo a la naturaleza de tales aportes. Tenían reglas establecidas en cláusulas para el reparto de ganancias, si no habían reglas se distribuían por partes iguales entre los socios. Las obligaciones fundamentales de los socios consisten en realizar el aporte prometido y gestionar los negocios. También tenían establecidos las causa de extinción de la sociedad ( el cumplimiento del término, la pérdida del patrimonio social, el mutuo disentimiento, la renuncia de uno de los socios). En el derecho moderno las personas jurídicas se definen como colectividades de personas o bienes, jurídicamente organizadas y elevadas por la ley a la condición de sujetos de derecho. La ley les imprime esa personalidad a través de ciertas formalidades prescritas por la ley misma. Existen en el derecho moderno como en el romano, dos tipos de persona: personas individuales o físicas, y esas otras entidades, la Alcaldía y la compañía de seguros, con tenencia de derechos y obligaciones, pero sin naturaleza individual humana. Requisitos de las personas físicas: Para ser persona en el derecho romano antiguo, el hombre debía ser libre, ciudadano, y jefe (pater) de familia. Requisitos referentes a la existencia humana: * Que el nuevo ser quedase separado por completo del claustro materno * Que naciese vivo * Que tuviese forma humana Requisitos referentes a la libertad, ciudadanía y situación familiar: Nacido un ser humano, no por ello era ya persona en el derecho romano. Se distribuyó a los hombres en categorías “status”, que tenían decisiva importancia para determinar la capacidad jurídica las cuales se dividieron en tres. * Status libertatis, con arreglo al cual los hombres eran libres o esclavos. * Status civitatis, que determinaba la distinción fundamental entre los que eran ciudadanos y los que no lo eran. * Status familiae, según el cual los hombres podían ser jefes de familia o miembros de la misma sometidos a la autoridad domestica del jefe (pater) STATUS LIBERTATIS En Roma los hombres se dividían en libres y esclavos. Sólo los libres tenían capacidad jurídica. El esclavo era la persona la que la norma positiva privaba una situación de libertad. Sólo se terminaba cuando se declaraba una institución de libertad. La esclavitud ocupa un papel muy relevante en la historia política, económica y social de Roma. La condición y la consideración del esclavo variaron mucho a lo largo del tiempo. En época primitiva la posición del esclavo en la casa roma era igual a la de cualquier sometido al pater familia. La esclavitud adquirió mucha importancia tras conquistas militares de un tiempo de la república. Se produjo una gran cantidad de prisioneros convertidos en esclavos a Roma. Esos esclavos fueron utilizados como mano de obrar para el cultivo de los latifundios. Al aumentar el número de esclavos, va empeorando su situación y se convierte en mero instrumento de trabajo. Eso da lugar alas grandes sublevaciones de esclavos y que se produce en el último siglo de la república. La más famosa de ella llegó a poner en peligro la estabilidad del Estado romano. Nos estamos refiriendo a la gran sublevación de esclavos liderado por Espartaco. Según Luis Guzmán Palomino Espartaco logró liderar a 120 000 hombres. En esa misma época comienza una corriente humanitaria para mejorar a situación de los esclavos. Se adoptan medidas legislativas que limitan las facultades del dueño sobre el esclavo entre ellas la que prohíbe arrojar al esclavo a las fieras sin la autorización del magistrado; privar al dueño de la propiedad del esclavo cuando lo abandona por viejo o enfermo. Quienes eran esclavos: En Roma, un ser humano podía ser libre o esclavo, solo los libres tenían capacidad jurídica. Los esclavos o nacían ya esclavos, o caían en esclavitud después de nacer libres. Las causas por las cuales un nacido libre se hacía esclavo eran varias. Los romanos consideraban unas como aceptadas por todos los pueblos (iure gentium) y otras peculiares del pueblo romano (iure civile). Causas de esclavitud iure gentium * Por nacimiento, eran esclavos los hijos cuya madre fuese esclava en el momento del parto, solo la condición de la madre se tiene en cuenta en este caso y se trasmitía al hijo. Nacía esclavo el hijo de madre esclava aunque hubiera sido concebido por un hombre libre. En un primer momento se atendía a la condición de la madre en el momento del parto pero el derecho clásico estableció que el hijo sería libre si la madre fue libre durante algún momento de la gestación. * Como fuente de esclavitud iure gentium, se señala la cautividad guerrera, todo enemigo hecho prisionero y al cual se conservaba la vida, se hacía esclavo, en principio esclavo del Estado romano, servus publicus; después, si eran vendidos por éste, propiedad del particular que lo comprara. Los prisioneros de guerra pasaban a ser propiedad el Estado romano y éste o bien los dedicaba a servicios públicos o los vendía a particulares. El prisionero romano no es legalmente un esclavo aunque se le designe con ese nombre y su situación era semejante a la esclavitud. Si fuera un esclavo perdía la totalidad de sus derechos y personalidad. Para evitar esto se crearon dos medios: 1. Ius post liminii. El prisionero romano que fuera liberado o consiguiera escapar del enemigo readquiría la libertad y se integraba en la situación anterior como si nunca hubiera esclavo. La cautividad sólo producía la extinción de las situaciones jurídicas de derecho como el matrimonio y la posesión. Las demás relaciones como la patria potestad se mantenían en suspenso. Si el prisionero romano moría en poder del enemigo, la suspensión temporal del derecho se convertiría en pérdida definitiva de tal forma que se consideraba que la muerte se producía en situación de esclavitud provocando muchas consecuencias con respecto a la sucesión hereditaria. 2. Fictis legis crneliae. Se considera que en el momento de caer prisionero murió siguiendo siendo libre y no que haya muerto bajo el mando del enemigo. Causas de esclavitud iure civile Entre las causas de esclavitud iure civile, posteriores al nacimiento están en la época más antigua del derecho romano. * La venta trans Tiberim de una persona por otra que legalmente pueda hacerlo (hijos de familia por sus padres; deudores insolventes por su acreedor; ladrones; desertores) * La condena a pena capital o a trabajar en las minas o a los juegos de gladiadores, que hacían recaer a los que sufrían en la condición de esclavos sin dueño. * Sustraerse al censo. * Infrequens, que era la persona que no acudía para prestar el servicio militar. * Hombre libre mayor de 21 años que se vende como esclavo siendo libre, con la idea de engañar al comprador, reclamando después la libertad y participando del precio entregado por éste. * El precepto del senado consulto Claudiano que castigaba con la esclavitud a la ciudadana que tuviese trato carnal con un esclavo, no obstante la prohibición notificada tres veces, del dueño de éste; sin tal prohibición la mujer no se hacía esclava. * Fur manifestar: Persona que realiza un robo. * Noxae deditio: Entre del autor de un delito a la víctima por parte quien tiene potestad. * La ingratitud del antiguo esclavo con el dueño que le había concedido la libertad, conducta que podía producir la revocación del acto de concesión y la consiguiente recaída en la esclavitud. Condición del esclavo: Se refleja en esta doble condición: por un parte, el esclavo no es persona, es cosa, por otra, el Derecho romano no llevó este principio a sus últimas consecuencias, el esclavo era una cosa, pero tenía naturaleza humana. Como el esclavo no es sujeto, sino objeto de derecho, no puede contraer matrimonio, ni legalmente tiene familia. Está excluido de los derechos patrimoniales: no puede ser propietario, ni acreedor, ni deudor, ni comparecer en juicio para demandar o ser demandado, no puede hacer testamentos ni dejar herederos de ninguna clase. Si el dueño le abandona, no por eso se hará libre, será simplemente un servus sine dominu, del cual, como de otra cosa cualquiera de la que el dueño se desprende, podrá apoderarse quien quiera. El dueño puede hacer de él lo que le plazca, venderlo, donarlo, castigarlo, incluso hasta matarlo. Pueden también in noxam tradere, es decir entregar al esclavo autor de un daño al perjudicado, en el caso de que no quiera pagar la indemnización correspondiente. En el aspecto religioso, el ius sacrum parece haber reconocido una personalidad al esclavo: su votum es válido y eficaz; su sepultura es res religiosa. Por el Derecho natural todos los hombres eran libres, y según este la esclavitud nacía del ius gentium y que siempre desde el punto de vista del ius naturale, el esclavo podía tener deudas y créditos. Con respecto a los derechos patrimoniales, la naturaleza humana del esclavo lleva a dos consecuencias: * La posibilidad de que el esclavo intervenga en múltiples actos jurídicos por y para su señor. * La institución del peculium. En el campo procesal el servus es un instrumento de la actividad jurídica de su dominus, adquiere derechos para él, contrata, recibe herencias, entre otros. En realidad, el esclavo puede llevar a cabo la mayor parte de los negocios jurídicos que puede realizar un hombre libre, pero no para sí, sino para su amo. La institución del peculium, peculio es una masa de bienes de cualquier clase; inmuebles, muebles, semovientes, dinero créditos, que el dueño pone en manos del esclavo, concediéndole la administración de la misma y los beneficios que de ella deriven. Jurídicamente el dominus era siempre propietario del peculio y podía revocar en todo momento su concesión (ademptio peculii). Muerto el esclavo no dejaba herencia, sino que el peculio revertía automáticamente al patrimonio del dominus. Pero, de hecho, en la sociedad romana el peculio se consideró como pertenencia del esclavo, como un patrimonio en cuyos beneficios compraba muchas veces su libertad. En cuanto a la responsabilidad del dominus por los actos jurídicos celebrados por sus esclavos, el viejo derecho civil romano sentó el principio de que el servus podía, con los negocios jurídicos que concluía, mejorar la condición patrimonial de su dueño, pero no empeorarla. Si, como consecuencia del acto celebrado por el esclavo, el dueño resultaba acreedor o adquiría cualquier derecho, el ius civile reconocía y daba eficacia a tales efectos; si el dominus resultaba deudor, la deuda no era exigible. Clases de esclavos: En el hecho, existen numerosas variedades de esclavos. Los unos empleados en los trabajos de los campos, los otros dedicados a las profesiones manuales, al comercio, a la industria, o al estudio de las artes liberales. El esclavo ordinario ejerce una cierta autoridad sobre otros esclavos bajos sus órdenes, pero estas diferencias dependen de la voluntad del amo, quien con una simple seña puede cambiar si condición. En el derecho, hay también variedades muy numerosas de esclavos “sine domino”, o sea que no tiene amo, incapaces de figurar en un acto jurídico y sin ninguna esperanza de ser libertados. Es el último grado de esclavitud. Los esclavos que se encuentran en un condición mediana, es decir, los que tienen un amo que les sirve de personalidad para figurar en los actos jurídicos pueden salir de la esclavitud por la liberación, otras, pertenecen a una clase más favorecida: los esclavos públicos, dedicados a empleos de un orden elevado: como la conservación de los caminos, la guardia en las prisiones, la recaudación de los impuestos. Estos esclavos pueden poseer un peculio y disponer de la mitad de sus bienes por testamento. Los esclavos libres por destinación (statu liberi). Ejemplo: Flavio hace un testamento por el cual libera a un esclavo bajo la condición que levante, a su muerte, un mausoleo. Producido como haya puesto la última piedra del mausoleo quedara libre. Hasta el momento hay una esperanza de libertad que constituye un espacio de derecho. Maneras de salir de la esclavitud Sus formas solemnes De la esclavitud se salía o por manumissio, o bien, sine manumissione, por disposición de la ley. La Manumissio La manumissio es el acto por el que el dueño concede la liberta del esclavo; es una declaración de voluntad otorgada a entregar la libertad y la ciudadanía. Manumissio es el acto por el cual el dueño da libertad al esclavo. Presentaba dos modalidades, solemnes y no solemnes, que diferían no solo por su forma, sino por sus efectos. Formas solemnes de Manumissión Las manumisiones solemnes fueron: manumissio vindicta, manumissio censu y manumissio testamento, existentes las tres en el derecho antiguo, más una cuarta aparecida en la época romano-bizantina: manumissio in ecclesia. * La manumissio vindicta: Fue primitivamente una reclamación simulada de la libertad del esclavo, celebrado conforme al ritual de la in iure cesio, sobre la condición de libertad, en la que un tercero (adsertor libertatis) hacia ante la autoridad judicial, puesto de acuerdo previamente con el dueño, el cual se allanaba a la demanda, más tarde la formalidad quedó reducida a una ceremonia, consistente esencialmente en una manifestación del dominus, en colaboración con el adsertor (papel que desempeñaba generalmente un lictor), ante el magistrado, el cual ni siquiera era preciso que se hallase oficiando en el tribunal. Se actúa ante el magistrado (pretor, cónsul, gobernador) por comparecencia del dominus y de un tercero. El tercero, previamente convenido con el dominus interviene en lugar del servus, tocándole con una varita y afirmando solemnemente que es un hombre libre. Tal afirmación no es contradicha por el dominus, y el magistrado confirma la declaración. * La manumissio censu: Consistía en la inscripción del esclavo en el censo de ciudadanos, previa petición al censor, hecha con el consentimiento del dueño (iussu domini). Se discutía si el siervo obtenía la libertad al tomarse nota de la declaración ante el censor, o con la ceremonia quinquenal del fin de la confección del censo. Tal forma de manumisión desapareció hacia los últimos tiempos de la República. * La manumissio testamento: Es la concesión de libertad al esclavo hecha por el dueño en su testamento, tuvo dos modalidades: o declarar libre al esclavo de un modo directo, verbigracia, o encargar al heredero que manumitiese al esclavo (fideicommissaria libertas). En el primer caso, el servus era libre en el momento en que el heredero aceptase la herencia, salvo que el testador hubiese señalado alguna condición, en el segundo, el heredero debía realizar la manumisión por cualquiera de los medios adecuados y hasta tanto que esto no sucedía, el esclavo no adquiría la libertad. La persona a quien se le dirige el ruego (heredero, legatario, fideicomisario) viene obligadamente a la manumisión del esclavo, y hecha que sea esta, se convierte en liberto suyo. * La manumissio in ecclesia: Aparece introducida por Constantino, y consiste en una declaración del dueño en una declaración del dueño ante la autoridad eclesiástica o ante los fieles reunidos en la iglesia. Los manumitidos en cualquiera de estas formas solemnes se hacían siempre ciudadanos romanos. Formas no solemnes de Manumissión Sin amoldarse a las formalidades descritas, los dueños concedían la libertad a sus esclavos, bien declarándolo así ante sus amigos o en una carta, o haciendo sentar al esclavo a su mesa, o por otros medios más o menos ostensibles establecidos en las costumbres romanas. Estos otorgamientos de libertad no tenían en un principio validez legal; el esclavo favorecido era libre de hecho, no de derecho. Pero el pretor comenzó a dispensar una cierta protección a los que se hallaban en esta situación, y después de la lex Iunia Norbana reconoció dichas formas de manumitir. Los esclavos libertados, no se hacían ciudadanos romanos, sino latinos, y aparte algunas otras restricciones a su muerte todos sus bienes pasaban a su antiguo amo no como herencia sino iure quodammodo peculii, por eso esos latinos llamados latini iuniani, en razón a la ley que creo tal situación, vivían como libres, pero morían como esclavos. Justiniano hizo de la manimissio inter amicos y de la per epistulam formas solemnes, ya que las equiparó en efectos a las enumeradas como tales, y por otra parte, exigió en ellas la presencia de cinco testigos. Por concesión del Estado Durante la república se declararon libres a esclavos que habían tenido una conducta ejemplar denunciando la comisión de delitos y durante la época imperial se dictaron normas por las que se concedía la libertad en determinados casos. Destaca el caso del esclavo que era vendido con la condición de que el comprado lo manumitiese cuando hubiera pasado un cierto tiempo. Se establecieron limitaciones a la libertad de manumitir. El emperador Augusto por razones políticas, morales y raciales adoptó medidas legislativas que limitaron las manumisiones y lo hizo a través de dos leyes fundamentales: a) Lex furia naninia (2 a.C.). Estableció límites cuantitativos a las manumisiones hechas por testamento: - El que tenía 3 esclavos podía manumitir 2. - De 4 a 10 esclavos manumitía la mitad. - De 11 a 30 esclavos manumitía un tercio. - De 31 a 100 esclavos manumitía un quinto. Como tope máximo se podía manumitir 100 esclavos. b) Lex aelia senti (4 a.C.). Establecía que: - El manumitente tenía que ser mayor de 20 años y el esclavo manumitido no podía ser menor de 30 años. - Declaraba nulas manumisiones realizadas en fraude de acreedores. - Los esclavos manumitidos que hubieran sufrido penas infamantes no se convertían en ciudadanos sino que integraban una categoría de libres que eran peregrini dediticii. Restricciones a la libertad de Manumitir Augusto temió que por la vía de la manumisión se aumentase excesivamente el número de ciudadanos romanos y adquiriesen, además, tal condición individuos indeseados, inspiraciones de las reformas augusteas, fueron las leyes Fufia Caninia y Aelia Sentia. * La lex fufia caninia limitaba el número de esclavos que, en relación con el total de los que el testador tenia, podían manumitirse por testamento, fijando siempre un tope máximo de cien. * La lex aelia sentía dispuso que el dueño manumitiente debía ser mayor de veinte años * El esclavo manumitido no podía ser menos de treinta años; antes de estas edades podía únicamente manumitirse per vindictam y previa justa reconocida por una comisión especial, pero el manumitido no se convertía en ciudadano romano sino latino. * La manumisión llevada a cabo en fraude de acreedores, es decir, cuando al manumitir no quedaban otros bienes bastantes para satisfacer a estos, era nula. Efectos de la Manumisión: Los libertos y el Patrono El liberto es el esclavo manumitido y se contrapone al individuo que nació libre y permanece libre que es el ingenuo. El que antes era el dueño, tras la liberación se convierte en patrono aunque el liberto adquiere la libertad y participa de la ciudadanía tiene graves limitaciones en materia de derecho público y derecho privado. Limitaciones de Derecho público No puede acceder a las magistraturas y al senado y para el ejercicio del sufragio se adjunta junto a la masa plebeya de la ciudad. Limitaciones de Derecho privado Aparte de no tener ius connubi con ingenuas. Esa capacidad luego quedó restringida a la clase senatorial y desapareció con Justiniano. Los libertos seguían manteniendo unos antiguos lazos con sus dueños y sus descendientes, esta relación es lo que se conoce con el nombre de patronato y tenía diversas consecuencias: - En el orden procesal, el liberto no podía demandar a su patrono sin autorización del magistrado. - No podía obtener contra el patrono unas condenas en más de los que sus medios económicos le perdiera pagar. - El liberto le tenía que prestar al patrono ciertos servicios y éste tenía derecho sucesorio ab intestato del liberto y tenía un derecho de tutela sobre los libertos impúberes y sobre las libertas. - Existía un deber recíproco de prestarse alimentos en caso de necesidad. - El patrono no podía entablar contra el liberto juicios que produjesen la condena a pena de muerte. En época del principado los emperadores concedía a los libertos la comparación con los ingenuos a través de: a) Concesión ius anulorum aureorium. No suprimía el patronato. b) Restitutio natalium. Consistía en tener al liberto como si hubiera nacido libre. El que ha sido manumitido se llama libertus, en oposición al que nació libre y ha vivido siempre libre, que se llama ingenuus. El patrono y su familia tenían también derechos sucesorios abintestato del liberto, y un derecho de tutela sobre los libertos impúberes y las libertas. No todo sin embargo eran derechos a favor del patrono; éste debía también alimentos al liberto, no podía entablar acusaciones contra el liberto que produjeran condena a pena capital. Causa Liberalis: La controversia y consiguiente decisión acerca de si un hombre era libre o esclavo daba lugar; en el procedimiento romano, a un juicio especial, denominado causa liberalis. En el derecho antiguo y clásico se trata de una acción real (vindicatio, petitio, adsertio) que, según quien tome la iniciativa, si el que pretende ser dueño o el que afirma ser libre, será una vindicatioin servitutem o una vindicatio in libertatem. Fallaba estos pleitos un jurado especial, el de los decemviri stlitibus iudicandis, suprimido desde augusto. En el derecho justinianeo la tramitación era la de una acción prejudicial: el adsertor está suprimido, pudiendo comparecer el mismo interesado, y se prohíbe, en cambio, la reiteración indefinida de la causa liberalis. Situaciones afines a la esclavitud: Ciertas categorías de personas ocupan una posición semeja a las de los esclavos: a. Personas “in mancipio”: Dícese que está en mancipio el filiusfamilia cuyo pater lo vende a otro pater, o bien se lo entrega, en reparación de un delito que aquel cometió. b. Colonos: Llámanse colonos los individuos que, no obstante tener personalidad jurídica (capacidad patrimonial, matrimonial y procesal), se hallan adscritos permanentemente, con sus familiares. El colonus viene obligado a satisfacer al propietario un canon, ya sea en especie, según el uso más corriente, ya en dinero. Del pago del canon responde con sus propios bienes. El colono no puede separarse ni ser separado del fundo. El que trata de huir, puede ser encadenado y reducido a condición de esclavitud. c. Auctoratus: Llámese auctoratus al hombre libre que arrienda sus servicios como gladiador a un empresario, obligándose bajo juramento a dejarse quemar, sujetar y morir con el hierro. Es libre y ciudadano, pero su sometimiento al poder del empresario enseña una situación de cuasi esclavitud. El que los sustrae al empresario comete hurto, igual que si se tratara de apoderamiento de cosa ajena. d. Redemptus ab hostibus: Redemptus es el ciudadano rescatado por un tercero de la esclavitud, mediante cuenta de dinero. Considerase esclavo del liberador, y solo recupera si antiguo status, esto es, su libertad, pagando a éste lo que dio por su rescate. Sin embargo, Una constitución de Arcadio y Honorio señalo como máximo de sujeción el de cinco años, entendiendo que los servicios prestados durante tal tiempo valían como compensación de la suma satisfecha por el redemptor. e. Nexi: Parecida es la situación de los nexi, esto es, de los deudores, o de otras personas por ellos, que se dan en prenda al acreedor, garantizando con su persona el pago de la deuda. NI el addictus ni el nexus es esclavo, porque no se concibe que un civis sea tal dentro de Roma, pero su libertad resulta disminuida por la atadura o sujeción de su persona a la disposición al acreedor. f. Addicti: Se llama addicti en un régimen de derecho primitivo, los individuos que, no habiendo satisfecho la prestación debida al acreedor, son objeto de un procedimiento de ejecución en la propia persona, autorizándose por el magistrado su aprehensión. El acreedor tiene al deudor en prisión privada, durante sesenta días, al cabo de los cuales puede venderlo o matarlo. g. Homo liber bona fide serviens: Bona fide serviens es el hombre que, no obstante ser libre, sirve de buena fe como esclavo. Todos los actos que lleve a cabo estando en semejante situación se rigen por la normas propias de la servitus. Así pues, lo que adquiere con su trabajo, o con el patrimonio del supuesto dominus revierte a éste. STATUS CIVITATIS El Estado romano, solo brindaba protección en su ordenamiento en su ordenamiento jurídico a los miembros (quirites, cives) de la civitas romana. Únicamente los que gozaban de la ciudadanía romana eran capaces de derechos, solo ellos tenían personalidad. Juntamente con el status libertatis, el status civitatis constituía también un supuesto necesario para ser persona. En relación con el status civitatis, se dividían los hombres libres en dos grupos extremos: de un lado los ciudadanos romanos (cives); de otro, los extranjeros (peregrini). Entre ambos grupos se encontraban intermedios los latini. Ciudadanos romanos (cives) La ciudadanía romana se adquiría: * Por nacimiento * Por manumisión * Por ley. * Por concesión del poder publico 1- Son ciudadanos por nacimiento los procreados por un ciudadano romano en justas nupcias, o los nacidos, fuera del matrimonio, de una madre romana, la cual no se mantuvo con regularidad, la lex minicia dispuso que el hijo de una ciudadana romana y un peregrino que no hubiese contraído matrimonio con arreglo a la ley de la civitas de éste, fuese considerado un peregrino. Hasta el emperador Adriano, que lo derrogó, se admitía que nacían hijos esclavos los hijos de ciudadana romana que viviese in contubernio con el esclavo, de acuerdo con el dueño de éste. 2- Los manumitidos por un medio solemne, y en el Derecho bizantino todos los manumitidos, adquirían la ciudadanía romana, juntamente con la libertad. 3- Las leyes fijaron diferentes medios para adquirir la ciudadanía, el establecimiento por la lex Acilia repetundarum a favor de los peregrinos que acusacen e hiciesen condenar por concusión a un magistrado romano, y los que se señalaban de un modo especial para que pasasen a ser ciudadanos romanos. - yéndose a vivir a roma, facultad que se restringió y finalmente se suprimió por la lex Licinia Mucia, - por el desempeño de magistraturas locales o formar parte de la curia en sus ciudades (en premio a ciertos servicios de orden militar o social o en virtud de disposiciones destinadas a favorecer la natalidad legitima). 4- La adquisición de la ciudadanía por concesión graciosa del poder público emanaba de los comicios de la época republicana, o también de las comisiones encargadas de la fundación de colonias, o de los generales victoriosos. Más tarde fue otorgada por emperadores, guardando muchas veces relación con necesidades militares (reclutamiento de legionarios, premio a licenciados o fiscales,) No siempre se concedía la ciudadanía completa. Se daba a veces restringiendo parte de los derechos inherentes a la misma sine suffragio, y por otra parte parece que la concesión de la ciudadanía romana no implicaba la perdida automática de los anteriores lazos de pertenencia a otra entidad local. Finalmente Caracalla, en una constitución de alcance mal conocido, concedió la ciudadanía a todos los habitantes del imperio. Condición de los ciudadanos: Solo los ciudadanos podía llegar a gozar de todos los derechos, en el orden público, los ciudadanos tenían: el ius honorum (derecho al desempeño de cargos públicos), el ius suffragii (voto en las asambleas) y el derecho de servir en las legiones. Y en el orden privado: el ius conubii (derecho a contraer matrimonio y constituir una familia), el ius commercii (tenencia de derechos primordiales y celebración de actos relacionados con ellos) y el ius actionis (facultad de acudir a los tribunales). Peregrini: En oposición al concepto de ciudadano romano (civis) estaba el del extranjero (peregrinus). Los peregrini no tenían en el área del ordenamiento jurídico derecho alguno. En general se llamaba peregrini a los que siendo ciudadanos romanos, vivían, sin embargo, dentro del mundo romano, por lo tanto, el peregrino es miembro de una civitas. La constitución de Caracalla, del año 212, sino suprimió en absoluto la existencia de peregrini dentro del imperio, redujo al mínimo la influencia del status civitatis. La situación especial de los peregrinos llamados dediticii, eran miembros de pueblos, que habiendo resistido a las armas romanas y rindiéndose después a discreción. Roma no les reconocía derecho propio. No pertenecían a ninguna civitas, no podían vivir en roma, ni alrededor de esta en un radio de cien millas, y no tenían en el orden privado, otra actividad jurídica que la protegida por el ius gentium. A titulo de pena caían ciudadanos o esclavos manumitidos. Latini: Primitivamente se llamaba así a los miembros de las ciudades esclavas en el latinum confederadas en roma. Eran los prisci latini o latini veteres que se empleó englobando en ella a todos los latinos anteriores a 486 a.u.c. La condición de los latini veteres desapareció cuando todas las ciudades de la península italiana adquirieron la ciudadanía romana. En cambio los latini coloniarii aumentaron mucho, porque roma, en su expansión, limitó la conducta de la antigua confederación y otorgo a ciudades y territorios extensos la condición jurídica de latini. Fue como un grado elevado en el proceso de romanización de las provincias, proceso que culmina con la concesión del título de ciudadanos a todos los súbditos del imperio. Existía también otro grupo de latini: los manumitidos sin formas solemnes después de la lex iunia llamados por eso latini iuniani. Condición jurídica de los latinos: La latinidad es una especie de ciudadanía limitada, a los prisci latini se les consedia el ius suffragii, el ius commercii y el ius conubii. Los coloniarii tenían únicamente el ius commercii, pudiendo, por tanto, gozar de propiedad romana, celebrar contratos romanos, testar y actuar ante los tribunales romanos. Por último, los latini iuniani solo tenían capacidad para los actos inter vivos; no podían testar ni recibir nada por testamento. STATUS FAMILIAE La Familia Civil: La capacidad jurídica dependía también de la posición que el hombre libre y ciudadano romano ocupase dentro de la familia. El concepto de la familia romana no coincide con nuestra noción actual de la misma. Familia, para los romanos, es un grupo de personas que viven sometías al poder domestico de un mismo jefe de casa, el lazo que une a las personas que pertenecen a una misma familia es única y exclusivamente esa sumisión a un jefe común. La relación de dependencia respecto a un mismo jefe y la que une a éste con sus sometidos se llama agnatio, familia agnatia es el grupo domestico así constituido, esta es la familia agnatorum proprio iure. A la muerte de del pater, el grupo se escindía en tantas familias como individuos estaban antes sometidos al jefe, el vínculo que antes los unía es lo que hoy llamaríamos apellido (nomen gentilicium), no se borraba formándose así la familia agnatorum commune iure o familia en sentido amplio, formando así el grupo de los gentiles. En relación con su situación familiar, los ciudadanos o eran jefes (patres) de familia o estaban bajo la potestad de un pater. Solo los primeros eran personas plenamente autónomas (personae sui iuris), los segundos dependían del pater y no tenían capacidad jurídica completa, eran (personae alieni iuris). El concepto de sui iuris no está ligado al hecho de tener descendencia o haber engendrado hijos, sino al de no estar sometido al poder domestico de nadie. Personas sujetas a la autoridad del pater * La mujer que al casarse con él o con alguno de los varones sometidos a su poder doméstico. * Sus hijos legítimos, de cualquier sexo, así como los descendientes, también legítimos, de sus hijos varones. Nietos varones. * Las personas, cualquiera que sea su procedencia, que el pater acoja en la familia en la posición jurídica de hijos o nietos, por los procedimientos de la arrogatio y la adoptio. Personas no sujetas a la autoridad del pater No formaban parte de esta familia, a pesar de los vínculos biológicos, parentesco de sangre o matrimonios que los unían al pater: * Su mujer y las de sus descendientes legítimos, cuando al matrimonio no hubiesen acompañado las ceremonias (matrimonio sine manu). * Los descendientes ilegítimos. * Los descendientes legítimos que por determinados actos jurídicos salen de la familia agnaticia, bien para constituir ellos una como jefes (emancipatio), o bien para entrar en otra familia como sometidos (adoptio, matrimonio cum manu de las hijas y nietas). * Los descendientes legítimos o ilegítimos, de las hijas y nietas, ya que las hembras en este sentido finis familiae interrumpen la agnación. * Los hijos vendidos por su pater a un extraño (personae in mancipio). Cognatio: Es el lazo biológico que constituye el parentesco de sangre determinado por la procreación fue denominado por los romanos cognatio o cognatio natiralis. La familia natural de miembros ligados por la comunidad de sangre fue poco a poco suplantando así a la familia civil de miembros unidos por la soldadura artificial de los poderes domésticos. En materia de cognación se distinguieron los conceptos de línea y grado. Línea recta es la serie de individuos engendrados escalonadamente bisabuelos, abuelos, padres, hijos, nietos. Línea colateral es la constituida por los parientes que nos desciendan unos de otros, sino todos ellos de un antepasado común. Hermanos, tíos, sobrinos, primos. Fratres germani, sórores germnanae llámanse los hermanos que lo son por parte del padre y madre, uterini, los que lo son solamente de madre. Extinción civil y natural de las personas físicas Capitis deminutio: La situación (status) de un hombre con relación a la libertad, la ciudadanía o la familia no era inmutable, y cambiando alguna cualquiera de estas, la personalidad (caput) tenida hasta entonces desaparecía. A cada uno de estos cambios se le denominó capitis deminutio o caputis diminutio, esto es una variación de status. Clases de capitis deminutio * La capitis deminutio máxima: tiene ligar cuando se pierde el status libertatis y el que era libre se hace esclavo. Son casos de capitis deminutio máxima todos los que hemos enumerado como modos de caer en la esclavitud después del nacimiento, aunque eliminándose la cautividad guerrera, porque desde el punto de vista del derecho romano evitaban que el prisionero de guerra sufriese una capitis diminutio, ya que o se le consideraba muerto en el momento de ser capturado por el enemigo, o si lograra volver recuperaba como si nada hubiera ocurrido, su precedente situación jurídica. Al perder la libertad se pierde también el status civitatis y el status familiae, porque el esclavo no puede ser ciudadano ni tener familia. * Capitis deminutio media o minos: Es la pérdida de la ciudadanía romana. No lleva consigo la perdida de la libertad, porque se puede ser libre y no ser ciudadano romano. En cambio como solamente un ciudadano romano puede tener familia romana, ésta acarrea también la desaparición del antiguo status familiae. * Capitis deminutio mínima: Se da siempre que una persona deja de perteneces a la familia agnaticia de la que formaba parte, conservando su condición de libre y ciudadano romano. Eran numerosos los casos, algunos de ellos fueron; la mujer que contraía matrimonio cum manu dejaba de pertenecer a su familia agnaticia anterior y pasaba a formar parte de la de su marido. Por adopción y la arrogación se pasaba de uno a otro grupo familiar. Idéntico efecto producía la emancipación, el emancipado se hacía jefe de una nueva familia. Muerte: Es la extinción natural de las personas físicas. La muerte de una persona deberá ser probada por quien pretenda ser titular de cualquier derecho cuya adquisición haya derivado de dicho acontecimiento. Causas modificativas de la capacidad jurídica Cuasi esclavitud: Las personas pueden hallarse en situaciones que sin borrar su capacidad para ser titulares de derechos y obligaciones, limiten sin embargo la posibilidad de ejercitarlos. Por lo tanto no puede faltar en ninguna persona capacidad de obrar y capacidad de hecho. Un niño de dos años, libre, ciudadano romano y siu iuris puede ser titular de una patrimonio, tiene capacidad jurídica ( de tenencia), pero carece de capacidad de ejercicio, de la actitud necesaria para concluir autónomamente actos que creen, modifiquen o extingan derechos y obligaciones. Situaciones de cuasi esclavitud: * La del deudor insolvente desde el momento en que era entregado por el magistrado al acreedor, hasta el momento en que fuese, en el derecho antiguo, vendido trans Tiberim. * Las personas libres vendidas por su paterfamilias dentro de roma (in causa mancipii). * El esclavo manumitido bajo condición o término mientras éstos no se cumplen, y el que siendo libre vive erróneamente como esclavo. Falta de honorabilidad: La honorabilidad de una persona no es propiamente una noción jurídica. El juicio que asigna a un individuo bueno o malo escapa del campo estricto del derecho. Tipos de falta de honorabilidad: * Infamia iuris: Estas se hallaban fijadas de ante mano por el derecho positivo, o la apreciación del deshonor se concretaba en la sentencia de un juez. La infamia para la que se suele reservar la expresión turpitudo, la mala reputación de un sujeto expresa simplemente el parecer de la sociedad en que vive, obra de la opinión pública. Existió infamia inmediata en la que se incurría dedicándose a ciertas profesiones o realizando determinados actos indicados por la ley, y la infamia mediata, para la cual se requería una resolución judicial. Tuvieron incapacidad para desempeñar cargos. CAUSALES QUE DISMINUYEN LA CAPACIDAD JURÍDICA En principio son plenamente capaces en Roma aquellos que reúnan las siguientes condiciones: Ser libre, ser ciudadano romano y ser sui iuris. Sin perjuicio de ello, para determinar si el sujeto puede ejercer por sí sólo los derechos de los cuales es titular, sin el ministerio o autorización de otra persona o realizar toda clase de actos jurídicos o bien ejercer toda clase de derechos, esto es, tanto del ámbito público como privado, es necesario determinar si no concurre ninguna causal de incapacidad jurídica, siendo las principales, las siguientes: 1.- Edad: Es una de las circunstancias más influyentes en la incapacidad de ejercicio de los derechos. La seguridad del orden legal exige una normal y consciente exteriorización de la intención de quien lleva a cabo un negocio jurídico, si se va atribuir a este sus peculiares consecuencias. En cuanto a ella, el ordenamiento jurídico romano distingue fundamentalmente entre “impúberes” y “púberes”, pues en principio limita la capacidad a todos aquellos ciudadanos sui iuris impúberes. Esta distinción resulta de una exigencia que impone uno de los requisitos de la voluntad, esto es, que sea serio, en efecto el acto jurídico supone necesariamente una conciencia y una voluntad plenamente desarrolladas. En este sentido, tenemos que los impúberes, esto es, aquellos que no han alcanzado la edad en que se es capaz de engendrar, la que según los proculeyanos se alcanzaba en el caso de los varones a los 14 años y según los sabinianos era necesario un examen físico, esto es, de los signos corporales, para cada caso (inspectio habitus corporis), finalmente, Justiniano se inclinó por el criterio proculeyano. En el caso de las mujeres desde antiguo se entendió que alcanzaban la pubertad a los 12 años. De lo expuesto se desprende que son impúberes los hombres menores de 14 años y las mujeres menores de 12 años, siendo, en consecuencia, púberes los hombres y mujeres que habían alcanzado esas edades. Tales factores no se dan en individuos de corta edad. A los doce años se separaban los varones de las mujeres, así como los ricos de los pobres, división que representaba una transmisión de signos. Los varones abandonaban la enseñanza elemental y a los catorce se afeitaban el bozo y abandonaban la vestimenta infantil. Si eran de familias acomodadas continuaban estudiando con un profesor de gramática, a los clásicos y mitología. Las chicas a esa edad ya estaban en edad núbil y a los catorce ya eran adultas. A veces su padre les ponía un preceptor, pero generalmente eran destinadas al aprendizaje de la cultura del entretenimiento, canto música y danza. Un sentimiento de distancia separaba a los “bien nacidos” de sus inferiores. La cultura y la educación moral marcaban esa distancia. La educación confiaba al niño a la ciudad y no a la escuela. El cuerpo era una manifestación de un adecuado comportamiento. En la adolescencia la educación tenía como fin embellecer el espíritu, cultivarse en las bellas artes, adquirir prestigio. La educación monástica que sobrevendría a fines del siglo IV pondrá en cuestión el papel de los espacios públicos (foro) como lugar fundamental de socialización de los jóvenes varones. En este sentido, tenemos que los impúberes, esto es, aquellos que no han alcanzado la edad en que se es capaz de engendrar, la que según los proculeyanos se alcanzaba en el caso de los varones a los 14 años y según los sabinianos era necesario un examen físico, esto es, de los signos corporales, para cada caso (inspectio habitus corporis), finalmente, Justiniano se inclinó por el criterio proculeyano. No existía la mayoría de edad legal, no se hablaba de menores, sino de impúberes. El padre tenía derecho sobre la vida del hijo. Ser hijo era una forma de servidumbre que finalizaba con la muerte del padre. No podían liberar a un esclavo, ni testar, ni hacer carrera sin el consentimiento de su padre. Sólo eran dueños de un peculio exactamente igual al de un esclavo. Los únicos romanos que eran personas con plenos derechos eran los ciudadanos libres, huérfanos o emancipados, padres de familia casados o no, y dueños de su patrimonio, al que sólo accedían con la muerte del padre. Clasificación de las personas de acuerdo a su edad * Impúberes: Infantes Impúberes infantia maiores (infanti priximi, puberati proximi) * Púberes: Minores viginti quinque annis Maiores viginti quinque annis Impúberes Impúberes son los que no alcanzan aun la actitud fisiológica para la procreación. Desde la época imperial la edad se supuso en los varones al cumplir los catorce años y en mujeres al cumplir los doce. Categorías de impúberes * Infans: el impúber que aun no sabe hablar, más tarde se fijó en los siete años un límite a este periodo de vida. Es absolutamente incapaz de realizar actos jurídicos, no cometen tampoco actos delictivos, los derechos y obligaciones las cumple por él su tutor. Al principio se consideran infantes aquellos niños que todavía no pueden hablar, y luego, en la época clásica, a aquellos que no pueden aún comprender lo que hacen, para finalmente, en la era post-clásica quedar el límite de edad fijado a los 7 años. Los infantes son incapaces absolutamente, debiendo actuar por ellos su tutor. * El impúber infantia maior: entre los siete y catorce puede realizar por sí aquellos actos que no pueden acarrearle sino un beneficio patrimonial, aceptar sin condiciones un regalo, apoderarse de una cosa que no tiene dueño y necesita de su tutor para realizar todos los demás negocios jurídicos. Éste ya puede expresar una voluntad, aunque inexperta, el tutor colabora, reforzando dicha voluntad con su auctoritas, e incluso pueden tener responsabilidad penal. Al impúber pubertati proximus se le consideraba responsable por algunos actos delictivos, y debía hacer efectivas las obligaciones que de ellos se derivaban. Existen, finalmente actos, matrimonio, testamento, que ni con la existencia del tutor pueden ser llevados a cabo por el impúber. Púberes Los púberes varones mayores de catorce años y hembras mayores de doce fueron en el antiguo derecho romano plenamente capaces para la conclusión de toda clase de actos jurídicos. El desarrollo de la vida económica dejó ver muy pronto los inconvenientes de fijar la plenitud del ejercicio de todos los derechos en edad tan temprana, quedó reducida a dos actos. El matrimonio y el testamento. Para todos los demás negocios jurídicos, una serie de medidas protectoras señaladas por la subdistinción de los púberes menores de veinticinco y púberes mayores de esta edad. Solo estos dos últimos plenamente capaces. 2.- Enfermedad. Enfermedad Mental: a. El furioso, que es quien tiene alteradas las facultades mentales; y b. El mente captus, que es el deficiente mental. La diferencia entre ambas se refiere a los llamados intervalos lúcidos que se presentan en los primeros, lo que permitiría considerar válidos los actos celebrados en esos intervalos de lucidez. En todo caso, convendría destacar que la existencia, gravedad y permanencia del mal mental es una cuestión que se aprecia caso a caso y basta con que la alteración mental afecte en el momento del acto del cual se trata, pero no existe una doctrina general de la demencia, que, en todo caso no es necesaria por ser un asunto médico. En términos generales esta causal se refiere a aquellas alteraciones mentales que provocaran un oscurecimiento o perturbación de la inteligencia y voluntad necesarias para la realización de actos jurídicos. Es necesario destacar que los enfermos mentales eran considerados persona, pero incapaces, por lo cual requieren de un curador que actuara en su representación en todas las relaciones jurídicas en las que el incapaz era parte. La función del curador es esencialmente patrimonial, aunque tiene el deber de velar por la persona del demente, sin perjuicio que el cuidado es encomendado a los parientes más próximos, los que reciben del curador lo necesario para su manutención. Por último, tendríamos que destacar que el enfermo mental es absolutamente incapaz de allí que no es posible la auctoritas interpositio (autorización) del curador para que éste celebre actos jurídicos, debiendo siempre actuar por él el curador (negotiorum gestium). Como consecuencia de lo expuesto, tenemos que en Roma, el enfermo mental no es capaz de cometer delitos y sus actos jurídicos son nulos, debiendo siempre actuar por él su curador. c. Prodigalidad: Una situación parecida a la del enfermo mental es la del pródigo, que era aquella persona que dilapida sus bienes sin motivo justificado de forma de caer en el riesgo de la pobreza, lo que determinaba que se le pudiera declarar interdicto, prohibiéndosele el ius commercium, otorgándosele un curador para que ejerciera la administración de su patrimonio. En todo caso, era una incapacidad relativa, estando autorizado para realizar aquellos actos que le significaren un beneficio patrimonial (su situación es similar a la del impúber infantia maior). Además, conserva su capacidad delictual. 4.- Enfermedad Física: En Roma, se considera que no eran personas, sujetos de derecho y que no tenían capacidad los monstruos, esto es, los individuos que tenían graves alteraciones físicas. Además, también por sus problemas físicos, se encontraban en una situación especial los sordomudos y los ciegos, los impotentes y los castrados quienes tenían limitada su capacidad de obrar, especialmente respecto de actos que no pudieren ser satisfechos en razón del defecto físico de que padecían. Al respecto y sólo por mencionar incapacidades que se atribuyen a una disminución o incapacidad física podemos señalar que los ciegos no podían testar por escrito, los sordo mudos no podían celebrar una estipulatio, los impotentes y los castrados no podían contraer matrimonio y el castrado no podía adoptar. 4.- Falta de Honorabilidad: La degradación del honor civil se denomina infamia o también ignominia y consiste en la pérdida de la reputación social del individuo. De esta forma, infamia es sinónimo de mala reputación. La estima pública o reputación del ciudadano se denomina existimatio, que constituye el timbre de honor y orgullo del ciudadano en su vida. Estrictamente hablando la honorabilidad no es una noción jurídica. El juicio que asigna a un individuo buena o mala fama considera matices o aspectos de conducta que escapan al campo estrictamente jurídico. Esta existimatio u honor civil podía restringirse o disminuir por ciertas actividades o actos considerados deshonrosos por los romanos. El menoscabo del honor y la disminución de la estima social podían llevar a una limitación de la capacidad jurídica. Así, en Roma, el desempeño de ciertas actividades, la ejecución de ciertos hechos, la comisión de determinados delitos o el no cumplimiento de ciertas obligaciones, se tachaba con nota de infamia. Cabe destacar que en los primeros tiempos de la República se consideraba la posibilidad de ser tachado con nota de infamia por declararlo así los censores mediante una nota censoria, quienes estaban facultados para excluir a un ciudadano de la lista de senadores o de las centurias y a un caballero de la orden ecuestre. También podían declarar la infamia los cónsules mediante una nota consular, rechazando las candidaturas para el ejercicio de ciertos cargos públicos. Los dos casos anteriores son propios de la esfera del derecho público. Fuera de esos dos casos, en el edicto del pretor se mencionan personas a las que se les prohíbe estar en juicio por sí o por medio de representantes o en nombre de otras, lo que se establece en razón de ciertas conductas, que luego Justiniano recoge en las Institutas, entre las cuales se puede desatacar que se perdía la honorabilidad por el hecho de desempeñar ciertas profesiones u oficios considerados deshonrosos o deshonestos, como por ejemplo gladiador, cómico, artista de teatro, por hechos que ofenden a la moral como el caso del bígamo; la mujer viuda que contrae matrimonio antes de transcurrido el año de luto y, en caso de ser condenado por ciertos actos o por haber sido condenado en virtud del ejercicio de acciones emanados de actos que se fundaban en una relación de confianza. Con el tiempo el concepto de infamia se perfila y así las causas de infamia están señaladas en cuerpos legales. En este sentido, la lex Iulia de adulteris prohíbe a la mujer sorprendida en adulterio contraer matrimonio con el adultero, quien por su parte no puede desempeñar cargos públicos no ser juez. La tacha o nota de infamia era la forma de hacer perder a un ciudadano romano su honor civil de tal modo que se le modificaba gravemente su capacidad, dado que le impedía el acceso a las magistraturas, el poder votar en los comicios, el poder actuar en juicio en lugar de otro y desempeñar ciertas funciones en el Derecho Privado, entre otras, la de ser tutor o curador. En relación a la tacha de infamia, es posible distinguir dos situaciones: infamia inmediata e infamia mediata. La infamia es inmediata cuando el hecho de por sí da origen a la tacha (por Ej.: elcaso del bígamo).La infamia es mediata cuando es consecuencia de una condena en juicio (por Ej.: la situación de quien es condenado por haber obrado dolosamente).La declaración de infamia se mantiene durante toda la vida, salvo que por decisión del Príncipe o del Senado se restituya al infame el honor civil. Finalmente, algunos autores formulan la distinción entre infamia jurídica (infamiaiuris) y la infamia de hecho (infamia facti), esto es, la mala reputación de un sujeto, la cual si bien no surge de disposiciones legales, sino que procede únicamente de la opinión pública, siendo considerada fundamentalmente para ocupar ciertos cargos o funciones. 5.- El Sexo. En el antiguo derecho la mujer es incapaz, no sólo en el caso de estar sometida a patria potestad o manus (en estos casos no tiene siquiera capacidad de goce)sino también lo es aun siendo sui iuris y mayor de 25 años. En efecto, en un principio el papel de la mujer quedaba reducido al ámbito de la casa de lo cual resulta que en el ámbito del Derecho Público no tuvo capacidad de ninguna especie. En lo relativo al Derecho Privado, la mujer sui iuris, por ser persona, esto es, sujeto de derecho, tenía capacidad de goce, pero no tenía capacidad de ejercicio. La mujer en caso de ser sui iuris, se encontraba sometida a una tutela perpetua; vale decir, era incapaz de ejercicio. Esta situación se explicaba por su debilidad física, que le impide cumplir acabadamente con la ardua tarea de jefe de familia y por su debilidad o ligereza de juicio o carácter, que las suele hacer víctimas de engaños. Ya en la época clásica estas razones son objetadas por ciertos juristas y es más su incapacidad es vista como poco justificable. En este mismo sentido, es conveniente destacar que la naturaleza de esta tutela perpetua fue variando con el transcurso del tiempo: En un comienzo era muy estricta, estando la mujer por así decirlo sometida a su tutor y se entendía que era más bien un beneficio para el tutor y en especial de los parientes agnados de la mujer y no algo en interés de ella. Más adelante, se transformó en una institución en favor de la mujer, dándosele facultades para remover al tutor si no estaba conforme con él y también para proponer a la persona que iba a ser designada y en ciertos casos especiales se habría exceptuado a algunas mujeres de esta tutela (a las que tuviese el ius liberorum, o sea, la ingenua que tuviese más de tres hijos o a la manumitida que tuviese cuatro. En todo caso, cabe destacar que la función del tutor consiste únicamente en dar su auctoritas interpositio (autorización) pero no en la gestión de los negocios de la mujer. Finalmente, habría desaparecido en el año 410 d.C. cuando una Constitución de Honorio y Teodosio concedió el ius liberorum a todas las mujeres. 6.- Otras Causales: Finalmente, es necesario expresar que fuera de las causales mencionadas existen otras. Así, la condición social o cargo impide celebrar ciertos actos jurídicos. Por ejemplo existen limitaciones para contraer matrimonio en relación al cargo que se desempeñe o sobre la base de diferencia social. Religión: En la poca del paganismo, la diferencia de religión no afectaba a la capacidad jurídica. Tuvo en cambio, una influencia bastante grande al implantarse el cristianismo como religión oficial. Puede decirse, que en general, el pleno goce de los derechos civiles está reservado exclusivamente para los cristianos ortodoxos. En capacidades en el orden matrimonial, prohibición de tener esclavos cristianos, de adquirir por testamento, afectaban a los no ortodoxos. Las personas Jurídicas Noción de las personas jurídicas El derecho romano reconoció capacidad jurídica no solo a seres humanos individuales, sino a otras entidades, como los municipios, las colonias, gremios de cierto oficio, entre otras. Tales entidades no fueron agrupadas bajo una denominación que las abarcase a todas. Podemos definirlas como asociaciones o instituciones que persiguen fines de utilidad colectiva y a las cuales la ley reconoce capacidad jurídica. Lo que sucede es que hay intereses colectivos dignos de protección, fines humanos de carácter social exigentes de una actividad, de ahí la necesidad de las personas jurídicas. Tipos diferentes de personas jurídicas: * Las corporaciones o asociaciones que esencialmente están constituidas por una colectividad de individuos. * Las fundaciones, cuyo elemento básico es una masa de bienes destinados a un determinado fin. Muchos romanistas designan, respectivamente estos dos tipos con las expresiones de universitas personarum y universitas rerum. Las principales personas jurídicas del tipo corporativo o asociaciones (universitates personarum) reconocidas por los romanos fueron: El Estado: El Estado (populus romanus, res pública), aparte lo que significa en el derecho público, es un ente colectivo que en el derecho privado resulta titular de derechos y obligaciones. Tiene un patrimonio, ejercita el patronato sobre sus libertos, recoge legados y herencias. Su personalidad aparece más clara mente en el aspecto económico, ya que en el tesoro público repercuten los aspectos de venta, compra, arrendamiento, aceptación de herencia etc, llevados a cabo por el Estado. Tiene este sin embargo una característica que le separa de las demás personas: la soberanía. La Distinción que hace la doctrina moderna entre la actuación del Estado como soberano, regulada por el derecho público, y su actividad como simple persona jurídica titular de derechos patrimoniales, no se delineó en el derecho romano. Por eso en dicha actividad patrimonial del estado no pierde nunca su carácter político – administrativo. En las fuentes justinianeas, la personificación económica del Estado se concreta en el fiscus, que comenzó siendo el patrimonio del emperador y absorbió más tarde el aerarium, quedando el fiscus como el único tesoro del Estado. Civitates: Organización análoga y configuración similar a la del estado como persona jurídica tuvieron también los núcleos urbanos diseminados por el imperio: municipia, coloniae, ciudades libres, e incluso agrupaciones más reducidas, avanzado el imperio también las provincias. Se regían muchas veces por estatutos escritos: Lex municipii, coloniae, provinciae, y los órganos administrativos y representativos, correspondientes al derecho público; guardaban gran semejanza con los núcleos urbanos de roma Corporaciones privadas y voluntarias. Colegios sacerdotales Existieron en Roma desde tiempos muy antiguos, ya en las XII tablas hablaban de su autonomía estatutaria. Siempre fueron numerosas y de fines varios: colegios sacerdotales, asociaciones para funerales y sepultura, gremios de distintos oficios, agrupaciones de empleados asalariados por el Estado, asociaciones para explotaciones mineras o concesionarias del cobro de impuestos, etc. Constitución y Organización: Requieren que se reúnan al menos tres individuos para formarlas, aunque una vez constituidas, pueden continuar solo con un individuo, necesitan también un fin lícito y unos estatutos, lex collegii. Capacidad Jurídica: su extensión es también análoga a la de la civitates, con las mismas dificultades, no superadas hasta la época postclásica, para recibir por testamento. La facultad de manumitir esclavos fue concedida a estas entidades por el emperador Marco Aurelio. La disolución tenía lugar a la muerte de todos los miembros o renuncia de su condición de tales, por realización del fin o por decisión de autoridad. Universitates rerum Las fundaciones son la personificación de un patrimonio destinado de un fin por la voluntad del que las instituye. Se dice que si así como las universitates personarum se rigen principalmente por normas internas autónomas, que son sus estatutos, las funciones se rigen por normas que vienen de fuera, emanadas del fundador. Se fue observando a las personas recibir patrimonios, como meras administradoras más que como titulares del mismo. Esta tendencia alcanza su punto culmínate en la época del derecho cristiano respecto a los casos de bienes destinados a fines de caridad y piedad, como orfelinatos, hospicios, asilo de pobres, asilos de ancianos, etc. Hereditas iacens: Algo análogo sucede con la herencia yacente, nombre que recibe el caudal hereditario desde que fallece el causante hasta que es aceptada dicha herencia por el heredero. El patrimonio puede sufrir aumento o disminución que ni son para el difunto ni se sabe si fueron para el heredero, la herencia misma puede ser considerada como una persona.

7 Tema La Persona

LOS SUJETOS DEL DERECHO ROMANO
Concepto de persona
El concepto de la persona en el Derecho Romano es similar al de la actualidad. En el Diccionario de la Real Academia Española se define así: Organización de personas o de personas y de bienes a la que el derecho reconoce capacidad unitaria para ser sujeto de derechos y obligaciones, como las corporaciones, asociaciones, sociedades y fundaciones.
En nuestro código civil dice así: Art.16.- Todos los individuos de la especie humana son personas naturales.
Fernández Sessarego se refiere al sujeto de derecho como “….el ente al cual el ordenamiento jurídico imputa derechos y deberes…”.
La palabra persona, designaba, en el sentido propio, la máscara del cual se servían en escena los actores romanos dando amplitud a su voz (personare). De aquí se empleó en el sentido figurado para expresar el papel que un individuo puede representar en la sociedad; por ejemplo, la persona del jefe de familia, la persona del tutor. Pero estas personas sólo interesan a los jurisconsultos en el sentido de los derechos que puedan tener y las obligaciones que le sean impuestas.
Clases de personas:
Divisiones de las personas según Eugene Petit: este autor en su obra, ya mencionada, hace dos divisiones de las personas:
a. La primera, que es la más extensa, distingue los esclavos y las personas libres. Aparte de algunas diferencias en detalle, los esclavos tienen en derecho, sobre poco más o menos, la misma condición. Las personas libres, por el contrario, se subdividen por una parte en ciudadanos y no ciudadanos, y por otra, en ingenuos y libertinos.
b. La segunda división se aplica a las personas consideradas en la familia. Las unas son alieni juris, o sometidas a la autoridad de un jefe; las otras, sui juris, dependiendo de ellas mismas.
Según Juan Iglesias: este autor en su obra hace dos divisiones de las personas:
Por nuestra parte, con la palabra persona designaremos, en sentido técnico-jurídico, al hombre capaz de derechos (libre, civis romanus y sui juris) y a las organizaciones humanas (complejos personales o patrimoniales) a las que la ley otorga capacidad jurídica.
Hay en efecto dos clases de persona: las personas “físicas” que son los hombres (entes corpóreos, visibles y tangibles) y las personas “jurídicas” (entes sociales e incorporales: asociaciones y fundaciones).
Personas físicas
Persona, capacidad jurídica: El sujeto de derecho es designado con la palabra persona, se llama persona a todo ser o entidad capaz de derechos y obligaciones, se designa “capacidad jurídica”. Podríamos decir que “Persona es todo ser con capacidad jurídica”.
En el derecho romano no todas las personas eran hombres, ni todo hombre era persona, ya que existía la esclavitud, y los esclavos carecían de capacidad jurídica; eran seres humanos pero no eran personas.
En Roma para ser considerado persona física tenías que tener tres status; status libertatis (ser libre), status civitatis (ser ciudadano) y estatus familiae (no estar bajo ninguna potestad. La falta de un status se le conocía como capitis deminutio.
La teoría de las personas físicas o naturales implica el examen del status personarum u hominum, es decir, de la condición en que se encuentra una persona respecto a una determinada situación (status). La situación (el status) puede afectar decisivamente a la capacidad jurídica, en cuanto que no goza de ésta quien no tiene libertad (status libertatis) o la ciudadanía (status civitatis). De otra parte, sólo la distinta situación en la familia (no la situación familiar misma, el status familiae) influye en la capacidad jurídica.
Persona Jurídica:
El derecho romano reconocía cierta capacidad jurídica de ciertos entes sociales a los que denominaba corpora y en épocas posteriores con el conocimiento de la representación directa, nació la persona jurídica con características propias y definidas tales como las corporaciones y fundaciones, dándoles categoría de sujetos de derecho aptas para adquirir derechos y contraer obligaciones. La capacidad de estas personas jurídicas está limitada específicamente a la adquisición y ejercicio de derechos patrimoniales, los cuales son susceptibles de apreciación pecuniaria y de lucro, Poseen bienes comunes y fondos propios, intervienen en las relaciones sociales por medio de un representante.
El derecho romano clasificó al igual que la doctrina moderna a las personas jurídicas en personas jurídicas de derecho público y de derecho privado. Entre las personas jurídicas de derecho público tenemos al Estado, los Municipios y las Ciudades. Las personas de derecho privado son: las Corporaciones y las Fundaciones.
Las Corporaciones son un conjunto de personas que se reúnen para realizar fines comunes de utilidad general persiguiendo la obtención de lucro. Las corporaciones estaban constituidas por directores y administradores, miembros asociados, un síndico o representante legal y una caja común.
Las Fundaciones son asociaciones de personas ajena a la obtención de lucro y que persiguen un objetivo asistencial, piadoso, hospitalario, de allí la denominación de fundaciones piae causa. Este tipo de asociación se desarrolla, fundamentalmente, en el imperio cristiano.
En el derecho romano, los elementos esenciales de una sociedad eran el consentimiento de las partes, el aporte de los socios, el fin económico lícito común, y la affectio societatis (relación de fraternidad entre los socios). Las sociedades se clasificaban según la extensión de los aportes de los socios y de acuerdo a la naturaleza de tales aportes. Tenían reglas establecidas en cláusulas para el reparto de ganancias, si no habían reglas se distribuían por partes iguales entre los socios. Las obligaciones fundamentales de los socios consisten en realizar el aporte prometido y gestionar los negocios. También tenían establecidos las causa de extinción de la sociedad ( el cumplimiento del término, la pérdida del patrimonio social, el mutuo disentimiento, la renuncia de uno de los socios).
En el derecho moderno las personas jurídicas se definen como colectividades de personas o bienes, jurídicamente organizadas y elevadas por la ley a la condición de sujetos de derecho. La ley les imprime esa personalidad a través de ciertas formalidades prescritas por la ley misma.
Existen en el derecho moderno como en el romano, dos tipos de persona: personas individuales o físicas, y esas otras entidades, la Alcaldía y la compañía de seguros, con tenencia de derechos y obligaciones, pero sin naturaleza individual humana.
Requisitos de las personas físicas:
Para ser persona en el derecho romano antiguo, el hombre debía ser libre, ciudadano, y jefe (pater) de familia.
Requisitos referentes a la existencia humana:
* Que el nuevo ser quedase separado por completo del claustro materno
* Que naciese vivo
* Que tuviese forma humana
Requisitos referentes a la libertad, ciudadanía y situación familiar:
Nacido un ser humano, no por ello era ya persona en el derecho romano. Se distribuyó a los hombres en categorías “status”, que tenían decisiva importancia para determinar la capacidad jurídica las cuales se dividieron en tres.
* Status libertatis, con arreglo al cual los hombres eran libres o esclavos.
* Status civitatis, que determinaba la distinción fundamental entre los que eran ciudadanos y los que no lo eran.
* Status familiae, según el cual los hombres podían ser jefes de familia o miembros de la misma sometidos a la autoridad domestica del jefe (pater)
STATUS LIBERTATIS
En Roma los hombres se dividían en libres y esclavos. Sólo los libres tenían capacidad jurídica. El esclavo era la persona la que la norma positiva privaba una situación de libertad. Sólo se terminaba cuando se declaraba una institución de libertad.
La esclavitud ocupa un papel muy relevante en la historia política, económica y social de Roma. La condición y la consideración del esclavo variaron mucho a lo largo del tiempo. En época primitiva la posición del esclavo en la casa roma era igual a la de cualquier sometido al pater familia.
La esclavitud adquirió mucha importancia tras conquistas militares de un tiempo de la república. Se produjo una gran cantidad de prisioneros convertidos en esclavos a Roma. Esos esclavos fueron utilizados como mano de obrar para el cultivo de los latifundios. Al aumentar el número de esclavos, va empeorando su situación y se convierte en mero instrumento de trabajo. Eso da lugar alas grandes sublevaciones de esclavos y que se produce en el último siglo de la república. La más famosa de ella llegó a poner en peligro la estabilidad del Estado romano. Nos estamos refiriendo a la gran sublevación de esclavos liderado por Espartaco. Según Luis Guzmán Palomino Espartaco logró liderar a 120 000 hombres.
En esa misma época comienza una corriente humanitaria para mejorar a situación de los esclavos. Se adoptan medidas legislativas que limitan las facultades del dueño sobre el esclavo entre ellas la que prohíbe arrojar al esclavo a las fieras sin la autorización del magistrado; privar al dueño de la propiedad del esclavo cuando lo abandona por viejo o enfermo.
Quienes eran esclavos:
En Roma, un ser humano podía ser libre o esclavo, solo los libres tenían capacidad jurídica. Los esclavos o nacían ya esclavos, o caían en esclavitud después de nacer libres.
Las causas por las cuales un nacido libre se hacía esclavo eran varias. Los romanos consideraban unas como aceptadas por todos los pueblos (iure gentium) y otras peculiares del pueblo romano (iure civile).
Causas de esclavitud iure gentium
* Por nacimiento, eran esclavos los hijos cuya madre fuese esclava en el momento del parto, solo la condición de la madre se tiene en cuenta en este caso y se trasmitía al hijo. Nacía esclavo el hijo de madre esclava aunque hubiera sido concebido por un hombre libre. En un primer momento se atendía a la condición de la madre en el momento del parto pero el derecho clásico estableció que el hijo sería libre si la madre fue libre durante algún momento de la gestación.
* Como fuente de esclavitud iure gentium, se señala la cautividad guerrera, todo enemigo hecho prisionero y al cual se conservaba la vida, se hacía esclavo, en principio esclavo del Estado romano, servus publicus; después, si eran vendidos por éste, propiedad del particular que lo comprara. Los prisioneros de guerra pasaban a ser propiedad el Estado romano y éste o bien los dedicaba a servicios públicos o los vendía a particulares. El prisionero romano no es legalmente un esclavo aunque se le designe con ese nombre y su situación era semejante a la esclavitud. Si fuera un esclavo perdía la totalidad de sus derechos y personalidad. Para evitar esto se crearon dos medios:
1. Ius post liminii. El prisionero romano que fuera liberado o consiguiera escapar del enemigo readquiría la libertad y se integraba en la situación anterior como si nunca hubiera esclavo. La cautividad sólo producía la extinción de las situaciones jurídicas de derecho como el matrimonio y la posesión. Las demás relaciones como la patria potestad se mantenían en suspenso. Si el prisionero romano moría en poder del enemigo, la suspensión temporal del derecho se convertiría en pérdida definitiva de tal forma que se consideraba que la muerte se producía en situación de esclavitud provocando muchas consecuencias con respecto a la sucesión hereditaria.
2. Fictis legis crneliae. Se considera que en el momento de caer prisionero murió siguiendo siendo libre y no que haya muerto bajo el mando del enemigo.
Causas de esclavitud iure civile
Entre las causas de esclavitud iure civile, posteriores al nacimiento están en la época más antigua del derecho romano.
* La venta trans Tiberim de una persona por otra que legalmente pueda hacerlo (hijos de familia por sus padres; deudores insolventes por su acreedor; ladrones; desertores)
* La condena a pena capital o a trabajar en las minas o a los juegos de gladiadores, que hacían recaer a los que sufrían en la condición de esclavos sin dueño.
* Sustraerse al censo.
* Infrequens, que era la persona que no acudía para prestar el servicio militar.
* Hombre libre mayor de 21 años que se vende como esclavo siendo libre, con la idea de engañar al comprador, reclamando después la libertad y participando del precio entregado por éste.
* El precepto del senado consulto Claudiano que castigaba con la esclavitud a la ciudadana que tuviese trato carnal con un esclavo, no obstante la prohibición notificada tres veces, del dueño de éste; sin tal prohibición la mujer no se hacía esclava.
* Fur manifestar: Persona que realiza un robo.
* Noxae deditio: Entre del autor de un delito a la víctima por parte quien tiene potestad.
* La ingratitud del antiguo esclavo con el dueño que le había concedido la libertad, conducta que podía producir la revocación del acto de concesión y la consiguiente recaída en la esclavitud.
Condición del esclavo:
Se refleja en esta doble condición: por un parte, el esclavo no es persona, es cosa, por otra, el Derecho romano no llevó este principio a sus últimas consecuencias, el esclavo era una cosa, pero tenía naturaleza humana.
Como el esclavo no es sujeto, sino objeto de derecho, no puede contraer matrimonio, ni legalmente tiene familia. Está excluido de los derechos patrimoniales: no puede ser propietario, ni acreedor, ni deudor, ni comparecer en juicio para demandar o ser demandado, no puede hacer testamentos ni dejar herederos de ninguna clase. Si el dueño le abandona, no por eso se hará libre, será simplemente un servus sine dominu, del cual, como de otra cosa cualquiera de la que el dueño se desprende, podrá apoderarse quien quiera. El dueño puede hacer de él lo que le plazca, venderlo, donarlo, castigarlo, incluso hasta matarlo. Pueden también in noxam tradere, es decir entregar al esclavo autor de un daño al perjudicado, en el caso de que no quiera pagar la indemnización correspondiente.
En el aspecto religioso, el ius sacrum parece haber reconocido una personalidad al esclavo: su votum es válido y eficaz; su sepultura es res religiosa. Por el Derecho natural todos los hombres eran libres, y según este la esclavitud nacía del ius gentium y que siempre desde el punto de vista del ius naturale, el esclavo podía tener deudas y créditos.
Con respecto a los derechos patrimoniales, la naturaleza humana del esclavo lleva a dos consecuencias:
* La posibilidad de que el esclavo intervenga en múltiples actos jurídicos por y para su señor.
* La institución del peculium.
En el campo procesal el servus es un instrumento de la actividad jurídica de su dominus, adquiere derechos para él, contrata, recibe herencias, entre otros. En realidad, el esclavo puede llevar a cabo la mayor parte de los negocios jurídicos que puede realizar un hombre libre, pero no para sí, sino para su amo.
La institución del peculium, peculio es una masa de bienes de cualquier clase; inmuebles, muebles, semovientes, dinero créditos, que el dueño pone en manos del esclavo, concediéndole la administración de la misma y los beneficios que de ella deriven. Jurídicamente el dominus era siempre propietario del peculio y podía revocar en todo momento su concesión (ademptio peculii). Muerto el esclavo no dejaba herencia, sino que el peculio revertía automáticamente al patrimonio del dominus.
Pero, de hecho, en la sociedad romana el peculio se consideró como pertenencia del esclavo, como un patrimonio en cuyos beneficios compraba muchas veces su libertad.
En cuanto a la responsabilidad del dominus por los actos jurídicos celebrados por sus esclavos, el viejo derecho civil romano sentó el principio de que el servus podía, con los negocios jurídicos que concluía, mejorar la condición patrimonial de su dueño, pero no empeorarla. Si, como consecuencia del acto celebrado por el esclavo, el dueño resultaba acreedor o adquiría cualquier derecho, el ius civile reconocía y daba eficacia a tales efectos; si el dominus resultaba deudor, la deuda no era exigible.
Clases de esclavos:
En el hecho, existen numerosas variedades de esclavos. Los unos empleados en los trabajos de los campos, los otros dedicados a las profesiones manuales, al comercio, a la industria, o al estudio de las artes liberales.
El esclavo ordinario ejerce una cierta autoridad sobre otros esclavos bajos sus órdenes, pero estas diferencias dependen de la voluntad del amo, quien con una simple seña puede cambiar si condición.
En el derecho, hay también variedades muy numerosas de esclavos “sine domino”, o sea que no tiene amo, incapaces de figurar en un acto jurídico y sin ninguna esperanza de ser libertados. Es el último grado de esclavitud.
Los esclavos que se encuentran en un condición mediana, es decir, los que tienen un amo que les sirve de personalidad para figurar en los actos jurídicos pueden salir de la esclavitud por la liberación, otras, pertenecen a una clase más favorecida: los esclavos públicos, dedicados a empleos de un orden elevado: como la conservación de los caminos, la guardia en las prisiones, la recaudación de los impuestos. Estos esclavos pueden poseer un peculio y disponer de la mitad de sus bienes por testamento.
Los esclavos libres por destinación (statu liberi). Ejemplo: Flavio hace un testamento por el cual libera a un esclavo bajo la condición que levante, a su muerte, un mausoleo. Producido como haya puesto la última piedra del mausoleo quedara libre. Hasta el momento hay una esperanza de libertad que constituye un espacio de derecho.
Maneras de salir de la esclavitud
Sus formas solemnes
De la esclavitud se salía o por manumissio, o bien, sine manumissione, por disposición de la ley.
La Manumissio
La manumissio es el acto por el que el dueño concede la liberta del esclavo; es una declaración de voluntad otorgada a entregar la libertad y la ciudadanía.
Manumissio es el acto por el cual el dueño da libertad al esclavo. Presentaba dos modalidades, solemnes y no solemnes, que diferían no solo por su forma, sino por sus efectos.
Formas solemnes de Manumissión

Las manumisiones solemnes fueron: manumissio vindicta, manumissio censu y manumissio testamento, existentes las tres en el derecho antiguo, más una cuarta aparecida en la época romano-bizantina: manumissio in ecclesia.
* La manumissio vindicta: Fue primitivamente una reclamación simulada de la libertad del esclavo, celebrado conforme al ritual de la in iure cesio, sobre la condición de libertad, en la que un tercero (adsertor libertatis) hacia ante la autoridad judicial, puesto de acuerdo previamente con el dueño, el cual se allanaba a la demanda, más tarde la formalidad quedó reducida a una ceremonia, consistente esencialmente en una manifestación del dominus, en colaboración con el adsertor (papel que desempeñaba generalmente un lictor), ante el magistrado, el cual ni siquiera era preciso que se hallase oficiando en el tribunal. Se actúa ante el magistrado (pretor, cónsul, gobernador) por comparecencia del dominus y de un tercero. El tercero, previamente convenido con el dominus interviene en lugar del servus, tocándole con una varita y afirmando solemnemente que es un hombre libre. Tal afirmación no es contradicha por el dominus, y el magistrado confirma la declaración.
* La manumissio censu: Consistía en la inscripción del esclavo en el censo de ciudadanos, previa petición al censor, hecha con el consentimiento del dueño (iussu domini). Se discutía si el siervo obtenía la libertad al tomarse nota de la declaración ante el censor, o con la ceremonia quinquenal del fin de la confección del censo. Tal forma de manumisión desapareció hacia los últimos tiempos de la República.
* La manumissio testamento: Es la concesión de libertad al esclavo hecha por el dueño en su testamento, tuvo dos modalidades: o declarar libre al esclavo de un modo directo, verbigracia, o encargar al heredero que manumitiese al esclavo (fideicommissaria libertas). En el primer caso, el servus era libre en el momento en que el heredero aceptase la herencia, salvo que el testador hubiese señalado alguna condición, en el segundo, el heredero debía realizar la manumisión por cualquiera de los medios adecuados y hasta tanto que esto no sucedía, el esclavo no adquiría la libertad. La persona a quien se le dirige el ruego (heredero, legatario, fideicomisario) viene obligadamente a la manumisión del esclavo, y hecha que sea esta, se convierte en liberto suyo.
* La manumissio in ecclesia: Aparece introducida por Constantino, y consiste en una declaración del dueño en una declaración del dueño ante la autoridad eclesiástica o ante los fieles reunidos en la iglesia.
Los manumitidos en cualquiera de estas formas solemnes se hacían siempre ciudadanos romanos.
Formas no solemnes de Manumissión
Sin amoldarse a las formalidades descritas, los dueños concedían la libertad a sus esclavos, bien declarándolo así ante sus amigos o en una carta, o haciendo sentar al esclavo a su mesa, o por otros medios más o menos ostensibles establecidos en las costumbres romanas. Estos otorgamientos de libertad no tenían en un principio validez legal; el esclavo favorecido era libre de hecho, no de derecho. Pero el pretor comenzó a dispensar una cierta protección a los que se hallaban en esta situación, y después de la lex Iunia Norbana reconoció dichas formas de manumitir. Los esclavos libertados, no se hacían ciudadanos romanos, sino latinos, y aparte algunas otras restricciones a su muerte todos sus bienes pasaban a su antiguo amo no como herencia sino iure quodammodo peculii, por eso esos latinos llamados latini iuniani, en razón a la ley que creo tal situación, vivían como libres, pero morían como esclavos.
Justiniano hizo de la manimissio inter amicos y de la per epistulam formas solemnes, ya que las equiparó en efectos a las enumeradas como tales, y por otra parte, exigió en ellas la presencia de cinco testigos.
Por concesión del Estado
Durante la república se declararon libres a esclavos que habían tenido una conducta ejemplar denunciando la comisión de delitos y durante la época imperial se dictaron normas por las que se concedía la libertad en determinados casos. Destaca el caso del esclavo que era vendido con la condición de que el comprado lo manumitiese cuando hubiera pasado un cierto tiempo.
Se establecieron limitaciones a la libertad de manumitir. El emperador Augusto por razones políticas, morales y raciales adoptó medidas legislativas que limitaron las manumisiones y lo hizo a través de dos leyes fundamentales:
a) Lex furia naninia (2 a.C.). Estableció límites cuantitativos a las manumisiones hechas por testamento:
- El que tenía 3 esclavos podía manumitir 2.
- De 4 a 10 esclavos manumitía la mitad.
- De 11 a 30 esclavos manumitía un tercio.
- De 31 a 100 esclavos manumitía un quinto.
Como tope máximo se podía manumitir 100 esclavos.
b) Lex aelia senti (4 a.C.). Establecía que:
- El manumitente tenía que ser mayor de 20 años y el esclavo manumitido no podía ser menor de 30 años.
- Declaraba nulas manumisiones realizadas en fraude de acreedores.
- Los esclavos manumitidos que hubieran sufrido penas infamantes no se convertían en ciudadanos sino que integraban una categoría de libres que eran peregrini dediticii.
Restricciones a la libertad de Manumitir
Augusto temió que por la vía de la manumisión se aumentase excesivamente el número de ciudadanos romanos y adquiriesen, además, tal condición individuos indeseados, inspiraciones de las reformas augusteas, fueron las leyes Fufia Caninia y Aelia Sentia.
* La lex fufia caninia limitaba el número de esclavos que, en relación con el total de los que el testador tenia, podían manumitirse por testamento, fijando siempre un tope máximo de cien.
* La lex aelia sentía dispuso que el dueño manumitiente debía ser mayor de veinte años
* El esclavo manumitido no podía ser menos de treinta años; antes de estas edades podía únicamente manumitirse per vindictam y previa justa reconocida por una comisión especial, pero el manumitido no se convertía en ciudadano romano sino latino.
* La manumisión llevada a cabo en fraude de acreedores, es decir, cuando al manumitir no quedaban otros bienes bastantes para satisfacer a estos, era nula.
Efectos de la Manumisión: Los libertos y el Patrono
El liberto es el esclavo manumitido y se contrapone al individuo que nació libre y permanece libre que es el ingenuo. El que antes era el dueño, tras la liberación se convierte en patrono aunque el liberto adquiere la libertad y participa de la ciudadanía tiene graves limitaciones en materia de derecho público y derecho privado.
Limitaciones de Derecho público
No puede acceder a las magistraturas y al senado y para el ejercicio del sufragio se adjunta junto a la masa plebeya de la ciudad.
Limitaciones de Derecho privado
Aparte de no tener ius connubi con ingenuas. Esa capacidad luego quedó restringida a la clase senatorial y desapareció con Justiniano. Los libertos seguían manteniendo unos antiguos lazos con sus dueños y sus descendientes, esta relación es lo que se conoce con el nombre de patronato y tenía diversas consecuencias:
- En el orden procesal, el liberto no podía demandar a su patrono sin autorización del magistrado.
- No podía obtener contra el patrono unas condenas en más de los que sus medios económicos le perdiera pagar.
- El liberto le tenía que prestar al patrono ciertos servicios y éste tenía derecho sucesorio ab intestato del liberto y tenía un derecho de tutela sobre los libertos impúberes y sobre las libertas.
- Existía un deber recíproco de prestarse alimentos en caso de necesidad.
- El patrono no podía entablar contra el liberto juicios que produjesen la condena a pena de muerte.
En época del principado los emperadores concedía a los libertos la comparación con los ingenuos a través de:
a) Concesión ius anulorum aureorium. No suprimía el patronato.
b) Restitutio natalium. Consistía en tener al liberto como si hubiera nacido libre.
El que ha sido manumitido se llama libertus, en oposición al que nació libre y ha vivido siempre libre, que se llama ingenuus.
El patrono y su familia tenían también derechos sucesorios abintestato del liberto, y un derecho de tutela sobre los libertos impúberes y las libertas.
No todo sin embargo eran derechos a favor del patrono; éste debía también alimentos al liberto, no podía entablar acusaciones contra el liberto que produjeran condena a pena capital.
Causa Liberalis:
La controversia y consiguiente decisión acerca de si un hombre era libre o esclavo daba lugar; en el procedimiento romano, a un juicio especial, denominado causa liberalis. En el derecho antiguo y clásico se trata de una acción real (vindicatio, petitio, adsertio) que, según quien tome la iniciativa, si el que pretende ser dueño o el que afirma ser libre, será una vindicatioin servitutem o una vindicatio in libertatem. Fallaba estos pleitos un jurado especial, el de los decemviri stlitibus iudicandis, suprimido desde augusto.
En el derecho justinianeo la tramitación era la de una acción prejudicial: el adsertor está suprimido, pudiendo comparecer el mismo interesado, y se prohíbe, en cambio, la reiteración indefinida de la causa liberalis.
Situaciones afines a la esclavitud:
Ciertas categorías de personas ocupan una posición semeja a las de los esclavos:
a. Personas “in mancipio”: Dícese que está en mancipio el filiusfamilia cuyo pater lo vende a otro pater, o bien se lo entrega, en reparación de un delito que aquel cometió.
b. Colonos: Llámanse colonos los individuos que, no obstante tener personalidad jurídica (capacidad patrimonial, matrimonial y procesal), se hallan adscritos permanentemente, con sus familiares. El colonus viene obligado a satisfacer al propietario un canon, ya sea en especie, según el uso más corriente, ya en dinero. Del pago del canon responde con sus propios bienes. El colono no puede separarse ni ser separado del fundo. El que trata de huir, puede ser encadenado y reducido a condición de esclavitud.
c. Auctoratus: Llámese auctoratus al hombre libre que arrienda sus servicios como gladiador a un empresario, obligándose bajo juramento a dejarse quemar, sujetar y morir con el hierro. Es libre y ciudadano, pero su sometimiento al poder del empresario enseña una situación de cuasi esclavitud. El que los sustrae al empresario comete hurto, igual que si se tratara de apoderamiento de cosa ajena.
d. Redemptus ab hostibus: Redemptus es el ciudadano rescatado por un tercero de la esclavitud, mediante cuenta de dinero. Considerase esclavo del liberador, y solo recupera si antiguo status, esto es, su libertad, pagando a éste lo que dio por su rescate. Sin embargo, Una constitución de Arcadio y Honorio señalo como máximo de sujeción el de cinco años, entendiendo que los servicios prestados durante tal tiempo valían como compensación de la suma satisfecha por el redemptor.
e. Nexi: Parecida es la situación de los nexi, esto es, de los deudores, o de otras personas por ellos, que se dan en prenda al acreedor, garantizando con su persona el pago de la deuda. NI el addictus ni el nexus es esclavo, porque no se concibe que un civis sea tal dentro de Roma, pero su libertad resulta disminuida por la atadura o sujeción de su persona a la disposición al acreedor.
f. Addicti: Se llama addicti en un régimen de derecho primitivo, los individuos que, no habiendo satisfecho la prestación debida al acreedor, son objeto de un procedimiento de ejecución en la propia persona, autorizándose por el magistrado su aprehensión. El acreedor tiene al deudor en prisión privada, durante sesenta días, al cabo de los cuales puede venderlo o matarlo.
g. Homo liber bona fide serviens: Bona fide serviens es el hombre que, no obstante ser libre, sirve de buena fe como esclavo. Todos los actos que lleve a cabo estando en semejante situación se rigen por la normas propias de la servitus. Así pues, lo que adquiere con su trabajo, o con el patrimonio del supuesto dominus revierte a éste.
STATUS CIVITATIS
El Estado romano, solo brindaba protección en su ordenamiento en su ordenamiento jurídico a los miembros (quirites, cives) de la civitas romana. Únicamente los que gozaban de la ciudadanía romana eran capaces de derechos, solo ellos tenían personalidad. Juntamente con el status libertatis, el status civitatis constituía también un supuesto necesario para ser persona.
En relación con el status civitatis, se dividían los hombres libres en dos grupos extremos: de un lado los ciudadanos romanos (cives); de otro, los extranjeros (peregrini). Entre ambos grupos se encontraban intermedios los latini.
Ciudadanos romanos (cives)
La ciudadanía romana se adquiría:
* Por nacimiento
* Por manumisión
* Por ley.
* Por concesión del poder publico
1- Son ciudadanos por nacimiento los procreados por un ciudadano romano en justas nupcias, o los nacidos, fuera del matrimonio, de una madre romana, la cual no se mantuvo con regularidad, la lex minicia dispuso que el hijo de una ciudadana romana y un peregrino que no hubiese contraído matrimonio con arreglo a la ley de la civitas de éste, fuese considerado un peregrino. Hasta el emperador Adriano, que lo derrogó, se admitía que nacían hijos esclavos los hijos de ciudadana romana que viviese in contubernio con el esclavo, de acuerdo con el dueño de éste.
2- Los manumitidos por un medio solemne, y en el Derecho bizantino todos los manumitidos, adquirían la ciudadanía romana, juntamente con la libertad.
3- Las leyes fijaron diferentes medios para adquirir la ciudadanía, el establecimiento por la lex Acilia repetundarum a favor de los peregrinos que acusacen e hiciesen condenar por concusión a un magistrado romano, y los que se señalaban de un modo especial para que pasasen a ser ciudadanos romanos. - yéndose a vivir a roma, facultad que se restringió y finalmente se suprimió por la lex Licinia Mucia, - por el desempeño de magistraturas locales o formar parte de la curia en sus ciudades (en premio a ciertos servicios de orden militar o social o en virtud de disposiciones destinadas a favorecer la natalidad legitima).
4- La adquisición de la ciudadanía por concesión graciosa del poder público emanaba de los comicios de la época republicana, o también de las comisiones encargadas de la fundación de colonias, o de los generales victoriosos. Más tarde fue otorgada por emperadores, guardando muchas veces relación con necesidades militares (reclutamiento de legionarios, premio a licenciados o fiscales,)
No siempre se concedía la ciudadanía completa. Se daba a veces restringiendo parte de los derechos inherentes a la misma sine suffragio, y por otra parte parece que la concesión de la ciudadanía romana no implicaba la perdida automática de los anteriores lazos de pertenencia a otra entidad local.
Finalmente Caracalla, en una constitución de alcance mal conocido, concedió la ciudadanía a todos los habitantes del imperio.
Condición de los ciudadanos:
Solo los ciudadanos podía llegar a gozar de todos los derechos, en el orden público, los ciudadanos tenían: el ius honorum (derecho al desempeño de cargos públicos), el ius suffragii (voto en las asambleas) y el derecho de servir en las legiones. Y en el orden privado: el ius conubii (derecho a contraer matrimonio y constituir una familia), el ius commercii (tenencia de derechos primordiales y celebración de actos relacionados con ellos) y el ius actionis (facultad de acudir a los tribunales).
Peregrini:
En oposición al concepto de ciudadano romano (civis) estaba el del extranjero (peregrinus). Los peregrini no tenían en el área del ordenamiento jurídico derecho alguno. En general se llamaba peregrini a los que siendo ciudadanos romanos, vivían, sin embargo, dentro del mundo romano, por lo tanto, el peregrino es miembro de una civitas.
La constitución de Caracalla, del año 212, sino suprimió en absoluto la existencia de peregrini dentro del imperio, redujo al mínimo la influencia del status civitatis.
La situación especial de los peregrinos llamados dediticii, eran miembros de pueblos, que habiendo resistido a las armas romanas y rindiéndose después a discreción. Roma no les reconocía derecho propio. No pertenecían a ninguna civitas, no podían vivir en roma, ni alrededor de esta en un radio de cien millas, y no tenían en el orden privado, otra actividad jurídica que la protegida por el ius gentium. A titulo de pena caían ciudadanos o esclavos manumitidos.
Latini:
Primitivamente se llamaba así a los miembros de las ciudades esclavas en el latinum confederadas en roma. Eran los prisci latini o latini veteres que se empleó englobando en ella a todos los latinos anteriores a 486 a.u.c. La condición de los latini veteres desapareció cuando todas las ciudades de la península italiana adquirieron la ciudadanía romana. En cambio los latini coloniarii aumentaron mucho, porque roma, en su expansión, limitó la conducta de la antigua confederación y otorgo a ciudades y territorios extensos la condición jurídica de latini. Fue como un grado elevado en el proceso de romanización de las provincias, proceso que culmina con la concesión del título de ciudadanos a todos los súbditos del imperio.
Existía también otro grupo de latini: los manumitidos sin formas solemnes después de la lex iunia llamados por eso latini iuniani.
Condición jurídica de los latinos:
La latinidad es una especie de ciudadanía limitada, a los prisci latini se les consedia el ius suffragii, el ius commercii y el ius conubii. Los coloniarii tenían únicamente el ius commercii, pudiendo, por tanto, gozar de propiedad romana, celebrar contratos romanos, testar y actuar ante los tribunales romanos. Por último, los latini iuniani solo tenían capacidad para los actos inter vivos; no podían testar ni recibir nada por testamento.
STATUS FAMILIAE
La Familia Civil:
La capacidad jurídica dependía también de la posición que el hombre libre y ciudadano romano ocupase dentro de la familia. El concepto de la familia romana no coincide con nuestra noción actual de la misma. Familia, para los romanos, es un grupo de personas que viven sometías al poder domestico de un mismo jefe de casa, el lazo que une a las personas que pertenecen a una misma familia es única y exclusivamente esa sumisión a un jefe común. La relación de dependencia respecto a un mismo jefe y la que une a éste con sus sometidos se llama agnatio, familia agnatia es el grupo domestico así constituido, esta es la familia agnatorum proprio iure. A la muerte de del pater, el grupo se escindía en tantas familias como individuos estaban antes sometidos al jefe, el vínculo que antes los unía es lo que hoy llamaríamos apellido (nomen gentilicium), no se borraba formándose así la familia agnatorum commune iure o familia en sentido amplio, formando así el grupo de los gentiles.
En relación con su situación familiar, los ciudadanos o eran jefes (patres) de familia o estaban bajo la potestad de un pater. Solo los primeros eran personas plenamente autónomas (personae sui iuris), los segundos dependían del pater y no tenían capacidad jurídica completa, eran (personae alieni iuris).
El concepto de sui iuris no está ligado al hecho de tener descendencia o haber engendrado hijos, sino al de no estar sometido al poder domestico de nadie.
Personas sujetas a la autoridad del pater
* La mujer que al casarse con él o con alguno de los varones sometidos a su poder doméstico.
* Sus hijos legítimos, de cualquier sexo, así como los descendientes, también legítimos, de sus hijos varones. Nietos varones.
* Las personas, cualquiera que sea su procedencia, que el pater acoja en la familia en la posición jurídica de hijos o nietos, por los procedimientos de la arrogatio y la adoptio.
Personas no sujetas a la autoridad del pater
No formaban parte de esta familia, a pesar de los vínculos biológicos, parentesco de sangre o matrimonios que los unían al pater:
* Su mujer y las de sus descendientes legítimos, cuando al matrimonio no hubiesen acompañado las ceremonias (matrimonio sine manu).
* Los descendientes ilegítimos.
* Los descendientes legítimos que por determinados actos jurídicos salen de la familia agnaticia, bien para constituir ellos una como jefes (emancipatio), o bien para entrar en otra familia como sometidos (adoptio, matrimonio cum manu de las hijas y nietas).
* Los descendientes legítimos o ilegítimos, de las hijas y nietas, ya que las hembras en este sentido finis familiae interrumpen la agnación.
* Los hijos vendidos por su pater a un extraño (personae in mancipio).
Cognatio:
Es el lazo biológico que constituye el parentesco de sangre determinado por la procreación fue denominado por los romanos cognatio o cognatio natiralis. La familia natural de miembros ligados por la comunidad de sangre fue poco a poco suplantando así a la familia civil de miembros unidos por la soldadura artificial de los poderes domésticos.
En materia de cognación se distinguieron los conceptos de línea y grado. Línea recta es la serie de individuos engendrados escalonadamente bisabuelos, abuelos, padres, hijos, nietos.
Línea colateral es la constituida por los parientes que nos desciendan unos de otros, sino todos ellos de un antepasado común. Hermanos, tíos, sobrinos, primos.
Fratres germani, sórores germnanae llámanse los hermanos que lo son por parte del padre y madre, uterini, los que lo son solamente de madre.
Extinción civil y natural de las personas físicas
Capitis deminutio:
La situación (status) de un hombre con relación a la libertad, la ciudadanía o la familia no era inmutable, y cambiando alguna cualquiera de estas, la personalidad (caput) tenida hasta entonces desaparecía. A cada uno de estos cambios se le denominó capitis deminutio o caputis diminutio, esto es una variación de status.
Clases de capitis deminutio
* La capitis deminutio máxima: tiene ligar cuando se pierde el status libertatis y el que era libre se hace esclavo. Son casos de capitis deminutio máxima todos los que hemos enumerado como modos de caer en la esclavitud después del nacimiento, aunque eliminándose la cautividad guerrera, porque desde el punto de vista del derecho romano evitaban que el prisionero de guerra sufriese una capitis diminutio, ya que o se le consideraba muerto en el momento de ser capturado por el enemigo, o si lograra volver recuperaba como si nada hubiera ocurrido, su precedente situación jurídica.
Al perder la libertad se pierde también el status civitatis y el status familiae, porque el esclavo no puede ser ciudadano ni tener familia.
* Capitis deminutio media o minos: Es la pérdida de la ciudadanía romana. No lleva consigo la perdida de la libertad, porque se puede ser libre y no ser ciudadano romano. En cambio como solamente un ciudadano romano puede tener familia romana, ésta acarrea también la desaparición del antiguo status familiae.
* Capitis deminutio mínima: Se da siempre que una persona deja de perteneces a la familia agnaticia de la que formaba parte, conservando su condición de libre y ciudadano romano. Eran numerosos los casos, algunos de ellos fueron; la mujer que contraía matrimonio cum manu dejaba de pertenecer a su familia agnaticia anterior y pasaba a formar parte de la de su marido. Por adopción y la arrogación se pasaba de uno a otro grupo familiar. Idéntico efecto producía la emancipación, el emancipado se hacía jefe de una nueva familia.
Muerte:
Es la extinción natural de las personas físicas. La muerte de una persona deberá ser probada por quien pretenda ser titular de cualquier derecho cuya adquisición haya derivado de dicho acontecimiento.
Causas modificativas de la capacidad jurídica
Cuasi esclavitud:
Las personas pueden hallarse en situaciones que sin borrar su capacidad para ser titulares de derechos y obligaciones, limiten sin embargo la posibilidad de ejercitarlos. Por lo tanto no puede faltar en ninguna persona capacidad de obrar y capacidad de hecho. Un niño de dos años, libre, ciudadano romano y siu iuris puede ser titular de una patrimonio, tiene capacidad jurídica ( de tenencia), pero carece de capacidad de ejercicio, de la actitud necesaria para concluir autónomamente actos que creen, modifiquen o extingan derechos y obligaciones.
Situaciones de cuasi esclavitud:
* La del deudor insolvente desde el momento en que era entregado por el magistrado al acreedor, hasta el momento en que fuese, en el derecho antiguo, vendido trans Tiberim.
* Las personas libres vendidas por su paterfamilias dentro de roma (in causa mancipii).
* El esclavo manumitido bajo condición o término mientras éstos no se cumplen, y el que siendo libre vive erróneamente como esclavo.
Falta de honorabilidad:
La honorabilidad de una persona no es propiamente una noción jurídica. El juicio que asigna a un individuo bueno o malo escapa del campo estricto del derecho.
Tipos de falta de honorabilidad:
* Infamia iuris: Estas se hallaban fijadas de ante mano por el derecho positivo, o la apreciación del deshonor se concretaba en la sentencia de un juez.
La infamia para la que se suele reservar la expresión turpitudo, la mala reputación de un sujeto expresa simplemente el parecer de la sociedad en que vive, obra de la opinión pública.
Existió infamia inmediata en la que se incurría dedicándose a ciertas profesiones o realizando determinados actos indicados por la ley, y la infamia mediata, para la cual se requería una resolución judicial. Tuvieron incapacidad para desempeñar cargos.
CAUSALES QUE DISMINUYEN LA CAPACIDAD JURÍDICA
En principio son plenamente capaces en Roma aquellos que reúnan las siguientes condiciones: Ser libre, ser ciudadano romano y ser sui iuris. Sin perjuicio de ello, para determinar si el sujeto puede ejercer por sí sólo los derechos de los cuales es titular, sin el ministerio o autorización de otra persona o realizar toda clase de actos jurídicos o bien ejercer toda clase de derechos, esto es, tanto del ámbito público como privado, es necesario determinar si no concurre ninguna causal de incapacidad jurídica, siendo las principales, las siguientes:
1.- Edad:
Es una de las circunstancias más influyentes en la incapacidad de ejercicio de los derechos. La seguridad del orden legal exige una normal y consciente exteriorización de la intención de quien lleva a cabo un negocio jurídico, si se va atribuir a este sus peculiares consecuencias.
En cuanto a ella, el ordenamiento jurídico romano distingue fundamentalmente entre “impúberes” y “púberes”, pues en principio limita la capacidad a todos aquellos ciudadanos sui iuris impúberes. Esta distinción resulta de una exigencia que impone uno de los requisitos de la voluntad, esto es, que sea serio, en efecto el acto jurídico supone necesariamente una conciencia y una voluntad plenamente desarrolladas. En este sentido, tenemos que los impúberes, esto es, aquellos que no han alcanzado la edad en que se es capaz de engendrar, la que según los proculeyanos se alcanzaba en el caso de los varones a los 14 años y según los sabinianos era necesario un examen físico, esto es, de los signos corporales, para cada caso (inspectio habitus corporis), finalmente, Justiniano se inclinó por el criterio proculeyano.
En el caso de las mujeres desde antiguo se entendió que alcanzaban la pubertad a los 12 años. De lo expuesto se desprende que son impúberes los hombres menores de 14 años y las mujeres menores de 12 años, siendo, en consecuencia, púberes los hombres y mujeres que habían alcanzado esas edades.
Tales factores no se dan en individuos de corta edad. A los doce años se separaban los varones de las mujeres, así como los ricos de los pobres, división que representaba una transmisión de signos. Los varones abandonaban la enseñanza elemental y a los catorce se afeitaban el bozo y abandonaban la vestimenta infantil. Si eran de familias acomodadas continuaban estudiando con un profesor de gramática, a los clásicos y mitología. Las chicas a esa edad ya estaban en edad núbil y a los catorce ya eran adultas. A veces su padre les ponía un preceptor, pero generalmente eran destinadas al aprendizaje de la cultura del entretenimiento, canto música y danza.
Un sentimiento de distancia separaba a los “bien nacidos” de sus inferiores. La cultura y la educación moral marcaban esa distancia. La educación confiaba al niño a la ciudad y no a la escuela. El cuerpo era una manifestación de un adecuado comportamiento.
En la adolescencia la educación tenía como fin embellecer el espíritu, cultivarse en las bellas artes, adquirir prestigio.
La educación monástica que sobrevendría a fines del siglo IV pondrá en cuestión el papel de los espacios públicos (foro) como lugar fundamental de socialización de los jóvenes varones. En este sentido, tenemos que los impúberes, esto es, aquellos que no han alcanzado la edad en que se es capaz de engendrar, la que según los proculeyanos se alcanzaba en el caso de los varones a los 14 años y según los sabinianos era necesario un examen físico, esto es, de los signos corporales, para cada caso (inspectio habitus corporis), finalmente, Justiniano se inclinó por el criterio proculeyano.
No existía la mayoría de edad legal, no se hablaba de menores, sino de impúberes. El padre tenía derecho sobre la vida del hijo. Ser hijo era una forma de servidumbre que finalizaba con la muerte del padre. No podían liberar a un esclavo, ni testar, ni hacer carrera sin el consentimiento de su padre. Sólo eran dueños de un peculio exactamente igual al de un esclavo. Los únicos romanos que eran personas con plenos derechos eran los ciudadanos libres, huérfanos o emancipados, padres de familia casados o no, y dueños de su patrimonio, al que sólo accedían con la muerte del padre.
Clasificación de las personas de acuerdo a su edad
* Impúberes:
Infantes
Impúberes infantia maiores (infanti priximi, puberati proximi)
* Púberes:
Minores viginti quinque annis
Maiores viginti quinque annis
Impúberes
Impúberes son los que no alcanzan aun la actitud fisiológica para la procreación. Desde la época imperial la edad se supuso en los varones al cumplir los catorce años y en mujeres al cumplir los doce.
Categorías de impúberes
* Infans: el impúber que aun no sabe hablar, más tarde se fijó en los siete años un límite a este periodo de vida. Es absolutamente incapaz de realizar actos jurídicos, no cometen tampoco actos delictivos, los derechos y obligaciones las cumple por él su tutor. Al principio se consideran infantes aquellos niños que todavía no pueden hablar, y luego, en la época clásica, a aquellos que no pueden aún comprender lo que hacen, para finalmente, en la era post-clásica quedar el límite de edad fijado a los 7 años. Los infantes son incapaces absolutamente, debiendo actuar por ellos su tutor.
* El impúber infantia maior: entre los siete y catorce puede realizar por sí aquellos actos que no pueden acarrearle sino un beneficio patrimonial, aceptar sin condiciones un regalo, apoderarse de una cosa que no tiene dueño y necesita de su tutor para realizar todos los demás negocios jurídicos. Éste ya puede expresar una voluntad, aunque inexperta, el tutor colabora, reforzando dicha voluntad con su auctoritas, e incluso pueden tener responsabilidad penal. Al impúber pubertati proximus se le consideraba responsable por algunos actos delictivos, y debía hacer efectivas las obligaciones que de ellos se derivaban.
Existen, finalmente actos, matrimonio, testamento, que ni con la existencia del tutor pueden ser llevados a cabo por el impúber.
Púberes
Los púberes varones mayores de catorce años y hembras mayores de doce fueron en el antiguo derecho romano plenamente capaces para la conclusión de toda clase de actos jurídicos. El desarrollo de la vida económica dejó ver muy pronto los inconvenientes de fijar la plenitud del ejercicio de todos los derechos en edad tan temprana, quedó reducida a dos actos. El matrimonio y el testamento. Para todos los demás negocios jurídicos, una serie de medidas protectoras señaladas por la subdistinción de los púberes menores de veinticinco y púberes mayores de esta edad. Solo estos dos últimos plenamente capaces.
2.- Enfermedad.
Enfermedad Mental:
a. El furioso, que es quien tiene alteradas las facultades mentales; y
b. El mente captus, que es el deficiente mental.
La diferencia entre ambas se refiere a los llamados intervalos lúcidos que se presentan en los primeros, lo que permitiría considerar válidos los actos celebrados en esos intervalos de lucidez.
En todo caso, convendría destacar que la existencia, gravedad y permanencia del mal mental es una cuestión que se aprecia caso a caso y basta con que la alteración mental afecte en el momento del acto del cual se trata, pero no existe una doctrina general de la demencia, que, en todo caso no es necesaria por ser un asunto médico.
En términos generales esta causal se refiere a aquellas alteraciones mentales que provocaran un oscurecimiento o perturbación de la inteligencia y voluntad necesarias para la realización de actos jurídicos. Es necesario destacar que los enfermos mentales eran considerados persona, pero incapaces, por lo cual requieren de un curador que actuara en su representación en todas las relaciones jurídicas en las que el incapaz era parte. La función del curador es esencialmente patrimonial, aunque tiene el deber de velar por la persona del demente, sin perjuicio que el cuidado es encomendado a los parientes más próximos, los que reciben del curador lo necesario para su manutención. Por último, tendríamos que destacar que el enfermo mental es absolutamente incapaz de allí que no es posible la auctoritas interpositio (autorización) del curador para que éste celebre actos jurídicos, debiendo siempre actuar por él el curador (negotiorum gestium). Como consecuencia de lo expuesto, tenemos que en Roma, el enfermo mental no es capaz de cometer delitos y sus actos jurídicos son nulos, debiendo siempre actuar por él su curador.
c. Prodigalidad: Una situación parecida a la del enfermo mental es la del pródigo, que era aquella persona que dilapida sus bienes sin motivo justificado de forma de caer en el riesgo de la pobreza, lo que determinaba que se le pudiera declarar interdicto, prohibiéndosele el ius commercium, otorgándosele un curador para que ejerciera la administración de su patrimonio. En todo caso, era una incapacidad relativa, estando autorizado para realizar aquellos actos que le significaren un beneficio patrimonial (su situación es similar a la del impúber infantia maior). Además, conserva su capacidad delictual.
4.- Enfermedad Física:
En Roma, se considera que no eran personas, sujetos de derecho y que no tenían capacidad los monstruos, esto es, los individuos que tenían graves alteraciones físicas. Además, también por sus problemas físicos, se encontraban en una situación especial los sordomudos y los ciegos, los impotentes y los castrados quienes tenían limitada su capacidad de obrar, especialmente respecto de actos que no pudieren ser satisfechos en razón del defecto físico de que padecían. Al respecto y sólo por mencionar incapacidades que se atribuyen a una disminución o incapacidad física podemos señalar que los ciegos no podían testar por escrito, los sordo mudos no podían celebrar una estipulatio, los impotentes y los castrados no podían contraer matrimonio y el castrado no podía adoptar.
4.- Falta de Honorabilidad:
La degradación del honor civil se denomina infamia o también ignominia y consiste en la pérdida de la reputación social del individuo. De esta forma, infamia es sinónimo de mala reputación. La estima pública o reputación del ciudadano se denomina existimatio, que constituye el timbre de honor y orgullo del ciudadano en su vida. Estrictamente hablando la honorabilidad no es una noción jurídica. El juicio que asigna a un individuo buena o mala fama considera matices o aspectos de conducta que escapan al campo estrictamente jurídico. Esta existimatio u honor civil podía restringirse o disminuir por ciertas actividades o actos considerados deshonrosos por los romanos. El menoscabo del honor y la disminución de la estima social podían llevar a una limitación de la capacidad jurídica. Así, en Roma, el desempeño de ciertas actividades, la ejecución de ciertos hechos, la comisión de determinados delitos o el no cumplimiento de ciertas obligaciones, se tachaba con nota de infamia. Cabe destacar que en los primeros tiempos de la República se consideraba la posibilidad de ser tachado con nota de infamia por declararlo así los censores mediante una nota censoria, quienes estaban facultados para excluir a un ciudadano de la lista de senadores o de las centurias y a un caballero de la orden ecuestre. También podían declarar la infamia los cónsules mediante una nota consular, rechazando las candidaturas para el ejercicio de ciertos cargos públicos.
Los dos casos anteriores son propios de la esfera del derecho público. Fuera de esos dos casos, en el edicto del pretor se mencionan personas a las que se les prohíbe estar en juicio por sí o por medio de representantes o en nombre de otras, lo que se establece en razón de ciertas conductas, que luego Justiniano recoge en las Institutas, entre las cuales se puede desatacar que se perdía la honorabilidad por el hecho de desempeñar ciertas profesiones u oficios considerados deshonrosos o deshonestos, como por ejemplo gladiador, cómico, artista de teatro, por hechos que ofenden a la moral como el caso del bígamo; la mujer viuda que contrae matrimonio antes de transcurrido el año de luto y, en caso de ser condenado por ciertos actos o por haber sido condenado en virtud del ejercicio de acciones emanados de actos que se fundaban en una relación de confianza. Con el tiempo el concepto de infamia se perfila y así las causas de infamia están señaladas en cuerpos legales. En este sentido, la lex Iulia de adulteris prohíbe a la mujer sorprendida en adulterio contraer matrimonio con el adultero, quien por su parte no puede desempeñar cargos públicos no ser juez. La tacha o nota de infamia era la forma de hacer perder a un ciudadano romano su honor civil de tal modo que se le modificaba gravemente su capacidad, dado que le impedía el acceso a las magistraturas, el poder votar en los comicios, el poder actuar en juicio en lugar de otro y desempeñar ciertas funciones en el Derecho Privado, entre otras, la de ser tutor o curador. En relación a la tacha de infamia, es posible distinguir dos situaciones: infamia inmediata e infamia mediata. La infamia es inmediata cuando el hecho de por sí da origen a la tacha (por Ej.: elcaso del bígamo).La infamia es mediata cuando es consecuencia de una condena en juicio (por Ej.: la situación de quien es condenado por haber obrado dolosamente).La declaración de infamia se mantiene durante toda la vida, salvo que por decisión del Príncipe o del Senado se restituya al infame el honor civil. Finalmente, algunos autores formulan la distinción entre infamia jurídica (infamiaiuris) y la infamia de hecho (infamia facti), esto es, la mala reputación de un sujeto, la cual si bien no surge de disposiciones legales, sino que procede únicamente de la opinión pública, siendo considerada fundamentalmente para ocupar ciertos cargos o funciones.
5.- El Sexo.
En el antiguo derecho la mujer es incapaz, no sólo en el caso de estar sometida a patria potestad o manus (en estos casos no tiene siquiera capacidad de goce)sino también lo es aun siendo sui iuris y mayor de 25 años. En efecto, en un principio el papel de la mujer quedaba reducido al ámbito de la casa de lo cual resulta que en el ámbito del Derecho Público no tuvo capacidad de ninguna especie.
En lo relativo al Derecho Privado, la mujer sui iuris, por ser persona, esto es, sujeto de derecho, tenía capacidad de goce, pero no tenía capacidad de ejercicio. La mujer en caso de ser sui iuris, se encontraba sometida a una tutela perpetua; vale decir, era incapaz de ejercicio. Esta situación se explicaba por su debilidad física, que le impide cumplir acabadamente con la ardua tarea de jefe de familia y por su debilidad o ligereza de juicio o carácter, que las suele hacer víctimas de engaños. Ya en la época clásica estas razones son objetadas por ciertos juristas y es más su incapacidad es vista como poco justificable. En este mismo sentido, es conveniente destacar que la naturaleza de esta tutela perpetua fue variando con el transcurso del tiempo: En un comienzo era muy estricta, estando la mujer por así decirlo sometida a su tutor y se entendía que era más bien un beneficio para el tutor y en especial de los parientes agnados de la mujer y no algo en interés de ella. Más adelante, se transformó en una institución en favor de la mujer, dándosele facultades para remover al tutor si no estaba conforme con él y también para proponer a la persona que iba a ser designada y en ciertos casos especiales se habría exceptuado a algunas mujeres de esta tutela (a las que tuviese el ius liberorum, o sea, la ingenua que tuviese más de tres hijos o a la manumitida que tuviese cuatro. En todo caso, cabe destacar que la función del tutor consiste únicamente en dar su auctoritas interpositio (autorización) pero no en la gestión de los negocios de la mujer. Finalmente, habría desaparecido en el año 410 d.C. cuando una Constitución de Honorio y Teodosio concedió el ius liberorum a todas las mujeres.
6.- Otras Causales:
Finalmente, es necesario expresar que fuera de las causales mencionadas existen otras. Así, la condición social o cargo impide celebrar ciertos actos jurídicos. Por ejemplo existen limitaciones para contraer matrimonio en relación al cargo que se desempeñe o sobre la base de diferencia social.
Religión:
En la poca del paganismo, la diferencia de religión no afectaba a la capacidad jurídica. Tuvo en cambio, una influencia bastante grande al implantarse el cristianismo como religión oficial. Puede decirse, que en general, el pleno goce de los derechos civiles está reservado exclusivamente para los cristianos ortodoxos. En capacidades en el orden matrimonial, prohibición de tener esclavos cristianos, de adquirir por testamento, afectaban a los no ortodoxos.
Las personas Jurídicas
Noción de las personas jurídicas
El derecho romano reconoció capacidad jurídica no solo a seres humanos individuales, sino a otras entidades, como los municipios, las colonias, gremios de cierto oficio, entre otras. Tales entidades no fueron agrupadas bajo una denominación que las abarcase a todas. Podemos definirlas como asociaciones o instituciones que persiguen fines de utilidad colectiva y a las cuales la ley reconoce capacidad jurídica. Lo que sucede es que hay intereses colectivos dignos de protección, fines humanos de carácter social exigentes de una actividad, de ahí la necesidad de las personas jurídicas.
Tipos diferentes de personas jurídicas:
* Las corporaciones o asociaciones que esencialmente están constituidas por una colectividad de individuos.
* Las fundaciones, cuyo elemento básico es una masa de bienes destinados a un determinado fin.
Muchos romanistas designan, respectivamente estos dos tipos con las expresiones de universitas personarum y universitas rerum.
Las principales personas jurídicas del tipo corporativo o asociaciones (universitates personarum) reconocidas por los romanos fueron:
El Estado:
El Estado (populus romanus, res pública), aparte lo que significa en el derecho público, es un ente colectivo que en el derecho privado resulta titular de derechos y obligaciones. Tiene un patrimonio, ejercita el patronato sobre sus libertos, recoge legados y herencias. Su personalidad aparece más clara mente en el aspecto económico, ya que en el tesoro público repercuten los aspectos de venta, compra, arrendamiento, aceptación de herencia etc, llevados a cabo por el Estado. Tiene este sin embargo una característica que le separa de las demás personas: la soberanía. La Distinción que hace la doctrina moderna entre la actuación del Estado como soberano, regulada por el derecho público, y su actividad como simple persona jurídica titular de derechos patrimoniales, no se delineó en el derecho romano. Por eso en dicha actividad patrimonial del estado no pierde nunca su carácter político – administrativo.
En las fuentes justinianeas, la personificación económica del Estado se concreta en el fiscus, que comenzó siendo el patrimonio del emperador y absorbió más tarde el aerarium, quedando el fiscus como el único tesoro del Estado.
Civitates:
Organización análoga y configuración similar a la del estado como persona jurídica tuvieron también los núcleos urbanos diseminados por el imperio: municipia, coloniae, ciudades libres, e incluso agrupaciones más reducidas, avanzado el imperio también las provincias. Se regían muchas veces por estatutos escritos: Lex municipii, coloniae, provinciae, y los órganos administrativos y representativos, correspondientes al derecho público; guardaban gran semejanza con los núcleos urbanos de roma
Corporaciones privadas y voluntarias. Colegios sacerdotales
Existieron en Roma desde tiempos muy antiguos, ya en las XII tablas hablaban de su autonomía estatutaria. Siempre fueron numerosas y de fines varios: colegios sacerdotales, asociaciones para funerales y sepultura, gremios de distintos oficios, agrupaciones de empleados asalariados por el Estado, asociaciones para explotaciones mineras o concesionarias del cobro de impuestos, etc.
Constitución y Organización:
Requieren que se reúnan al menos tres individuos para formarlas, aunque una vez constituidas, pueden continuar solo con un individuo, necesitan también un fin lícito y unos estatutos, lex collegii.
Capacidad Jurídica: su extensión es también análoga a la de la civitates, con las mismas dificultades, no superadas hasta la época postclásica, para recibir por testamento. La facultad de manumitir esclavos fue concedida a estas entidades por el emperador Marco Aurelio. La disolución tenía lugar a la muerte de todos los miembros o renuncia de su condición de tales, por realización del fin o por decisión de autoridad.
Universitates rerum
Las fundaciones son la personificación de un patrimonio destinado de un fin por la voluntad del que las instituye. Se dice que si así como las universitates personarum se rigen principalmente por normas internas autónomas, que son sus estatutos, las funciones se rigen por normas que vienen de fuera, emanadas del fundador.
Se fue observando a las personas recibir patrimonios, como meras administradoras más que como titulares del mismo. Esta tendencia alcanza su punto culmínate en la época del derecho cristiano respecto a los casos de bienes destinados a fines de caridad y piedad, como orfelinatos, hospicios, asilo de pobres, asilos de ancianos, etc.
Hereditas iacens:
Algo análogo sucede con la herencia yacente, nombre que recibe el caudal hereditario desde que fallece el causante hasta que es aceptada dicha herencia por el heredero. El patrimonio puede sufrir aumento o disminución que ni son para el difunto ni se sabe si fueron para el heredero, la herencia misma puede ser considerada como una persona.

6 Tema La Ley LEY COMO FUENTE DE DERECHO ROMANO En términos generales, la palabra Ley (Lex-legis) indica vinculación, regulación obligatoria, que es impuesta por quien tiene la facultad de establecer su voluntad a otras personas, quienes la aceptan y cumplen. La ley es la manifestación de voluntad del pueblo organizado políticamente, cuyos mandatos son obligatorios para todos, debe ser elaborada y declarada por los órganos adecuados, que en el caso romano, eran los comicios. La ley indica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios. Para Bonfante: “Ley es modo de formación del derecho por obra de los órganos destinados a ese fin” Los romanos diferenciaron la ley, en pública y privada, siendo la primera una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo, es decir, la norma cobija al conglomerado social, siempre. La ley privada implica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios, es decir, la ley privada implica la sujeción voluntaria del individuo (o los individuos) a las prescripciones de la norma, por cuanto sería inútil pensar que una persona que no ha querido estar bajo una determinada relación jurídica sea sometida a esas normas jurídicas. Lex privata es una declaración solemne realizada por el que dispone de lo suyo en un negocio privado. De ahí que en estos casos se hable de lex re¡ suae dicta, lo que significa propiamente «declaración afirmada solemnemente (dicere se diferencia en esto de loqui) sobre una cosa que pertenece en propiedad». P. ej., la nuncupatio de la mancipatio (v. PER AES ET LIBRAM) consiste en la declaración solemne hecha por el mancipio dans acerca de las cualidades de la cosa o para imponer al adquirente ciertas limitaciones, fijando expresamente cuál es el destino que se debe dar a la cosa trasmitida. La eficacia de las leges privatae depende de unos principios de la Ley de las XII Tablas: uti legassit… ¡la ius esto yuti lingua nuncupassit ita ius esto, que se refieren propiamente a declaraciones realizadas por el mancipante y que tienen pleno valor jurídico (ita ius esto), si bien meramente privado, puesto que su eficacia se limita a las partes que han intervenido en el negocio. De todos modos, también tienen carácter privado, al menos originariamente, las leges dictae, dadas por los emperadores a propósito del régimen de explotación de sus fincas. Una categoría aparte, si bien más próxima a las leges privatae, está constituida por las leges censoriae, que son las disposiciones que emanan de los censores -por tanto, sin intervención del pueblo- reglamentando las formas de concesión del ager publicus (cuyo dominus es el Pueblo romano y en el que consiguientemente, los particulares sólo pueden tener possessio) a los ciudadanos. La Lex publica, nos dice Capitón que es un generale iussum populi rogante magistratu, lo que significa «autorización general que da el pueblo al magistrado que la solicita». Gayo (Instituciones, 1,3) también nos da una definición de lex, diciendo que es quodpopulus iubet atque constituit (lo que el pueblo autoriza y establece). En ambas definiciones aparece el término iussum-iubere, que quiere decir «autorización responsable», que es necesaria para la validez de la ley; también se suelen indicar la competencia legislativa de las asambleas con las palabras in lege iubenda o populus legem iubet. D’Ors (cfr. bibl.) dice que «lex publica es la que declara el magistrado -rogatio- y que reciben los comicios con su autorización». Esta definición se funda en que el Populus no hace la ley, puesto que ni está legitimado para proponerla ni para alterarla, sino que únicamente puede aceptar o rechazar la propuesta hecha por el magistrado. Pero para que la ley sea válida se requiere también el consentimiento de los dioses -obtenido a través de una preliminar auspicatio- y el de los senadores -auctoritas patrum-. Es cierto, sí, que de estos requisitos podía prescindirse, pero también lo es que la autorización del Pueblo no se requirió, p. ej., para las primeras leyes, ni tampoco para las leyes que se solían dar para organizar una provincia -leges datae-, ni, por supuesto, para las leyes imperiales, que dependían exclusivamente de la voluntad del Emperador. Es así que la ley romana, pública, sería, según esta concepción, un acto de magistrado en el que se daría una situación asimétrica que encontramos en otras instituciones jurídicas romanas (p. ej., la stipulatio, acto de acreedor). El iussum del Populus era requerido porque de esta forma vinculaba la rogatio del magistrado a todos los ciudadanos, incluso a los futuros. Por ello mismo, los peregrinos -extranjeros que tenían relaciones comerciales con Roma- no estaban vinculados con las leyes romanas. La ley es pública, porque el Populus la conoce en los comicios y porque, además, su texto se fija para conocimiento general; por esta razón nadie tiene derecho a alegar la ignorancia de la ley, como nadie tiene derecho a alegar la ignorancia del Edictum, que también se expone al público. En cambio, el ius no tiene por qué ser conocido por los ciudadanos, ya que no es público. Cuando el ius deriva de una lex publica también se convierte en «público», de modo que no puede ser alterado por los acuerdos de los particulares (ius publicum privatorum pactis mutari non potest), así, p. ej., lo referente a la libertad, a la organización familiar, a la usura, etc. Los proyectos de ley eran presentados a la aprobación de los comicios por los magistrados titulares del ius agendi cum populo (cónsul, pretor, dictador). El texto del proyecto solía ser fijado públicamente para que pudiese ser conocido con antelación por todos los ciudadanos. Antes de la votación tenían lugar unas reuniones -contiones- en las que no se vota, sino que se examina y se discute la propuesta de ley, y en su caso se formulan las indicaciones sobre los requisitos de la votación futura; el término contio no tiene un equivalente exacto en castellano, pero resulta apropiado para traducirlo el término inglés meeting. En la contio tienen entrada libre todas las personas, incluso los no-ciudadanos y también los patricios en las contiones de los plebeyos (quizá para hacer valer sus influencias personales sobre éstos en la fase anterior a la votación). La propuesta de ley hecha por el magistrado se denomina rogatio porque, después de leído el texto ante los comicios populares, aquél pedía de los ciudadanos que lo aprobaran, mediante las palabras: velitis, iubeatis, quirites? (¿queréis y autorizáis, ciudadanos?). El voto afirmativo se expresaba con las palabras: uti rogas (según pides), el negativo con antiguo (abreviación de la frase antiguo iure utor); probablemente también era posible la abstención, que se expresaba -lo mismo que los jueces privados (v. ACCIÓN II, 1)- diciendo non liquet. En el caso de que una propuesta hubiese sido favorablemente votada, debía ser todavía refrendada por la auctoritas de los senadores, si bien a partir de la lex Publiliae Philonis, del s. IV a. C., la auctoritas se daba al proyecto antes de ser votado en la asamblea comicial. Una vez obtenida la auctoritas senatorial la ley venía fijada en el Forum en unas tablas de madera o de bronce. La ley se dividía en capítulos, pero estaba siempre precedida por una praescriptio, en la que figuraba el nombre del magistrado que la propuso, el de la asamblea que la votó favorablemente, el de la primera unidad comicial (tribu, centuria o curia) que votó y el nombre del primer ciudadano que la votó. Luego viene la rogatio o texto propiamente dicho, cuyo contenido ha de ser interpretado por los juristas, los cuales ordinariamente lo hacían en tono extensivo y conforme más al sentido que a la letra. Al final se incluye la sanctio, que fija los límites de su eficacia y, sobre todo, su relación con las anteriores, de modo que la ley ha de respetar las mores maiorum y no superarlas, ya que la ley viene a ser una confirmación de la tradición de una moralidad respetada que trata de defender a la sociedad contra los malos usos nuevos. Además, la ley debe respetar las leges sacratae, es decir, las antiguas leyes juradas por los patricios y plebeyos para superar sus luchas civiles. Cuando una ley nueva estaba en contradicción con una de las citadas leyes antiguas o con la vieja moralidad, quedaba derogada la parte correspondiente de la nueva ley. Así, la lex significa una norma vinculante entre dos sujetos (lex privata) o entre la totalidad del populus (lex publica). De igual manera, el derecho romano distinguió la ley en otras categorías, la de lex datae y lex rogatae. Las leyes rogadas son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado (normalmente un Cónsul), y que luego deberá ser ratificada por el Senado, mediante la auctoritas patrum. Por su parte las leges datae son emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios y que, generalmente, contienen normas administrativas; por estas leges datae se establece el régimen municipal.” En materia de fuentes del derecho nos referiremos a la ley rogatae, que configura la ley como producto de la labor del órgano legislativo, es decir, la ley en sentido estricto, y cuya referencia actual la podemos conseguir en el artículo 202 de la Constitución Nacional. Ya después, trataremos a fondo el tema de la ley, su formación, sus partes y tipos, de conformidad con el derecho romano. Es importante observar como, en la época republicana romana, se materializa la división de fuente de producción vista como órgano que emite la norma, y la misma norma como resultado de la labor del mismo órgano. Así tenemos que sólo la ley emana del comicio y cualquier otro acto que tenga fuerza, valor y rango de ley no necesariamente es una ley, por cuanto, en sentido estricto, y por muy repetitivo que suene, ley es solo aquella que proviene del órgano competente. Esta diferenciación es, igualmente útil para el derecho actual, el venezolano inclusive, ya que si vemos la situación presente de la ley habilitante (sin entrar a discutir su legalidad y/o legitimidad) sino la esencia de la institución establecida en la Carta Magna, vemos que la Asamblea Nacional tiene la posibilidad de sancionar la misma para que el primer mandatario nacional dictamine normas jurídicas, pero lo hará a través de un decreto, que es el acto ejecutivo por excelencia, que tendrá FUERZA, VALOR y RANGO DE LEY, mas no será una ley, sino un decreto-ley. De acuerdo con su sanctio suelen clasificarse las leyes romanas en perfectae, minus quam perfectae e imperfectae. Esta clasificación aparece en los Tituli ex corpore Ulpiani, 1,1-2: «Las leyes son perfectas, imperfectas o menos que perfectas… Es ley perfecta… Es ley imperfecta, la que prohíbe que se haga alguna cosa, pero que si, a pesar de la prohibición, tal cosa se hace, no la anula; así es la ley Cincia que prohíbe donar más de 2.000 ases, exceptuando algunos cognados y si se dona más, no determina que sea nula la donación hecha contra lo dispuesto. Es ley menos que perfecta, la que prohíbe hacer alguna cosa y no establece que si esta cosa se hace, sea nula, pero impone una pena a aquel que actuó contra la ley; así es la ley Furia testamentaria, que prohibe adquirir por causa de muerte o en concepto de legado más de l.000 ases, fuera de aquellas personas que están exceptuadas, y para aquel que adquiriese más, establece la pena del cuádruplo». Esta clasificación, que no aparece en las fuentes clásicas, tiene actualmente muy poco predicamento, ante todo porque, en el caso de las leges imperfectae, el pretor utiliza los expedientes de orden procesal para convertir en ineficaces los actos contrarios a esas leyes. Lo más probable para el Derecho romano clásico es que las leyes prohibitivas impidiesen la eficacia del acto prohibido, algunas veces ipso iure -leyes perfectas- y otras mediante recursos de la jurisdicción pretoria, es decir, ope exceptionis -leyes imperfectas-; en cambio, las leyes menos que perfectas serían las que imponen una pena por la infracción. Es muy probable que las llamadas leyes perfectas no hayan llegado a sancionar los negocios prohibidos por las mismas, con la nulidad, como ocurre, p. ej., en el caso de la lex Aelia Sentia, que prohibía las manumisiones hechas en fraude de acreedores: la sanción de la ley consistía propiamente en que tales manumisiones eran ineficaces, pero no nulas. Lo mismo puede decirse de la lex Falcidia, en la que los legados que exceden de la tasa prefijada no son por eso sólo nulos, sino que, si el heredero no se ha servido del derecho a la cuarta que le concede la ley, los legados van a parar a manos de los legatarios, lo que no se podría explicar en el supuesto de concurrir el criterio de la nulidad. 4. Denominación. Los nombres de las leyes romanas son normalmente los de los magistrados proponentes, de modo que cuando la ley tiene un solo nomen es debida a la propuesta de un dictador, p. ej., leyes Cornelias (de Sila). Cuando la rogatio ha sido hecha por un cónsul, en ese caso tienen un doble nombre adjetivado, que comprende precisamente la referencia a los dos colegas. Tampoco era infrecuente que las leyes llevasen junto al nombre una denominación genérica de su contenido, p. ej., lex Falcidia de legatis. 5. Plebiscitos. Equiparados a las leyes están los plebiscitos, es decir, las propuestas hechas por el tribuno de la plebe y que ésta aprueba en sus reuniones (concilia plebis). Es probable que los plebiscitos tuviesen originariamente un cierto carácter no-jurídico, es decir, que no vinculaban ni a patricios ni a plebeyos. A partir del año 449 a. C. adquirieron -en virtud de la lex Valeria Horada de plebiscitis- una fuerza vinculante idéntica a la que tenían las leyes, pero únicamente respecto a los plebeyos. En el año 339 a. C. las leyes Publilias de Filón dieron rango de magistratura a los tribunos de la plebe y equipararon los plebiscitos a las leyes comiciales, pero con la exigencia del posterior refrendo senatorial, el cual sólo quedó suprimido por la lex Hortensia de plebiscitis, del año 286 a. C. La terminología de leyes y plebiscitos es, a veces, un poco confusa, pues, como consecuencia de la exaequatio de la ley Hortensia, se habla un poco indiferentemente de leyes para designar plebiscitos o viceversa: así, p. ej., la lex R’ubria, la lex Sempronia, la lex Voconia son plebiscitos. Como criterio, genérico, de distinción se puede decir que las leges suelen contener los dos nombres de los cónsules del año correspondiente, en tanto que cuando aparece un solo nombre- excepto el caso de leyes dictatoriales- estamos ante un plebiscito. 6. Valoración. La importancia de la ley como fuente del Derecho romano fue muy escasa, puesto que en un principio no modificaba el ius, limitándose en la mayoría de los casos a suministrar nuevos datos que tenían que ser luego interpretados por los juristas para convertirse en ius. Sólo una mínima parte de las leyes romanas se refieren al Derecho privado y aún éstas son, casi siempre, plebiscitos. Lo más probable es que los reyes diesen leyes, muchas de ellas referidas a asuntos sacrales, y que quizá fueron luego recopiladas por el pontífice Papirio. Posteriormente se fueron dando una serie de leyes que se daban por los magistrados, sin que haya intervenido el pueblo antes de la República. En el momento central de la constitución republicana no se conocen leyes o plebiscitos que interesen al Derecho privado. El principio de la generalidad de las leyes es probable que haya surgido como consecuencia de que la Ley de las XII Tablas había prohibido que los magistrados dictaran leyes contra particulares, lo que hace suponer que las leyes anteriores pudieron tener este carácter. Las leges rogatae empiezan a decaer paralelamente al apagamiento de los comicios, que sucede inmediatamente después de Augusto. Efectivamente, en el s. I d. C. los senadoconsultos vienen a desempeñar prácticamente la función legislativa y en el s. II se inicia ya la consagración del poder imperial como poder legislativo, que se manifiesta a través de las constituciones imperiales. Es precisamente en esta época cuando aparece una decidida contraposición entre leges -es decir, constituciones imperiales— y iura, que constituye todo el Derecho anterior. 7. Ejemplos de «rogationes». Se conocen muchísimas y nos limitaremos aquí a mencionar unas pocas, que tampoco pretenden ser las más importantes: Lex Aebutia, del año 130 a. C., aproximadamente, sirvió para reemplazar la formulación oral de la legis actoo per condictionem por una fórmula escrita, en la que la condena estaba condicionada a una previa verificación sobre la existencia de la deuda o a su estimación objetiva en dinero, cuando el objeto del litigio no era una cantidad de dinero. Lex Julia de juicios privados, del año 17 a. C., que reconoció la validez del nuevo procedimiento de la fórmula escrita, sin que hubiese necesidad de recurrir ya -en las acciones que no eran la condictio- a la ficción de que se había celebrado la legis actoo. Lex Aquilia de damno, quizá del 286 a. C., que constaba de tres capítulos. El primero y el tercero comprenden dos tipos de delitos (v. DELICTA): muerte de un esclavo o ganado ajenos, lo que acarreaba al responsable una pena equivalente al valor máximo que hubiese tenido la víctima en el último año, y toda clase de daños (occidere, urerere, frangere, rumpere) sobre animales diversos de los comprendidos en el primer capítulo; la pena se establecía según el valor máximo que hubiese alcanzado la cosa durante los últimos treinta días. El segundo capítulo de la ley se refería probablemente al perjuicio ocasionado por el adstipulator (v. STIPULATio) que se queda con el crédito obtenido, sin comunicárselo al acreedor adjunto. Lex Cincia, del año 204 a. C., presentada por el tribuno de la plebe M. Cincius, prohibía las donaciones que excedieran una tasa de cuantía desconocida, excepto cuando las donaciones se hacían en favor de parientes próximos. En cuanto ley imperfecta no privaba de efectos la donación «ilegal», sino que el Pretor aplicaba la prohibición mediante la concesión de una excepto legis Cinciae, que se daba al donante que no había hecho entrega todavía de la cosa donada, o mediante una replicatio legis Cinciae, también a favor del donante que reivindica una res mancipi entregada por traditio o cuando reclama un crédito que ha cancelado por un simple pacto. Lex Falcidia, del año 40 a. C., que estableció que el testador no podía disponer, en concepto de legados, de más de las 3/4 partes (dodrans) del patrimonio hereditario, de modo que, aunque sólo en el caso de haber legata, se reservaba siempre a los herederos 1/4 del patrimonio (quadrans). Esta reducción, aunque nacida para los legados, influyó luego en otras limitaciones similares: quarta legítima, Pegasiana, divi Pü, del fideicomisario de residuo. En cambio, no tenía lugar en los legados de alimentos, en el legado de dote, en el legado de cosas entregadas en uso a la mujer y, más tarde, en los legados hechos a favor de iglesias o de los pobres. El derecho a pedirla correspondía sólo a los herederos y no a los legatarios, aun cuando estos últimos estuvieran gravados con cargas. Ley Publilia: en 415 resuelve que la autoritas patrum debe ser concedida antes del voto. Ley Hortensia: los plebiscitos tienen definitivamente fuerza de ley. Leyes centuriadas Ley Cincia: sobre donaciones. Prohibía a los patronos recibir recibir regalos de sus clientes y a los abogados recibir honorarios. Ley Aquilia: sobre daño causado injustamente. Cuando una persona causa sin derecho un perjuicio a otra atacando su propiedad, la equidad quiere que haya reparacio en provecho de la victima. Ley Falcidia: sobre los legados. No se puede legar mas de tres cuartos de la herencia y que el heredero conserve al menos el cuarto de la sucesion. Ley Voconia: prohibia legar mas de lo que se dejara al heredero, por lo cual este no podia ser enteramente despojado. Pero el testador, al multiplicar los legados, tenia la facultad de poder reducir su parte a proporciones insignificantes. Ley Furia Testamentaria: decide que no se podia recoger un legado superior a mil ases sin sufrir una pena de cuadruplo. Lex regia o lex imperio:concedia a los reyes todo el poder, pero ya no por concesiones sucesivas sino ya todo de una sola vez. Lex curiata: daba investidura a los reyes. Ley juliae judiciariae: sobre procedimiento. Ley fufia caninia: sobre manumisiones. Ley aelia sentia: sobre manmiciones. Ley junia corbata: sobre manumisiones. Lex del imperio: les conferia el derecho de poder publicar constituciones obteniendo fuerza por esta ley. Ley de citas: reconoce le mismo valor a los escritos de los jurisconsultos citados por los cinco precedentes, tales como Scevola, Sabino, Juliano, Marcelo y otros. Leges barbarorum Ley romana delos visigodos Ley romana de los borgoñones Ley isaurica: habla particularmente sobre el regimen matrimonial. Lex Dei o Collatio legum Mosaicarm et Romanarum Ley julia Ley plautia Papiria Ley minicia: si alguno de los padres era peregrino el hijo siempre era peregrino. Ley Visellia: enel derecho publico no tiene el jus honorum, es decir el acceso a las magistraturas, ni aun a los municipios y esta ley lo prohibia. Ley julia de adulteriis: exige que el que intente divorciarse notifique al otro esposo su voluntad en presencia de siete testigos oralmente o por una acta escrita, que le era entregada por un manumitido. Ley julia de adulteriis: calificaba de stuprum y castigaba todo comercio con toda joven o viuda, fuera de las justae nuptiae. Ley junia : el jefe de familia solo puede nombrar tutores testamentarios a los que por derecho puede elegir como herederos; por eso estan excluidos los peregrinos y los dediticios y los latinos, en virtud a la incapacidad dictada por esta ley. Ley Claudia: anula la tutela legitima de los agnados. Ley papia Poppoea: dispensaban de la tutela a la mujer teniendo el jus liberorum. Ley de las XII tablas: según en la curatela; los locos y los prodigos solo tenian curadores legitimos. Ley Plaetoria: creaba un judicium publlicum rei privatae, es decir, una accion abierta para todos, en interes privado del menor.

6 Tema La Ley

LEY COMO FUENTE DE DERECHO ROMANO
En términos generales, la palabra Ley (Lex-legis) indica vinculación, regulación obligatoria, que es impuesta por quien tiene la facultad de establecer su voluntad a otras personas, quienes la aceptan y cumplen.
La ley es la manifestación de voluntad del pueblo organizado políticamente, cuyos mandatos son obligatorios para todos, debe ser elaborada y declarada por los órganos adecuados, que en el caso romano, eran los comicios. La ley indica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios. Para Bonfante: “Ley es modo de formación del derecho por obra de los órganos destinados a ese fin”
Los romanos diferenciaron la ley, en pública y privada, siendo la primera una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo, es decir, la norma cobija al conglomerado social, siempre.
La ley privada implica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios, es decir, la ley privada implica la sujeción voluntaria del individuo (o los individuos) a las prescripciones de la norma, por cuanto sería inútil pensar que una persona que no ha querido estar bajo una determinada relación jurídica sea sometida a esas normas jurídicas. Lex privata es una declaración solemne realizada por el que dispone de lo suyo en un negocio privado. De ahí que en estos casos se hable de lex re¡ suae dicta, lo que significa propiamente «declaración afirmada solemnemente (dicere se diferencia en esto de loqui) sobre una cosa que pertenece en propiedad». P. ej., la nuncupatio de la mancipatio (v. PER AES ET LIBRAM) consiste en la declaración solemne hecha por el mancipio dans acerca de las cualidades de la cosa o para imponer al adquirente ciertas limitaciones, fijando expresamente cuál es el destino que se debe dar a la cosa trasmitida. La eficacia de las leges privatae depende de unos principios de la Ley de las XII Tablas: uti legassit… ¡la ius esto yuti lingua nuncupassit ita ius esto, que se refieren propiamente a declaraciones realizadas por el mancipante y que tienen pleno valor jurídico (ita ius esto), si bien meramente privado, puesto que su eficacia se limita a las partes que han intervenido en el negocio.
De todos modos, también tienen carácter privado, al menos originariamente, las leges dictae, dadas por los emperadores a propósito del régimen de explotación de sus fincas.
Una categoría aparte, si bien más próxima a las leges privatae, está constituida por las leges censoriae, que son las disposiciones que emanan de los censores -por tanto, sin intervención del pueblo- reglamentando las formas de concesión del ager publicus (cuyo dominus es el Pueblo romano y en el que consiguientemente, los particulares sólo pueden tener possessio) a los ciudadanos.
La Lex publica, nos dice Capitón que es un generale iussum populi rogante magistratu, lo que significa «autorización general que da el pueblo al magistrado que la solicita». Gayo (Instituciones, 1,3) también nos da una definición de lex, diciendo que es quodpopulus iubet atque constituit (lo que el pueblo autoriza y establece). En ambas definiciones aparece el término iussum-iubere, que quiere decir «autorización responsable», que es necesaria para la validez de la ley; también se suelen indicar la competencia legislativa de las asambleas con las palabras in lege iubenda o populus legem iubet. D’Ors (cfr. bibl.) dice que «lex publica es la que declara el magistrado -rogatio- y que reciben los comicios con su autorización». Esta definición se funda en que el Populus no hace la ley, puesto que ni está legitimado para proponerla ni para alterarla, sino que únicamente puede aceptar o rechazar la propuesta hecha por el magistrado. Pero para que la ley sea válida se requiere también el consentimiento de los dioses -obtenido a través de una preliminar auspicatio- y el de los senadores -auctoritas patrum-. Es cierto, sí, que de estos requisitos podía prescindirse, pero también lo es que la autorización del Pueblo no se requirió, p. ej., para las primeras leyes, ni tampoco para las leyes que se solían dar para organizar una provincia -leges datae-, ni, por supuesto, para las leyes imperiales, que dependían exclusivamente de la voluntad del Emperador. Es así que la ley romana, pública, sería, según esta concepción, un acto de magistrado en el que se daría una situación asimétrica que encontramos en otras instituciones jurídicas romanas (p. ej., la stipulatio, acto de acreedor).
El iussum del Populus era requerido porque de esta forma vinculaba la rogatio del magistrado a todos los ciudadanos, incluso a los futuros. Por ello mismo, los peregrinos -extranjeros que tenían relaciones comerciales con Roma- no estaban vinculados con las leyes romanas. La ley es pública, porque el Populus la conoce en los comicios y porque, además, su texto se fija para conocimiento general; por esta razón nadie tiene derecho a alegar la ignorancia de la ley, como nadie tiene derecho a alegar la ignorancia del Edictum, que también se expone al público. En cambio, el ius no tiene por qué ser conocido por los ciudadanos, ya que no es público. Cuando el ius deriva de una lex publica también se convierte en «público», de modo que no puede ser alterado por los acuerdos de los particulares (ius publicum privatorum pactis mutari non potest), así, p. ej., lo referente a la libertad, a la organización familiar, a la usura, etc.
Los proyectos de ley eran presentados a la aprobación de los comicios por los magistrados titulares del ius agendi cum populo (cónsul, pretor, dictador). El texto del proyecto solía ser fijado públicamente para que pudiese ser conocido con antelación por todos los ciudadanos. Antes de la votación tenían lugar unas reuniones -contiones- en las que no se vota, sino que se examina y se discute la propuesta de ley, y en su caso se formulan las indicaciones sobre los requisitos de la votación futura; el término contio no tiene un equivalente exacto en castellano, pero resulta apropiado para traducirlo el término inglés meeting. En la contio tienen entrada libre todas las personas, incluso los no-ciudadanos y también los patricios en las contiones de los plebeyos (quizá para hacer valer sus influencias personales sobre éstos en la fase anterior a la votación).
La propuesta de ley hecha por el magistrado se denomina rogatio porque, después de leído el texto ante los comicios populares, aquél pedía de los ciudadanos que lo aprobaran, mediante las palabras: velitis, iubeatis, quirites? (¿queréis y autorizáis, ciudadanos?). El voto afirmativo se expresaba con las palabras: uti rogas (según pides), el negativo con antiguo (abreviación de la frase antiguo iure utor); probablemente también era posible la abstención, que se expresaba -lo mismo que los jueces privados (v. ACCIÓN II, 1)- diciendo non liquet. En el caso de que una propuesta hubiese sido favorablemente votada, debía ser todavía refrendada por la auctoritas de los senadores, si bien a partir de la lex Publiliae Philonis, del s. IV a. C., la auctoritas se daba al proyecto antes de ser votado en la asamblea comicial. Una vez obtenida la auctoritas senatorial la ley venía fijada en el Forum en unas tablas de madera o de bronce.
La ley se dividía en capítulos, pero estaba siempre precedida por una praescriptio, en la que figuraba el nombre del magistrado que la propuso, el de la asamblea que la votó favorablemente, el de la primera unidad comicial (tribu, centuria o curia) que votó y el nombre del primer ciudadano que la votó. Luego viene la rogatio o texto propiamente dicho, cuyo contenido ha de ser interpretado por los juristas, los cuales ordinariamente lo hacían en tono extensivo y conforme más al sentido que a la letra. Al final se incluye la sanctio, que fija los límites de su eficacia y, sobre todo, su relación con las anteriores, de modo que la ley ha de respetar las mores maiorum y no superarlas, ya que la ley viene a ser una confirmación de la tradición de una moralidad respetada que trata de defender a la sociedad contra los malos usos nuevos. Además, la ley debe respetar las leges sacratae, es decir, las antiguas leyes juradas por los patricios y plebeyos para superar sus luchas civiles. Cuando una ley nueva estaba en contradicción con una de las citadas leyes antiguas o con la vieja moralidad, quedaba derogada la parte correspondiente de la nueva ley.

Así, la lex significa una norma vinculante entre dos sujetos (lex privata) o entre la totalidad del populus (lex publica).
De igual manera, el derecho romano distinguió la ley en otras categorías, la de lex datae y lex rogatae. Las leyes rogadas son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado (normalmente un Cónsul), y que luego deberá ser ratificada por el Senado, mediante la auctoritas patrum. Por su parte las leges datae son emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios y que, generalmente, contienen normas administrativas; por estas leges datae se establece el régimen municipal.”
En materia de fuentes del derecho nos referiremos a la ley rogatae, que configura la ley como producto de la labor del órgano legislativo, es decir, la ley en sentido estricto, y cuya referencia actual la podemos conseguir en el artículo 202 de la Constitución Nacional. Ya después, trataremos a fondo el tema de la ley, su formación, sus partes y tipos, de conformidad con el derecho romano.
Es importante observar como, en la época republicana romana, se materializa la división de fuente de producción vista como órgano que emite la norma, y la misma norma como resultado de la labor del mismo órgano. Así tenemos que sólo la ley emana del comicio y cualquier otro acto que tenga fuerza, valor y rango de ley no necesariamente es una ley, por cuanto, en sentido estricto, y por muy repetitivo que suene, ley es solo aquella que proviene del órgano competente. Esta diferenciación es, igualmente útil para el derecho actual, el venezolano inclusive, ya que si vemos la situación presente de la ley habilitante (sin entrar a discutir su legalidad y/o legitimidad) sino la esencia de la institución establecida en la Carta Magna, vemos que la Asamblea Nacional tiene la posibilidad de sancionar la misma para que el primer mandatario nacional dictamine normas jurídicas, pero lo hará a través de un decreto, que es el acto ejecutivo por excelencia, que tendrá FUERZA, VALOR y RANGO DE LEY, mas no será una ley, sino un decreto-ley.
De acuerdo con su sanctio suelen clasificarse las leyes romanas en perfectae, minus quam perfectae e imperfectae. Esta clasificación aparece en los Tituli ex corpore Ulpiani, 1,1-2: «Las leyes son perfectas, imperfectas o menos que perfectas… Es ley perfecta… Es ley imperfecta, la que prohíbe que se haga alguna cosa, pero que si, a pesar de la prohibición, tal cosa se hace, no la anula; así es la ley Cincia que prohíbe donar más de 2.000 ases, exceptuando algunos cognados y si se dona más, no determina que sea nula la donación hecha contra lo dispuesto. Es ley menos que perfecta, la que prohíbe hacer alguna cosa y no establece que si esta cosa se hace, sea nula, pero impone una pena a aquel que actuó contra la ley; así es la ley Furia testamentaria, que prohibe adquirir por causa de muerte o en concepto de legado más de l.000 ases, fuera de aquellas personas que están exceptuadas, y para aquel que adquiriese más, establece la pena del cuádruplo».
Esta clasificación, que no aparece en las fuentes clásicas, tiene actualmente muy poco predicamento, ante todo porque, en el caso de las leges imperfectae, el pretor utiliza los expedientes de orden procesal para convertir en ineficaces los actos contrarios a esas leyes. Lo más probable para el Derecho romano clásico es que las leyes prohibitivas impidiesen la eficacia del acto prohibido, algunas veces ipso iure -leyes perfectas- y otras mediante recursos de la jurisdicción pretoria, es decir, ope exceptionis -leyes imperfectas-; en cambio, las leyes menos que perfectas serían las que imponen una pena por la infracción. Es muy probable que las llamadas leyes perfectas no hayan llegado a sancionar los negocios prohibidos por las mismas, con la nulidad, como ocurre, p. ej., en el caso de la lex Aelia Sentia, que prohibía las manumisiones hechas en fraude de acreedores: la sanción de la ley consistía propiamente en que tales manumisiones eran ineficaces, pero no nulas. Lo mismo puede decirse de la lex Falcidia, en la que los legados que exceden de la tasa prefijada no son por eso sólo nulos, sino que, si el heredero no se ha servido del derecho a la cuarta que le concede la ley, los legados van a parar a manos de los legatarios, lo que no se podría explicar en el supuesto de concurrir el criterio de la nulidad.
4. Denominación. Los nombres de las leyes romanas son normalmente los de los magistrados proponentes, de modo que cuando la ley tiene un solo nomen es debida a la propuesta de un dictador, p. ej., leyes Cornelias (de Sila). Cuando la rogatio ha sido hecha por un cónsul, en ese caso tienen un doble nombre adjetivado, que comprende precisamente la referencia a los dos colegas. Tampoco era infrecuente que las leyes llevasen junto al nombre una denominación genérica de su contenido, p. ej., lex Falcidia de legatis.
5. Plebiscitos. Equiparados a las leyes están los plebiscitos, es decir, las propuestas hechas por el tribuno de la plebe y que ésta aprueba en sus reuniones (concilia plebis). Es probable que los plebiscitos tuviesen originariamente un cierto carácter no-jurídico, es decir, que no vinculaban ni a patricios ni a plebeyos. A partir del año 449 a. C. adquirieron -en virtud de la lex Valeria Horada de plebiscitis- una fuerza vinculante idéntica a la que tenían las leyes, pero únicamente respecto a los plebeyos. En el año 339 a. C. las leyes Publilias de Filón dieron rango de magistratura a los tribunos de la plebe y equipararon los plebiscitos a las leyes comiciales, pero con la exigencia del posterior refrendo senatorial, el cual sólo quedó suprimido por la lex Hortensia de plebiscitis, del año 286 a. C. La terminología de leyes y plebiscitos es, a veces, un poco confusa, pues, como consecuencia de la exaequatio de la ley Hortensia, se habla un poco indiferentemente de leyes para designar plebiscitos o viceversa: así, p. ej., la lex R’ubria, la lex Sempronia, la lex Voconia son plebiscitos. Como criterio, genérico, de distinción se puede decir que las leges suelen contener los dos nombres de los cónsules del año correspondiente, en tanto que cuando aparece un solo nombre- excepto el caso de leyes dictatoriales- estamos ante un plebiscito.
6. Valoración. La importancia de la ley como fuente del Derecho romano fue muy escasa, puesto que en un principio no modificaba el ius, limitándose en la mayoría de los casos a suministrar nuevos datos que tenían que ser luego interpretados por los juristas para convertirse en ius. Sólo una mínima parte de las leyes romanas se refieren al Derecho privado y aún éstas son, casi siempre, plebiscitos. Lo más probable es que los reyes diesen leyes, muchas de ellas referidas a asuntos sacrales, y que quizá fueron luego recopiladas por el pontífice Papirio.
Posteriormente se fueron dando una serie de leyes que se daban por los magistrados, sin que haya intervenido el pueblo antes de la República. En el momento central de la constitución republicana no se conocen leyes o plebiscitos que interesen al Derecho privado. El principio de la generalidad de las leyes es probable que haya surgido como consecuencia de que la Ley de las XII Tablas había prohibido que los magistrados dictaran leyes contra particulares, lo que hace suponer que las leyes anteriores pudieron tener este carácter. Las leges rogatae empiezan a decaer paralelamente al apagamiento de los comicios, que sucede inmediatamente después de Augusto. Efectivamente, en el s. I d. C. los senadoconsultos vienen a desempeñar prácticamente la función legislativa y en el s. II se inicia ya la consagración del poder imperial como poder legislativo, que se manifiesta a través de las constituciones imperiales. Es precisamente en esta época cuando aparece una decidida contraposición entre leges -es decir, constituciones imperiales— y iura, que constituye todo el Derecho anterior.
7. Ejemplos de «rogationes». Se conocen muchísimas y nos limitaremos aquí a mencionar unas pocas, que tampoco pretenden ser las más importantes:
Lex Aebutia, del año 130 a. C., aproximadamente, sirvió para reemplazar la formulación oral de la legis actoo per condictionem por una fórmula escrita, en la que la condena estaba condicionada a una previa verificación sobre la existencia de la deuda o a su estimación objetiva en dinero, cuando el objeto del litigio no era una cantidad de dinero.
Lex Julia de juicios privados, del año 17 a. C., que reconoció la validez del nuevo procedimiento de la fórmula escrita, sin que hubiese necesidad de recurrir ya -en las acciones que no eran la condictio- a la ficción de que se había celebrado la legis actoo.
Lex Aquilia de damno, quizá del 286 a. C., que constaba de tres capítulos. El primero y el tercero comprenden dos tipos de delitos (v. DELICTA): muerte de un esclavo o ganado ajenos, lo que acarreaba al responsable una pena equivalente al valor máximo que hubiese tenido la víctima en el último año, y toda clase de daños (occidere, urerere, frangere, rumpere) sobre animales diversos de los comprendidos en el primer capítulo; la pena se establecía según el valor máximo que hubiese alcanzado la cosa durante los últimos treinta días. El segundo capítulo de la ley se refería probablemente al perjuicio ocasionado por el adstipulator (v. STIPULATio) que se queda con el crédito obtenido, sin comunicárselo al acreedor adjunto.
Lex Cincia, del año 204 a. C., presentada por el tribuno de la plebe M. Cincius, prohibía las donaciones que excedieran una tasa de cuantía desconocida, excepto cuando las donaciones se hacían en favor de parientes próximos. En cuanto ley imperfecta no privaba de efectos la donación «ilegal», sino que el Pretor aplicaba la prohibición mediante la concesión de una excepto legis Cinciae, que se daba al donante que no había hecho entrega todavía de la cosa donada, o mediante una replicatio legis Cinciae, también a favor del donante que reivindica una res mancipi entregada por traditio o cuando reclama un crédito que ha cancelado por un simple pacto.
Lex Falcidia, del año 40 a. C., que estableció que el testador no podía disponer, en concepto de legados, de más de las 3/4 partes (dodrans) del patrimonio hereditario, de modo que, aunque sólo en el caso de haber legata, se reservaba siempre a los herederos 1/4 del patrimonio (quadrans). Esta reducción, aunque nacida para los legados, influyó luego en otras limitaciones similares: quarta legítima, Pegasiana, divi Pü, del fideicomisario de residuo.
En cambio, no tenía lugar en los legados de alimentos, en el legado de dote, en el legado de cosas entregadas en uso a la mujer y, más tarde, en los legados hechos a favor de iglesias o de los pobres. El derecho a pedirla correspondía sólo a los herederos y no a los legatarios, aun cuando estos últimos estuvieran gravados con cargas.
Ley Publilia: en 415 resuelve que la autoritas patrum debe ser concedida antes del
voto.
Ley Hortensia: los plebiscitos tienen definitivamente fuerza de ley.
Leyes centuriadas
Ley Cincia: sobre donaciones. Prohibía a los patronos recibir recibir regalos de sus
clientes y a los abogados recibir honorarios.
Ley Aquilia: sobre daño causado injustamente. Cuando una persona causa sin
derecho un perjuicio a otra atacando su propiedad, la equidad quiere que haya
reparacio en provecho de la victima.
Ley Falcidia: sobre los legados. No se puede legar mas de tres cuartos de la herencia
y que el heredero conserve al menos el cuarto de la sucesion.
Ley Voconia: prohibia legar mas de lo que se dejara al heredero, por lo cual este no
podia ser enteramente despojado. Pero el testador, al multiplicar los legados, tenia la
facultad de poder reducir su parte a proporciones insignificantes.
Ley Furia Testamentaria: decide que no se podia recoger un legado superior a mil
ases sin sufrir una pena de cuadruplo.
Lex regia o lex imperio:concedia a los reyes todo el poder, pero ya no por
concesiones sucesivas sino ya todo de una sola vez.
Lex curiata: daba investidura a los reyes.
Ley juliae judiciariae: sobre procedimiento.
Ley fufia caninia: sobre manumisiones.
Ley aelia sentia: sobre manmiciones.
Ley junia corbata: sobre manumisiones.
Lex del imperio: les conferia el derecho de poder publicar constituciones obteniendo
fuerza por esta ley.
Ley de citas: reconoce le mismo valor a los escritos de los jurisconsultos citados por
los cinco precedentes, tales como Scevola, Sabino, Juliano, Marcelo y otros.
Leges barbarorum
Ley romana delos visigodos
Ley romana de los borgoñones
Ley isaurica: habla particularmente sobre el regimen matrimonial.
Lex Dei o Collatio legum Mosaicarm et Romanarum
Ley julia
Ley plautia Papiria
Ley minicia: si alguno de los padres era peregrino el hijo siempre era peregrino.
Ley Visellia: enel derecho publico no tiene el jus honorum, es decir el acceso a las
magistraturas, ni aun a los municipios y esta ley lo prohibia.
Ley julia de adulteriis: exige que el que intente divorciarse notifique al otro esposo
su voluntad en presencia de siete testigos oralmente o por una acta escrita, que le era
entregada por un manumitido.
Ley julia de adulteriis: calificaba de stuprum y castigaba todo comercio con toda
joven o viuda, fuera de las justae nuptiae.
Ley junia : el jefe de familia solo puede nombrar tutores testamentarios a los que por
derecho puede elegir como herederos; por eso estan excluidos los peregrinos y los
dediticios y los latinos, en virtud a la incapacidad dictada por esta ley.
Ley Claudia: anula la tutela legitima de los agnados.
Ley papia Poppoea: dispensaban de la tutela a la mujer teniendo el jus liberorum.
Ley de las XII tablas: según en la curatela; los locos y los prodigos solo tenian
curadores legitimos.
Ley Plaetoria: creaba un judicium publlicum rei privatae, es decir, una accion
abierta para todos, en interes privado del menor.

Corpus iuris civilis Corpus iuris civilis Romani. El Corpus iuris civilis (Cuerpo de Derecho civil) es la más importante recopilación de derecho romano de la historia. Fue realizada entre 529 y 534 por orden del emperador bizantino Justiniano I (527–565) y dirigida por el jurista Triboniano. Su denominación proviene de la edición completa de las obras que la componen publicada por Dionisio Godofredo en Ginebra el año 1583. El Corpus iuris civilis es una recopilación de constituciones imperiales y jurisprudencia romanas desde 117 hasta 565 compuesta por el Codex repetitae praelectionis, la Digesta sive pandectae, las Institutas y las Novellae constitutiones. Gracias a la existencia de esta colección, se ha podido conocer el contenido del antiguo derecho romano, siendo fundamental para los sistemas jurídicos modernos, especialmente de tradición continental. Antecedentes Justiniano hizo reunir todas las constituciones desde Adriano hasta sus días, así como sus numerosas variaciones. Clasificó todo por materias bajo diferentes títulos y formó de ellos una obra que apareció en el año 529 conocida con el nombre de Codex Iustinianus o Código de Justiniano. El código fue confirmado por una constitución del emperador (el Codex Vetus). Un pensamiento tan útil y acertado como era el de reunir todas las leyes en una sola obra, indujo bien a Justiniano a publicar bajo su nombre otras colecciones legales a las que dio fuerza obligatoria. Así que concluidas las constituciones, encargó a Triboniano, uno de los principales redactores del Antiguo Código, y al cual asoció otros dieciséis abogados de nota, que tomara de las obras de los jurisconsultos más célebres, todas aquellas doctrinas de que aún se podía hacer uso en la práctica: reuniendo estos extractos por materias y bajo diferentes títulos, sin necesidad de atenerse en la elección de estas doctrinas al orden establecido por Valentiniano en la ley de citación, ni de conservar fielmente la letra de sus textos dejando aparte lo que había quedado en desuso. Esta obra fue redactada en tres años durante los cuales se compulsaron los escritos de treinta y nueve jurisconsultos, cuyas sentencias se tomaron las más de las veces, no de sus mismas obras, sino de otras en que habían sido insertadas, por efecto de la precipitación y de la impaciencia con que se trabajó. Toda esta inmensa compilación se llamó Digesta o Pandecta también conocida con el nombre de Iuris enucleati ex omni veteris juri collecti. Cada extracto que se componía de un principium y de uno o más paragraphi citándose en una inscripción el nombre y la obra de un jurisconsulto, de donde estaba tomado. Estaba destinada a la práctica y en cuanto al orden de materias se atendió al antiguo edicto. Se publicó a fines del año 533 confirmada por el emperador y la obra estaba dividida en cincuenta libros en siete partes que corresponde al Edicto. La primera en el libro I, la segunda en el V, la tercera en el XII, la cuarta en el XX, la quinta en el XXVIII, la sexta en el XXVI, y la séptima en el XLV. La primera de ellas titulada Prota contiene una exposición de las doctrinas generales. La segunda de judiciciis las acciones reales. La tercera de rebus todos los contratos exceptuando las estipulaciones. La cuarta libri singulares los testamentos y tutelas. La quinta libri singulares legados fideicomisos. Las sexta y séptima al derecho en general. Por otra parte se necesitaba una obra más general que enseñara los principios del derecho a los jóvenes aprendices de derecho y Triboniano junto Teófilo y Doroteo formaron un sistema de derecho muy compendiado con el nombre de Instituta. En esta obra se habían de presentar los primeros principios de la ciencia y consultar a la práctica moderna. También se tuvo en cuenta Institutas de Gajus y las nuevas constituciones de Justiniano. Las Institutiones o Institutas (‘Instituciones’ > del latín instituere: enseñar, iniciar, ordenar) son un conjunto de libros o manuales destinado a la enseñanza introductoria del Derecho romano. Aunque varios autores de la Antigua Roma escribieron “institutas”, hay dos versiones principales: las Institutas originales, escritas por el jurista Gayo en el siglo II (Gai Institutiones o Gaii Institutiones), y la obra de los profesores de Derecho Teófilo y Doroteo (supervisados por Triboniano), que forma parte del Corpus iuris civilis (‘Cuerpo de Derecho civil’) mandado a recopilar por el emperador bizantino Justiniano I entre los años 529 y 534 (Institutiones Iustiniani o Institutiones Justiniani). Las Institutas del Corpus iuris civilis se basan principalmente en el anterior trabajo de Gayo, del siglo II, que tiene la misma disposición de las materias. Incluso existen algunos pasajes idénticos. También usaron como fuente otro libro de Gayo, Res Cottidianae, además de pasajes de “institutas” de otros autores romanos como Florentino, Ulpiano, Marciano y Paulo. Las precursoras Institutas de Gayo fueron redescubiertas por el mundo moderno recién en 1816, mientras que las Institutas bizantinas del siglo VI fueron objeto de estudio —o al menos fueron conocidas— de manera casi ininterrumpida desde su publicación, que estuvo revestida del total patrocinio oficial por parte del emperador. Por lo mismo, las Institutas justinianas se volvieron parte indispensable de la enseñanza medieval del derecho romano, sobre todo a partir de su uso en el siglo XI en la Universidad de Bolonia, como parte integrante del Corpus iuris civilis. Debido a esto se terminó por costumbre llamando Instituta, en singular, a la cátedra universitaria de introducción a los primeros rudimentos del derecho, basada en el estudio del mismo manual. Hay que aclarar Instituta o Institutiones en tiempos clásicos, sobre todo en el mismo siglo II de Gayo, parece haberse referido a una materia o género de obras, más que a un texto en particular. Una costumbre que tiene prescedentes a las Institutiones oratiorae de Quintiliano, del siglo I, que introducía al lector en la Retórica. Hubo una posterior revisión en la fecha de 16 de noviembre del año 534 con el nombre de Codex repetitae praelectionis. Esta obra contenía los rescriptos de los emperadores que reinaron desde Adriano hasta Constantino I y los edictos y leyes de los sucesores de este emperador hasta el reinado de Justiniano. Se dividió en doce libros repartidos por títulos en los cuales están colocadas las constituciones según la materia a que pertenecen y puestas por el orden cronológico. Después de publicadas estas colecciones legales el reinado de Justiniano se prolongó treinta años más dictándose multitud de constituciones y decretos que son conocidas con el nombre de Novellae constitutiones. Se conservaron por mucho tiempo separadas y hoy en día debemos tenerlas reunidas a una combinación hecha por los glosadores, compuesta de nueve colaciones. Cada colación comprende muchos títulos y en ellos se contiene generalmente una novela, pero la novela octava comprende dos que son el segundo y el tercero de la segunda colación. Los glosadores no admiten en las nueve colaciones más que noventa y siete novelas, que forman por consiguiente noventa y ocho títulos.A las demás las miraban como inútiles, llamándolas, extravagantes o novellae estraordinarias, las que se añadieron en un principio a la novena colección, hasta que La Conte las incorporó a la edición no glosada que dio en 1571.De manera que ahora hay 168 novelas, de las cuales 160 son de Justiniano (Las novelas 140 y 144 son de Justino el Joven, las 161, 163 y 164 son de Tiberio, y las 166 y 168 son edictos de los praefecti pretorio). A esta colección de novelas siguen trece Edictos del mismo emperador, que en la realidad son iguales que aquellas, diferenciándose solo de aquellas en que estas solo contienen disposiciones locales de poca utilidad. También bajo el epígrafe de Tractatus ad jus varii suelen comprenderse también en el mencionado cuerpo del derecho las leyes de las XII Tablas según Cicerón y a los trabajos de Gothofredo. También se comprenden en el cuerpo del derecho otras constituciones del emperador Leon y el libro de los feudos posterior a Justiniano. Por otra parte se ha de reseñar del Corpus Iuris Civilis lo siguiente: que si Triboniano era dueño de escoger en las obras antiguas los textos que fuesen más de su agrado, no estaba por eso en las facultades del emperador, dispensarle de extractar bien y fielmente lo que aquellas contenían. Como legislador supremo podía muy bien Justiniano rechazar los actos de los Antoninos y condenar como sediciosos los principios de libertad que hasta entonces habían sostenido los últimos legisladores del Imperio bizantino. Pero los hechos pasados estaban ya fuera de los límites de su poder. El emperador Justiniano de alguna manera alteró los antiguos textos y poniendo bajo los respetables nombres de sus antecesores ideas serviles, nacidas en los últimos tiempos del Imperio Bizantino y desfigurando respetables decisiones que representaban las ideas de los antiguos emperadores. Estas alteraciones son las denominadas Emblemata Triboriani. Institutas del Emperador Justiniano En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, César Flavio Justiniano, Emperador de los Alemanes, Godos, Francos, Germanos, Antes, Alanos, Vándalos, y Africanos, pío, feliz,ínclito, vencedor y triunfador, siempre Augusto, a la Juventud amante de las leyes. 1. Hemos conseguido, con la ayuda de Dios, uno y otro objeto, y todos los pueblos se rigen por las leyes que hemos promulgado y recopilado. 2. Después de haber puesto en completa consonancia las constituciones imperiales, antes confundidas, hemos dirigido nuestra atención a los inmensos volúmenes de la jurisprudencia antigua, y caminando como por un abismo, hemos concluído, con el auxilio divino, una obra de cuya conclusión se había desesperado. 3. Concluído este trabajo, hemos convocado a Triboniano, Teófilo y Doroteo, y les hemos encargado la composición de las Institutas bajo el poder de nuestra autoridad. 4. Les hemos ordenado dividirlas en cuatro libros, que serán, los primeros elementos de toda la ciencia de las leyes. 5. En ellas se ha expuesto brevemente lo que estaba vigente antes y lo que, obscurecido por el desuso, ha sido restablecido por medio de nuestra autoridad imperial. 6. Después de haberlas leído y verificado, les damos plena fe y valor. 7. Recibid con sumo anhelo y vehemente deseo estas nuestras leyes para que, instruidos en ellas, podáis gobernar nuestro Imperio en la parte que se os confiere. Dado en Constantinopla, a 21 de Noviembre y en el tercer Consulado de nuestro Emperador Justiniano, siempre Augusto. LIBRO PRIMERO TITULO PRIMERO De la Justicia y del Derecho Justicia es la firme y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le pertenece. 1. Jurisprudencia es el conocimiento de las cosas divinas y humanas, y la ciencia de lo justo y de lo injusto. 2. Para facilitar la enseñanza, recomendamos enseñar cada cosa ligera y sencillamente en primer término, y luego después desarrollarla y explicarla a fin de no abrumar el débil entendimiento del alumno y de no desalentarlo. 3. Los preceptos del derecho son: vivir honestamente, no dañar a nadie, y dar a cada uno lo suyo. 4. El estudio del Derecho se divide en dos partes: el derecho público, que regla el estado del pueblo romano; el derecho privado, que regla los intereses de los ciudadanos como individuos. Vamos, pues, a ocuparnos del derecho privado que se compone de la reunión de los preceptos sacados del derecho natural, del derecho de gentes, y del derecho civil. TITULO II Del Derecho Natural de Gentes y Civil. Derecho natural es el que la naturaleza enseñó a todos los animales. De este derecho deriva, por ejemplo, la unión del marido y la mujer para la propagación de la especie. 1. El derecho de gentes, y el derecho civil se diferencian en que el primero es relativo a todos los pueblos, y el segundo es el que cada pueblo se da como derecho propio. 2. El derecho civil toma el nombre de la ciudad para la cual se estableció. Así se dice derecho romano, derecho de Atenas, y respecto de este derecho también se aplica un nombre relacionado con el legislador o la materia: leyes de Dracon, derecho quiritario. 3. El derecho es escrito y no escrito. Pertenecen al derecho escrito la ley, los plebiscitos, los senadoconsultos, las constituciones imperiales y las respuestas de los jurisconsultos. 4. Ley es lo que el pueblo establece a petición de un magistrado senatorial, como un cónsul. Plebiscito, lo que establece la plebe a propuesta de un magistrado del orden plebeyo, como un tribuno. El pueblo comprende a todos los ciudadanos incluso los patricios y senadores; la plebe sólo comprendía a los que no eran patricias ni senadores. Después de la ley Hortensia, los plebiscitos tuvieron la misma fuerza que las leyes. 5. Senadoconsulto es lo que el Senado manda y establece 6. Lo que ordena el príncipe, tiene también fuerza de ley. 7. Los edictos de los pretores tienen también una gran autoridad. 8. Las respuestas de los jurisconsultos son las sentencias y opiniones de aquéllos a quienes era permitido fijar el derecho, personas a quienes el César había concedido la facultad de responder en las consultas legales, por lo cual se les llamó jurisconsultos. 9. Derecho no escrito es el que validó el uso. 10. Los lacedemonios adoptaron el derecho no escrito confiando sus leyes a la memoria; los atenienses establecían sus leyes por escrito. 11. El derecho natural es inmutable; el derecho civil es mudable. 12. Todo nuestro derecho se refiere a la persona, o a las cosas, o a las acciones. Primeramente trataremos de las personas.

Corpus iuris civilis

Corpus iuris civilis Romani.
El Corpus iuris civilis (Cuerpo de Derecho civil) es la más importante recopilación de derecho romano de la historia. Fue realizada entre 529 y 534 por orden del emperador bizantino Justiniano I (527–565) y dirigida por el jurista Triboniano. Su denominación proviene de la edición completa de las obras que la componen publicada por Dionisio Godofredo en Ginebra el año 1583.
El Corpus iuris civilis es una recopilación de constituciones imperiales y jurisprudencia romanas desde 117 hasta 565 compuesta por el Codex repetitae praelectionis, la Digesta sive pandectae, las Institutas y las Novellae constitutiones.
Gracias a la existencia de esta colección, se ha podido conocer el contenido del antiguo derecho romano, siendo fundamental para los sistemas jurídicos modernos, especialmente de tradición continental.
Antecedentes
Justiniano hizo reunir todas las constituciones desde Adriano hasta sus días, así como sus numerosas variaciones. Clasificó todo por materias bajo diferentes títulos y formó de ellos una obra que apareció en el año 529 conocida con el nombre de Codex Iustinianus o Código de Justiniano. El código fue confirmado por una constitución del emperador (el Codex Vetus).
Un pensamiento tan útil y acertado como era el de reunir todas las leyes en una sola obra, indujo bien a Justiniano a publicar bajo su nombre otras colecciones legales a las que dio fuerza obligatoria.
Así que concluidas las constituciones, encargó a Triboniano, uno de los principales redactores del Antiguo Código, y al cual asoció otros dieciséis abogados de nota, que tomara de las obras de los jurisconsultos más célebres, todas aquellas doctrinas de que aún se podía hacer uso en la práctica: reuniendo estos extractos por materias y bajo diferentes títulos, sin necesidad de atenerse en la elección de estas doctrinas al orden establecido por Valentiniano en la ley de citación, ni de conservar fielmente la letra de sus textos dejando aparte lo que había quedado en desuso.
Esta obra fue redactada en tres años durante los cuales se compulsaron los escritos de treinta y nueve jurisconsultos, cuyas sentencias se tomaron las más de las veces, no de sus mismas obras, sino de otras en que habían sido insertadas, por efecto de la precipitación y de la impaciencia con que se trabajó.
Toda esta inmensa compilación se llamó Digesta o Pandecta también conocida con el nombre de Iuris enucleati ex omni veteris juri collecti. Cada extracto que se componía de un principium y de uno o más paragraphi citándose en una inscripción el nombre y la obra de un jurisconsulto, de donde estaba tomado. Estaba destinada a la práctica y en cuanto al orden de materias se atendió al antiguo edicto.
Se publicó a fines del año 533 confirmada por el emperador y la obra estaba dividida en cincuenta libros en siete partes que corresponde al Edicto. La primera en el libro I, la segunda en el V, la tercera en el XII, la cuarta en el XX, la quinta en el XXVIII, la sexta en el XXVI, y la séptima en el XLV.
La primera de ellas titulada Prota contiene una exposición de las doctrinas generales. La segunda de judiciciis las acciones reales. La tercera de rebus todos los contratos exceptuando las estipulaciones. La cuarta libri singulares los testamentos y tutelas. La quinta libri singulares legados fideicomisos. Las sexta y séptima al derecho en general.
Por otra parte se necesitaba una obra más general que enseñara los principios del derecho a los jóvenes aprendices de derecho y Triboniano junto Teófilo y Doroteo formaron un sistema de derecho muy compendiado con el nombre de Instituta. En esta obra se habían de presentar los primeros principios de la ciencia y consultar a la práctica moderna. También se tuvo en cuenta Institutas de Gajus y las nuevas constituciones de Justiniano.
Las Institutiones o Institutas (‘Instituciones’ > del latín instituere: enseñar, iniciar, ordenar) son un conjunto de libros o manuales destinado a la enseñanza introductoria del Derecho romano. Aunque varios autores de la Antigua Roma escribieron “institutas”, hay dos versiones principales: las Institutas originales, escritas por el jurista Gayo en el siglo II (Gai Institutiones o Gaii Institutiones), y la obra de los profesores de Derecho Teófilo y Doroteo (supervisados por Triboniano), que forma parte del Corpus iuris civilis (‘Cuerpo de Derecho civil’) mandado a recopilar por el emperador bizantino Justiniano I entre los años 529 y 534 (Institutiones Iustiniani o Institutiones Justiniani).
Las Institutas del Corpus iuris civilis se basan principalmente en el anterior trabajo de Gayo, del siglo II, que tiene la misma disposición de las materias. Incluso existen algunos pasajes idénticos. También usaron como fuente otro libro de Gayo, Res Cottidianae, además de pasajes de “institutas” de otros autores romanos como Florentino, Ulpiano, Marciano y Paulo.
Las precursoras Institutas de Gayo fueron redescubiertas por el mundo moderno recién en 1816, mientras que las Institutas bizantinas del siglo VI fueron objeto de estudio —o al menos fueron conocidas— de manera casi ininterrumpida desde su publicación, que estuvo revestida del total patrocinio oficial por parte del emperador.
Por lo mismo, las Institutas justinianas se volvieron parte indispensable de la enseñanza medieval del derecho romano, sobre todo a partir de su uso en el siglo XI en la Universidad de Bolonia, como parte integrante del Corpus iuris civilis.
Debido a esto se terminó por costumbre llamando Instituta, en singular, a la cátedra universitaria de introducción a los primeros rudimentos del derecho, basada en el estudio del mismo manual.
Hay que aclarar Instituta o Institutiones en tiempos clásicos, sobre todo en el mismo siglo II de Gayo, parece haberse referido a una materia o género de obras, más que a un texto en particular. Una costumbre que tiene prescedentes a las Institutiones oratiorae de Quintiliano, del siglo I, que introducía al lector en la Retórica.
Hubo una posterior revisión en la fecha de 16 de noviembre del año 534 con el nombre de Codex repetitae praelectionis. Esta obra contenía los rescriptos de los emperadores que reinaron desde Adriano hasta Constantino I y los edictos y leyes de los sucesores de este emperador hasta el reinado de Justiniano. Se dividió en doce libros repartidos por títulos en los cuales están colocadas las constituciones según la materia a que pertenecen y puestas por el orden cronológico.
Después de publicadas estas colecciones legales el reinado de Justiniano se prolongó treinta años más dictándose multitud de constituciones y decretos que son conocidas con el nombre de Novellae constitutiones. Se conservaron por mucho tiempo separadas y hoy en día debemos tenerlas reunidas a una combinación hecha por los glosadores, compuesta de nueve colaciones. Cada colación comprende muchos títulos y en ellos se contiene generalmente una novela, pero la novela octava comprende dos que son el segundo y el tercero de la segunda colación. Los glosadores no admiten en las nueve colaciones más que noventa y siete novelas, que forman por consiguiente noventa y ocho títulos.A las demás las miraban como inútiles, llamándolas, extravagantes o novellae estraordinarias, las que se añadieron en un principio a la novena colección, hasta que La Conte las incorporó a la edición no glosada que dio en 1571.De manera que ahora hay 168 novelas, de las cuales 160 son de Justiniano (Las novelas 140 y 144 son de Justino el Joven, las 161, 163 y 164 son de Tiberio, y las 166 y 168 son edictos de los praefecti pretorio). A esta colección de novelas siguen trece Edictos del mismo emperador, que en la realidad son iguales que aquellas, diferenciándose solo de aquellas en que estas solo contienen disposiciones locales de poca utilidad.
También bajo el epígrafe de Tractatus ad jus varii suelen comprenderse también en el mencionado cuerpo del derecho las leyes de las XII Tablas según Cicerón y a los trabajos de Gothofredo.
También se comprenden en el cuerpo del derecho otras constituciones del emperador Leon y el libro de los feudos posterior a Justiniano.
Por otra parte se ha de reseñar del Corpus Iuris Civilis lo siguiente: que si Triboniano era dueño de escoger en las obras antiguas los textos que fuesen más de su agrado, no estaba por eso en las facultades del emperador, dispensarle de extractar bien y fielmente lo que aquellas contenían. Como legislador supremo podía muy bien Justiniano rechazar los actos de los Antoninos y condenar como sediciosos los principios de libertad que hasta entonces habían sostenido los últimos legisladores del Imperio bizantino. Pero los hechos pasados estaban ya fuera de los límites de su poder. El emperador Justiniano de alguna manera alteró los antiguos textos y poniendo bajo los respetables nombres de sus antecesores ideas serviles, nacidas en los últimos tiempos del Imperio Bizantino y desfigurando respetables decisiones que representaban las ideas de los antiguos emperadores. Estas alteraciones son las denominadas Emblemata Triboriani.
Institutas del Emperador Justiniano
En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, César Flavio Justiniano, Emperador de los Alemanes, Godos, Francos, Germanos, Antes, Alanos, Vándalos, y Africanos, pío, feliz,ínclito, vencedor y triunfador, siempre Augusto, a la Juventud amante de las leyes.
1. Hemos conseguido, con la ayuda de Dios, uno y otro objeto, y todos los pueblos se rigen por las leyes que hemos promulgado y recopilado.
2. Después de haber puesto en completa consonancia las constituciones imperiales, antes confundidas, hemos dirigido nuestra atención a los inmensos volúmenes de la jurisprudencia antigua, y caminando como por un abismo, hemos concluído, con el auxilio divino, una obra de cuya conclusión se había desesperado.
3. Concluído este trabajo, hemos convocado a Triboniano, Teófilo y Doroteo, y les hemos encargado la composición de las Institutas bajo el poder de nuestra autoridad.
4. Les hemos ordenado dividirlas en cuatro libros, que serán, los primeros elementos de toda la ciencia de las leyes.
5. En ellas se ha expuesto brevemente lo que estaba vigente antes y lo que, obscurecido por el desuso, ha sido restablecido por medio de nuestra autoridad imperial.
6. Después de haberlas leído y verificado, les damos plena fe y valor.
7. Recibid con sumo anhelo y vehemente deseo estas nuestras leyes para que, instruidos en ellas, podáis gobernar nuestro Imperio en la parte que se os confiere.
Dado en Constantinopla, a 21 de Noviembre y en el tercer Consulado de nuestro Emperador Justiniano, siempre Augusto.
LIBRO PRIMERO
TITULO PRIMERO De la Justicia y del Derecho
Justicia es la firme y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que le pertenece.
1. Jurisprudencia es el conocimiento de las cosas divinas y humanas, y la ciencia de lo justo y de lo injusto.
2. Para facilitar la enseñanza, recomendamos enseñar cada cosa ligera y sencillamente en primer término, y luego después desarrollarla y explicarla a fin de no abrumar el débil entendimiento del alumno y de no desalentarlo.
3. Los preceptos del derecho son: vivir honestamente, no dañar a nadie, y dar a cada uno lo suyo.
4. El estudio del Derecho se divide en dos partes: el derecho público, que regla el estado del pueblo romano; el derecho privado, que regla los intereses de los ciudadanos como individuos. Vamos, pues, a ocuparnos del derecho privado que se compone de la reunión de los preceptos sacados del derecho natural, del derecho de gentes, y del derecho civil.
TITULO II Del Derecho Natural de Gentes y Civil.
Derecho natural es el que la naturaleza enseñó a todos los animales. De este derecho deriva, por ejemplo, la unión del marido y la mujer para la propagación de la especie.
1. El derecho de gentes, y el derecho civil se diferencian en que el primero es relativo a todos los pueblos, y el segundo es el que cada pueblo se da como derecho propio.
2. El derecho civil toma el nombre de la ciudad para la cual se estableció. Así se dice derecho romano, derecho de Atenas, y respecto de este derecho también se aplica un nombre relacionado con el legislador o la materia: leyes de Dracon, derecho quiritario.
3. El derecho es escrito y no escrito. Pertenecen al derecho escrito la ley, los plebiscitos, los senadoconsultos, las constituciones imperiales y las respuestas de los jurisconsultos.
4. Ley es lo que el pueblo establece a petición de un magistrado senatorial, como un cónsul. Plebiscito, lo que establece la plebe a propuesta de un magistrado del orden plebeyo, como un tribuno. El pueblo comprende a todos los ciudadanos incluso los patricios y senadores; la plebe sólo comprendía a los que no eran patricias ni senadores. Después de la ley Hortensia, los plebiscitos tuvieron la misma fuerza que las leyes.
5. Senadoconsulto es lo que el Senado manda y establece
6. Lo que ordena el príncipe, tiene también fuerza de ley.
7. Los edictos de los pretores tienen también una gran autoridad.
8. Las respuestas de los jurisconsultos son las sentencias y opiniones de aquéllos a quienes era permitido fijar el derecho, personas a quienes el César había concedido la facultad de responder en las consultas legales, por lo cual se les llamó jurisconsultos.
9. Derecho no escrito es el que validó el uso.
10. Los lacedemonios adoptaron el derecho no escrito confiando sus leyes a la memoria; los atenienses establecían sus leyes por escrito.
11. El derecho natural es inmutable; el derecho civil es mudable.
12. Todo nuestro derecho se refiere a la persona, o a las cosas, o a las acciones. Primeramente trataremos de las personas.

5 Tema LA JURISPRUDENCIA EN ROMA La noción actual de “jurisprudencia”, incluso reconocida y aceptada por los más actuales y revolucionarios autores, tuvo sus inicios en Roma antigua, que se considera la cuna de la ciencia jurídica de los sistemas latinos; así pues, la tradición jurisdiccional romana que, sirvió a nuestro concepto moderno de jurisprudencia, se dividió en cuatro etapas: arcaica, preclásica, clásica y postclásica. El origen de la ciencia del Derecho Occidental está en la jurisprudencia romana, lo que no deja de ser llamativo. Mientras que muchas otras tradiciones de la cultura occidental (por ejemplo, la escultura, la literatura o la filosofía) suelen remontarse a la Grecia clásica, en el caso de la jurisprudencia el punto de partida es Roma ¿Cuál es la razón de ello? Desde luego los griegos poseyeron un Derecho, llevaron a cabo importantes obras legislativas (como la de Solón en Atenas o la de Licurgo en Esparta) y escribieron tratados de filosofía del derecho de valor duradero, pero no conocieron la figura del jurista, del profesional del derecho. Quienes desempeñaban las funciones jurídicas (de jueces, abogados, legisladores, etcétera), tanto en Grecia como en otros pueblos de la antigüedad clásica, no poseían una especial preparación jurídica, sino que eran hombres políticos, expertos en retórica, miembros de clases superiores. La figura del jurista es una creación original de Roma, pero el jurista romano, por lo menos, en el periodo de máximo desarrollo de la jurisprudencia, no era un operador del derecho, sino quien poseía y elaboraba los conocimientos técnicos necesarios para la realización práctica del Derecho. A) ÉPOCA ARCAICA (JURISPRUDENCIA DIVINA) Este período comienza con la fundación de Roma en el año 753 A.C. y concluye aproximadamente en el año 450 A.C. con la creación de la Ley de las XII Tablas. Esta primera etapa estuvo influenciada por la cultura griega, cuyo pensamiento filosófico y jurídico estaba fuertemente inspirado en cuestiones de índole divina, es por eso, quizá, que los más antiguos juristas de los que se tiene noticia eran sacerdotes del Estado o sacerdotes públicos en cuyas manos estaban la aplicación y el desarrollo del derecho sacro, es decir, se trataba de sacerdotes que pertenecían a Colegios de Pontífices o Colegios Sacerdotales; es por ello que los criterios jurisdiccionales existentes en esa época, eran criterios o doctrinas jurisprudencias pontificias o sacerdotales, caracterizadas por ser incontrovertibles e incuestionables, dado su origen divino. La jurisprudencia romana tuvo su origen en el Colegio de los pontífices, asesores técnicos, primero de la justicia real y más tarde de los cónsules y los pretores. Sus conocimientos del derecho estaban relacionados con la ciencia de la religión y la astrología. Su misión era interpretar la voluntad divina, clave, para los antiguos, de todo el orden jurídico. Como dato relevante, debe mencionarse que, es en esta época, cuando se crea la Ley de las XII Tablas que constituye el más antiguo e importante antecedente legislativo del derecho romano. Esta época concluyó a finales de la República, en el año 304 A. C. y a partir de entonces la jurisdicción reservada a sacerdotes y escribas, se tornó laica y pública. En el año 462 A.C. durante un largo periodo en el cual estuvieron enfrentados patricios y plebeyos, el tribuno Trentilio Arsa propuso el nombramiento de cinco magistrados que redactasen unas normas con el fin de suavizar las diferencias entre los dos grupos sociales antes mencionados, la norma proponía establecer un cierto parámetro de igualdad entre estas dos clases sociales, sin embargo dicha propuesta no fue aceptada por los patricios. En el año 454 A. C., los tribunos propusieron de nuevo la idea de una ley igualitaria para patricios y plebeyos, la cual en esta ocasión sí fue aceptada, con algunas reservas que impedían que los plebeyos formaran parte de la comisión legislativa. Con motivo de la aceptación, se envió una embajada a Grecia para que estudiasen las leyes de aquel pueblo, a cuyo regreso se suspendieron la actividad de las magistraturas ordinarias, tanto patricias como plebeyas, y se nombraron nuevas magistraturas que se denominaron decenviri legibus scribundis, presididos por Apio Claudio, y estos gobernaron satisfactoriamente durante un año y presentaron diez tablas para su aprobación en los comicios. Al terminar el mandato, los decenviros, con el pretexto de que aún faltaban dos tablas por redactar, hicieron que se nombrase un nuevo decenvirato, del que formaron parte alguno de los que integraron el primero y tres plebeyos. El segundo decenvirato gobernó despóticamente y redactó dos tablas que resultaron ser inicuas para la plebe ya que incluía la prohibición una prohibición de matrimonios entre patricios y plebeyos. Los sucesos, según los historiadores, culminaron en una revuelta que tuvo lugar en el año 449 A.C. durante la que fueron derrocados los decenviros, restaurándose el consulado. A los dos primero cónsules se les atribuyó una ley denominada Valeria Horatia, en la cual se reconocían a los tribunos de la plebe y se declaraba inviolable su persona. Estos cónsules grabaron en bronce las XII Tablas. Las cuales se convirtieron en un hito histórico de tal importancia que, según se dijo en su oportunidad por Cicerón, los niños las tenían que aprender de memoria en la escuela lo cual se prolongó durante varios años y si bien anteriormente los detalles de las doce tablas pasaron oralmente de padres a hijos, varios aspectos de este tema educativo romano se contuvo en volúmenes denominados Fastos Consulares, Libros de los Magistrados y Anales Máximos. Por su parte, Livio declaró que la Ley de las XII Tablas era la fuente de todo el derecho público y privado, y en otro episodio, Pomponio se refirió a ella con la misma metáfora manifestado que de ella comenzó a fluir el ius civile, es decir, el derecho de la ciudad de Roma. En la Roma Arcaica eran los sacerdotes quienes disponían de fórmulas rígidas para la celebración de los contratos y los ritos procesales. El colegio sacerdotal designaba cada año a uno de sus miembros para que diera consultas jurídicas al pueblo, basándose en estas fórmulas monopolizadas por el sacerdocio y registradas en los LIBRI PONTIFICALES. Un factor adicional que explica tan destacada posición de los hierofantes en la vida jurídica estriba en el hecho de que éstos eran casi los únicos que sabían leer y escribir. Las XII Tablas eran un cuerpo normativo completo pero escaso en regulación específica, la particularización de cada regla a casos concretos correspondía a los pontífices encargados de su manejo a quienes se les proporcionaba un poder excepcional que se llamaba interpretatio y el resultado de esta facultad extraordinaria era la creación de nuevas reglas particularizadas en casos concretos, a las cuales, con el paso del tiempo siguieron en otra etapa posterior las interpretaciones laicas de juristas distintos de los sacerdotes que más adelante discurrió en la evolución del ius civile y la aparición posterior de instituciones como la responsa y el ius publieci respondiente. La gran libertad interpretativa de la que gozaban los pontífices fue considerablemente restringida, no por la Ley, sino por los mismos pontífices mediante el desarrollo de edictos. En esta época, la jurisprudencia era considerada una labor propia de los pontífices quienes tenían competencia en cuestiones de derecho sagrado y también de derecho civil ya que el derecho estaba profundamente vinculado a la religión. Los pontífices eran los intérpretes supremos del fas o “voluntad de los dioses” y de las antiguas mores o costumbres que formaban el núcleo principal del derecho arcaico. B) ÉPOCA PRECLÁSICA (LA RESPONSA Y LA SECULARIZACIÓN DEL DERECHO) Una vez que la jurisdicción y la jurisprudencia se volvieron laicas y públicas, surgieron los prudentes (ius peritus o ius prudens, es decir, conocedores prácticos del derecho) que eran juristas que no pertenecían a los colegios de pontífices, quienes empezaron a emitir opiniones, preparar estudios y brindar asesorías a las que se llamó “responsa”. Estas últimas se hacían consistir en opiniones o argumentos para asesorar en forma eficiente y oportuna a los ciudadanos romanos, al Estado e incluso se referían a temas jurisdiccionales, además de que generalmente se emitían sin obtener a cambio remuneración alguna, lo cual les valió a los jurisconsultos el reconocimiento y la obtención de un gran prestigio cívico; se trataba de casos o supuestos concretos que motivaban una respuesta o decisión del jurisprudente; sin embargo, con el transcurso del tiempo, la libertad para emitir la “responsa” provocó su corrupción y creación excesiva, lo que trajo consigo desconfianza y dispersión en la producción jurídica de teorías, opiniones y asesorías absurdas e insostenibles que paulatinamente llevaron a la extinción de dichas prácticas. A la responsa es factible considerarla como un antecedente de la noción actual de jurisprudencia en razón del manejo de doctrinas para la solución de un negocio jurídico concreto. Paulatinamente la función jurisprudencial se fue secularizando; esto es, de religiosa (pontificial) se convirtió en laica. En este proceso podemos señalar tres grandes momentos: el primero cuando Cneo Flavio, secretario de un sacerdote, publicó las fórmulas procesales (ius Flavianum), en 304 A. C., cincuenta años más tarde, en 254 A. C. el primer pontífice plebeyo, Tiberio Coruncaino, comenzó a dar consultas públicas sobre materia de derecho y, finalmente, en 204 A. C., Sexto Elio Peto, publicó su tripartita, obra en tres libros que constituye el primer tratado sistemático de derecho y se refiere a las XII tablas, su interpretación y a las fórmulas procesales (ius aelianum). Así, el derecho dejó de estar bajo el exclusivo dominio de los pontífices y su conocimiento se hizo público. Es decir, a fines de la República, ya generalizado y secularizado el conocimiento del derecho, empiezan a emitir libremente dictámenes juristas profanos, que no pertenecen al Alto Colegiado Sacerdotal, y que, naturalmente, carecen de la autoridad oficial necesaria para atribuir a sus opiniones fuerza obligatoria. C. ÉPOCA CLÁSICA (EL IMPERIO DE AUGUSTO Y EL IUS PUBLIECI RESPONDIENDI) A la época anterior, siguió la clásica con el principado de Augusto y terminó con la muerte del emperador Alejandro Severo en el año 235 D. C. Durante esta época, la doctrina jurisdiccional adquirió carácter oficial y alcanzó su máximo esplendor, al grado de ser reconocida como el elemento más importante en la estructura del derecho romano, toda vez que, detrás de la práctica del pretor y de la legislación popular, que tuvo sus inicios en el periodo anterior a través de la responsa, se encontraban los consejos de carácter técnico emitidos por verdaderos juristas; el emperador Augusto confirió a la responsa durante su gobierno el carácter de figura pública y alentó su práctica entre los jurisconsultos mediante su estatalización u oficialización en virtud del otorgamiento de autorizaciones imperiales que validaban públicamente su emisión. La característica fundamental de la jurisprudencia de la época clásica es el análisis casuístico llevado a cabo por los juristas. Su actividad fundamental consistía en la elaboración de respuestas, de soluciones, a los casos que les planteaban los particulares y que tenían fuerza vinculante para los jueces, en virtud de la autoridad que le concedía el príncipe a los juristas más destacados (el ius respondiendo ex auctoritate principis). De acuerdo con lo anterior, es posible afirmar que el mérito de la doctrina jurisdiccional romana producida durante la época clásica no radicó ni en la labor teórica, ni en su producción legislativa, sino fundamentalmente en la forma en que los juristas resolvían y proponían la solución justa y equitativa de las cuestiones que cotidianamente iban sucediendo, es decir, los romanos otorgaban gran valor al conocimiento del iuris prudens, o jurista prudente y no de la ley, es por eso que el saber del jurisconsulto romano se pondera a través de su hábito práctico para interpretar rectamente las leyes y aplicarlas oportunamente a los casos que se les presentaban. La vida profesional de los jurisconsultos romanos cumplía varias funciones: respondere, cavere, agere y scribire…La primera de ellas consistía en dar consultas verbales sobre casos prácticos; el cavere en redactar documentos jurídicos; el agere en asistir a las partes durante el litigio y, finalmente, el scribere, en elaborar obras doctrinales de derecho, además de la labor docente que también desempeñaban.— Durante la República ya nos encontramos con grandes jurisconsultos: Quinto Mucio Escévola, el primero que realizó una compilación del derecho de la época en su obra Ius Civile, de 18 libros; Aquilio Galo, alumno del anterior, quien escribió numerosas obras y Servio Sulpicio, el primer comentarista de los edictos del pretor. Bajo ese contexto, el emperador Augusto pretendiendo erradicar los resabios dejados por los juristas ulteriores, así como aprovechar la sabiduría de los jurisconsultos de su época, en beneficio de sus fines políticos, decidió limitar su proliferación, facultando únicamente a los más destacados para que sólo ellos pudieran emitir dictámenes en nombre del emperador. Otorgó, en los comienzos de la era cristiana, el ius publice respondendi ex auctoritate Principis a los más notables juristas de la Roma Imperial, lo hizo en virtud de su reconocida calidad de iuris prudentis, es decir, de poseedores, en grado eminente, de una especial forma de conocimiento jurídico: el “prudencial”. Papiniano, Ulpiano, Gayo, Paulo y Modestino, se destacaban entre los hombres de derecho romano por su especial aptitud para investigar cuál era la solución justa para cada uno de los casos concretos sobre los que se les consultaba. Ese conocimiento acertado de lo que era derecho en cada situación singular -llamado iuris prudentia- dio posteriormente el nombre, por una derivación lingüística, a la “ciencia del derecho” y a las normas que tienen su origen en las sentencias de los tribunales. Pero con el transcurso del tiempo, el uso de la palabra se fue restringiendo a estas dos acepciones derivadas, sobre todo a la última, sin que el conocimiento de lo justo concreto conservara el clásico apelativo de “prudencial”. Lo que es más, la misma palabra “prudencia” fue objeto de un paulatino descrédito, pasando a significar la simple cautela o una actitud de apocamiento o de temor excesivo; para el lenguaje vulgar, el “prudente” se transformó de un virtuoso en un timorato, siempre dispuesto a evitar cualquier riesgo o aventura. Resultaba difícil, por ello, hablar de “prudencia jurídica” como de un modo especial e indispensable de conocimiento del derecho, por lo que pasó al olvido la acepción primera del término, que designaba al conocimiento de lo justo en su máxima concreción. La interpretatio prudentium constituye la parte nuclear del ius civile clásico, el ius civile propiamente dicho consiste en la sola interpretación de los prudentes (Digesta o Digesto de Justiniano 1,2,2,12). La actuación del jurisconsulto republicano se desenvuelve a través de las siguientes actividades: a) respondere, siempre y cuando el prudens interpreta al ius y emite opiniones y dictámenes generalmente a propósito de un juicio y a solicitud de magistrados, jueces y particulares; b) cavere, cuando asiste y aconseja a los particulares en la redacción de cláusulas… explicándoles la importancia y alcances de los tecnicismos jurídicos, actividad ésta, más propia de los notarios (tabelliones); c) agüere, cuando asesora a los litigantes y a sus defensores (oratores, advocati), siendo estos últimos los que en la práctica abogan por las partes en juicio; d) scribere, al elaborar y publicar literatura jurídica a través de responsa (respuesta a consultas), quaestiones (sobre casos reales o imaginarios con fines didácticos), digesta (colecciones ordenadas … con comentarios y casos prácticos), comentarios ad Sabinum (acerca del ius civile) y ad Edictum (acerca del ius honorarium), así como monografías relativas a materias específicas del Derecho privado. Al lado de las fuentes autoritarias del derecho todas entorpecidas en mayor o menor grado en su eficiencia por haber sido en ciertos momentos la expresión de formas políticas superadas o de sistemas nuevos aún no desarrollados por completo, la jurisprudencia del Principado continuó cumpliendo la misión de guiar la evolución del Derecho. No resulta fácil a los hombres de ciencia ponerse de acuerdo sobre si la jurisprudencia de esta época debe considerarse más o menos que la Republicana. Ante todo, puede observarse que, mientras a fines de la República la jurisprudencia, aún vivaz y activísima, quedó formalmente reducida a una posición secundaria, al tener la evolución jurídica sus órganos oficiales en las asambleas legislativas y especialmente en los magistrados jusdicentes, la época del Principado, que carecía en el campo de la legislación de órganos de gran eficiencia, debió contar en más amplia medida con la actividad de los juristas … Bajo el principado de Augusto se produjo un acontecimiento al cual los antiguos reconocieron una gran influencia en el encauzamiento de la actividad jurisprudencial. En efecto, este Emperador creó el ius respondiendo que él únicamente podía conceder como privilegio a los más destacados juristas y mediante el cual quedaban autorizados a emitir opiniones lex auctoritate sua… no es posible indicar con exactitude a que jueces se extendía esta obligación de someterse a las respuestas de los juristas privilegiados… se sabe que pesaba sobre los jueces llamados a decidir la cuestión según las normas del procedimiento formulario. Después del Imperio de Augusto, se mantuvo la costumbre de los jurisconsultos de emitir dictámenes en nombre del príncipe, es decir, se continuó con el ius publice respondendi y Adriano, al final de su mandato imperial, determinó que los dictámenes de los juristas investidos de dicha facultad, tuvieran fuerza de ley. Es práctica constante, desde el emperador Tiberio, que los juristas más eminentes reciben del emperador el jus respondi, o sea el derecho a emitir dictámenes obligatorios para el juez, para el judex privatus nombrado en el proceso, y para el magistrado. De esta manera es como la doctrina jurisdiccional formada por los prudentes facultados con el ius publice respondendi, en cuanto fue investida con fuerza de ley, integrada por las discusiones públicas habidas en el foro y por las respuestas de los prudentes, se convirtió en una de las fuentes del derecho civil romano, siendo las otras tres: las leyes escritas, las legis actiones, y los edictos de los pretores y de los demás Magistrados. Al referirnos a los magistrados, en este caso lo hacemos en relación con aquellos cuya labor era la de administrar justicia; esto es, los pretores y ediles en la ciudad de Roma y los gobernadores en las provincias… Cuando uno de estos magistrados entraba en funciones generalmente por el término de un año, era usual que publicase un edicto; es decir, una especie de programa en el que exponía la forma en que iba a desarrollar su magistratura…De esta manera al aplicar el derecho de acuerdo con las situaciones que se iban presentando, los magistrados creaban derecho al administrar justicia, aplicaban el derecho civil (iuris civiles adivuandi), pero también lo complementaban cuando así se requería (iuris civiles supplendi) y, finalmente si era necesario corregían el propio derecho civil (iuris civilis corrigendi causa)…Por lo tanto, se advierte que a partir de medios procesales, de la acción para aplicar y completar el derecho civil y de la excepción con el objeto de corregirlo, se está creando derecho…Este derecho creado por los magistrados se llama derecho honorario -ius honorarium- y como dice Kunkel (Historia del Derecho Romano), no constituyó un cuerpo cerrado frente al derecho civil, con el que sólo excepcionalmente se contrapone, como en el caso de la propiedad o de la herencia en donde incluso existe una doble reglamentación. En la mayoría de los casos sin embargo, el derecho honorario se limitó a ayudar, completar o corregir al derecho civil, partiendo de él para conformar juntos un todo armónico: el sistema jurídico romano. Durante esta etapa se entendía por jurisprudencia a aquellas opiniones emitidas por los jurisconsultos sobre las diversas cuestiones que se les planteaban, ya fuesen presentadas por particulares, o por los propios magistrados. Fueron pues, los jurisconsultos los que al interpretar el derecho le otorgaron a éste un carácter doctrinal…Los primeros jurisconsultos fueron los sacerdotes y de ellos los pontífices quienes, además de tener el monopolio de las fórmulas procesales, se dedicaron a interpretar el derecho, fijando el contenido y alcance de la Ley de las XII Tablas, primera gran ley escrita del Derecho Romano. La decadencia de esta época comenzó cuando los emperadores se dedicaron a emitir personalmente los edictos, decretos, mandatos y epístolas imperiales, por intercesión de los jurisconsultos como simples consejeros o asesores jurídicos. Estos acontecimientos provocaron que la participación de los juristas en la elaboración del derecho, se redujera a una simple actividad de colaboración pública, en su calidad de funcionarios del poder estatal supremo, lo cual trajo como consecuencia natural, una rápida decadencia de la doctrina jurisdiccional clásica en la época tardía. Durante el siglo II, se dejó sentir, cada vez más intesamente, la necesidad de ordenar dos sectores del derecho positivo: la “iurisprudentia” y las constituciones. En verdad faltaban bibliotecas que reunieran sistemáticamente todas las disposiciones vigentes; además, como todavía no existía la imprenta, los libros se copiaban a mano. ¿Quién podía garantizar entonces la autenticidad de opiniones atribuidas a jurisconsultos investidos de “ius pulice respondendi? Era prácticamente imposible a abogados y jueces conocer el derecho positivo y se imponía una depuración general. Así, en esa época existió la figura del Juez-Rey o princeps romano; como ejemplo de ello puede citarse la actuación de Antonio Pío y de Marco Aurelio, quienes lucieron con gloria y esplendor en el campo jurídico gracias a que contaban con la asesoría de los más grandes juristas de la época. Aunque la legislación quedara… en manos de los órganos republicanos y fuera dirigida sólo de modo indirecto por el princeps, no obstante, desde un principio hubo una porción de modalidades de legislar con las que el princeps, de modo discreto, pero no por ello menos eficaz, actuaba creando de manera independiente nuevas normas jurídicas. Todas estas modalidades arrancaban, más o menos, del modelo de la producción jurídica de los magistrados; sólo que la escala era ya de antemano diversa, pues el ámbito de poder casi ilimitado del princeps y la duración vitalicia de su mandato conferían a sus prescripciones una autoridad que las decisiones de los magistrados republicanos anuales nunca habían tenido. D) ÉPOCA POSTCLÁSICA (LAS COMPILACIONES DE JUSTINIANO) A esta Época se le conoce también como del derecho vulgar o periodo clásico tardío. En efecto, el establecimiento de la monarquía absoluta, que concentró todos los poderes en un solo hombre, trajo como consecuencia el surgimiento de un derecho escrito de origen legislativo, lo que, evidentemente, provocó que los responsa de los juristas ya no constituyeran el principal instrumento de solución de los problemas jurídicos que la realidad planteaba; sino de cuestiones generales y abstractas. Así, en el año 528 D. C., Justiniano (según Ortolán, nace en 482, fue emperador en 527 y murió en 565) mandó compilar los ius publice respondendi, cuya colección conocemos con el nombre de Digesto Romano también conocido como Pandectas, el cual contiene doctrina tanto jurídica como jurisdiccional y leyes de 39 peritos privilegiados con el ius publice respondendi, junto con la de otros juristas que carecían de dicha facultad, pero que gozaban de la simpatía de Justiniano, quien ordenó que también se incluyeran. En ese documento se recogió una de las definiciones clásicas del concepto de jurisprudencia, elaborada por el propio Ulpiano, quien expresó que la jurisprudencia es “la noticia o conocimiento de las cosas humanas y divinas, así como la ciencia de lo justo y de lo injusto”. Al no gozar ya del ius publice respondendi, los juristas dejaron de dar soluciones a los problemas jurídicos concretos que se les planteaban, para dedicarse a la enseñanza y a desempeñarse en cargos públicos; lo cual provocó que la jurisprudencia se convirtiera así en la ciencia del derecho. La codificación propuesta por Justiniano apareció en el año 533 D.C. y entró en vigor en el Imperio Romano de Oriente, cuando se reconquistó Italia, también allí se estableció dicha codificación llegando a ser conocido en Occidente; la gran obra de Justiniano es el Corpus Iuris Civilis es decir el cuerpo de derecho de los ciudadanos romanos que comprendía el Código o Códex (que eran códigos imperiales), el ya referido Digesto o Pandectas (jurisprudencia), la Instituta (tratado elemental de derecho romano) y las Novelas (disposiciones posteriores desde el año 535 al 565 D.C.). El proceso de transformación de la jurisprudencia como acumulación de experiencias a una ciencia del derecho, se enfrentó a los problemas fundamentales que ofrece la construcción de cualquier ciencia, la cual debió ser fundamentada en principios generales ya que eran éstos los únicos instrumentos con los que se contaba en esa época. De esa forma, surgieron las definiciones de los conceptos jurídicos más importantes, sin mayor método que el de hacer uso de inducciones como premisas para la deducción de enunciados. Es así como la jurisprudencia se convirtió en un instrumento que detectaba y prevenía problemas que aún no habían ocurrido en la práctica, alejándose de esa manera del planteamiento de soluciones para cada caso concreto, es decir, se alejó de aquella reflexión prudencial que campeaba en épocas ulteriores. Nace así la concepción de predicabilidad sobre la solución de controversias. La práctica imperial de concesión del privilegio a juristas destacados finalizó con el emperador Tiberio. Los conceptos descritos son conocidos a la fecha gracias a la labor desarrollada durante la edad media por el grupo de estudiosos de historia y del derecho de tiempos de Justiniano llamado “Los Glosadores”. El trabajo de los Glosadores, particularmente el referido a las leyes de los tiempos de Justiniano, lo denominaron Corpus Iuris Civilis, el cual comprendía la legislación de Justiniano que se encuentra en las siguientes obras: Las Instituta, el Digesto o Pandectas, el Codex y las Novelas. Fue jefe de esta escuela Irneo de Bolonia, que murió hacia mediados del siglo XII. Profesó el derecho con lucidez, dejando discípulos que continuaron su obra. Los cuatro más célebres, muertos pocos años después que él, fueron Bulgario, Martino Gosia, Jacobo y Hugo. Los jurisconsultos de esta escuela estudiaron el derecho romano según las colecciones de Justiniano cuyo conjunto desde esta época, toma el nombre de Corpus Iuris Civilis, por oposición al Corpus Iuris Canonici. Busca el sentido de dichos textos comentándolos y añadiendo notas marginales o interlineales llamadas glosas de donde proviene el nombre de glosadores. En el siglo XIII fue terminado su trabajo y ya no crean más; coleccionan las notas de sus antecesores. Acursio, muerto hacia el año 1260, compuso y publicó la Glosa grande, en la cual se reunía con la suyas, todas las glosas de sus predecesores. — La obra de los glosadores es considerable. Se les ha criticado con razón, su ignorancia en historia y mal gusto de sus ejemplos. Aunque tampoco hay que olvidar que, llegados después de varios siglos de barbarie, se veían privados de todas las fuentes históricas y literarias que más tarde tuvieron los jurisconsultos a su disposición. Reducidas al texto de las compilaciones de Justiniano, son prueba a menudo en la interpretación de leyes más oscuras, de enorme penetración.— Gracias a pacientísimas rebuscas, han podido establecer entre las diferentes partes de esta obra aproximaciones y repudiaciones, de las cuales disfrutaron hoy en día. En fin se han aplicado para la corrección del mismo texto. Esta posesión de diversos manuscritos del Digesto, han llegado, por un examen general de variantes, a establecer un texto, adoptado desde entonces por regla general y llamado por esta razón la Vulgata versio vulgata. Los glosadores sometieron al mismo trabajo de crítica los manuscritos de las Instituciones del Código y del Authenticum, que tenían entre manos. De 134 Novelas que contiene esta colección, estudiaron las más importantes, en número de 97, divididas en nueve collationes, dejando a un lado las otras como inútiles (extraordinarias y extravagantes). Cuando alguna constitución del Código se modifica por una novela se ha hecho de esta novela un estracto o resumen, inserto en el Código, seguido de la ley así modificada. Estas anotaciones son llamadas auténticas (authenticae), del nombre de las obras donde son tomadas.— Puede formarse idea de la influencia de los glosadores añadiendo que son los que despertaron en Europa la afición a los estudios jurídicos. Uno de ellos, Vacario, llevó a Inglaterra manuscritos de las colecciones de Justiniano, enseñando en Oxford hacia el año 144. Otro glosador, Placentino, fundó hacia el año 1180, en Montpeller, una escuela de derecho, contribuyendo con su enseñanza a propagar en el medio día de Francia, el conocimiento del cuerpo del derecho de Justiniano. El estudio de esta legislación tomó bien pronto tal vuelo que el papa Honorario III, para asegurar la preponderacia del derecho canónico, prohibió en 1220 enseñar en la Universidad de Paris el Derecho romano. Esta prohibición no impidió a este derecho extenderse en toda Francia, pero quedando particularmente la ley de las provincias meriodinales que formaban los antiguos reinos de los bisigodos y de los borgoñones.” Lo descrito, muestra una noción que tradicionalmente se ha presentado en los juicios de origen latino que consisten en que el juzgador esté preparado para resolver el juicio con elementos bastantes, desde antes de que el juicio se presente. Además, se reconoce en la tradición romana la existencia de elementos de valoración auxiliares a la ley a los cuales pueden acudir los jueces para guiar su decisión, como son las opiniones paralelas al texto de la ley y que adquieren un valor relevante cuando se trata de criterios derivados de la apreciación de casos concretos o casuísmo, estos elementos adicionales para la interpretación de los estatutos son útiles para corregir por los juzgadores las insuficiencias o defectos del derecho contenido en leyes. En opinión del romanista español Juan Iglesias, el jurista romanista se caracteriza por frecuentar, además de la ley, el trato con variados elementos y disciplinas advirtiendo que el Derecho y particularmente el de origen romano, no sólo vive de sí y por sí, sino que es todo uno y carece de fronteras. La reverencia hacia el derecho preestablecido y el derecho escrito como su principal manifestación, pasó de Roma, a las tradiciones jurídicas francesas y españolas, entre otras, y desde aquéllas, llegó a los pueblos latinoamericanos. Los anteriores elementos, generalmente, han sido considerados como el origen histórico de la actual institución de la jurisprudencia

5 Tema

LA JURISPRUDENCIA EN ROMA

La noción actual de “jurisprudencia”, incluso reconocida y aceptada por los más actuales y revolucionarios autores, tuvo sus inicios en Roma antigua, que se considera la cuna de la ciencia jurídica de los sistemas latinos; así pues, la tradición jurisdiccional romana que, sirvió a nuestro concepto moderno de jurisprudencia, se dividió en cuatro etapas: arcaica, preclásica, clásica y postclásica.
El origen de la ciencia del Derecho Occidental está en la jurisprudencia romana, lo que no deja de ser llamativo. Mientras que muchas otras tradiciones de la cultura occidental (por ejemplo, la escultura, la literatura o la filosofía) suelen remontarse a la Grecia clásica, en el caso de la jurisprudencia el punto de partida es Roma ¿Cuál es la razón de ello? Desde luego los griegos poseyeron un Derecho, llevaron a cabo importantes obras legislativas (como la de Solón en Atenas o la de Licurgo en Esparta) y escribieron tratados de filosofía del derecho de valor duradero, pero no conocieron la figura del jurista, del profesional del derecho. Quienes desempeñaban las funciones jurídicas (de jueces, abogados, legisladores, etcétera), tanto en Grecia como en otros pueblos de la antigüedad clásica, no poseían una especial preparación jurídica, sino que eran hombres políticos, expertos en retórica, miembros de clases superiores. La figura del jurista es una creación original de Roma, pero el jurista romano, por lo menos, en el periodo de máximo desarrollo de la jurisprudencia, no era un operador del derecho, sino quien poseía y elaboraba los conocimientos técnicos necesarios para la realización práctica del Derecho.
A) ÉPOCA ARCAICA (JURISPRUDENCIA DIVINA)
Este período comienza con la fundación de Roma en el año 753 A.C. y concluye aproximadamente en el año 450 A.C. con la creación de la Ley de las XII Tablas.
Esta primera etapa estuvo influenciada por la cultura griega, cuyo pensamiento filosófico y jurídico estaba fuertemente inspirado en cuestiones de índole divina, es por eso, quizá, que los más antiguos juristas de los que se tiene noticia eran sacerdotes del Estado o sacerdotes públicos en cuyas manos estaban la aplicación y el desarrollo del derecho sacro, es decir, se trataba de sacerdotes que pertenecían a Colegios de Pontífices o Colegios Sacerdotales; es por ello que los criterios jurisdiccionales existentes en esa época, eran criterios o doctrinas jurisprudencias pontificias o sacerdotales, caracterizadas por ser incontrovertibles e incuestionables, dado su origen divino.
La jurisprudencia romana tuvo su origen en el Colegio de los pontífices, asesores técnicos, primero de la justicia real y más tarde de los cónsules y los pretores. Sus conocimientos del derecho estaban relacionados con la ciencia de la religión y la astrología. Su misión era interpretar la voluntad divina, clave, para los antiguos, de todo el orden jurídico.
Como dato relevante, debe mencionarse que, es en esta época, cuando se crea la Ley de las XII Tablas que constituye el más antiguo e importante antecedente legislativo del derecho romano. Esta época concluyó a finales de la República, en el año 304 A. C. y a partir de entonces la jurisdicción reservada a sacerdotes y escribas, se tornó laica y pública.
En el año 462 A.C. durante un largo periodo en el cual estuvieron enfrentados patricios y plebeyos, el tribuno Trentilio Arsa propuso el nombramiento de cinco magistrados que redactasen unas normas con el fin de suavizar las diferencias entre los dos grupos sociales antes mencionados, la norma proponía establecer un cierto parámetro de igualdad entre estas dos clases sociales, sin embargo dicha propuesta no fue aceptada por los patricios.
En el año 454 A. C., los tribunos propusieron de nuevo la idea de una ley igualitaria para patricios y plebeyos, la cual en esta ocasión sí fue aceptada, con algunas reservas que impedían que los plebeyos formaran parte de la comisión legislativa. Con motivo de la aceptación, se envió una embajada a Grecia para que estudiasen las leyes de aquel pueblo, a cuyo regreso se suspendieron la actividad de las magistraturas ordinarias, tanto patricias como plebeyas, y se nombraron nuevas magistraturas que se denominaron decenviri legibus scribundis, presididos por Apio Claudio, y estos gobernaron satisfactoriamente durante un año y presentaron diez tablas para su aprobación en los comicios.
Al terminar el mandato, los decenviros, con el pretexto de que aún faltaban dos tablas por redactar, hicieron que se nombrase un nuevo decenvirato, del que formaron parte alguno de los que integraron el primero y tres plebeyos. El segundo decenvirato gobernó despóticamente y redactó dos tablas que resultaron ser inicuas para la plebe ya que incluía la prohibición una prohibición de matrimonios entre patricios y plebeyos.
Los sucesos, según los historiadores, culminaron en una revuelta que tuvo lugar en el año 449 A.C. durante la que fueron derrocados los decenviros, restaurándose el consulado. A los dos primero cónsules se les atribuyó una ley denominada Valeria Horatia, en la cual se reconocían a los tribunos de la plebe y se declaraba inviolable su persona. Estos cónsules grabaron en bronce las XII Tablas. Las cuales se convirtieron en un hito histórico de tal importancia que, según se dijo en su oportunidad por Cicerón, los niños las tenían que aprender de memoria en la escuela lo cual se prolongó durante varios años y si bien anteriormente los detalles de las doce tablas pasaron oralmente de padres a hijos, varios aspectos de este tema educativo romano se contuvo en volúmenes denominados Fastos Consulares, Libros de los Magistrados y Anales Máximos.
Por su parte, Livio declaró que la Ley de las XII Tablas era la fuente de todo el derecho público y privado, y en otro episodio, Pomponio se refirió a ella con la misma metáfora manifestado que de ella comenzó a fluir el ius civile, es decir, el derecho de la ciudad de Roma.
En la Roma Arcaica eran los sacerdotes quienes disponían de fórmulas rígidas para la celebración de los contratos y los ritos procesales. El colegio sacerdotal designaba cada año a uno de sus miembros para que diera consultas jurídicas al pueblo, basándose en estas fórmulas monopolizadas por el sacerdocio y registradas en los LIBRI PONTIFICALES. Un factor adicional que explica tan destacada posición de los hierofantes en la vida jurídica estriba en el hecho de que éstos eran casi los únicos que sabían leer y escribir.
Las XII Tablas eran un cuerpo normativo completo pero escaso en regulación específica, la particularización de cada regla a casos concretos correspondía a los pontífices encargados de su manejo a quienes se les proporcionaba un poder excepcional que se llamaba interpretatio y el resultado de esta facultad extraordinaria era la creación de nuevas reglas particularizadas en casos concretos, a las cuales, con el paso del tiempo siguieron en otra etapa posterior las interpretaciones laicas de juristas distintos de los sacerdotes que más adelante discurrió en la evolución del ius civile y la aparición posterior de instituciones como la responsa y el ius publieci respondiente.
La gran libertad interpretativa de la que gozaban los pontífices fue considerablemente restringida, no por la Ley, sino por los mismos pontífices mediante el desarrollo de edictos.
En esta época, la jurisprudencia era considerada una labor propia de los pontífices quienes tenían competencia en cuestiones de derecho sagrado y también de derecho civil ya que el derecho estaba profundamente vinculado a la religión. Los pontífices eran los intérpretes supremos del fas o “voluntad de los dioses” y de las antiguas mores o costumbres que formaban el núcleo principal del derecho arcaico.
B) ÉPOCA PRECLÁSICA (LA RESPONSA Y LA SECULARIZACIÓN DEL DERECHO)
Una vez que la jurisdicción y la jurisprudencia se volvieron laicas y públicas, surgieron los prudentes (ius peritus o ius prudens, es decir, conocedores prácticos del derecho) que eran juristas que no pertenecían a los colegios de pontífices, quienes empezaron a emitir opiniones, preparar estudios y brindar asesorías a las que se llamó “responsa”. Estas últimas se hacían consistir en opiniones o argumentos para asesorar en forma eficiente y oportuna a los ciudadanos romanos, al Estado e incluso se referían a temas jurisdiccionales, además de que generalmente se emitían sin obtener a cambio remuneración alguna, lo cual les valió a los jurisconsultos el reconocimiento y la obtención de un gran prestigio cívico; se trataba de casos o supuestos concretos que motivaban una respuesta o decisión del jurisprudente; sin embargo, con el transcurso del tiempo, la libertad para emitir la “responsa” provocó su corrupción y creación excesiva, lo que trajo consigo desconfianza y dispersión en la producción jurídica de teorías, opiniones y asesorías absurdas e insostenibles que paulatinamente llevaron a la extinción de dichas prácticas.
A la responsa es factible considerarla como un antecedente de la noción actual de jurisprudencia en razón del manejo de doctrinas para la solución de un negocio jurídico concreto.
Paulatinamente la función jurisprudencial se fue secularizando; esto es, de religiosa (pontificial) se convirtió en laica. En este proceso podemos señalar tres grandes momentos: el primero cuando Cneo Flavio, secretario de un sacerdote, publicó las fórmulas procesales (ius Flavianum), en 304 A. C., cincuenta años más tarde, en 254 A. C. el primer pontífice plebeyo, Tiberio Coruncaino, comenzó a dar consultas públicas sobre materia de derecho y, finalmente, en 204 A. C., Sexto Elio Peto, publicó su tripartita, obra en tres libros que constituye el primer tratado sistemático de derecho y se refiere a las XII tablas, su interpretación y a las fórmulas procesales (ius aelianum). Así, el derecho dejó de estar bajo el exclusivo dominio de los pontífices y su conocimiento se hizo público.
Es decir, a fines de la República, ya generalizado y secularizado el conocimiento del derecho, empiezan a emitir libremente dictámenes juristas profanos, que no pertenecen al Alto Colegiado Sacerdotal, y que, naturalmente, carecen de la autoridad oficial necesaria para atribuir a sus opiniones fuerza obligatoria.
C. ÉPOCA CLÁSICA (EL IMPERIO DE AUGUSTO Y EL IUS PUBLIECI RESPONDIENDI)
A la época anterior, siguió la clásica con el principado de Augusto y terminó con la muerte del emperador Alejandro Severo en el año 235 D. C.
Durante esta época, la doctrina jurisdiccional adquirió carácter oficial y alcanzó su máximo esplendor, al grado de ser reconocida como el elemento más importante en la estructura del derecho romano, toda vez que, detrás de la práctica del pretor y de la legislación popular, que tuvo sus inicios en el periodo anterior a través de la responsa, se encontraban los consejos de carácter técnico emitidos por verdaderos juristas; el emperador Augusto confirió a la responsa durante su gobierno el carácter de figura pública y alentó su práctica entre los jurisconsultos mediante su estatalización u oficialización en virtud del otorgamiento de autorizaciones imperiales que validaban públicamente su emisión.
La característica fundamental de la jurisprudencia de la época clásica es el análisis casuístico llevado a cabo por los juristas. Su actividad fundamental consistía en la elaboración de respuestas, de soluciones, a los casos que les planteaban los particulares y que tenían fuerza vinculante para los jueces, en virtud de la autoridad que le concedía el príncipe a los juristas más destacados (el ius respondiendo ex auctoritate principis).
De acuerdo con lo anterior, es posible afirmar que el mérito de la doctrina jurisdiccional romana producida durante la época clásica no radicó ni en la labor teórica, ni en su producción legislativa, sino fundamentalmente en la forma en que los juristas resolvían y proponían la solución justa y equitativa de las cuestiones que cotidianamente iban sucediendo, es decir, los romanos otorgaban gran valor al conocimiento del iuris prudens, o jurista prudente y no de la ley, es por eso que el saber del jurisconsulto romano se pondera a través de su hábito práctico para interpretar rectamente las leyes y aplicarlas oportunamente a los casos que se les presentaban.
La vida profesional de los jurisconsultos romanos cumplía varias funciones: respondere, cavere, agere y scribire…La primera de ellas consistía en dar consultas verbales sobre casos prácticos; el cavere en redactar documentos jurídicos; el agere en asistir a las partes durante el litigio y, finalmente, el scribere, en elaborar obras doctrinales de derecho, además de la labor docente que también desempeñaban.— Durante la República ya nos encontramos con grandes jurisconsultos: Quinto Mucio Escévola, el primero que realizó una compilación del derecho de la época en su obra Ius Civile, de 18 libros; Aquilio Galo, alumno del anterior, quien escribió numerosas obras y Servio Sulpicio, el primer comentarista de los edictos del pretor.
Bajo ese contexto, el emperador Augusto pretendiendo erradicar los resabios dejados por los juristas ulteriores, así como aprovechar la sabiduría de los jurisconsultos de su época, en beneficio de sus fines políticos, decidió limitar su proliferación, facultando únicamente a los más destacados para que sólo ellos pudieran emitir dictámenes en nombre del emperador.
Otorgó, en los comienzos de la era cristiana, el ius publice respondendi ex auctoritate Principis a los más notables juristas de la Roma Imperial, lo hizo en virtud de su reconocida calidad de iuris prudentis, es decir, de poseedores, en grado eminente, de una especial forma de conocimiento jurídico: el “prudencial”. Papiniano, Ulpiano, Gayo, Paulo y Modestino, se destacaban entre los hombres de derecho romano por su especial aptitud para investigar cuál era la solución justa para cada uno de los casos concretos sobre los que se les consultaba. Ese conocimiento acertado de lo que era derecho en cada situación singular -llamado iuris prudentia- dio posteriormente el nombre, por una derivación lingüística, a la “ciencia del derecho” y a las normas que tienen su origen en las sentencias de los tribunales. Pero con el transcurso del tiempo, el uso de la palabra se fue restringiendo a estas dos acepciones derivadas, sobre todo a la última, sin que el conocimiento de lo justo concreto conservara el clásico apelativo de “prudencial”. Lo que es más, la misma palabra “prudencia” fue objeto de un paulatino descrédito, pasando a significar la simple cautela o una actitud de apocamiento o de temor excesivo; para el lenguaje vulgar, el “prudente” se transformó de un virtuoso en un timorato, siempre dispuesto a evitar cualquier riesgo o aventura. Resultaba difícil, por ello, hablar de “prudencia jurídica” como de un modo especial e indispensable de conocimiento del derecho, por lo que pasó al olvido la acepción primera del término, que designaba al conocimiento de lo justo en su máxima concreción.
La interpretatio prudentium constituye la parte nuclear del ius civile clásico, el ius civile propiamente dicho consiste en la sola interpretación de los prudentes (Digesta o Digesto de Justiniano 1,2,2,12). La actuación del jurisconsulto republicano se desenvuelve a través de las siguientes actividades: a) respondere, siempre y cuando el prudens interpreta al ius y emite opiniones y dictámenes generalmente a propósito de un juicio y a solicitud de magistrados, jueces y particulares; b) cavere, cuando asiste y aconseja a los particulares en la redacción de cláusulas… explicándoles la importancia y alcances de los tecnicismos jurídicos, actividad ésta, más propia de los notarios (tabelliones); c) agüere, cuando asesora a los litigantes y a sus defensores (oratores, advocati), siendo estos últimos los que en la práctica abogan por las partes en juicio; d) scribere, al elaborar y publicar literatura jurídica a través de responsa (respuesta a consultas), quaestiones (sobre casos reales o imaginarios con fines didácticos), digesta (colecciones ordenadas … con comentarios y casos prácticos), comentarios ad Sabinum (acerca del ius civile) y ad Edictum (acerca del ius honorarium), así como monografías relativas a materias específicas del Derecho privado.
Al lado de las fuentes autoritarias del derecho todas entorpecidas en mayor o menor grado en su eficiencia por haber sido en ciertos momentos la expresión de formas políticas superadas o de sistemas nuevos aún no desarrollados por completo, la jurisprudencia del Principado continuó cumpliendo la misión de guiar la evolución del Derecho. No resulta fácil a los hombres de ciencia ponerse de acuerdo sobre si la jurisprudencia de esta época debe considerarse más o menos que la Republicana. Ante todo, puede observarse que, mientras a fines de la República la jurisprudencia, aún vivaz y activísima, quedó formalmente reducida a una posición secundaria, al tener la evolución jurídica sus órganos oficiales en las asambleas legislativas y especialmente en los magistrados jusdicentes, la época del Principado, que carecía en el campo de la legislación de órganos de gran eficiencia, debió contar en más amplia medida con la actividad de los juristas … Bajo el principado de Augusto se produjo un acontecimiento al cual los antiguos reconocieron una gran influencia en el encauzamiento de la actividad jurisprudencial. En efecto, este Emperador creó el ius respondiendo que él únicamente podía conceder como privilegio a los más destacados juristas y mediante el cual quedaban autorizados a emitir opiniones lex auctoritate sua… no es posible indicar con exactitude a que jueces se extendía esta obligación de someterse a las respuestas de los juristas privilegiados… se sabe que pesaba sobre los jueces llamados a decidir la cuestión según las normas del procedimiento formulario.
Después del Imperio de Augusto, se mantuvo la costumbre de los jurisconsultos de emitir dictámenes en nombre del príncipe, es decir, se continuó con el ius publice respondendi y Adriano, al final de su mandato imperial, determinó que los dictámenes de los juristas investidos de dicha facultad, tuvieran fuerza de ley.
Es práctica constante, desde el emperador Tiberio, que los juristas más eminentes reciben del emperador el jus respondi, o sea el derecho a emitir dictámenes obligatorios para el juez, para el judex privatus nombrado en el proceso, y para el magistrado.
De esta manera es como la doctrina jurisdiccional formada por los prudentes facultados con el ius publice respondendi, en cuanto fue investida con fuerza de ley, integrada por las discusiones públicas habidas en el foro y por las respuestas de los prudentes, se convirtió en una de las fuentes del derecho civil romano, siendo las otras tres: las leyes escritas, las legis actiones, y los edictos de los pretores y de los demás Magistrados.
Al referirnos a los magistrados, en este caso lo hacemos en relación con aquellos cuya labor era la de administrar justicia; esto es, los pretores y ediles en la ciudad de Roma y los gobernadores en las provincias… Cuando uno de estos magistrados entraba en funciones generalmente por el término de un año, era usual que publicase un edicto; es decir, una especie de programa en el que exponía la forma en que iba a desarrollar su magistratura…De esta manera al aplicar el derecho de acuerdo con las situaciones que se iban presentando, los magistrados creaban derecho al administrar justicia, aplicaban el derecho civil (iuris civiles adivuandi), pero también lo complementaban cuando así se requería (iuris civiles supplendi) y, finalmente si era necesario corregían el propio derecho civil (iuris civilis corrigendi causa)…Por lo tanto, se advierte que a partir de medios procesales, de la acción para aplicar y completar el derecho civil y de la excepción con el objeto de corregirlo, se está creando derecho…Este derecho creado por los magistrados se llama derecho honorario -ius honorarium- y como dice Kunkel (Historia del Derecho Romano), no constituyó un cuerpo cerrado frente al derecho civil, con el que sólo excepcionalmente se contrapone, como en el caso de la propiedad o de la herencia en donde incluso existe una doble reglamentación. En la mayoría de los casos sin embargo, el derecho honorario se limitó a ayudar, completar o corregir al derecho civil, partiendo de él para conformar juntos un todo armónico: el sistema jurídico romano.
Durante esta etapa se entendía por jurisprudencia a aquellas opiniones emitidas por los jurisconsultos sobre las diversas cuestiones que se les planteaban, ya fuesen presentadas por particulares, o por los propios magistrados. Fueron pues, los jurisconsultos los que al interpretar el derecho le otorgaron a éste un carácter doctrinal…Los primeros jurisconsultos fueron los sacerdotes y de ellos los pontífices quienes, además de tener el monopolio de las fórmulas procesales, se dedicaron a interpretar el derecho, fijando el contenido y alcance de la Ley de las XII Tablas, primera gran ley escrita del Derecho Romano.
La decadencia de esta época comenzó cuando los emperadores se dedicaron a emitir personalmente los edictos, decretos, mandatos y epístolas imperiales, por intercesión de los jurisconsultos como simples consejeros o asesores jurídicos.
Estos acontecimientos provocaron que la participación de los juristas en la elaboración del derecho, se redujera a una simple actividad de colaboración pública, en su calidad de funcionarios del poder estatal supremo, lo cual trajo como consecuencia natural, una rápida decadencia de la doctrina jurisdiccional clásica en la época tardía.
Durante el siglo II, se dejó sentir, cada vez más intesamente, la necesidad de ordenar dos sectores del derecho positivo: la “iurisprudentia” y las constituciones. En verdad faltaban bibliotecas que reunieran sistemáticamente todas las disposiciones vigentes; además, como todavía no existía la imprenta, los libros se copiaban a mano. ¿Quién podía garantizar entonces la autenticidad de opiniones atribuidas a jurisconsultos investidos de “ius pulice respondendi? Era prácticamente imposible a abogados y jueces conocer el derecho positivo y se imponía una depuración general.
Así, en esa época existió la figura del Juez-Rey o princeps romano; como ejemplo de ello puede citarse la actuación de Antonio Pío y de Marco Aurelio, quienes lucieron con gloria y esplendor en el campo jurídico gracias a que contaban con la asesoría de los más grandes juristas de la época.
Aunque la legislación quedara… en manos de los órganos republicanos y fuera dirigida sólo de modo indirecto por el princeps, no obstante, desde un principio hubo una porción de modalidades de legislar con las que el princeps, de modo discreto, pero no por ello menos eficaz, actuaba creando de manera independiente nuevas normas jurídicas. Todas estas modalidades arrancaban, más o menos, del modelo de la producción jurídica de los magistrados; sólo que la escala era ya de antemano diversa, pues el ámbito de poder casi ilimitado del princeps y la duración vitalicia de su mandato conferían a sus prescripciones una autoridad que las decisiones de los magistrados republicanos anuales nunca habían tenido.
D) ÉPOCA POSTCLÁSICA (LAS COMPILACIONES DE JUSTINIANO)
A esta Época se le conoce también como del derecho vulgar o periodo clásico tardío.
En efecto, el establecimiento de la monarquía absoluta, que concentró todos los poderes en un solo hombre, trajo como consecuencia el surgimiento de un derecho escrito de origen legislativo, lo que, evidentemente, provocó que los responsa de los juristas ya no constituyeran el principal instrumento de solución de los problemas jurídicos que la realidad planteaba; sino de cuestiones generales y abstractas.
Así, en el año 528 D. C., Justiniano (según Ortolán, nace en 482, fue emperador en 527 y murió en 565) mandó compilar los ius publice respondendi, cuya colección conocemos con el nombre de Digesto Romano también conocido como Pandectas, el cual contiene doctrina tanto jurídica como jurisdiccional y leyes de 39 peritos privilegiados con el ius publice respondendi, junto con la de otros juristas que carecían de dicha facultad, pero que gozaban de la simpatía de Justiniano, quien ordenó que también se incluyeran.
En ese documento se recogió una de las definiciones clásicas del concepto de jurisprudencia, elaborada por el propio Ulpiano, quien expresó que la jurisprudencia es “la noticia o conocimiento de las cosas humanas y divinas, así como la ciencia de lo justo y de lo injusto”.
Al no gozar ya del ius publice respondendi, los juristas dejaron de dar soluciones a los problemas jurídicos concretos que se les planteaban, para dedicarse a la enseñanza y a desempeñarse en cargos públicos; lo cual provocó que la jurisprudencia se convirtiera así en la ciencia del derecho.
La codificación propuesta por Justiniano apareció en el año 533 D.C. y entró en vigor en el Imperio Romano de Oriente, cuando se reconquistó Italia, también allí se estableció dicha codificación llegando a ser conocido en Occidente; la gran obra de Justiniano es el Corpus Iuris Civilis es decir el cuerpo de derecho de los ciudadanos romanos que comprendía el Código o Códex (que eran códigos imperiales), el ya referido Digesto o Pandectas (jurisprudencia), la Instituta (tratado elemental de derecho romano) y las Novelas (disposiciones posteriores desde el año 535 al 565 D.C.).
El proceso de transformación de la jurisprudencia como acumulación de experiencias a una ciencia del derecho, se enfrentó a los problemas fundamentales que ofrece la construcción de cualquier ciencia, la cual debió ser fundamentada en principios generales ya que eran éstos los únicos instrumentos con los que se contaba en esa época.
De esa forma, surgieron las definiciones de los conceptos jurídicos más importantes, sin mayor método que el de hacer uso de inducciones como premisas para la deducción de enunciados. Es así como la jurisprudencia se convirtió en un instrumento que detectaba y prevenía problemas que aún no habían ocurrido en la práctica, alejándose de esa manera del planteamiento de soluciones para cada caso concreto, es decir, se alejó de aquella reflexión prudencial que campeaba en épocas ulteriores. Nace así la concepción de predicabilidad sobre la solución de controversias.
La práctica imperial de concesión del privilegio a juristas destacados finalizó con el emperador Tiberio.
Los conceptos descritos son conocidos a la fecha gracias a la labor desarrollada durante la edad media por el grupo de estudiosos de historia y del derecho de tiempos de Justiniano llamado “Los Glosadores”.
El trabajo de los Glosadores, particularmente el referido a las leyes de los tiempos de Justiniano, lo denominaron Corpus Iuris Civilis, el cual comprendía la legislación de Justiniano que se encuentra en las siguientes obras: Las Instituta, el Digesto o Pandectas, el Codex y las Novelas.
Fue jefe de esta escuela Irneo de Bolonia, que murió hacia mediados del siglo XII. Profesó el derecho con lucidez, dejando discípulos que continuaron su obra. Los cuatro más célebres, muertos pocos años después que él, fueron Bulgario, Martino Gosia, Jacobo y Hugo. Los jurisconsultos de esta escuela estudiaron el derecho romano según las colecciones de Justiniano cuyo conjunto desde esta época, toma el nombre de Corpus Iuris Civilis, por oposición al Corpus Iuris Canonici. Busca el sentido de dichos textos comentándolos y añadiendo notas marginales o interlineales llamadas glosas de donde proviene el nombre de glosadores. En el siglo XIII fue terminado su trabajo y ya no crean más; coleccionan las notas de sus antecesores. Acursio, muerto hacia el año 1260, compuso y publicó la Glosa grande, en la cual se reunía con la suyas, todas las glosas de sus predecesores. — La obra de los glosadores es considerable. Se les ha criticado con razón, su ignorancia en historia y mal gusto de sus ejemplos. Aunque tampoco hay que olvidar que, llegados después de varios siglos de barbarie, se veían privados de todas las fuentes históricas y literarias que más tarde tuvieron los jurisconsultos a su disposición. Reducidas al texto de las compilaciones de Justiniano, son prueba a menudo en la interpretación de leyes más oscuras, de enorme penetración.— Gracias a pacientísimas rebuscas, han podido establecer entre las diferentes partes de esta obra aproximaciones y repudiaciones, de las cuales disfrutaron hoy en día. En fin se han aplicado para la corrección del mismo texto. Esta posesión de diversos manuscritos del Digesto, han llegado, por un examen general de variantes, a establecer un texto, adoptado desde entonces por regla general y llamado por esta razón la Vulgata versio vulgata. Los glosadores sometieron al mismo trabajo de crítica los manuscritos de las Instituciones del Código y del Authenticum, que tenían entre manos. De 134 Novelas que contiene esta colección, estudiaron las más importantes, en número de 97, divididas en nueve collationes, dejando a un lado las otras como inútiles (extraordinarias y extravagantes). Cuando alguna constitución del Código se modifica por una novela se ha hecho de esta novela un estracto o resumen, inserto en el Código, seguido de la ley así modificada. Estas anotaciones son llamadas auténticas (authenticae), del nombre de las obras donde son tomadas.— Puede formarse idea de la influencia de los glosadores añadiendo que son los que despertaron en Europa la afición a los estudios jurídicos. Uno de ellos, Vacario, llevó a Inglaterra manuscritos de las colecciones de Justiniano, enseñando en Oxford hacia el año 144. Otro glosador, Placentino, fundó hacia el año 1180, en Montpeller, una escuela de derecho, contribuyendo con su enseñanza a propagar en el medio día de Francia, el conocimiento del cuerpo del derecho de Justiniano. El estudio de esta legislación tomó bien pronto tal vuelo que el papa Honorario III, para asegurar la preponderacia del derecho canónico, prohibió en 1220 enseñar en la Universidad de Paris el Derecho romano. Esta prohibición no impidió a este derecho extenderse en toda Francia, pero quedando particularmente la ley de las provincias meriodinales que formaban los antiguos reinos de los bisigodos y de los borgoñones.”
Lo descrito, muestra una noción que tradicionalmente se ha presentado en los juicios de origen latino que consisten en que el juzgador esté preparado para resolver el juicio con elementos bastantes, desde antes de que el juicio se presente.
Además, se reconoce en la tradición romana la existencia de elementos de valoración auxiliares a la ley a los cuales pueden acudir los jueces para guiar su decisión, como son las opiniones paralelas al texto de la ley y que adquieren un valor relevante cuando se trata de criterios derivados de la apreciación de casos concretos o casuísmo, estos elementos adicionales para la interpretación de los estatutos son útiles para corregir por los juzgadores las insuficiencias o defectos del derecho contenido en leyes.
En opinión del romanista español Juan Iglesias, el jurista romanista se caracteriza por frecuentar, además de la ley, el trato con variados elementos y disciplinas advirtiendo que el Derecho y particularmente el de origen romano, no sólo vive de sí y por sí, sino que es todo uno y carece de fronteras.
La reverencia hacia el derecho preestablecido y el derecho escrito como su principal manifestación, pasó de Roma, a las tradiciones jurídicas francesas y españolas, entre otras, y desde aquéllas, llegó a los pueblos latinoamericanos.
Los anteriores elementos, generalmente, han sido considerados como el origen histórico de la actual institución de la jurisprudencia

4 Tema Fuentes del Derecho Romano Fuentes del Derecho En términos generales, la palabra Ley (Lex-legis) indica vinculación, regulación obligatoria, que es impuesta por quien tiene la facultad de establecer su voluntad a otras personas, quienes la aceptan y cumplen. La ley es la manifestación de voluntad del pueblo organizado políticamente, cuyos mandatos son obligatorios para todos, debe ser elaborada y declarada por los órganos adecuados, que en el caso romano, eran los comicios. La ley indica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios. Los romanos diferenciaron la ley, en pública y privada, siendo la primera una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo, es decir, la norma cobija al conglomerado social, siempre. Por su parte, la ley privada implica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios, es decir, la ley privada implica la sujeción voluntaria del individuo (o los individuos) a las prescripciones de la norma, por cuanto sería inútil pensar que una persona que no ha querido estar bajo una determinada relación jurídica sea sometida a esas normas jurídicas. Así, la lex significa una norma vinculante entre dos sujetos (lex privata) o entre la totalidad del populus (lex publica) De igual manera, el derecho romano distinguió la ley en otras categorías, la de lex datae y lex rogatae. Las leyes rogadas son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado (normalmente un Cónsul), y que luego deberá ser ratificada por el Senado, mediante la auctoritas patrum. Por su parte las leges datae son emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios y que, generalmente, contienen normas administrativas; por estas leges datae se establece el régimen municipal. En materia de fuentes del derecho nos referiremos a la ley rogatae, que configura la ley como producto de la labor del órgano legislativo, es decir, la ley en sentido estricto. Es importante observar cómo, en la época republicana romana, se materializa la división de fuente de producción vista como órgano que emite la norma, y la misma norma como resultado de la labor del mismo órgano. Así tenemos que sólo la ley emana del comicio y cualquier otro acto que tenga fuerza, valor y rango de ley no necesariamente es una ley, por cuanto, en sentido estricto, y por muy repetitivo que suene, ley es solo aquella que proviene del órgano competente. Concepto: Se llama Fuente de Derecho, a todo aquello que origina la aparición de una norma jurídica. Se habla de fuente porque se piensa que de ella nacen o aparecen las normas jurídicas. Clasificacion: Fuentes no escritas. La costumbre. Las mores maiorum fueron fuente formal durante la etapa arcaica. Se llama así a los modos o estilos de vida de los antepasados, erróneamente simplificados como costumbres. El derecho no escrito es aquel no promulgado por la autoridad constituida, que el uso ha hecho válido, porque la conducta de los asociados, repetida diariamente y aprobada por el consentimiento de todos los que la practican sin que sea posible precisar la época de su introducción, equivale a norma jurídica. En Roma, al igual que en otros pueblos, la evolución jurídica tiene su iniciación en una etapa en la cual toda el derecho existente es consuetudinario. Es que antes de la existencia del derecho escrito (lus scriptum), se encuentran normas no escritas que, nacidas en el seno del pueblo por el uso constante (longa consuetudo, inveterata consuetudo), valían por convicción general de los ciudadanos como preceptos obligatorios, tanto para el individuo en particular como para la comunidad en general. De ahí qué se diga que la costumbre para que fuera tal (lus non scriptum), debía reunir tres requisitos: a. Que correspondiera a Una necesidad .social y no a una simple tolerancia. b. Que se mantuviera durante largo tiempo. c. Que fuera practicada de manera constante. El punto de partida de la costumbre, como fuente que fue del derecho durante toda la vida romana, se encuentra en las prácticas populares o con­suetudo, de donde se deriva el nombre de derecho consuetudinario; en las prácticas de los jueces, consecuenciales de la autoritas rerum perpetuo similar iudicatorum (autoridad de los jueces aplicada de igual manera a casos similares); y en las opiniones de los jurisconsultos o responsa prudentium. Fuentes escritas. Las varias fuentes del ius scriptum adquirieron firmeza a través de las distintas épocas de la evolución del derecho romano. Esos períodos, según la división de Eugenio Petit, una de las más divulgadas, son cuatro: Desde la fundación de Roma hasta la expedición de la Ley de las XII Tablas; Desde esa expedición de las Tablas hasta fines de la república; Desde el advenimiento del Imperio hasta la muerte del emperador Alejandro Severo; Desde la muerte del emperador Alejandro Severo (235 D.C.) hasta la muerte del emperador Justiniano (565, D.C.). Son aquellas fuentes que se encuentran plasmadas o tipificadas en el ordenamiento jurídico, y que influyen indiscutiblemente en la creación de normas constitucionales. Para los Romanos la ley, aludía al derecho escrito, por oposición al derecho no escrito, lo cual se entendía de la declaración normativa fundada en un acuerdo. Si el acuerdo era de todo el pueblo Romano, la ley era pública; si se fundaba en una relación entre particulares, la ley era privada. De tal manera se entiende que las fuentes escritas para los romanos eran la ley. Se clasifican las fuentes escritas en: a. Lex (ley): Es lo que el pueblo manda y establece, con el nombre de pueblo se indican todos los ciudadanos incluidos los patricios. El pueblo romano era llamado periódicamente a comicios, el resultado de estos era una LEX. Conceptualmente podríamos decir que la LEX es el resultado de un comicio. En la organización tribal, la ley (lex) fue el producto de acuerdos adoptados por el pueblo romano en el comitium, bien en los comicios por curia o en los comicios por centurias. En los primeros la votación se hacía por curias, en las cuales el voto se tomaba por individuos y tenía lugar, no solamente para establecer normas de conducta a propuesta del Rey (rogatio), sino también para aprobar la designación de un nuevo monarca. Los preceptos que ese comicio establecía, recaían sobre asuntos de derecho privado relacionados con la familia y la religión, tales como la adrogación y el testamento. La votación por curias, evitó, tal vez con tino, que la votación directa y personal generara el peligro de la soberanía caprichosa de la masa. Más no bastaba que el pueblo, en comicio, aprobara el proyecto de ley presentado por el monarca, para tener la llamada lex rogata, puesto que era menester, además, la autoritas patrum o sanción del senado, organismo creado por Rómulo con cien miembros, número que, con posterioridad, se vio acrecentado o disminuido según los vaivenes de la política, pues era una asamblea deliberante orientadora de ésta que, contrariamente a lo que acontece hoy en el mundo, no tuvo funciones legislativas sino a finales del régimen republicano que sucedió a la monarquía, pues, después, durante el alto imperio, pasó a compartir el poder con el emperador y, en últimas, en el Bajo Imperio, quedó prácticamente sin funciones. La ley constaba de tres partes principales, La praescriptio, con señalamiento del proponente y expresión de los motivos de la misma; La rogatio, que era el mismo texto de la ley; y La sanctio, constituida por las disposiciones tendientes a asegurar su cumplimiento y a sancionar el quebranto de la misma. LEY DE LAS XII TABLAS ( 451 a .C .- 449 a.C) La ley – o leges en alunas fuentes, como en D. 1,2,2,4 ( Pomp, enchir, sing.) duodecim tabularum fue dada por un colegio de magistrados con facultades legislativas , los decemviri legibus scribundis – por eso se suele también quienes en una labor de tres años (451 a.C al 449 a.C) se encargaron de sistematizar los mores mairorum. El texto originario y fidedigno no se no conservó , según la tradición, por la destrucción de mismas en el año 391 a.C. tras el asalto e incendio de Roma por las huestes celtas de Brenno , aunque, según esa misma tradición, se volvieron a escribir y publicar. Solo la conocemos y se ha reconstruido por las citas y referencias de los juristas romanos y autores literarios romanos posteriores; citas y referencias que no siempre son exactas y fidedignas. El tradicionalismo jurídico de los romanos los llevaba a superponer lo nuevo a lo antiguo y por lo tanto , la ley de las XII tablas nunca fue expresada y formalmente derogada – como no lo fue , en general, la legislación romana- pero si superada por el Derecho posterior, algunas de sus disposiciones tuvieron vigencia en plena época clásica. Sistemática institucional de la ley de las XII Tablas La ley de las XII Tablas nos presenta la siguiente sistemática institucional: Derecho Procesal: Contemplado en las tres primeras tablas (I, II, III) referidas naturalmente a las legis actiones; primero las legis actiones declarativas y luego la legis actio ejecutiva de la manu iniectio. Derecho de Familia y Herencia: Contemplados en las tablas cuarta y quinta (IV y V ) , respectivamente. Derecho Reales y adquisición de la propiedad: Contemplados en las tablas y séptima ( VI y VII ). En la tabla VI se trataba de la adquisición de la propiedad, fundamentalmente de los negocios llamados librales ( per aes et libram) , la mancipatio y el nexum . El primero es acto adquisitivo de la propiedad y el segundo es un acto de garantía con la propia persona física del deudor. En la tabla VII se regulan las relaciones de vecindad predial , sobre todo las servidumbres prediales rusticas. Derecho Penal Contemplado en la tabla VIII en donde regulan las conductas criminales de difamación , encantamiento de cosechas , lesiones ,daños , hurto , usura , malversación , fraude , prevaricación , falso testimonio y homicidio. Derecho Público (ius publicum) aunque en las XII tablas todavía no aparece la expresión ius publicum , en la tabla IX se contemplan disposiciones de este tipo . Así la categoría jurídica del privilegio , el derecho de provocatio ad populum por el ciudadano y las garantías en la administración de justicia. Derecho Religioso: En la Tabla X se contemplan sobre todo los aspectos relacionados con el ius sepulchri , Así la prohibición de inhumar o incinerar cadáveres en la ciudad ( in urbe) la prohibición a las ciudadanas de arañarse o lamentarse llamativamente en un funeral. Las dos últimas tablas ( XI y XII ) fueron denominadas por la posteridad romana como iniquarum legum o leges iniquae , sobre todo por haberse reiterado en la tabla XI la antigua prohibición de matrimonios , entre patricios y plebeyos que poco después de las ley de las XII Tablas, en el año 445 a.c seria derogada por la ley Canuleya . Constituían la clase social de los patricios aquellos grupos familiares que tenían tal conciencia de abolengo en la historia de roma eran los plebeyos .Tanto unos como otros eran ciudadanos (civis) romanos y la discriminación era únicamente social. Por otra parte, se contempla en esa Tabla XI un aspecto fundamental para el derecho y la religión como es el calendario y en relación con el derecho, los diez fasti ( días hábiles) y los diez nefasti ( días inhábiles) para litigar . La tabla XII presenta un carácter residual porque se contempla en ella los préstamos de dinero para fines religiosos y otros asuntos civiles y penales no tratados en las tablas anteriores y sobre la validez de las decisiones de las asambleas populares. La ley del talión y la ley de las XII Tablas Como es sabido, la primera formulación histórica, es decir escrita o textual de la ley del talión aparece en el denominado código de Hammurabi ; rey asirio de babilonia entre 1728 a.C – 1686 a.C y coetáneo del patriarca Abraham . Una segunda formulación escrita antigua aparece en unas de las obras del Patriarca Moisés , coetáneo de Ramsés II (1290 a .C – 1224 a .C ) y su sucesor Menapthah ( 1224 a. C – 1214 a.C) de las XIX dinastía en el éxodo 21,1 : Pues bien , la ley de las XII tablas también recoge la ley del talión pero superándola. Se puede confrontar así en la disposición decenviral el arcaísmo de la ley de las XII tablas y también su progresismo jurídico .La ley de las tablas 8,1 dice: Con anterioridad a este mos mairorum – que puede ser anterior a la misma ley las XII Tablas , la injuria en su modalidad de la ruptura (amputación) de un miembro corporal se perseguía mediante la venganza de la familia o gens de ala victima; esa venganza era desproporcionada a la injuria causada .Con el mos mairoum que aparece en las ley de las XII tablas , en el cual se contempla la ley de talión , esa venganza adquiere proporcionalidad y en ese sentido , la ley de talional fue progreso jurídico .Sin embargo , en esa misma disposición decenviral , se supera la ley del talión mediante el pacto (voluntario) de la indemnización pecuniaria . El siguiente paso , será el de la indemnización pecuniaria ex lege. Las obras de Justiniano De todas aquellas maravillosas obras podríamos decir que es el punto de vista jurídico de la mayoría de los juristas más destacados de toda la época romana; y desde el punto de vista de la legislación Justiniana, las novelas vienen a ser más importantes por ser la producción jurídica de Justiniano; y las Institutas, desde el punto de vista de la enseñanza. Toda esta obra se perdió desde la caída del imperio Romano. La obra jurídica de Justiniano tiene tres aspectos de importancia: I. Desde el punto de vista histórico: Esta obra se preservó a través del tiempo y de la barbarie, toda la tradición romana, por cuanto una vez que se produce la expulsión de los bárbaros que mantenían el Imperio de Occidente, la obra jurídica de Justiniano vuelve a entrar el periodo de vigencia. Sus obras se aprecian a través del tiempo al ser estudiadas por todos, ya que sobresale su inteligencia y la voluntad perseverante de sus obras que al pasar del tiempo son estimadas. II. Desde el punto de vista de su codificación: Comprende todos los aspectos del derecho positivo romano que se había desarrollado desde la época clásica en razón que no sólo se codifican las clásicas constituciones imperiales promulgadas desde el reinado de Adriano, sino que también se codifica la jurisprudencia, es decir, todas las obras escritas y publicadas por los jurisconsultos clásicos que habían obtenido el ius publicae respondendi, es decir, la facultad de responder consultas jurídicas con fuerza de leyes. Por haber tenido la intención, aparentemente, de transmitir a los siglos futuros lo esencial del derecho romano y a su vez el ingenio de aplicarlo a la vida y a las costumbres de su tiempo. III. Desde el punto de vista legislativo: En virtud que Justiniano le da fuerza legal a todas las partes de las cuales dividió el corpus iuris civilis haciéndolas normas de carácter obligatorio para todos los ciudadanos romanos. Es justo reconocerlo como el autor de excelentes reformas, ya que nunca sale de un tema sin dar la solución definitiva. Sus leyes son inelegantes, y enemigo de las sutilezas. “Los trabajos de Justiniano tiene un doble carácter: a) en primer lugar es una obra de codificación, obra completa abrazando todas las partes del derecho, el jus y las leges; b) es también una obra de legislación. Justiniano no se contenta sólo con codificar; da fuerza de ley a todas sus complilaciones, a las Institutas, al Didesto y al Código. Prohíbe el comentario del Digesto con el objeto de evitar controversias y únicamente permite traducir su texto al griego con tal de que la traducción sea literal; hacer sumarios (índices) o en fin, completar las disposiciones de un título. Realizada la obra justinianea, Justiniano pretendió impedir comentarios sobre ella, o al menos sobre el digesto, permitiendo sólo versiones literales, resúmenes, pasaje, etc., pero, realmente esa prohibición en sí misma, hizo que se desarrollara su interpretación y hubo trabajos de doctrina, índice, cuadros sinópticos, en los cuales existen comentarios interpretativo. Podemos citar de los jurisconsultos bizantinos después de Justiniano, y de las cuales se tiene conocimiento por las compilaciones oficiales que llevaron a efecto los emperadores de Bizancio y por juristas de fines de siglo VI, por citas hechas en las basílicas. b. Plebiscitos: Es, “a lo que la plebe manda y establece”. Los plebiscitos serian también el resultado de comicios, pero sin la intervención de los patricios. Estos comicios recibieron el nombre de “concilios de la plebe” y lo que en ellos se resolvía tomaba el nombre de “Plebiscitum”. Los plebeyos, a consecuencia de su primera secesión en el año 494, A.C., lograron de la clase dominante, la designación de los tribuni plebis, magistrados de extracción plebeya, creados para defender a su clase de la patricia, con personalidad inviolable y con derecho de veto respecto de las decisiones adoptadas por los cónsules que resultaran lesivas a la plebe. Tales tribunos, con afanes de popularidad, dieron por convocar a los plebeyos para tomar decisiones, reuniones que originaron los concilia plebis, cuales, precisamente, desde el año 471 A.C., pasaron a elegir a los tribuni, con iniciativa en la legislación. El plebiscito fue, entonces, lo que la plebe, en sus reuniones, mandaba y establecía; Plebiscitum est quod plebs iubet atque constituit. Esas decisiones, en un principio, no obligaron a todo el pueblo romano, puesto que los tribunos carecían de potestas para convocar a los patricios; pero a raíz de la Lex Hortensia (alrededor del año 287 A.C.), las determinaciones de las asambleas plebeyas adquirieron valor general. Su importancia fue mayúscula durante el régimen republicano iniciado en él año 509 Á.C (cuando se produjo la caída de la monarquía) y concluido en el 27 A.C. (con el advenimiento del imperio), pues en las luchas internas de la sociedad romana, los plebeyos lograron que uno de los dos cónsules -Jefes del gobierno de la República perteneciera a la plebe. Al adquirir los plebiscitos fuerza obligatoria general, poca diferencia tuvieron con la ley, la cual, según Papiniano, es un precepto general. Sin embargo, aunque materialmente ambas fuentes del derecho llegaron a tener igual significación, formalmente eran distintas, pues la lex rogatae era la sometida a consideración del pueblo romano para aprobación en los comicios. También se habla de la lex datae, pero esta era el precepto dado por el magistrado en virtud de su ius edicendi. c. Senadoconsultos: Es lo que el Senado manda y establece, pero no es cualquier resolución del Senado, sino aquella en que es interrogado por el emperador sobre alguna cuestión jurídica. El Senado en Roma no tuvo funciones legislativas, sino solamente de asesoramiento y consejo; pero con el transcurso del tiempo, y dado que el crecimiento de la ciudad torno difícil la convocatoria del pueblo para que votara leyes en los comicios, la corporación senatorial adquirió atribuciones parecidas a las legislativas y pasó a dirigir los negocios públicos prácticamente a partir de la República. De ese modo se constituyó el senado en director de los cónsules y pretores, del culto y del ejército; en el responsable de la celebración de tratados internacionales; en el encargado de decretar las contribuciones; y en el obligado a declarar la patria en peligro, con la consiguiente designación de dictador. El Senado era convocado por el rey, por los “cónsules, por los pretores, por los tribuni plebis y en ultimas por el emperador. La propuesta del senadoconsulto era hecha por el convocante a través de una oratio y en la época imperial por el emperador mediante carta o per epístolam. El dictamen del senado o senadoconsulto constaba, entonces, de dos partes: La oratio o explicación de sus fundamentos y la senatus-consulta propiamente dicha, que venía a ser lo resuelto o dispuesto. En el imperio fueron dictados muchos, siendo una de las más importantes fuentes del derecho objetivo romano; pero, a guisa de ejemplos, valga citar el neroniano, que determinó la forma en que debían redactarse los testamentos; el veleyano, que estableció que las mujeres no podían obligarse mediante fianzas; y el macedoniano, que prohibió hacer préstamos a los hijos de familia. d. Constituciones de los emperadores: Son decisiones del emperador. Según Ulpiano, estas decisiones son fuente de Derecho, en virtud de que cada Emperador recibe esa potestad de la LEX por la que el pueblo lo designo. Constitución del príncipe era lo que él emperador establecía por edicto, decreto, mandato y rescripto, sin que llegara a dudarse de que tenía fuerza de ley. Los edictos eran aquellas constituciones contentivas de disposiciones generales aplicables a todos los ciudadanos y sin las limitaciones de los edictos de los demás magistrados. Los decretos eran resoluciones judiciales. Los mandatos eran órdenes imperiales dirigidas a los lugartenientes, sobre el manejo de las cosas adscritas a sus empleos. Los rescriptos eran las respuestas del emperador a consultas sobre derecho o aspectos jurídicos concretos y que podían ser dadas por carta o, a continuación del mismo pliego contentivo del interrogante. Las instituciones gayanas parecen dar a entender que bajo la denominación genérica de epístola, eran comprendidos los rescriptos y los mandatos; pero la mayoría de los autores de derecho romano aplican la palabra rescripto, que literalmente significa respuesta escrita, como comprensiva de las epístolas y mandatos, tal vez porque unas y otros se emitían por escrito. e. Ejercicios del Ius Edicendi. Los edictos de los magistrados Durante la época monárquica, comprendida desde la fundación de Roma hasta el advenimiento de la República, la soberanía radicó en el pueblo, el cual fue legislador y autoridad máxima judicial, siendo el rey el ejecutor máximo, auxiliado por funcionarios menores que no llegaron a tener la categoría de magistrados. La magistratura nació, realmente, con ocasión de la República, por cuanto el Estado, que es una persona ficticia, estaba incapacitado para obrar por sí mismo y se hizo necesaria la existencia de funcionarios que ejercitaran la soberanía, con sus dos manifestaciones fundamentales: La Potestad -facultad de imponer normas de conducta- y el imperio – facultad de ejecutar o hacer cumplir las normas de conducta.- Surgieron así los magistratus populi romani, quienes, como sucesores de los- reyes, pasaron a ser los vectores del poder público, pero sin desvincularse de la organización religiosa que dominaba toda la conducta pública del romano, e, incluso, los actos de la administración, al extremo de que si se iba a votar una ley, primero había que consultar a los dioses para que quedara en claro si estos eran o no propicios; y cuando de hacer una declaración de guerra se trataba, era menester los sacrificios a los dioses para buscar el favor de éstos. Es más, el Colegio de los Pontífices, presidido en la monarquía por el mismo rey, fue el depositario del derecho, como el representante de la autoridad divina, razón por la que le correspondía decir la forma en que debía administrarse la Justicia. A la caída de la monarquía, ese papel lo asumió el Pontifex Maximus, rol que en la etapa imperial asumieron los emperadores. Los magistrados, sucesores del rey en el manejo del Estado, fueron: Los cónsules, cuales, en número de dos, pasaron a ser los jefes del ejecutivo en la República. Gobernaban conjuntamente, pero con la intercessio o derecho de veto, facultad que les permitía objetar las determinaciones del colega cuando las consideraban nocivas. Duraron hasta la terminación de la república con las funciones propias y si en un principio fueron patricios, a partir del años 367 A.C., los plebeyos llegaron a esa magistratura, pues, por lo menos uno de los dos, debía pertenecer a la plebs. Los dictadores, aparecieron también durante la República, a consecuencia de las amenazas de los Tarquines, expulsados del gobierno junto con la caída de la monarquía. La dictadura se hizo necesaria para contener a aquellos; pero después se recurrió a ella, siempre que la nación romana afrontaba conflictos bélicos, a requerimiento de uno cualquiera de los cónsules y por orden del senado, con lo; que los patricios recupera ron su anterior preeminencia. Los tribunos de la plebe, de quienes ya se habló, y que surgieron para proteger los intereses de la plebe, siendo sus asistentes los aediles plebis, ediles plebeyos, llamados así por haber sido guardianes del archivo de la plebe en el templo de Ceres y tenían atribuciones policivas. Los censores, quienes aparecieron a virtud de la reforma del monarca Servio Tullo, para el establecimiento de los comicios centuriados, cuales asumieron la responsabilidad de su elección posteriormente, en número de dos, para turnos de 18 meses. Eran los encargados de la elaboración del censo de impuestos, ciudadanos (con señalamiento de clase y tribu) y lista para el senado, motivo por el cual disfrutaron de amplia in fluencia política. A partir del año 403 A.C., pudieron ser censores los plebeyos y la Lex Publilia Philones, del 338 A.C., prescribió que uno por lo menos, debía ser plebeyo, Como también, debían velar por las buenas costumbres, pudieron, incluso, llegar a declarar indignos a los cónsules. Los cuestores, eran los encargados de manejar la contabilidad del Estado romano y los recursos públicos. Existieron en la monarquía y desapareció ron con la llegada de la República; pero resurgieron en 421 Á.C., para ser designados por los cónsules en numero de dos. Más tarde fueron nombra dos por los comicios tribunicios en número cada vez mayor (2,4,8), con el agregado de funciones en la persecución y castigo de asesinos. Los ediles curules, fueron dos, jefes de policía sin imperium, con atribuciones similares a las de los ediles plebeyos, pero más elevadas. Su nombre de curules se derivó del derecho a la silla judicial transportable (silla curulis), indispensable para el ejercicio de la jurisdicción comercial que detentaron. Los pretores, Aparecieron én él año 367 Á.C. y desde el 337 A.C., los plebeyos pudieron serlo. Eran elegidos para periodos de un ano por los comicios centuriados y con poder impositivo (imperium). Son los más iin portantes de los magistrados en lo que concierne al estudio del derecho romano, puesto que reunia en sí funciones ordenadoras generales y las de ejercer ante todo la jurisdicción (iurigdictio). Desde el ano 242 A.C., tal función fue dividida entre dos pretores, el pretor urbanus y el pre­tor peregrinus. Más aún, para la administración de la justicia en los territorios ultramarinos producto de las dos guerras púnicas, fueron creados otros 4 pretores. El Pretor urbanus, estaba llamado a intervenir en los litigios que se suscitaban entre los ciudadanos romanos, regidos por el ius civile y, por tanto, sujetos a normas legales precisas. En cambio, el pretor peregrinus intervenía en los litigios entre peregrinos, o de estos con los ciudadanos romanos (inter cives et peregrinus). Los edictos de los magistrados, productos del ius edicendi, dieron nacimiento al derecho honorario. Ese ius edicendi tenía por límite el ámbito de las funciones del magistrado, en forma tal que cada uno lo utilizara conforme a las atribuciones propias. De entre los edictos, por su influencia en el derecho romano, sobresalían los de los pretores urbano y peregrino, al igual que el del edil curul en la ciudad de Roma; y fuera de ésta, los de los gobernadores y cuestores. Los edictos de los magistrados se orientaban a la aplicación del derecho civil; a la complementación de éste, cuando se vivían situaciones no previstas en él; y a la corrección de ese derecho civil cuando las normas que contemplaba acusaban rigidez o eran inequitativas. El pretor, al asumir la magistratura, generalmente aceptaba normas de su antecesor (pars translatitia), añadía nuevas (pars nova), o abandonaba otras (pars caduca). El nuevo edicto, al cual el pretor habría de ceñir su actuación durante el año de sus funciones, constituía el edictum annuum o perpetum, en contraposición al edictum repentinum, que era tanto como una decisión del pretor para resolver casos no previstos en aquél. El mencionado edicto perpetuo (con vigencia de un año), no debe ser confundido con el llamado Edicto Perpetuo de Salvio Juliano. Esté fue una compilación efectuada por Salvio Juliano a instancias del emperador Adriano en el año 131 de la era cristiana. Comprendía los diversos edictos excedidos antes por los Pretores urbanos y peregrinos desde la creación de la pretura en el año 367 A.C., edictos que fueron formando un derecho más justo y equitativo que el riguroso derecho civil. Y a consecuencia de la promulgación de la codificación de Juliano, un senado consulto dispuso que los pretores no lo modificaran, pues debían aplicar el trabajo de Juliano en su contexto, sin perjuicio de que, en caso de duda, se recurriera al emperador para allanar la dificultad. Algunos magistrado, principalmente en épocas de la república, tenían la facultad de dar “edictos” que era una forma de “programa de acción”. El uso preponderante de esta fuente fue por parte de los pretores que emitían un edicto que era una suerte de listado de acciones judiciales. El ius edicendi (derecho de publicar edictos) luego fue asumido por los emperadores. f. Respuestas de los juristas: Algunos juristas tenían la facultad de dar respuestas a consultas jurídicas, que después (por una u otra razón) se convertían en obligatorias para los jueces. Conforme a las “Instituciones” de Gayo, las respuestas-de los prudentes los juicios y opiniones de aquellos que tenían permiso de sentar derecho, con el agregado de que cuando las opiniones de todos aquellos eran unánimes tenían fuerza de ley; en tanto que cuando eran divergentes, el Juez podía seguir la que le satisfaciera. Tito Livio sostiene que el conocimiento del derecho fue largo tiempo privilegio exclusivo del Colegio de Pontífices, a quien correspondía dar fe del derecho vigente, interpretarlo, señalar los días fastos (dies fasti) en los cuales podía ser administrada la justicia y elaborar las fórmulas a las que debían sujetarse las peticiones de justicia de los ciudadanos. De ahí que se sostenga que para entonces el derecho era de carácter eminentemente secreto. Fue en época de Augusto, quien quiso reunir la totalidad de los poderes del Estado, cuando dicho emperador opto por conceder a los jurisconsultos adictos a su régimen el ius respondendi ex autoritate principis (derecho de responder con autoridad del principe) o ius publico respondendi (derecho público de respuesta). Aparecieron así dos categorías de juristas: la de los oficialmente autorizados para responder el derecho, y la de aquellos que debían moverse simplemente en el ámbito privado y doctrinal. Mas, a medida que el derecho se iba perfeccionando, las responsa prudentíum se fueron aplicando, por extensión, a los casos semejantes, hasta cuando Adriano dispuso que los jueces debían fallar de acuerdo con las opiniones de los prudentes, siempre y cuando estas fueran uniformes. Pero al sobrevenir la decadencia del Imperio y, con ella, la del derecho, se abusó de las citas, con secuela de que los jueces, al finalizar el imperio pagano, se limitaran a dictar sus sentencias con apoyo en un criterio cualquiera proveniente de prudentes y que estimara avenible al caso. Tal estado de cosas dio lugar a que en el Bajo Imperio, el Emperador Teodosio II, expidiera la llamada “Ley de Citas”, según la cual, solo podrían servir de fundamento a los fallos, las opiniones de los jurisconsultos Gayo, Papiniano, Paulo, Ulpiano y Modestino; que si ellas no eran concordantes, debía prevalecer el criterio mayoritario; y que si esa mayoría no era obtenible, porque alguno de tales jurisconsultos no hubiese tratado la materia, prevalecía la opinión de Papiniano; pero que si éste no había hecho pronunciamiento alguno respecto al caso, el juez quedaba en libertad de escoger. La cita operaba a través de las obras dejadas por los mentados jurisperitos, puesto que para la era de Teodosio II, ya ellos habían fallecido. El carácter de fuentes del Ius Civile, que tuvieron las respuestas de los jurisconsultos, la evidencia el hecho de que las Pandectas o Digesto son, en sus 50 libros, ni más ni menos exposición ordenada de esas respuestas. Se entiende por interpolaciones aquellas alteraciones realizadas por los compiladores en las obras de los juristas citados en al día, instituciones, leyes o principios jurídicos que a su juicio lo ameritaban de acuerdo a las nuevas circunstancias históricas. El estudio de estas interpolaciones ha sido hecha de manera exhaustiva por algunos estudios dedicados en especial a ellas, entre ellos podemos mencionar a Cuyacio y la escuela, después de estos y más modernamente a Bonfante.

4 Tema

Fuentes del Derecho Romano
Fuentes del Derecho
En términos generales, la palabra Ley (Lex-legis) indica vinculación, regulación obligatoria, que es impuesta por quien tiene la facultad de establecer su voluntad a otras personas, quienes la aceptan y cumplen.
La ley es la manifestación de voluntad del pueblo organizado políticamente, cuyos mandatos son obligatorios para todos, debe ser elaborada y declarada por los órganos adecuados, que en el caso romano, eran los comicios. La ley indica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios.
Los romanos diferenciaron la ley, en pública y privada, siendo la primera una deliberación de los órganos del estado cuyo resultado se imponía a todo el pueblo, es decir, la norma cobija al conglomerado social, siempre. Por su parte, la ley privada implica una deliberación de voluntad con efectos obligatorios, es decir, la ley privada implica la sujeción voluntaria del individuo (o los individuos) a las prescripciones de la norma, por cuanto sería inútil pensar que una persona que no ha querido estar bajo una determinada relación jurídica sea sometida a esas normas jurídicas. Así, la lex significa una norma vinculante entre dos sujetos (lex privata) o entre la totalidad del populus (lex publica)
De igual manera, el derecho romano distinguió la ley en otras categorías, la de lex datae y lex rogatae. Las leyes rogadas son aquellas que provienen del comicio, previa proposición de un magistrado (normalmente un Cónsul), y que luego deberá ser ratificada por el Senado, mediante la auctoritas patrum. Por su parte las leges datae son emitidas por los magistrados en uso de las facultades otorgadas por los comicios y que, generalmente, contienen normas administrativas; por estas leges datae se establece el régimen municipal.
En materia de fuentes del derecho nos referiremos a la ley rogatae, que configura la ley como producto de la labor del órgano legislativo, es decir, la ley en sentido estricto.
Es importante observar cómo, en la época republicana romana, se materializa la división de fuente de producción vista como órgano que emite la norma, y la misma norma como resultado de la labor del mismo órgano. Así tenemos que sólo la ley emana del comicio y cualquier otro acto que tenga fuerza, valor y rango de ley no necesariamente es una ley, por cuanto, en sentido estricto, y por muy repetitivo que suene, ley es solo aquella que proviene del órgano competente.
Concepto:
Se llama Fuente de Derecho, a todo aquello que origina la aparición de una norma jurídica. Se habla de fuente porque se piensa que de ella nacen o aparecen las normas jurídicas.
Clasificacion:
Fuentes no escritas.
La costumbre.
Las mores maiorum fueron fuente formal durante la etapa arcaica. Se llama así a los modos o estilos de vida de los antepasados, erróneamente simplificados como costumbres.
El derecho no escrito es aquel no promulgado por la autoridad constituida, que el uso ha hecho válido, porque la conducta de los asociados, repetida diariamente y aprobada por el consentimiento de todos los que la practican sin que sea posible precisar la época de su introducción, equivale a norma jurídica.
En Roma, al igual que en otros pueblos, la evolución jurídica tiene su iniciación en una etapa en la cual toda el derecho existente es consuetudinario. Es que antes de la existencia del derecho escrito (lus scriptum), se encuentran normas no escritas que, nacidas en el seno del pueblo por el uso constante (longa consuetudo, inveterata consuetudo), valían por convicción general de los ciudadanos como preceptos obligatorios, tanto para el individuo en particular como para la comunidad en general. De ahí qué se diga que la costumbre para que fuera tal (lus non scriptum), debía reunir tres requisitos:
a. Que correspondiera a Una necesidad .social y no a una simple tolerancia.
b. Que se mantuviera durante largo tiempo.
c. Que fuera practicada de manera constante.
El punto de partida de la costumbre, como fuente que fue del derecho durante toda la vida romana, se encuentra en las prácticas populares o con­suetudo, de donde se deriva el nombre de derecho consuetudinario; en las prácticas de los jueces, consecuenciales de la autoritas rerum perpetuo similar iudicatorum (autoridad de los jueces aplicada de igual manera a casos similares); y en las opiniones de los jurisconsultos o responsa prudentium.
Fuentes escritas.
Las varias fuentes del ius scriptum adquirieron firmeza a través de las distintas épocas de la evolución del derecho romano. Esos períodos, según la división de Eugenio Petit, una de las más divulgadas, son cuatro:
Desde la fundación de Roma hasta la expedición de la Ley de las XII Tablas;
Desde esa expedición de las Tablas hasta fines de la república;
Desde el advenimiento del Imperio hasta la muerte del emperador Alejandro Severo;
Desde la muerte del emperador Alejandro Severo (235 D.C.) hasta la muerte del emperador Justiniano (565, D.C.).
Son aquellas fuentes que se encuentran plasmadas o tipificadas en el ordenamiento jurídico, y que influyen indiscutiblemente en la creación de normas constitucionales. Para los Romanos la ley, aludía al derecho escrito, por oposición al derecho no escrito, lo cual se entendía de la declaración normativa fundada en un acuerdo. Si el acuerdo era de todo el pueblo Romano, la ley era pública; si se fundaba en una relación entre particulares, la ley era privada. De tal manera se entiende que las fuentes escritas para los romanos eran la ley.
Se clasifican las fuentes escritas en:
a. Lex (ley):
Es lo que el pueblo manda y establece, con el nombre de pueblo se indican todos los ciudadanos incluidos los patricios. El pueblo romano era llamado periódicamente a comicios, el resultado de estos era una LEX. Conceptualmente podríamos decir que la LEX es el resultado de un comicio.
En la organización tribal, la ley (lex) fue el producto de acuerdos adoptados por el pueblo romano en el comitium, bien en los comicios por curia o en los comicios por centurias. En los primeros la votación se hacía por curias, en las cuales el voto se tomaba por individuos y tenía lugar, no solamente para establecer normas de conducta a propuesta del Rey (rogatio), sino también para aprobar la designación de un nuevo monarca. Los preceptos que ese comicio establecía, recaían sobre asuntos de derecho privado relacionados con la familia y la religión, tales como la adrogación y el testamento.
La votación por curias, evitó, tal vez con tino, que la votación directa y personal generara el peligro de la soberanía caprichosa de la masa. Más no bastaba que el pueblo, en comicio, aprobara el proyecto de ley presentado por el monarca, para tener la llamada lex rogata, puesto que era menester, además, la autoritas patrum o sanción del senado, organismo creado por Rómulo con cien miembros, número que, con posterioridad, se vio acrecentado o disminuido según los vaivenes de la política, pues era una asamblea deliberante orientadora de ésta que, contrariamente a lo que acontece hoy en el mundo, no tuvo funciones legislativas sino a finales del régimen republicano que sucedió a la monarquía, pues, después, durante el alto imperio, pasó a compartir el poder con el emperador y, en últimas, en el Bajo Imperio, quedó prácticamente sin funciones.
La ley constaba de tres partes principales,
La praescriptio, con señalamiento del proponente y expresión de los motivos de la misma;
La rogatio, que era el mismo texto de la ley; y
La sanctio, constituida por las disposiciones tendientes a asegurar su cumplimiento y a sancionar el quebranto de la misma.
LEY DE LAS XII TABLAS ( 451 a .C .- 449 a.C)
La ley – o leges en alunas fuentes, como en D. 1,2,2,4 ( Pomp, enchir, sing.) duodecim tabularum fue dada por un colegio de magistrados con facultades legislativas , los decemviri legibus scribundis – por eso se suele también quienes en una labor de tres años (451 a.C al 449 a.C) se encargaron de sistematizar los mores mairorum. El texto originario y fidedigno no se no conservó , según la tradición, por la destrucción de mismas en el año 391 a.C. tras el asalto e incendio de Roma por las huestes celtas de Brenno , aunque, según esa misma tradición, se volvieron a escribir y publicar. Solo la conocemos y se ha reconstruido por las citas y referencias de los juristas romanos y autores literarios romanos posteriores; citas y referencias que no siempre son exactas y fidedignas.
El tradicionalismo jurídico de los romanos los llevaba a superponer lo nuevo a lo antiguo y por lo tanto , la ley de las XII tablas nunca fue expresada y formalmente derogada – como no lo fue , en general, la legislación romana- pero si superada por el Derecho posterior, algunas de sus disposiciones tuvieron vigencia en plena época clásica.
Sistemática institucional de la ley de las XII Tablas
La ley de las XII Tablas nos presenta la siguiente sistemática institucional:
Derecho Procesal: Contemplado en las tres primeras tablas (I, II, III) referidas naturalmente a las legis actiones; primero las legis actiones declarativas y luego la legis actio ejecutiva de la manu iniectio.
Derecho de Familia y Herencia: Contemplados en las tablas cuarta y quinta (IV y V ) , respectivamente.
Derecho Reales y adquisición de la propiedad: Contemplados en las tablas y séptima ( VI y VII ). En la tabla VI se trataba de la adquisición de la propiedad, fundamentalmente de los negocios llamados librales ( per aes et libram) , la mancipatio y el nexum . El primero es acto adquisitivo de la propiedad y el segundo es un acto de garantía con la propia persona física del deudor. En la tabla VII se regulan las relaciones de vecindad predial , sobre todo las servidumbres prediales rusticas.
Derecho Penal Contemplado en la tabla VIII en donde regulan las conductas criminales de difamación , encantamiento de cosechas , lesiones ,daños , hurto , usura , malversación , fraude , prevaricación , falso testimonio y homicidio.
Derecho Público (ius publicum) aunque en las XII tablas todavía no aparece la expresión ius publicum , en la tabla IX se contemplan disposiciones de este tipo . Así la categoría jurídica del privilegio , el derecho de provocatio ad populum por el ciudadano y las garantías en la administración de justicia.
Derecho Religioso: En la Tabla X se contemplan sobre todo los aspectos relacionados con el ius sepulchri , Así la prohibición de inhumar o incinerar cadáveres en la ciudad ( in urbe) la prohibición a las ciudadanas de arañarse o lamentarse llamativamente en un funeral. Las dos últimas tablas ( XI y XII ) fueron denominadas por la posteridad romana como iniquarum legum o leges iniquae , sobre todo por haberse reiterado en la tabla XI la antigua prohibición de matrimonios , entre patricios y plebeyos que poco después de las ley de las XII Tablas, en el año 445 a.c seria derogada por la ley Canuleya . Constituían la clase social de los patricios aquellos grupos familiares que tenían tal conciencia de abolengo en la historia de roma eran los plebeyos .Tanto unos como otros eran ciudadanos (civis) romanos y la discriminación era únicamente social. Por otra parte, se contempla en esa Tabla XI un aspecto fundamental para el derecho y la religión como es el calendario y en relación con el derecho, los diez fasti ( días hábiles) y los diez nefasti ( días inhábiles) para litigar . La tabla XII presenta un carácter residual porque se contempla en ella los préstamos de dinero para fines religiosos y otros asuntos civiles y penales no tratados en las tablas anteriores y sobre la validez de las decisiones de las asambleas populares.
La ley del talión y la ley de las XII Tablas
Como es sabido, la primera formulación histórica, es decir escrita o textual de la ley del talión aparece en el denominado código de Hammurabi ; rey asirio de babilonia entre 1728 a.C – 1686 a.C y coetáneo del patriarca Abraham . Una segunda formulación escrita antigua aparece en unas de las obras del Patriarca Moisés , coetáneo de Ramsés II (1290 a .C – 1224 a .C ) y su sucesor Menapthah ( 1224 a. C – 1214 a.C) de las XIX dinastía en el éxodo 21,1 : Pues bien , la ley de las XII tablas también recoge la ley del talión pero superándola. Se puede confrontar así en la disposición decenviral el arcaísmo de la ley de las XII tablas y también su progresismo jurídico .La ley de las tablas 8,1 dice:
Con anterioridad a este mos mairorum – que puede ser anterior a la misma ley las XII Tablas , la injuria en su modalidad de la ruptura (amputación) de un miembro corporal se perseguía mediante la venganza de la familia o gens de ala victima; esa venganza era desproporcionada a la injuria causada .Con el mos mairoum que aparece en las ley de las XII tablas , en el cual se contempla la ley de talión , esa venganza adquiere proporcionalidad y en ese sentido , la ley de talional fue progreso jurídico .Sin embargo , en esa misma disposición decenviral , se supera la ley del talión mediante el pacto (voluntario) de la indemnización pecuniaria . El siguiente paso , será el de la indemnización pecuniaria ex lege.
Las obras de Justiniano
De todas aquellas maravillosas obras podríamos decir que es el punto de vista jurídico de la mayoría de los juristas más destacados de toda la época romana; y desde el punto de vista de la legislación Justiniana, las novelas vienen a ser más importantes por ser la producción jurídica de Justiniano; y las Institutas, desde el punto de vista de la enseñanza. Toda esta obra se perdió desde la caída del imperio Romano. La obra jurídica de Justiniano tiene tres aspectos de importancia:
I. Desde el punto de vista histórico: Esta obra se preservó a través del tiempo y de la barbarie, toda la tradición romana, por cuanto una vez que se produce la expulsión de los bárbaros que mantenían el Imperio de Occidente, la obra jurídica de Justiniano vuelve a entrar el periodo de vigencia.
Sus obras se aprecian a través del tiempo al ser estudiadas por todos, ya que sobresale su inteligencia y la voluntad perseverante de sus obras que al pasar del tiempo son estimadas.
II. Desde el punto de vista de su codificación: Comprende todos los aspectos del derecho positivo romano que se había desarrollado desde la época clásica en razón que no sólo se codifican las clásicas constituciones imperiales promulgadas desde el reinado de Adriano, sino que también se codifica la jurisprudencia, es decir, todas las obras escritas y publicadas por los jurisconsultos clásicos que habían obtenido el ius publicae respondendi, es decir, la facultad de responder consultas jurídicas con fuerza de leyes.
Por haber tenido la intención, aparentemente, de transmitir a los siglos futuros lo esencial del derecho romano y a su vez el ingenio de aplicarlo a la vida y a las costumbres de su tiempo.
III. Desde el punto de vista legislativo: En virtud que Justiniano le da fuerza legal a todas las partes de las cuales dividió el corpus iuris civilis haciéndolas normas de carácter obligatorio para todos los ciudadanos romanos.
Es justo reconocerlo como el autor de excelentes reformas, ya que nunca sale de un tema sin dar la solución definitiva. Sus leyes son inelegantes, y enemigo de las sutilezas.
“Los trabajos de Justiniano tiene un doble carácter: a) en primer lugar es una obra de codificación, obra completa abrazando todas las partes del derecho, el jus y las leges; b) es también una obra de legislación. Justiniano no se contenta sólo con codificar; da fuerza de ley a todas sus complilaciones, a las Institutas, al Didesto y al Código. Prohíbe el comentario del Digesto con el objeto de evitar controversias y únicamente permite traducir su texto al griego con tal de que la traducción sea literal; hacer sumarios (índices) o en fin, completar las disposiciones de un título.
Realizada la obra justinianea, Justiniano pretendió impedir comentarios sobre ella, o al menos sobre el digesto, permitiendo sólo versiones literales, resúmenes, pasaje, etc., pero, realmente esa prohibición en sí misma, hizo que se desarrollara su interpretación y hubo trabajos de doctrina, índice, cuadros sinópticos, en los cuales existen comentarios interpretativo. Podemos citar de los jurisconsultos bizantinos después de Justiniano, y de las cuales se tiene conocimiento por las compilaciones oficiales que llevaron a efecto los emperadores de Bizancio y por juristas de fines de siglo VI, por citas hechas en las basílicas.
b. Plebiscitos:
Es, “a lo que la plebe manda y establece”. Los plebiscitos serian también el resultado de comicios, pero sin la intervención de los patricios. Estos comicios recibieron el nombre de “concilios de la plebe” y lo que en ellos se resolvía tomaba el nombre de “Plebiscitum”.
Los plebeyos, a consecuencia de su primera secesión en el año 494, A.C., lograron de la clase dominante, la designación de los tribuni plebis, magistrados de extracción plebeya, creados para defender a su clase de la patricia, con personalidad inviolable y con derecho de veto respecto de las decisiones adoptadas por los cónsules que resultaran lesivas a la plebe. Tales tribunos, con afanes de popularidad, dieron por convocar a los plebeyos para tomar decisiones, reuniones que originaron los concilia plebis, cuales, precisamente, desde el año 471 A.C., pasaron a elegir a los tribuni, con iniciativa en la legislación. El plebiscito fue, entonces, lo que la plebe, en sus reuniones, mandaba y establecía; Plebiscitum est quod plebs iubet atque constituit. Esas decisiones, en un principio, no obligaron a todo el pueblo romano, puesto que los tribunos carecían de potestas para convocar a los patricios; pero a raíz de la Lex Hortensia (alrededor del año 287 A.C.), las determinaciones de las asambleas plebeyas adquirieron valor general. Su importancia fue mayúscula durante el régimen republicano iniciado en él año 509 Á.C (cuando se produjo la caída de la monarquía) y concluido en el 27 A.C. (con el advenimiento del imperio), pues en las luchas internas de la sociedad romana, los plebeyos lograron que uno de los dos cónsules -Jefes del gobierno de la República perteneciera a la plebe.
Al adquirir los plebiscitos fuerza obligatoria general, poca diferencia tuvieron con la ley, la cual, según Papiniano, es un precepto general. Sin embargo, aunque materialmente ambas fuentes del derecho llegaron a tener igual significación, formalmente eran distintas, pues la lex rogatae era la sometida a consideración del pueblo romano para aprobación en los comicios. También se habla de la lex datae, pero esta era el precepto dado por el magistrado en virtud de su ius edicendi.
c. Senadoconsultos:
Es lo que el Senado manda y establece, pero no es cualquier resolución del Senado, sino aquella en que es interrogado por el emperador sobre alguna cuestión jurídica.
El Senado en Roma no tuvo funciones legislativas, sino solamente de asesoramiento y consejo; pero con el transcurso del tiempo, y dado que el crecimiento de la ciudad torno difícil la convocatoria del pueblo para que votara leyes en los comicios, la corporación senatorial adquirió atribuciones parecidas a las legislativas y pasó a dirigir los negocios públicos prácticamente a partir de la República. De ese modo se constituyó el senado en director de los cónsules y pretores, del culto y del ejército; en el responsable de la celebración de tratados internacionales; en el encargado de decretar las contribuciones; y en el obligado a declarar la patria en peligro, con la consiguiente designación de dictador.
El Senado era convocado por el rey, por los “cónsules, por los pretores, por los tribuni plebis y en ultimas por el emperador. La propuesta del senadoconsulto era hecha por el convocante a través de una oratio y en la época imperial por el emperador mediante carta o per epístolam. El dictamen del senado o senadoconsulto constaba, entonces, de dos partes: La oratio o explicación de sus fundamentos y la senatus-consulta propiamente dicha, que venía a ser lo resuelto o dispuesto.
En el imperio fueron dictados muchos, siendo una de las más importantes fuentes del derecho objetivo romano; pero, a guisa de ejemplos, valga citar el neroniano, que determinó la forma en que debían redactarse los testamentos; el veleyano, que estableció que las mujeres no podían obligarse mediante fianzas; y el macedoniano, que prohibió hacer préstamos a los hijos de familia.
d. Constituciones de los emperadores:
Son decisiones del emperador. Según Ulpiano, estas decisiones son fuente de Derecho, en virtud de que cada Emperador recibe esa potestad de la LEX por la que el pueblo lo designo.
Constitución del príncipe era lo que él emperador establecía por edicto, decreto, mandato y rescripto, sin que llegara a dudarse de que tenía fuerza de ley.
Los edictos eran aquellas constituciones contentivas de disposiciones generales aplicables a todos los ciudadanos y sin las limitaciones de los edictos de los demás magistrados.
Los decretos eran resoluciones judiciales.
Los mandatos eran órdenes imperiales dirigidas a los lugartenientes, sobre el manejo de las cosas adscritas a sus empleos.
Los rescriptos eran las respuestas del emperador a consultas sobre derecho o aspectos jurídicos concretos y que podían ser dadas por carta o, a continuación del mismo pliego contentivo del interrogante.
Las instituciones gayanas parecen dar a entender que bajo la denominación genérica de epístola, eran comprendidos los rescriptos y los mandatos; pero la mayoría de los autores de derecho romano aplican la palabra rescripto, que literalmente significa respuesta escrita, como comprensiva de las epístolas y mandatos, tal vez porque unas y otros se emitían por escrito.
e. Ejercicios del Ius Edicendi. Los edictos de los magistrados
Durante la época monárquica, comprendida desde la fundación de Roma hasta el advenimiento de la República, la soberanía radicó en el pueblo, el cual fue legislador y autoridad máxima judicial, siendo el rey el ejecutor máximo, auxiliado por funcionarios menores que no llegaron a tener la categoría de magistrados.
La magistratura nació, realmente, con ocasión de la República, por cuanto el Estado, que es una persona ficticia, estaba incapacitado para obrar por sí mismo y se hizo necesaria la existencia de funcionarios que ejercitaran la soberanía, con sus dos manifestaciones fundamentales: La Potestad -facultad de imponer normas de conducta- y el imperio – facultad de ejecutar o hacer cumplir las normas de conducta.-
Surgieron así los magistratus populi romani, quienes, como sucesores de los- reyes, pasaron a ser los vectores del poder público, pero sin desvincularse de la organización religiosa que dominaba toda la conducta pública del romano, e, incluso, los actos de la administración, al extremo de que si se iba a votar una ley, primero había que consultar a los dioses para que quedara en claro si estos eran o no propicios; y cuando de hacer una declaración de guerra se trataba, era menester los sacrificios a los dioses para buscar el favor de éstos. Es más, el Colegio de los Pontífices, presidido en la monarquía por el mismo rey, fue el depositario del derecho, como el representante de la autoridad divina, razón por la que le correspondía decir la forma en que debía administrarse la Justicia. A la caída de la monarquía, ese papel lo asumió el Pontifex Maximus, rol que en la etapa imperial asumieron los emperadores.
Los magistrados, sucesores del rey en el manejo del Estado, fueron:
Los cónsules, cuales, en número de dos, pasaron a ser los jefes del ejecutivo en la República. Gobernaban conjuntamente, pero con la intercessio o derecho de veto, facultad que les permitía objetar las determinaciones del colega cuando las consideraban nocivas. Duraron hasta la terminación de la república con las funciones propias y si en un principio fueron patricios, a partir del años 367 A.C., los plebeyos llegaron a esa magistratura, pues, por lo menos uno de los dos, debía pertenecer a la plebs.
Los dictadores, aparecieron también durante la República, a consecuencia de las amenazas de los Tarquines, expulsados del gobierno junto con la caída de la monarquía. La dictadura se hizo necesaria para contener a aquellos; pero después se recurrió a ella, siempre que la nación romana afrontaba conflictos bélicos, a requerimiento de uno cualquiera de los cónsules y por orden del senado, con lo; que los patricios recupera ron su anterior preeminencia.
Los tribunos de la plebe, de quienes ya se habló, y que surgieron para proteger los intereses de la plebe, siendo sus asistentes los aediles plebis, ediles plebeyos, llamados así por haber sido guardianes del archivo de la plebe en el templo de Ceres y tenían atribuciones policivas.
Los censores, quienes aparecieron a virtud de la reforma del monarca Servio Tullo, para el establecimiento de los comicios centuriados, cuales asumieron la responsabilidad de su elección posteriormente, en número de dos, para turnos de 18 meses. Eran los encargados de la elaboración del censo de impuestos, ciudadanos (con señalamiento de clase y tribu) y lista para el senado, motivo por el cual disfrutaron de amplia in fluencia política. A partir del año 403 A.C., pudieron ser censores los plebeyos y la Lex Publilia Philones, del 338 A.C., prescribió que uno por lo menos, debía ser plebeyo, Como también, debían velar por las buenas costumbres, pudieron, incluso, llegar a declarar indignos a los cónsules.
Los cuestores, eran los encargados de manejar la contabilidad del Estado romano y los recursos públicos. Existieron en la monarquía y desapareció ron con la llegada de la República; pero resurgieron en 421 Á.C., para ser designados por los cónsules en numero de dos. Más tarde fueron nombra dos por los comicios tribunicios en número cada vez mayor (2,4,8), con el agregado de funciones en la persecución y castigo de asesinos.
Los ediles curules, fueron dos, jefes de policía sin imperium, con atribuciones similares a las de los ediles plebeyos, pero más elevadas. Su nombre de curules se derivó del derecho a la silla judicial transportable (silla curulis), indispensable para el ejercicio de la jurisdicción comercial que detentaron.
Los pretores, Aparecieron én él año 367 Á.C. y desde el 337 A.C., los plebeyos pudieron serlo. Eran elegidos para periodos de un ano por los comicios centuriados y con poder impositivo (imperium). Son los más iin portantes de los magistrados en lo que concierne al estudio del derecho romano, puesto que reunia en sí funciones ordenadoras generales y las de ejercer ante todo la jurisdicción (iurigdictio). Desde el ano 242 A.C., tal función fue dividida entre dos pretores, el pretor urbanus y el pre­tor peregrinus. Más aún, para la administración de la justicia en los territorios ultramarinos producto de las dos guerras púnicas, fueron creados otros 4 pretores. El Pretor urbanus, estaba llamado a intervenir en los litigios que se suscitaban entre los ciudadanos romanos, regidos por el ius civile y, por tanto, sujetos a normas legales precisas. En cambio, el pretor peregrinus intervenía en los litigios entre peregrinos, o de estos con los ciudadanos romanos (inter cives et peregrinus).
Los edictos de los magistrados, productos del ius edicendi, dieron nacimiento al derecho honorario. Ese ius edicendi tenía por límite el ámbito de las funciones del magistrado, en forma tal que cada uno lo utilizara conforme a las atribuciones propias. De entre los edictos, por su influencia en el derecho romano, sobresalían los de los pretores urbano y peregrino, al igual que el del edil curul en la ciudad de Roma; y fuera de ésta, los de los gobernadores y cuestores.
Los edictos de los magistrados se orientaban a la aplicación del derecho civil; a la complementación de éste, cuando se vivían situaciones no previstas en él; y a la corrección de ese derecho civil cuando las normas que contemplaba acusaban rigidez o eran inequitativas.
El pretor, al asumir la magistratura, generalmente aceptaba normas de su antecesor (pars translatitia), añadía nuevas (pars nova), o abandonaba otras (pars caduca). El nuevo edicto, al cual el pretor habría de ceñir su actuación durante el año de sus funciones, constituía el edictum annuum o perpetum, en contraposición al edictum repentinum, que era tanto como una decisión del pretor para resolver casos no previstos en aquél.
El mencionado edicto perpetuo (con vigencia de un año), no debe ser confundido con el llamado Edicto Perpetuo de Salvio Juliano. Esté fue una compilación efectuada por Salvio Juliano a instancias del emperador Adriano en el año 131 de la era cristiana. Comprendía los diversos edictos excedidos antes por los Pretores urbanos y peregrinos desde la creación de la pretura en el año 367 A.C., edictos que fueron formando un derecho más justo y equitativo que el riguroso derecho civil. Y a consecuencia de la promulgación de la codificación de Juliano, un senado consulto dispuso que los pretores no lo modificaran, pues debían aplicar el trabajo de Juliano en su contexto, sin perjuicio de que, en caso de duda, se recurriera al emperador para allanar la dificultad.
Algunos magistrado, principalmente en épocas de la república, tenían la facultad de dar “edictos” que era una forma de “programa de acción”. El uso preponderante de esta fuente fue por parte de los pretores que emitían un edicto que era una suerte de listado de acciones judiciales. El ius edicendi (derecho de publicar edictos) luego fue asumido por los emperadores.
f. Respuestas de los juristas:
Algunos juristas tenían la facultad de dar respuestas a consultas jurídicas, que después (por una u otra razón) se convertían en obligatorias para los jueces.
Conforme a las “Instituciones” de Gayo, las respuestas-de los prudentes los juicios y opiniones de aquellos que tenían permiso de sentar derecho, con el agregado de que cuando las opiniones de todos aquellos eran unánimes tenían fuerza de ley; en tanto que cuando eran divergentes, el Juez podía seguir la que le satisfaciera.
Tito Livio sostiene que el conocimiento del derecho fue largo tiempo privilegio exclusivo del Colegio de Pontífices, a quien correspondía dar fe del derecho vigente, interpretarlo, señalar los días fastos (dies fasti) en los cuales podía ser administrada la justicia y elaborar las fórmulas a las que debían sujetarse las peticiones de justicia de los ciudadanos. De ahí que se sostenga que para entonces el derecho era de carácter eminentemente secreto.
Fue en época de Augusto, quien quiso reunir la totalidad de los poderes del Estado, cuando dicho emperador opto por conceder a los jurisconsultos adictos a su régimen el ius respondendi ex autoritate principis (derecho de responder con autoridad del principe) o ius publico respondendi (derecho público de respuesta).
Aparecieron así dos categorías de juristas: la de los oficialmente autorizados para responder el derecho, y la de aquellos que debían moverse simplemente en el ámbito privado y doctrinal. Mas, a medida que el derecho se iba perfeccionando, las responsa prudentíum se fueron aplicando, por extensión, a los casos semejantes, hasta cuando Adriano dispuso que los jueces debían fallar de acuerdo con las opiniones de los prudentes, siempre y cuando estas fueran uniformes.
Pero al sobrevenir la decadencia del Imperio y, con ella, la del derecho, se abusó de las citas, con secuela de que los jueces, al finalizar el imperio pagano, se limitaran a dictar sus sentencias con apoyo en un criterio cualquiera proveniente de prudentes y que estimara avenible al caso. Tal estado de cosas dio lugar a que en el Bajo Imperio, el Emperador Teodosio II, expidiera la llamada “Ley de Citas”, según la cual, solo podrían servir de fundamento a los fallos, las opiniones de los jurisconsultos Gayo, Papiniano, Paulo, Ulpiano y Modestino; que si ellas no eran concordantes, debía prevalecer el criterio mayoritario; y que si esa mayoría no era obtenible, porque alguno de tales jurisconsultos no hubiese tratado la materia, prevalecía la opinión de Papiniano; pero que si éste no había hecho pronunciamiento alguno respecto al caso, el juez quedaba en libertad de escoger. La cita operaba a través de las obras dejadas por los mentados jurisperitos, puesto que para la era de Teodosio II, ya ellos habían fallecido.
El carácter de fuentes del Ius Civile, que tuvieron las respuestas de los jurisconsultos, la evidencia el hecho de que las Pandectas o Digesto son, en sus 50 libros, ni más ni menos exposición ordenada de esas respuestas.
Se entiende por interpolaciones aquellas alteraciones realizadas por los compiladores en las obras de los juristas citados en al día, instituciones, leyes o principios jurídicos que a su juicio lo ameritaban de acuerdo a las nuevas circunstancias históricas.
El estudio de estas interpolaciones ha sido hecha de manera exhaustiva por algunos estudios dedicados en especial a ellas, entre ellos podemos mencionar a Cuyacio y la escuela, después de estos y más modernamente a Bonfante.

3 Tema Tema 3 El Imperio El Imperio es el sistema en el que el poder político real estaba en manos de un solo individuo, el emperador. Se inauguró con el emperador Augusto. El Senado quedó limitado a ser un órgano de apoyo de ese poder político. Se denomina Alto Imperio al periodo que va de Augusto a Diocleciano y Bajo Imperio el que tiene lugar entre Diocleciano y la caída del Imperio Romano en Occidente. Augusto, el primer emperador Ante el cadáver de César y los ojos del pueblo, Marco Antonio –al que todos creían su sucesor natural- rompió los sellos de su testamento. Julio César adoptaba a título póstumo y dejaba como único heredero… al joven Cayo Octavio (conocido después como Augusto). Todos quedaron atónitos, especialmente el defraudado Marco Antonio. Cayo Octavio apenas tenía 18 años, gobernó Roma junto con Marco Antonio, hasta que consiguió deshacerse de él, en la última de las guerras civiles que asolaron la República. La victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra (su aliada y amante), el año 31 a.C., colocó Roma en sus manos. Habían pasado 13 años desde la muerte de César. Todos eran conscientes de que Augusto se proponía ocupar el poder en solitario, pero él, astuto y prudente, nunca lo proclamó abiertamente. Exhaustos tras un siglo de enfrentamientos civiles, proscripciones y matanzas, Roma concedió todo su apoyo a ese hombre sereno y prudente, que ofrecía paz y orden a cambio del dominio del estado. La fecha para el comienzo del Imperio suele fijarse en el año 27, momento en que el Senado le concede el título de Augusto, un calificativo de carácter religioso, que elevaba a su portador por encima del resto de los hombres. Éste también pasó a ser el nombre del octavo mes del año, aquel en el que había nacido el salvador de Roma. Todo en la ciudad proclamaba el nacimiento de una nueva era de paz y prosperidad, la gloria del Imperio y la llegada al Mediterráneo de la Pax Romana. Los emperadores Julio-Claudios: Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón Las innumerables reformas de Augusto, continuadas más tarde por sus sucesores, crearon una maquinaria administrativa bien engrasada, capaz de gobernar hasta el último rincón de un Imperio que se extendía desde Hispania hasta Siria, y desde Normandía hasta Egipto. Los emperadores Julio-Claudios, se hicieron célebres por sus locuras, los cuadros medios y bajos de la administración siguieron funcionando, y en las provincias apenas sufrieron los desmanes de unos emperadores que sumieron la ciudad de Roma en el terror. El primer sucesor de Augusto fue Tiberio, un gran general, inteligente y capaz, pero al que las circunstancias habían obligado a ejercer un poder absoluto que repugnaba a su talante aristocrático y a su espíritu conservador. Tiberio pasó los últimos 10 años de su vida retirado en la isla de Capri, después de haber dejado el gobierno en manos de un ministro, sin querer firmar más órdenes que las que llevaron a la muerte a decenas de senadores, conjurados para deponerle. Su sucesor, Calígula, se creía un dios en vida, y mandó arrancar las cabezas de todas las estatuas de los dioses de su palacio para colocar la suya. En cierta ocasión, enojado con Neptuno, señor de los mares, le declaró la guerra, y ordenó a sus legiones que lanzaran sus venablos al agua y que como botín recogieran centenares de conchas, que hizo enviar a Roma en preciosos cofres para adornar su triunfo. Tras haberse atraído el odio hasta de sus colaboradores más cercanos, Calígula murió asesinado cuatro años después de iniciar su reinado. Sin saber muy bien qué hacer, la guardia pretoriana recorrió el palacio imperial en busca de un sucesor, y encontró al tío de Calígula, Claudio, temblando de miedo tras una cortina. Los pretorianos resolvieron al punto convertirle en amo del mundo, y este hombre de cincuenta años, al que todos habían considerado un estúpido, que tartamudeaba al hablar y caminaba cojeando, fue capaz de regir el Imperio con justicia y sabiduría, mejorando sustancialmente el funcionamiento de la administración. Respecto a su sucesor, Nerón, ha quedado como ejemplo de la depravación a la que puede conducir un poder inconmensurable, cuando se deja en manos de un muchacho vanidoso y cruel. Y mientras tanto, sin embargo, las provincias eran ricas y prósperas, los caminos y las fronteras seguros, los jueces y los gobernantes eficaces. Como Calígula, Nerón también murió de modo violento, en el año 68 d.C., cuando fue obligado a quitarse la vida. Los emperadores Flavios La muerte de Nerón sin herederos puso fin a la dinastía Julio-Claudia, y sumió a Roma en una guerra civil que se resolvió en menos de un año, con el ascenso del general Vespasiano, que inauguró una nueva dinastía de emperadores: los Flavios. Por primera vez, las legiones estacionadas en las provincias habían sido capaces, por sí solas, de conducir a su general hasta el trono imperial. Vespasiano fue un gran administrador, dedicado en cuerpo y alma al gobierno del Imperio, y durante su reinado se sanearon las arcas del Estado, que habían quedado exhaustas tras los absurdos derroches de Nerón. A su muerte le sucedió su hijo Tito, al que los romanos llamaban delicia del género humano, por su carácter afable y en extremo generoso. Durante su corto reinado se inauguró el Coliseo, cuya construcción había sido comenzada por su padre 8 años antes, en uno de los vastos terrenos que ocupaba Nerón en el centro de la ciudad. Tito murió dos años después de subir al trono, que fue ocupado por su hermano Domiciano, tan diferente de él como la noche del día. Parecía que, irremediablemente, el poder corrompía la sangre de sus gobernantes. Las dinastías que comenzaban con tan buenos augurios, acababan degenerando en gobiernos despóticos. Aunque Domiciano fue un emperador apreciado en las provincias por la severidad con la que juzgaba a los gobernadores corruptos, y era casi idolatrado por los legionarios, acabó por hacerse odioso a los romanos por su crueldad, y llegó a ser considerado como un nuevo Nerón. Tras 16 años de gobierno, Domiciano fue asesinado por un complot palaciego en el que estaba involucrada su propia esposa. En una sola sesión extraordinaria, la asamblea de senadores eligió a un emperador de transición, el respetable Nerva, un senador anciano y sin hijos. Este se apresuró a adoptar como heredero y sucesor a Trajano, el mejor general de Roma, ganándose así el apoyo del ejército. Durante varias generaciones, el Imperio estuvo gobernado por emperadores extraordinariamente capaces. Los reinados de estos hombres fueron largos y prósperos, y cuando morían, la sucesión tenía lugar pacíficamente, cediendo su lugar al más capacitado para ejercer el poder. Trajano gobernó Roma durante 19 años, su sucesor Adriano 21, Antonino Pío 23 y Marco Aurelio, el emperador filósofo, 19. Parecía que por fin, se había conseguido conjurar definitivamente el fantasma de las guerras civiles, que el Imperio había alcanzado un equilibrio perfecto y que ya nada podría destruirlo. De hecho, el siglo II es conocido como el siglo de Oro del Imperio Romano. Durante esta centuria se extendió por todas partes una sensación de plenitud y perfección. Se construyeron acueductos, nuevas calzadas y grandes edificios públicos. El Imperio se podía recorrer de punta a punta sin temor a los bandidos y a la prosperidad económica se sumó un extraordinario florecimiento cultural. Trajano, el gran general, aportó a Roma sus últimas conquistas -la Dacia, Arabia y Mesopotamia- llevando las fronteras hasta su máxima expansión. Su sucesor, Adriano, juzgó que el Imperio no debía extenderse más, y que era el momento de aumentar la cohesión de sus vastos dominios. Viajero infatigable, recorrió todas sus provincias para mejorar su funcionamiento y asegurar sus fronteras. A su muerte, comenzó el tranquilo reinado de Antonino Pío, un hombre tan bondadoso y clemente, que parecía no un emperador sino un padre quien estaba al frente del Imperio. Sin embargo, bajo su sucesor Marco Aurelio, que fue también un magnífico gobernante, comenzaron a aparecer los primeros síntomas de que la Edad de Oro estaba llegando a su fin. Los bárbaros, ansiosos por alcanzar las riquezas de Roma, asediaban todas las fronteras del Imperio. Cuando los ataques eran lanzados por guerreros, las legiones romanas podían rechazarlos con cierta facilidad. Pero pronto comenzaron a llegar tribus enteras: hombres, mujeres, niños y ancianos, grandes oleadas de gente hambrienta llegadas de Europa Central y las estepas rusas. Estas masas migratorias, detenidas contra la barrera que marcaba el límite del Imperio, no buscaban presentar batalla, sino nuevas tierras en las que asentarse, y contra ellos no cabía emplear el recurso de las armas. El Imperio, que había alcanzado con Trajano su máxima expansión, comenzará a contraerse a partir de Marco Aurelio. Este príncipe filósofo, amante de la paz, y autor de algunas de las obras más interesantes del pensamiento romano, se vio obligado a combatir sin descanso en la frontera del Danubio. Pero Roma ya no peleaba para conquistar nuevos territorios, sino para defenderse, y a partir de este momento, cada derrota supondría la pérdida de una parte de sus dominios. Marco Aurelio entregó el imperio a su hijo Cómodo, a pesar de que éste había dado muestras de una crueldad que el ejercicio del poder sólo podría acentuar. Con el reinado de Cómodo acababa la Edad de Oro del Imperio y comenzaba la Edad de Hierro. Su primera decisión fue firmar apresuradamente la paz con los bárbaros. De regreso a Roma, Cómodo dio rienda suelta a su carácter violento y a sus delirios de grandeza: quiso que los romanos le rindieran culto como a Hércules, cambió a su antojo los nombres de los doce meses, e incluso el de la propia Roma, que se convirtió en la Colonia Nova Commodiana. El primer día del año 193, considerando que con ello agradaría a los dioses, tenía planeado sacrificar a los dos cónsules, después de que éstos, ignorantes de su destino, concluyeran el desfile ritual que inauguraba el año. Pero el 31 de diciembre, antes de que pudiera llevar a cabo sus planes, fue estrangulado en el baño por uno de sus esclavos. A su muerte, el Senado, que ya había perdido casi todo su poder, dejó hacer a los soldados, pues en lo sucesivo sería la fuerza de las legiones la que decidiría el futuro de Roma. Tras varios meses de incertidumbre, se hizo con el poder Septimio Severo, el primer emperador proveniente del norte de África, que inauguraba la dinastía de los Severos. El sucesor de Septimio Severo, Caracalla, es recordado en todos los libros de Historia por haber concedido la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio, en el año 212. La condición de ciudadano había sido un codiciado bien al alcance de muy pocos a comienzos del Imperio, pero se había ido extendiendo progresivamente con el paso del tiempo, hasta el punto de que la medida de Caracalla, destinada en realidad a aumentar los contribuyentes para poder pagar más soldada a las tropas, no tuvo demasiada trascendencia práctica, pero sí simbólica. Roma había dejado de ser una ciudad que gobernaba en su provecho territorios obtenidos por conquista, para convertirse en un solo Imperio en el que todos sus habitantes eran iguales, sin importar el lugar de nacimiento. Estas transformaciones, casi imperceptibles para sus contemporáneos, conducirían poco a poco a que Roma fuera una ciudad más dentro de su propio Imperio, y darían comienzo a su lenta decadencia. Caracalla fue un emperador cruel, capaz de asesinar a su propio hermano, Geta, en presencia de su horrorizada madre. Creyéndose él mismo una reencarnación de Alejandro Magno, arrastró al imperio a una inoportuna campaña en Oriente para emular las conquistas del Macedonio. Como tantos otros emperadores indignos, murió asesinado, mientras preparaba una campaña en Siria, en el año 217. El final de la dinastía de los Severos abrió uno de los siglos más confusos de la Historia del Imperio: el siglo III. En él se sucedieron medio centenar de emperadores, algunos de los cuales permanecieron apenas unos días en el trono. Mientras generales sin escrúpulos se disputaban la púrpura y arrastraban a las legiones a la Guerra Civil, los bárbaros asediaban las fronteras, la población se empobrecía y las provincias se sumían en el caos. Por momentos llegó a parecer que el Imperio había llegado a su fin, que todo se perdería en un remolino de lucha y sangre. Durante el siglo III Roma se hallaba sumida en el caos y su final parecía inminente. Sin embargo, un oscuro general de origen humilde, Diocleciano, consiguió tomar de nuevo las riendas del poder con mano firme, y el año 285 inauguró una era de reformas que asegurarían la supervivencia del Imperio durante casi dos siglos más en Occidente y mil años en Oriente. Diocleciano se percató de que un solo emperador no era suficiente para atender todas las necesidades del Impero y decidió dividir sus dominios en dos, colocando la línea divisoria en la península balcánica. Fundó así la famosa tetrarquía: cada parte del imperio (la oriental y la occidental) sería gobernada por un emperador, con el título de augusto, que a su vez tendría como subordinado a una especie de vice-emperador, llamado César, que atendería a la seguridad de las fronteras. Con ciertas modificaciones, sus reformas fueron mantenidas y continuadas por Constantino. Pero el reinado de este emperador merece una atención particular por dos hechos fundamentales: 1) El año 313 d.C. Constantino declaró la libertad de cultos en todo el Imperio, y el Cristianismo, tantas veces perseguido, inició entonces el largo camino que le convertiría en la religión oficial de Roma. 2) Además, este emperador fundó la nueva ciudad de Constantinopla, a la que convirtió en capital imperial. De este modo, mil años después de su fundación, Roma quedaba reducida a una ciudad secundaria dentro del Imperio que ella misma había creado. Durante todo el siglo IV, las profundas reformas de Diocleciano permitieron administrar, con muchas dificultades, un imperio acosado por los bárbaros y debilitado por el empobrecimiento de sus provincias. Los escasos recursos del Estado no daban abasto para sofocar todos los intentos de invasión de unos pueblos atrasados que deseaban alcanzar el Imperio no ya para destruirlo, sino para disfrutar de sus ventajas. Finalmente, el año 378 subió al trono el hispano Teodosio, llamado el Grande. Obligado a defender las fronteras sin disponer apenas de tropas, Teodosio comenzó a servirse de forma masiva de soldados bárbaros, y firmó un tratado con los godos, a los que ofreció la posibilidad de asentarse en territorio romano, a cambio de que sirvieran en las legiones. Además, Teodosio convirtió el Cristianismo en religión oficial de Roma, al tiempo que prohibía la práctica del paganismo. La Iglesia y la fe de Cristo se identificaron con el Imperio, y los cristianos, otrora perseguidos, comenzaron a ocupar los altos cargos de la administración. La excelente organización de la Iglesia alcanzaba lugares a los que no llegaba la administración romana, y con el tiempo ocuparía en parte su lugar. Buscando una última solución desesperada a los problemas del Imperio, Teodosio decidió repartirlo a su muerte (395 d.C.) entre sus dos hijos, dando comienzo a la histórica división, que será ya definitiva, entre Oriente y Occidente. El imperio de Occidente quedó a cargo de Honorio, y el de Oriente en las manos de Arcadio. La división del Imperio en dos mitades, a la muerte de Teodosio, no puso fin a los problemas, sobre todo en la parte occidental. Burgundios, Alanos, Suevos y Vándalos campaban a sus anchas por el Imperio y llegaron hasta Hispania y el Norte de África. El año 402, los godos invadieron Italia, y obligaron a los emperadores a trasladarse a Rávena, rodeada de pantanos y más segura que Roma y Milán. Mientras el emperador permanecía, impotente, recluido en esta ciudad portuaria del norte, contemplando cómo su imperio se desmoronaba, los godos saqueaban y quemaban las ciudades de Italia a su antojo. En el 410 las tropas de Alarico asaltaron Roma. Durante tres días terribles los bárbaros saquearon la ciudad, profanaron sus iglesias, asaltaron sus edificios y robaron sus tesoros. Finalmente, el año 475 llegó al trono Rómulo Augústulo. Su pomposo nombre hacía referencia a Rómulo, el fundador de Roma, y a Augusto, el fundador del Imperio. Y sin embargo, nada había en el joven emperador que recordara a estos grandes hombres. Rómulo Augústulo fue un personaje insignificante, que aparece mencionado en todos los libros de Historia gracias al dudoso honor de ser el último emperador del Imperio Romano de Occidente. En efecto, sólo un año después de su acceso al trono fue depuesto por el general bárbaro Odoacro, que declaró vacante el trono de los antiguos césares. Así, casi sin hacer ruido, cayó el Imperio Romano de Occidente, devorado por los bárbaros. El de Oriente sobreviviría durante mil años más, hasta que los turcos, el año 1453, derrocaron al último emperador bizantino. Con él terminaba el bimilenario dominio de los descendientes de Rómulo. El Imperio Romano de Oriente Constantino reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó «Nueva Roma», pero se la conoció popularmente como Constantinopla (‘La Ciudad de Constantino’). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una envidiable situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental. Constantino fue también el primer emperador en adoptar el cristianismo, religión que fue incrementando su influencia a lo largo del siglo IV y terminó por ser proclamada por el emperador Teodosio I, a finales de dicha centuria, religión oficial del Imperio. En tanto que el Imperio de Occidente se hundía de forma definitiva, los sucesores de Teodosio fueron capaces de conjurar las sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que amenazaron el Imperio de Oriente. Los visigodos fueron desviados hacia Occidente por el emperador Arcadio (395-408). Su sucesor, Teodosio II (408-450) reforzó las murallas de Constantinopla, haciendo de ella una ciudad inexpugnable (de hecho, no sería conquistada por tropas extranjeras hasta 1204), y logró evitar la invasión de los hunos mediante el pago de tributos hasta que se disgregaron y acabaron de representar un peligro tras la muerte de Atila, en 453. Por su parte, Zenón (474-491) evitó la invasión del rey ostrogodo Teodorico el Grande, dirigiéndolo hacia Italia, contra el reino establecido por Odoacro. Durante el reinado de Justiniano I (527-565), el Imperio llegó al apogeo de su poder. El emperador se propuso restaurar las fronteras del antiguo Imperio romano, para lo que, una vez restaurada la seguridad de la frontera oriental tras la victoria del general Belisario frente al expansionismo persa de Cosroes I en la batalla de Dara (530), emprendió una serie de guerras de conquista en Occidente: Entre 533 y 534, tras sendas victorias en Ad Decimum y Tricamarum, un Ejército al mando de Belisario conquistó el reino vándalo, ubicado en la antigua provincia romana de África y las islas del Mediterráneo Occidental (Cerdeña, Córcega y las Baleares). El territorio, una vez pacificado, fue gobernado por un funcionario denominado magister militum. En 535 Mundus ocupó Dalmacia. Ese mismo año Belisario avanzó hacia Italia, llegando en 536 hasta Roma tras ocupar el sur de Italia. Tras una breve recuperación de los ostrogodos (541-551), un nuevo ejército bizantino, comandado esta vez por Narsés, anexionó nuevamente Italia, creándose el exarcado de Rávena. En 552 los bizantinos intervinieron en disputas internas de la Hispania visigoda y anexionaron al Imperio extensos territorios del sur de la Península Ibérica, llamándola Provincia de Spania. La presencia bizantina en Hispania se prolongó hasta el año 620. La época de Justiniano no sólo destaca por sus éxitos militares. Bajo su reinado, Bizancio vivió una época de esplendor cultural. Entre 528 y 533, una comisión nombrada por el emperador codificó el Derecho romano en el Corpus Iuris Civilis, permitiendo así la transmisión a la posteridad de uno de los más importantes legados del mundo antiguo. Otra recopilación legislativa: el Digesto, dirigido por Triboniano, fue publicado en 533.

3 Tema

Tema 3
El Imperio
El Imperio es el sistema en el que el poder político real estaba en manos de un solo individuo, el emperador. Se inauguró con el emperador Augusto. El Senado quedó limitado a ser un órgano de apoyo de ese poder político.
Se denomina Alto Imperio al periodo que va de Augusto a Diocleciano y Bajo Imperio el que tiene lugar entre Diocleciano y la caída del Imperio Romano en Occidente.
Augusto, el primer emperador
Ante el cadáver de César y los ojos del pueblo, Marco Antonio –al que todos creían su sucesor natural- rompió los sellos de su testamento. Julio César adoptaba a título póstumo y dejaba como único heredero… al joven Cayo Octavio (conocido después como Augusto). Todos quedaron atónitos, especialmente el defraudado Marco Antonio.
Cayo Octavio apenas tenía 18 años, gobernó Roma junto con Marco Antonio, hasta que consiguió deshacerse de él, en la última de las guerras civiles que asolaron la República. La victoria sobre Marco Antonio y Cleopatra (su aliada y amante), el año 31 a.C., colocó Roma en sus manos. Habían pasado 13 años desde la muerte de César.
Todos eran conscientes de que Augusto se proponía ocupar el poder en solitario, pero él, astuto y prudente, nunca lo proclamó abiertamente.
Exhaustos tras un siglo de enfrentamientos civiles, proscripciones y matanzas, Roma concedió todo su apoyo a ese hombre sereno y prudente, que ofrecía paz y orden a cambio del dominio del estado. La fecha para el comienzo del Imperio suele fijarse en el año 27, momento en que el Senado le concede el título de Augusto, un calificativo de carácter religioso, que elevaba a su portador por encima del resto de los hombres. Éste también pasó a ser el nombre del octavo mes del año, aquel en el que había nacido el salvador de Roma. Todo en la ciudad proclamaba el nacimiento de una nueva era de paz y prosperidad, la gloria del Imperio y la llegada al Mediterráneo de la Pax Romana.
Los emperadores Julio-Claudios: Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón
Las innumerables reformas de Augusto, continuadas más tarde por sus sucesores, crearon una maquinaria administrativa bien engrasada, capaz de gobernar hasta el último rincón de un Imperio que se extendía desde Hispania hasta Siria, y desde Normandía hasta Egipto.
Los emperadores Julio-Claudios, se hicieron célebres por sus locuras, los cuadros medios y bajos de la administración siguieron funcionando, y en las provincias apenas sufrieron los desmanes de unos emperadores que sumieron la ciudad de Roma en el terror.
El primer sucesor de Augusto fue Tiberio, un gran general, inteligente y capaz, pero al que las circunstancias habían obligado a ejercer un poder absoluto que repugnaba a su talante aristocrático y a su espíritu conservador. Tiberio pasó los últimos 10 años de su vida retirado en la isla de Capri, después de haber dejado el gobierno en manos de un ministro, sin querer firmar más órdenes que las que llevaron a la muerte a decenas de senadores, conjurados para deponerle.
Su sucesor, Calígula, se creía un dios en vida, y mandó arrancar las cabezas de todas las estatuas de los dioses de su palacio para colocar la suya. En cierta ocasión, enojado con Neptuno, señor de los mares, le declaró la guerra, y ordenó a sus legiones que lanzaran sus venablos al agua y que como botín recogieran centenares de conchas, que hizo enviar a Roma en preciosos cofres para adornar su triunfo. Tras haberse atraído el odio hasta de sus colaboradores más cercanos, Calígula murió asesinado cuatro años después de iniciar su reinado.
Sin saber muy bien qué hacer, la guardia pretoriana recorrió el palacio imperial en busca de un sucesor, y encontró al tío de Calígula, Claudio, temblando de miedo tras una cortina. Los pretorianos resolvieron al punto convertirle en amo del mundo, y este hombre de cincuenta años, al que todos habían considerado un estúpido, que tartamudeaba al hablar y caminaba cojeando, fue capaz de regir el Imperio con justicia y sabiduría, mejorando sustancialmente el funcionamiento de la administración.
Respecto a su sucesor, Nerón, ha quedado como ejemplo de la depravación a la que puede conducir un poder inconmensurable, cuando se deja en manos de un muchacho vanidoso y cruel. Y mientras tanto, sin embargo, las provincias eran ricas y prósperas, los caminos y las fronteras seguros, los jueces y los gobernantes eficaces. Como Calígula, Nerón también murió de modo violento, en el año 68 d.C., cuando fue obligado a quitarse la vida.
Los emperadores Flavios
La muerte de Nerón sin herederos puso fin a la dinastía Julio-Claudia, y sumió a Roma en una guerra civil que se resolvió en menos de un año, con el ascenso del general Vespasiano, que inauguró una nueva dinastía de emperadores: los Flavios. Por primera vez, las legiones estacionadas en las provincias habían sido capaces, por sí solas, de conducir a su general hasta el trono imperial.
Vespasiano fue un gran administrador, dedicado en cuerpo y alma al gobierno del Imperio, y durante su reinado se sanearon las arcas del Estado, que habían quedado exhaustas tras los absurdos derroches de Nerón.
A su muerte le sucedió su hijo Tito, al que los romanos llamaban delicia del género humano, por su carácter afable y en extremo generoso. Durante su corto reinado se inauguró el Coliseo, cuya construcción había sido comenzada por su padre 8 años antes, en uno de los vastos terrenos que ocupaba Nerón en el centro de la ciudad. Tito murió dos años después de subir al trono, que fue ocupado por su hermano Domiciano, tan diferente de él como la noche del día.
Parecía que, irremediablemente, el poder corrompía la sangre de sus gobernantes. Las dinastías que comenzaban con tan buenos augurios, acababan degenerando en gobiernos despóticos. Aunque Domiciano fue un emperador apreciado en las provincias por la severidad con la que juzgaba a los gobernadores corruptos, y era casi idolatrado por los legionarios, acabó por hacerse odioso a los romanos por su crueldad, y llegó a ser considerado como un nuevo Nerón. Tras 16 años de gobierno, Domiciano fue asesinado por un complot palaciego en el que estaba involucrada su propia esposa.
En una sola sesión extraordinaria, la asamblea de senadores eligió a un emperador de transición, el respetable Nerva, un senador anciano y sin hijos. Este se apresuró a adoptar como heredero y sucesor a Trajano, el mejor general de Roma, ganándose así el apoyo del ejército.
Durante varias generaciones, el Imperio estuvo gobernado por emperadores extraordinariamente capaces. Los reinados de estos hombres fueron largos y prósperos, y cuando morían, la sucesión tenía lugar pacíficamente, cediendo su lugar al más capacitado para ejercer el poder.
Trajano gobernó Roma durante 19 años, su sucesor Adriano 21, Antonino Pío 23 y Marco Aurelio, el emperador filósofo, 19. Parecía que por fin, se había conseguido conjurar definitivamente el fantasma de las guerras civiles, que el Imperio había alcanzado un equilibrio perfecto y que ya nada podría destruirlo.
De hecho, el siglo II es conocido como el siglo de Oro del Imperio Romano. Durante esta centuria se extendió por todas partes una sensación de plenitud y perfección. Se construyeron acueductos, nuevas calzadas y grandes edificios públicos. El Imperio se podía recorrer de punta a punta sin temor a los bandidos y a la prosperidad económica se sumó un extraordinario florecimiento cultural.
Trajano, el gran general, aportó a Roma sus últimas conquistas -la Dacia, Arabia y Mesopotamia- llevando las fronteras hasta su máxima expansión.
Su sucesor, Adriano, juzgó que el Imperio no debía extenderse más, y que era el momento de aumentar la cohesión de sus vastos dominios. Viajero infatigable, recorrió todas sus provincias para mejorar su funcionamiento y asegurar sus fronteras.
A su muerte, comenzó el tranquilo reinado de Antonino Pío, un hombre tan bondadoso y clemente, que parecía no un emperador sino un padre quien estaba al frente del Imperio.
Sin embargo, bajo su sucesor Marco Aurelio, que fue también un magnífico gobernante, comenzaron a aparecer los primeros síntomas de que la Edad de Oro estaba llegando a su fin.
Los bárbaros, ansiosos por alcanzar las riquezas de Roma, asediaban todas las fronteras del Imperio. Cuando los ataques eran lanzados por guerreros, las legiones romanas podían rechazarlos con cierta facilidad. Pero pronto comenzaron a llegar tribus enteras: hombres, mujeres, niños y ancianos, grandes oleadas de gente hambrienta llegadas de Europa Central y las estepas rusas. Estas masas migratorias, detenidas contra la barrera que marcaba el límite del Imperio, no buscaban presentar batalla, sino nuevas tierras en las que asentarse, y contra ellos no cabía emplear el recurso de las armas.
El Imperio, que había alcanzado con Trajano su máxima expansión, comenzará a contraerse a partir de Marco Aurelio. Este príncipe filósofo, amante de la paz, y autor de algunas de las obras más interesantes del pensamiento romano, se vio obligado a combatir sin descanso en la frontera del Danubio. Pero Roma ya no peleaba para conquistar nuevos territorios, sino para defenderse, y a partir de este momento, cada derrota supondría la pérdida de una parte de sus dominios.
Marco Aurelio entregó el imperio a su hijo Cómodo, a pesar de que éste había dado muestras de una crueldad que el ejercicio del poder sólo podría acentuar.
Con el reinado de Cómodo acababa la Edad de Oro del Imperio y comenzaba la Edad de Hierro. Su primera decisión fue firmar apresuradamente la paz con los bárbaros. De regreso a Roma, Cómodo dio rienda suelta a su carácter violento y a sus delirios de grandeza: quiso que los romanos le rindieran culto como a Hércules, cambió a su antojo los nombres de los doce meses, e incluso el de la propia Roma, que se convirtió en la Colonia Nova Commodiana.
El primer día del año 193, considerando que con ello agradaría a los dioses, tenía planeado sacrificar a los dos cónsules, después de que éstos, ignorantes de su destino, concluyeran el desfile ritual que inauguraba el año. Pero el 31 de diciembre, antes de que pudiera llevar a cabo sus planes, fue estrangulado en el baño por uno de sus esclavos.
A su muerte, el Senado, que ya había perdido casi todo su poder, dejó hacer a los soldados, pues en lo sucesivo sería la fuerza de las legiones la que decidiría el futuro de Roma. Tras varios meses de incertidumbre, se hizo con el poder Septimio Severo, el primer emperador proveniente del norte de África, que inauguraba la dinastía de los Severos.
El sucesor de Septimio Severo, Caracalla, es recordado en todos los libros de Historia por haber concedido la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio, en el año 212.
La condición de ciudadano había sido un codiciado bien al alcance de muy pocos a comienzos del Imperio, pero se había ido extendiendo progresivamente con el paso del tiempo, hasta el punto de que la medida de Caracalla, destinada en realidad a aumentar los contribuyentes para poder pagar más soldada a las tropas, no tuvo demasiada trascendencia práctica, pero sí simbólica.
Roma había dejado de ser una ciudad que gobernaba en su provecho territorios obtenidos por conquista, para convertirse en un solo Imperio en el que todos sus habitantes eran iguales, sin importar el lugar de nacimiento.
Estas transformaciones, casi imperceptibles para sus contemporáneos, conducirían poco a poco a que Roma fuera una ciudad más dentro de su propio Imperio, y darían comienzo a su lenta decadencia.
Caracalla fue un emperador cruel, capaz de asesinar a su propio hermano, Geta, en presencia de su horrorizada madre. Creyéndose él mismo una reencarnación de Alejandro Magno, arrastró al imperio a una inoportuna campaña en Oriente para emular las conquistas del Macedonio. Como tantos otros emperadores indignos, murió asesinado, mientras preparaba una campaña en Siria, en el año 217.
El final de la dinastía de los Severos abrió uno de los siglos más confusos de la Historia del Imperio: el siglo III. En él se sucedieron medio centenar de emperadores, algunos de los cuales permanecieron apenas unos días en el trono. Mientras generales sin escrúpulos se disputaban la púrpura y arrastraban a las legiones a la Guerra Civil, los bárbaros asediaban las fronteras, la población se empobrecía y las provincias se sumían en el caos. Por momentos llegó a parecer que el Imperio había llegado a su fin, que todo se perdería en un remolino de lucha y sangre.
Durante el siglo III Roma se hallaba sumida en el caos y su final parecía inminente. Sin embargo, un oscuro general de origen humilde, Diocleciano, consiguió tomar de nuevo las riendas del poder con mano firme, y el año 285 inauguró una era de reformas que asegurarían la supervivencia del Imperio durante casi dos siglos más en Occidente y mil años en Oriente.
Diocleciano se percató de que un solo emperador no era suficiente para atender todas las necesidades del Impero y decidió dividir sus dominios en dos, colocando la línea divisoria en la península balcánica. Fundó así la famosa tetrarquía: cada parte del imperio (la oriental y la occidental) sería gobernada por un emperador, con el título de augusto, que a su vez tendría como subordinado a una especie de vice-emperador, llamado César, que atendería a la seguridad de las fronteras.
Con ciertas modificaciones, sus reformas fueron mantenidas y continuadas por Constantino. Pero el reinado de este emperador merece una atención particular por dos hechos fundamentales:
1) El año 313 d.C. Constantino declaró la libertad de cultos en todo el Imperio, y el Cristianismo, tantas veces perseguido, inició entonces el largo camino que le convertiría en la religión oficial de Roma.
2) Además, este emperador fundó la nueva ciudad de Constantinopla, a la que convirtió en capital imperial. De este modo, mil años después de su fundación, Roma quedaba reducida a una ciudad secundaria dentro del Imperio que ella misma había creado.
Durante todo el siglo IV, las profundas reformas de Diocleciano permitieron administrar, con muchas dificultades, un imperio acosado por los bárbaros y debilitado por el empobrecimiento de sus provincias. Los escasos recursos del Estado no daban abasto para sofocar todos los intentos de invasión de unos pueblos atrasados que deseaban alcanzar el Imperio no ya para destruirlo, sino para disfrutar de sus ventajas.
Finalmente, el año 378 subió al trono el hispano Teodosio, llamado el Grande. Obligado a defender las fronteras sin disponer apenas de tropas, Teodosio comenzó a servirse de forma masiva de soldados bárbaros, y firmó un tratado con los godos, a los que ofreció la posibilidad de asentarse en territorio romano, a cambio de que sirvieran en las legiones.
Además, Teodosio convirtió el Cristianismo en religión oficial de Roma, al tiempo que prohibía la práctica del paganismo. La Iglesia y la fe de Cristo se identificaron con el Imperio, y los cristianos, otrora perseguidos, comenzaron a ocupar los altos cargos de la administración. La excelente organización de la Iglesia alcanzaba lugares a los que no llegaba la administración romana, y con el tiempo ocuparía en parte su lugar.
Buscando una última solución desesperada a los problemas del Imperio, Teodosio decidió repartirlo a su muerte (395 d.C.) entre sus dos hijos, dando comienzo a la histórica división, que será ya definitiva, entre Oriente y Occidente. El imperio de Occidente quedó a cargo de Honorio, y el de Oriente en las manos de Arcadio.
La división del Imperio en dos mitades, a la muerte de Teodosio, no puso fin a los problemas, sobre todo en la parte occidental. Burgundios, Alanos, Suevos y Vándalos campaban a sus anchas por el Imperio y llegaron hasta Hispania y el Norte de África.
El año 402, los godos invadieron Italia, y obligaron a los emperadores a trasladarse a Rávena, rodeada de pantanos y más segura que Roma y Milán. Mientras el emperador permanecía, impotente, recluido en esta ciudad portuaria del norte, contemplando cómo su imperio se desmoronaba, los godos saqueaban y quemaban las ciudades de Italia a su antojo.
En el 410 las tropas de Alarico asaltaron Roma. Durante tres días terribles los bárbaros saquearon la ciudad, profanaron sus iglesias, asaltaron sus edificios y robaron sus tesoros.
Finalmente, el año 475 llegó al trono Rómulo Augústulo. Su pomposo nombre hacía referencia a Rómulo, el fundador de Roma, y a Augusto, el fundador del Imperio. Y sin embargo, nada había en el joven emperador que recordara a estos grandes hombres. Rómulo Augústulo fue un personaje insignificante, que aparece mencionado en todos los libros de Historia gracias al dudoso honor de ser el último emperador del Imperio Romano de Occidente. En efecto, sólo un año después de su acceso al trono fue depuesto por el general bárbaro Odoacro, que declaró vacante el trono de los antiguos césares.
Así, casi sin hacer ruido, cayó el Imperio Romano de Occidente, devorado por los bárbaros. El de Oriente sobreviviría durante mil años más, hasta que los turcos, el año 1453, derrocaron al último emperador bizantino. Con él terminaba el bimilenario dominio de los descendientes de Rómulo.
El Imperio Romano de Oriente
Constantino reconstruyó la ciudad de Bizancio como nueva capital en 330. La llamó «Nueva Roma», pero se la conoció popularmente como Constantinopla (‘La Ciudad de Constantino’). La nueva administración tuvo su centro en la ciudad, que gozaba de una envidiable situación estratégica y estaba situada en el nudo de las más importantes rutas comerciales del Mediterráneo oriental.
Constantino fue también el primer emperador en adoptar el cristianismo, religión que fue incrementando su influencia a lo largo del siglo IV y terminó por ser proclamada por el emperador Teodosio I, a finales de dicha centuria, religión oficial del Imperio.
En tanto que el Imperio de Occidente se hundía de forma definitiva, los sucesores de Teodosio fueron capaces de conjurar las sucesivas invasiones de pueblos bárbaros que amenazaron el Imperio de Oriente. Los visigodos fueron desviados hacia Occidente por el emperador Arcadio (395-408). Su sucesor, Teodosio II (408-450) reforzó las murallas de Constantinopla, haciendo de ella una ciudad inexpugnable (de hecho, no sería conquistada por tropas extranjeras hasta 1204), y logró evitar la invasión de los hunos mediante el pago de tributos hasta que se disgregaron y acabaron de representar un peligro tras la muerte de Atila, en 453. Por su parte, Zenón (474-491) evitó la invasión del rey ostrogodo Teodorico el Grande, dirigiéndolo hacia Italia, contra el reino establecido por Odoacro.
Durante el reinado de Justiniano I (527-565), el Imperio llegó al apogeo de su poder. El emperador se propuso restaurar las fronteras del antiguo Imperio romano, para lo que, una vez restaurada la seguridad de la frontera oriental tras la victoria del general Belisario frente al expansionismo persa de Cosroes I en la batalla de Dara (530), emprendió una serie de guerras de conquista en Occidente:
Entre 533 y 534, tras sendas victorias en Ad Decimum y Tricamarum, un Ejército al mando de Belisario conquistó el reino vándalo, ubicado en la antigua provincia romana de África y las islas del Mediterráneo Occidental (Cerdeña, Córcega y las Baleares). El territorio, una vez pacificado, fue gobernado por un funcionario denominado magister militum. En 535 Mundus ocupó Dalmacia. Ese mismo año Belisario avanzó hacia Italia, llegando en 536 hasta Roma tras ocupar el sur de Italia. Tras una breve recuperación de los ostrogodos (541-551), un nuevo ejército bizantino, comandado esta vez por Narsés, anexionó nuevamente Italia, creándose el exarcado de Rávena. En 552 los bizantinos intervinieron en disputas internas de la Hispania visigoda y anexionaron al Imperio extensos territorios del sur de la Península Ibérica, llamándola Provincia de Spania. La presencia bizantina en Hispania se prolongó hasta el año 620.
La época de Justiniano no sólo destaca por sus éxitos militares. Bajo su reinado, Bizancio vivió una época de esplendor cultural. Entre 528 y 533, una comisión nombrada por el emperador codificó el Derecho romano en el Corpus Iuris Civilis, permitiendo así la transmisión a la posteridad de uno de los más importantes legados del mundo antiguo. Otra recopilación legislativa: el Digesto, dirigido por Triboniano, fue publicado en 533.

2 Tema Tema 2 La República El ordenamiento constitucional republicano Tras la expulsión de los reyes y la instauración de la República, en el año 509 a.C., el poder en Roma recayó sobre los patricios, jefes de las principales familias, que formaban el Senado y que eran elegidos por los ciudadanos para los distintos cargos públicos. El gobierno lo ejercían siempre dos cónsules, que se renovaban de año en año. Cada uno de ellos podía vetar las decisiones del otro, y en tiempo de guerra dirigían las operaciones militares en días alternos. El senado y el pueblo romano se convirtieron en la divisa de Roma, significando que todo se hacía en nombre de los dos grandes poderes que en teoría gobernaban la ciudad: el senado de patricios, y las asambleas de ciudadanos plebeyos, encargadas de elegir a los cargos públicos. Gestación del conflicto Sin embargo, esta aparente unidad escondía una profunda fractura interna que a punto estuvo de destruir la República ya en sus inicios. Los patricios disfrutaban de numerosos privilegios: sólo ellos podían formar parte del Senado, y sólo ellos podían desempeñar cargos públicos. Los patricios en el Senado hacían las leyes, los patricios como cónsules las ejecutaban, y patricios eran también los jueces que castigaban a los infractores de la ley. A los plebeyos, que pagaban sus impuestos y acudían al ejército cuando se les convocaba, tan sólo les correspondía reunirse cada año para elegir a los magistrados entre los candidatos que presentaban los patricios. Indignados por esta situación que les obligaba a hacer frente a todos los inconvenientes de la ciudadanía, sin permitirles disfrutar de sus ventajas, los plebeyos emprendieron largas y encarnizadas luchas con los patricios para reclamar más derechos. El primer episodio grave de estos enfrentamientos tuvo lugar apenas quince años después de la proclamación de la República. Cierto día del año 494 a.C., los plebeyos dejaron de cultivar la tierra, de comerciar y de servir en el ejército, y se retiraron a la colina del Aventino, proclamando que no volverían a sus tareas hasta que se reconocieran sus derechos. Al principio, los patricios enviaron mensajeros que, entre ruegos y amenazas, instaron a los plebeyos a abandonar su actitud. Pero éstos se mantuvieron firmes, y la ciudad, falta de mano de obra, quedó sumida en el caos. Al final, el Senado tuvo que capitular, y accedió a incluir una nueva magistratura en el ordenamiento institucional: los tribunos de la plebe. Estos magistrados, que sólo podrían ser elegidos entre candidatos plebeyos, tendrían como única función defender sus intereses, y dispondrían, para ello, del derecho de veto sobre cualquier resolución senatorial. Para que este enorme poder no provocara represalias por parte de los patricios, los tribunos de la plebe serían considerados personas sagradas. Si alguien atentaba contra su vida, su cabeza sería sacrificada a Júpiter, y sus bienes subastados. La primera ley escrita Medio siglo después de estos episodios, en el año 451 a.C., los plebeyos obtuvieron una nueva conquista: diez hombres sabios elegidos entre los romanos redactaron la Ley de las Doce Tablas, que se convirtió en la primera ley escrita de Roma. Hasta entonces habían sido los jueces patricios quienes aplicaban la ley, basándose en las normas no escritas de la costumbre, lo que permitía todo tipo de arbitrariedades. Tras medio siglo de enfrentamientos entre patricios y plebeyos, estas primeras concesiones llevaron la paz interna a Roma. La joven República estaba lista por fin para mirar a su alrededor. Guerras latinas Desde el comienzo de la República, Roma ejercía un poder predominante sobre el resto de las ciudades latinas, y les había impuesto un pacto de privilegio para ella, llamado Foedus Cassianum, que comenzaba con estas solemnes palabras: haya paz entre los romanos y todas las ciudades latinas mientras la posición del cielo y la tierra siga siendo la misma. Pero las ciudades del Lacio intentaron librarse de la superioridad de Roma, y de los abusivos pactos que les imponía. Aliándose, cuando la ocasión era propicia, con enemigos exteriores como los belicosos volscos y ecuos, durante 150 años los latinos mantuvieron continuos enfrentamientos con Roma, conocidos como guerras latinas. Finalmente, en el año 338 a.C. en la decisiva batalla naval de Antium, Roma derrotó a los volscos, llevándose un precioso tesoro, las proas de los barcos enemigos, o rostra, que durante siglos adornaron la tribuna de oradores del Foro Romano. Guerras samnitas Tras conseguir dominar toda la región del Lacio y someter a volscos y ecuos, Roma tuvo que afrontar durante 50 años tres nuevas guerras con otros pueblos itálicos, conocidas como las guerras samnitas. Los samnitas, pueblo de rudos y guerreros montañeses instalados al Sur de Roma, suponían una constante amenaza para los habitantes del valle. Estos, cansados de las continuas incursiones samnitas, pidieron ayuda a Roma, que aprovechó la coyuntura para expandir su dominio. La Primera Guerra Púnica Cuando, el año 272 a.C., la colonia griega de Tarento, en el Sur de Italia, cayó en manos de los romanos, Roma dominaba ya toda la península y se había convertido en uno de los estados más poderosos de su entorno. Sicilia, rica en cereales, estaba poblada por prósperas colonias griegas, muchas de las cuales estaban dominadas por los cartagineses. Sin embargo, una de ellas, Mesina, situada en el estrecho entre Italia y la isla, decidió llamar en su auxilio a los romanos para que expulsaran a la guarnición cartaginesa que controlaba la ciudad. Los romanos decidieron enviar a sus soldados. Era el año 264 a.C. y daba comienzo así la primera de las Guerras Púnicas. Roma –que poseía sólo una pequeña flota- apenas tenía experiencia en batallas navales. Así que, al principio, los cartagineses destruían con facilidad las naves que enviaban los romanos, mal dirigidas por sus inexpertos almirantes. Pero cada derrota enseñaba a los romanos algo nuevo. Al final, se percataron de que su infantería era superior a la cartaginesa, y decidieron aprovechar esa ventaja. Los cartagineses no estaban preparados para combatir cuerpo a cuerpo, y terminaron siendo derrotados. Después de veinte largos años de guerra, en el año 241 a.C., los romanos se convirtieron en los únicos dueños de Sicilia, que pasó a ser la primera provincia romana. La derrotada Cartago se comprometió a no atacar jamás a un aliado de Roma, y tuvo que hacer frente a unas indemnizaciones millonarias. Roma para evitar un nuevo enfrentamiento, decidió repartirse la Península ibérica con Cartago. La frontera se situaría en el Ebro. Los territorios al norte de este río serían para Roma, los del sur, para Cartago. La Segunda Guerra Púnica. Aníbal Los ejércitos cartagineses, al mando de Amílcar Barca, ocuparon el sur de Hispania, pero Amílcar fue asesinado por un indígena, y el control de las tropas pasó a manos de su hijo Aníbal, que apenas contaba 22 años. Cartago en su afán por conquistar toda la zona asignada puso cerco a Sagunto, y la ciudad pidió ayuda a sus aliados romanos. Corría el año 218 cuando Roma declaró la guerra a Cartago. Comenzaba la Segunda Guerra Púnica, que iba a decidir la Historia de Occidente. Mientras el Senado romano enviaba todos sus efectivos a Hispania, Aníbal dejó a su hermano Asdrúbal al frente de las tropas de la Península, y lanzó a su ejército a una increíble travesía cruzando los Pirineos y los Alpes, para atacar Roma por el Norte. Nadie podía esperar que un ejército entero se atreviera a cruzar los terribles pasos de alta montaña en invierno, por sendas nunca antes transitadas. La hazaña le costó a Aníbal la pérdida de un ojo y la muerte de la mayoría de los elefantes, pero las desprevenidas legiones romanas fueron derrotadas por tres veces en el norte de Italia, en las batallas de Tesino, Trebia y Trasimeno. Y así, en la primavera del año siguiente, ningún ejército se interponía ya entre Aníbal y Roma. La llegada del cartaginés sembró el pánico en la capital. En las calles, la muchedumbre aterrorizada no dejaba de gritar: Anibal ante portas!, ¡Aníbal a las puertas de Roma!. Las murallas de la ciudad habían olvidado ya la última vez que tuvieron que hacer frente a una amenaza semejante, y no resistirían un asedio. Las únicas legiones disponibles se hallaban en Hispania; los generales que podrían encabezar una resistencia desesperada, a semanas de distancia. Roma estaba perdida. A Aníbal le bastaba alargar la mano para tomar la ciudad y reducirla a cenizas. Pero, misteriosamente, Aníbal no descargó el golpe. Para derrotar definitivamente a Roma Aníbal necesitaba dos cosas: obtener refuerzos de Cartago y privar a Roma de sus aliados itálicos. Por eso, pasando de largo ante la ciudad, se dirigió hacia el Sur. Aprovechando el respiro, Roma, cuyos recursos parecían inagotables, reunió un nuevo ejército de ochenta mil hombres, el mayor que nunca hubiera comandado un general romano, y el verano del año 216 a.C. se enfrentó con Aníbal en la llanura de Cannas. La desigualdad de efectivos era de tres a uno a favor de los romanos. Pero, a pesar de ello, Aníbal consiguió envolver al ejército enemigo y aniquilarlo completamente.La batalla de Cannas se recuerda como uno de los mayores prodigios de estrategia militar de todos los tiempos. Mientras Aníbal deambulaba por Italia, la estrategia romana, que había desplazado sus mejores tropas a Hispania, comenzaba a dar frutos, estas al mando de Escipión. Su estirpe y su determinación insuflaron nuevos ánimos a unas tropas desesperadas, que bajo su mando consiguieron derrotar al ejército cartaginés comandado por los hermanos de Aníbal, Asdrúbal y Magón, hasta expulsarlos completamente de Hispania. En el año 205, sus legiones victoriosas estaban en condiciones de regresar a Italia. Sin haber sufrido jamás una derrota, después de haber tenido a la indefensa Roma a su merced, Aníbal, atrapado en Italia, sin aliados, sin provisiones y con apenas un tercio de su ejército, se vio obligado a regresar por mar a Cartago, tras haber estado deambulando por Italia durante 16 años. Escipión convenció al Senado de la necesidad de desembarcar cuanto antes en la costa norteafricana, en persecución de Aníbal, cada vez más acorralado. Los dos grandes generales se enfrentaron por primera y última vez en la decisiva batalla de Zama, en el año 202 a.C. Roma y Cartago se hallaban al límite de sus fuerzas y el resultado sería decisivo. Aníbal recurrió a su genio táctico, Escipión a su astucia. Para neutralizar a los elefantes, la más temible de las armas cartaginesas, el romano hizo sonar todas las trompetas de su ejército. Las bestias, aterrorizadas, huyeron en desbandada aplastando a la propia caballería cartaginesa. Aunque la infantería de Aníbal presentó batalla hasta el final, el gran general no pudo evitar su completa derrota. Tras su victoria, Escipión obtuvo el sobrenombre de “el africano”, mientras Aníbal, abandonado por sus propios compatriotas, se vio obligado a refugiarse en la corte del rey de Bitinia, donde se quitó la vida con un veneno. Tercera guerra púnica La derrota de Cartago convirtió a Roma en la dueña absoluta del Mediterráneo occidental, y dio paso a la época de las grandes conquistas. Pronto comenzó también la colonización de los territorios ya dominados: la Península Ibérica, el sur de la Galia y el Norte de África. El viejo Catón, un senador célebre por su severidad y por su retórica, no perdía ocasión para recordar que debían aniquilar al enemigo. Sin importar el asunto del que estuviera hablando en la asamblea del Senado, sus discursos terminaban siempre con la misma coletilla: Delenda est Cartago!, ¡Cartago debe ser destruida! Al final, Escipión Emiliano, descendiente del gran general que había salvado a Roma en los tiempos de Aníbal, condujo la última Guerra Púnica, en el año 147 a.C., 55 años después de la derrota de Aníbal. Los romanos saquearon, quemaron y arrasaron Cartago hasta los cimientos. El encuentro con Grecia En otro terreno, los propios conquistadores fueron los conquistados. La sociedad romana, concebida para la lucha y el sacrificio, estaba acostumbrada a combatir a los rudos itálicos y fieros hispanos, pero no estaba preparada para enfrentarse culturalmente a Grecia y Oriente. Cuando entraron victoriosos en Atenas, los romanos quedaron fascinados por la belleza de su arte, el refinamiento de su filosofía, y la dulce musicalidad de un idioma concebido para el razonamiento. Los nobles romanos comenzaron a copiar las esculturas griegas, enviar a sus hijos a aprender su idioma, asistir a sus representaciones teatrales, y deleitarse con la música y la poesía llegadas de Oriente. Tras asimilar la cultura griega, Roma, que ya dominaba el Mediterráneo por la fuerza de las armas, comenzó a hacerlo también por la potencia de su civilización, que extendió, como un inesperado regalo, por todos los rincones del mundo conocido, sembrando con ello las semillas de la cultura occidental. El colapso de la República Estos enfrentamientos entre los guardianes de las antiguas tradiciones romanas y los partidarios de las novedades venidas de Grecia volvieron a introducir –a mediados del siglo II a.C.- un clima de gran agitación en el interior de la ciudad, que cristalizó con el famoso conflicto de los Gracos. Los Gracos eran dos hermanos de ideas avanzadas que, como Tribunos de la Plebe y en defensa de sus intereses, reclamaban una reforma agraria: la distribución gratuita de tierras entre los ciudadanos más pobres de Roma, en perjuicio de los todopoderosos terratenientes. Los dos fueron asesinados. El mayor, el mismo día en que acababa su mandato de Tribuno, pues los Tribunos de la Plebe –como dijimos- eran sagrados e inviolables. Con el hermano menor, sin embargo, ni siquiera esperaron a que expirara su mandato. La crisis del siglo I a.C. Las instituciones Republicanas, que habían servido para gobernar la ciudad durante 500 años y la habían conducido a la conquista del Mediterráneo, eran insuficientes para administrar sus posesiones. Los romanos habían dispuesto sus leyes para evitar que un solo hombre ostentara el poder absoluto, pero los generales romanos se habían vuelto demasiado poderosos. Apoyados en sus legiones y en los recursos de las provincias que gobernaban, pugnaban entre sí para hacerse con el poder en solitario. Primero Mario y Sila, después Julio César y Pompeyo, sumieron el Mediterráneo en un baño de sangre. La obra de Julio César Al final de este periodo convulso destaca la figura gigantesca de Julio César: el hombre que, por fin, consiguió concentrar en su mano todos los poderes políticos de forma indefinida. Pero Roma, orgullosa de su tradición republicana, no estaba madura para semejante cambio, y Julio César fue asesinado por un nutrido grupo de senadores en el año 44 a.C. con Brutus a la cabeza, se había conjurado para darle muerte, en un intento desesperado por salvar la República. Biografía de Cayo Julio César (latín: Gaius Iulius Caesar) (Roma, Italia, 12/13 de julio de 100 a. C., 15 de marzo de 44 a. C.) Nacido en el seno de la gens Julia, en una familia patricia de escasa fortuna.En 84 a. C., a los 16 años, el popular Cinna lo nombró flamen dialis, cargo religioso del que fue relevado por Sila, con quien tuvo conflictos a causa de su matrimonio con la hija de Cinna. Tras escapar de morir a manos de los sicarios del dictador, fue perdonado gracias a la intercesión de los parientes de su madre. Trasladado a Asia, combatió en Mitilene como legatus de Marco Minucio Termo. Volvió a Roma a la muerte de Sila en 78 a. C., ejerciendo por un tiempo la abogacía. En 73 a. C. sucedió a su tío Cayo Aurelio Cota como pontífice, y pronto entró en relación con los cónsules Pompeyo y Craso, esto le permitiría lanzar su propia carrera política. En 70 a. C. César sirvió como cuestor en la provincia de Hispania y como edil curul en Roma. En 63 a. C. fue elegido praetor urbanus, al obtener más votos que el resto de candidatos a la pretura. Ese mismo año murió Quinto Cecilio Metelo Pío, Pontifex Maximus designado durante la dictadura de Sila, y, en las elecciones celebradas con objeto de sustituirle, venció César. Al término de su pretura sirvió como propretor en Hispania, donde lideró una breve campaña contra los lusitanos. En 59 a. C. fue elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato. Su colega durante el consulado, Bíbulo, se retiró a fin de entorpecer la labor de César, que, sin embargo, logró sacar adelante una serie de medidas legales, entre las que destaca una ley agraria que regulaba el reparto de tierras entre los soldados veteranos. Tras su consulado fue designado procónsul de las provincias de Galia Transalpina, Iliria y Galia Cisalpina, esta última tras la muerte de su gobernador, Céler. Su gobierno estuvo caracterizado por una política muy agresiva en la que sometió a prácticamente la totalidad de pueblos celtas en varias campañas. Este conflicto, conocido como la Guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la Batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, liderados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britania y Germania. Mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, en el que eran mayoría. Esto le impulsó a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, donde al parecer pronunció la inmortal frase «Alea iacta est» (la suerte está echada), iniciando así un conflicto conocido como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, en el que se enfrentó a los optimates, que estaban liderados por su viejo aliado, Pompeyo. Su victoria, basada en las derrotas que infligió a los conservadores en Farsalia, Tapso y Munda, le hizo el amo de la República. El hecho de que estuviera en guerra con la mitad del mundo romano no evitó que se enfrentara a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra VII en Alejandría. A su regreso a Roma se hizo nombrar cónsul y dictator perpetuus —dictador vitalicio—, e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas. A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía. Con el objetivo de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en los idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César en el Senado. Organización política en la República La palabra República viene de las voces latina Res : Cosa ; Pública : Pueblo. corresponde así, del año 509 al 29 a.c., periodo en el cual Roma alcanza su mayor esplendor y poderío con el afianzamiento de sus instituciones de gobierno y de justicia, así como de la administración del bien público y del anhelo de superación de las cuestiones sociales . En esta Época el ejército romano impone su autoridad y dominio en una extensa zona del mundo conocido, que incluye tierras de Europa meridional, Asia Menor y África septentrional. En este proceso de expansión impone el sello de su cultura, pero al mismo tiempo asimila el complejo cultural de los pueblos conquistados y Roma se convierte, de este modo, en la heredera y depositaría de la cultura de la Antigüedad. Sin embargo, si estos son los signos distintivos de este gran momento de su historia, también debemos anotar que la ambición por el poder y la riqueza se hizo presente en numerosos caudillos, que solo habrían de culminar ya con el establecimiento de un régimen imperial. Durante la República en Roma muchos funcionarios e instituciones propias del régimen monárquico, desaparecieron, pero otras se adaptaron para servir mejor al gobierno del pueblo. De este modo los organismos de gobierno fueron: 1. Los Cónsules: Fueron en número de dos, elegidos anualmente por la asamblea popular. Ejercieron casi los mismos poderes que le habían correspondido al Rey durante la Monarquía Romana, o sea la dirección suprema en paz y guerra, la consulta de los dioses, la convocatoria del Senado y de la Asamblea Popular, así como la administración de justicia. Los cónsules se controlaban mutuamente, siendo, por ello, difícil que uno usurpase el poder y se convirtiese en Tirano. Al abandonar el cargo de Cónsules debían dar cuenta de su gobierno ante la Asamblea. En caso de emergencia y de peligro nacional, se decretó que los Cónsules debían nombrar a una persona con poderes absolutos llamado Dictador; este cargo debía cesar una vez terminado el peligro y, en ningún caso, podía durar más de seis meses. 2. El Senado: Que ya había funcionado en la Monarquía Romana, ahora, durante la República, no solo mantuvo su serie de atribuciones, sino que se afianzo definitivamente como un organismo consultivo que oriento y aconsejo el gobierno de Roma, dirigiendo el ordenamiento interior y la actuación en el exterior de la política romana. 3. Las Asambleas: Reciben también el nombre de comicios y fueron de tres clases: •Asamblea Curial: Reunión de patricios que comprendían 30 curias, en cada una de las cuales se votaba por cabeza para obtener, así, la opinión de la mayoría. Constituyó la asamblea más antigua. •Asamblea Centurial: Reunión de ciudadanos bajo sistema militar y agrupados de cien en cien, teniendo cada agrupación un voto. Se reunían en el Campo Marte bajo la presidencia de los cónsules; dictaban leyes y tenían a su cargo la elección de los mismos cónsules. •Asamblea Tribal: Era la reunión de la plebe, pero agrupaba en tribus. Sus acuerdos tenían fuerza de ley y se llamaban Plebiscitos. Además, dentro de sus atribuciones durante la República, se contaba la de nombrar a los Tribunos de la Plebe. Otras magistraturas de la República de Roma - Censores : Cuya misión era la de llevar la relación de ciudadanos y sus bienes. Nombraban a los senadores, al mismo tiempo que velaban por el mantenimiento de la moral. - Cuestores: Recaudaban impuestos y administraban el tesoro publico - Pretores: Eran los encargados de la administración de Justicia - Ediles: Encargados del aseo, ornato y conservación de la ciudad. Debían velar también, por el normal abastecimiento de alimentos a la ciudad. Los Tribunos de la plebe: Fueron en número de dos, elegidos mediante la Asamblea Tribal y que se constituían en personeros y representantes del pueblo para que los defendiesen, no solo ante el Senado, sino también ante los patricios. Se oponían a las decisiones de cónsules y senadores pronunciando la palabra Veto (“me opongo”). Los tribunos de la plebe gozaban de inviolabilidad para cumplir con mayor eficacia sus funciones y su nombramiento data del 494 a.c. cuando los miembros de la plebe cansados de los abusos del patriciado, se retiraron a fundar una ciudad cerca del Monte Sacro; fue entonces cuando el gran orador Menenio Agripa los convenció a que volvieran contándoles la apología de las extremidades y del estómago que todos son necesarios y concurren al mantenimiento del organismo humano. Los plebeyos exigieron garantías y se les concedió el nombramiento de sus representantes conocidos como Tribunos de la Plebe.

2 Tema

Tema 2
La República
El ordenamiento constitucional republicano
Tras la expulsión de los reyes y la instauración de la República, en el año 509 a.C., el poder en Roma recayó sobre los patricios, jefes de las principales familias, que formaban el Senado y que eran elegidos por los ciudadanos para los distintos cargos públicos.
El gobierno lo ejercían siempre dos cónsules, que se renovaban de año en año. Cada uno de ellos podía vetar las decisiones del otro, y en tiempo de guerra dirigían las operaciones militares en días alternos.
El senado y el pueblo romano se convirtieron en la divisa de Roma, significando que todo se hacía en nombre de los dos grandes poderes que en teoría gobernaban la ciudad: el senado de patricios, y las asambleas de ciudadanos plebeyos, encargadas de elegir a los cargos públicos.
Gestación del conflicto
Sin embargo, esta aparente unidad escondía una profunda fractura interna que a punto estuvo de destruir la República ya en sus inicios. Los patricios disfrutaban de numerosos privilegios: sólo ellos podían formar parte del Senado, y sólo ellos podían desempeñar cargos públicos. Los patricios en el Senado hacían las leyes, los patricios como cónsules las ejecutaban, y patricios eran también los jueces que castigaban a los infractores de la ley.
A los plebeyos, que pagaban sus impuestos y acudían al ejército cuando se les convocaba, tan sólo les correspondía reunirse cada año para elegir a los magistrados entre los candidatos que presentaban los patricios.
Indignados por esta situación que les obligaba a hacer frente a todos los inconvenientes de la ciudadanía, sin permitirles disfrutar de sus ventajas, los plebeyos emprendieron largas y encarnizadas luchas con los patricios para reclamar más derechos.
El primer episodio grave de estos enfrentamientos tuvo lugar apenas quince años después de la proclamación de la República. Cierto día del año 494 a.C., los plebeyos dejaron de cultivar la tierra, de comerciar y de servir en el ejército, y se retiraron a la colina del Aventino, proclamando que no volverían a sus tareas hasta que se reconocieran sus derechos.
Al principio, los patricios enviaron mensajeros que, entre ruegos y amenazas, instaron a los plebeyos a abandonar su actitud. Pero éstos se mantuvieron firmes, y la ciudad, falta de mano de obra, quedó sumida en el caos.
Al final, el Senado tuvo que capitular, y accedió a incluir una nueva magistratura en el ordenamiento institucional: los tribunos de la plebe. Estos magistrados, que sólo podrían ser elegidos entre candidatos plebeyos, tendrían como única función defender sus intereses, y dispondrían, para ello, del derecho de veto sobre cualquier resolución senatorial.
Para que este enorme poder no provocara represalias por parte de los patricios, los tribunos de la plebe serían considerados personas sagradas. Si alguien atentaba contra su vida, su cabeza sería sacrificada a Júpiter, y sus bienes subastados.
La primera ley escrita
Medio siglo después de estos episodios, en el año 451 a.C., los plebeyos obtuvieron una nueva conquista: diez hombres sabios elegidos entre los romanos redactaron la Ley de las Doce Tablas, que se convirtió en la primera ley escrita de Roma. Hasta entonces habían sido los jueces patricios quienes aplicaban la ley, basándose en las normas no escritas de la costumbre, lo que permitía todo tipo de arbitrariedades.
Tras medio siglo de enfrentamientos entre patricios y plebeyos, estas primeras concesiones llevaron la paz interna a Roma. La joven República estaba lista por fin para mirar a su alrededor.
Guerras latinas
Desde el comienzo de la República, Roma ejercía un poder predominante sobre el resto de las ciudades latinas, y les había impuesto un pacto de privilegio para ella, llamado Foedus Cassianum, que comenzaba con estas solemnes palabras: haya paz entre los romanos y todas las ciudades latinas mientras la posición del cielo y la tierra siga siendo la misma.
Pero las ciudades del Lacio intentaron librarse de la superioridad de Roma, y de los abusivos pactos que les imponía. Aliándose, cuando la ocasión era propicia, con enemigos exteriores como los belicosos volscos y ecuos, durante 150 años los latinos mantuvieron continuos enfrentamientos con Roma, conocidos como guerras latinas.
Finalmente, en el año 338 a.C. en la decisiva batalla naval de Antium, Roma derrotó a los volscos, llevándose un precioso tesoro, las proas de los barcos enemigos, o rostra, que durante siglos adornaron la tribuna de oradores del Foro Romano.
Guerras samnitas
Tras conseguir dominar toda la región del Lacio y someter a volscos y ecuos, Roma tuvo que afrontar durante 50 años tres nuevas guerras con otros pueblos itálicos, conocidas como las guerras samnitas. Los samnitas, pueblo de rudos y guerreros montañeses instalados al Sur de Roma, suponían una constante amenaza para los habitantes del valle. Estos, cansados de las continuas incursiones samnitas, pidieron ayuda a Roma, que aprovechó la coyuntura para expandir su dominio.
La Primera Guerra Púnica
Cuando, el año 272 a.C., la colonia griega de Tarento, en el Sur de Italia, cayó en manos de los romanos, Roma dominaba ya toda la península y se había convertido en uno de los estados más poderosos de su entorno.
Sicilia, rica en cereales, estaba poblada por prósperas colonias griegas, muchas de las cuales estaban dominadas por los cartagineses. Sin embargo, una de ellas, Mesina, situada en el estrecho entre Italia y la isla, decidió llamar en su auxilio a los romanos para que expulsaran a la guarnición cartaginesa que controlaba la ciudad.
Los romanos decidieron enviar a sus soldados. Era el año 264 a.C. y daba comienzo así la primera de las Guerras Púnicas.
Roma –que poseía sólo una pequeña flota- apenas tenía experiencia en batallas navales. Así que, al principio, los cartagineses destruían con facilidad las naves que enviaban los romanos, mal dirigidas por sus inexpertos almirantes.
Pero cada derrota enseñaba a los romanos algo nuevo. Al final, se percataron de que su infantería era superior a la cartaginesa, y decidieron aprovechar esa ventaja. Los cartagineses no estaban preparados para combatir cuerpo a cuerpo, y terminaron siendo derrotados.
Después de veinte largos años de guerra, en el año 241 a.C., los romanos se convirtieron en los únicos dueños de Sicilia, que pasó a ser la primera provincia romana.
La derrotada Cartago se comprometió a no atacar jamás a un aliado de Roma, y tuvo que hacer frente a unas indemnizaciones millonarias. Roma para evitar un nuevo enfrentamiento, decidió repartirse la Península ibérica con Cartago. La frontera se situaría en el Ebro. Los territorios al norte de este río serían para Roma, los del sur, para Cartago.
La Segunda Guerra Púnica. Aníbal
Los ejércitos cartagineses, al mando de Amílcar Barca, ocuparon el sur de Hispania, pero Amílcar fue asesinado por un indígena, y el control de las tropas pasó a manos de su hijo Aníbal, que apenas contaba 22 años.
Cartago en su afán por conquistar toda la zona asignada puso cerco a Sagunto, y la ciudad pidió ayuda a sus aliados romanos. Corría el año 218 cuando Roma declaró la guerra a Cartago. Comenzaba la Segunda Guerra Púnica, que iba a decidir la Historia de Occidente.
Mientras el Senado romano enviaba todos sus efectivos a Hispania, Aníbal dejó a su hermano Asdrúbal al frente de las tropas de la Península, y lanzó a su ejército a una increíble travesía cruzando los Pirineos y los Alpes, para atacar Roma por el Norte.
Nadie podía esperar que un ejército entero se atreviera a cruzar los terribles pasos de alta montaña en invierno, por sendas nunca antes transitadas. La hazaña le costó a Aníbal la pérdida de un ojo y la muerte de la mayoría de los elefantes, pero las desprevenidas legiones romanas fueron derrotadas por tres veces en el norte de Italia, en las batallas de Tesino, Trebia y Trasimeno. Y así, en la primavera del año siguiente, ningún ejército se interponía ya entre Aníbal y Roma.
La llegada del cartaginés sembró el pánico en la capital. En las calles, la muchedumbre aterrorizada no dejaba de gritar: Anibal ante portas!, ¡Aníbal a las puertas de Roma!. Las murallas de la ciudad habían olvidado ya la última vez que tuvieron que hacer frente a una amenaza semejante, y no resistirían un asedio. Las únicas legiones disponibles se hallaban en Hispania; los generales que podrían encabezar una resistencia desesperada, a semanas de distancia. Roma estaba perdida. A Aníbal le bastaba alargar la mano para tomar la ciudad y reducirla a cenizas.
Pero, misteriosamente, Aníbal no descargó el golpe. Para derrotar definitivamente a Roma Aníbal necesitaba dos cosas: obtener refuerzos de Cartago y privar a Roma de sus aliados itálicos. Por eso, pasando de largo ante la ciudad, se dirigió hacia el Sur.
Aprovechando el respiro, Roma, cuyos recursos parecían inagotables, reunió un nuevo ejército de ochenta mil hombres, el mayor que nunca hubiera comandado un general romano, y el verano del año 216 a.C. se enfrentó con Aníbal en la llanura de Cannas. La desigualdad de efectivos era de tres a uno a favor de los romanos. Pero, a pesar de ello, Aníbal consiguió envolver al ejército enemigo y aniquilarlo completamente.La batalla de Cannas se recuerda como uno de los mayores prodigios de estrategia militar de todos los tiempos.
Mientras Aníbal deambulaba por Italia, la estrategia romana, que había desplazado sus mejores tropas a Hispania, comenzaba a dar frutos, estas al mando de Escipión. Su estirpe y su determinación insuflaron nuevos ánimos a unas tropas desesperadas, que bajo su mando consiguieron derrotar al ejército cartaginés comandado por los hermanos de Aníbal, Asdrúbal y Magón, hasta expulsarlos completamente de Hispania. En el año 205, sus legiones victoriosas estaban en condiciones de regresar a Italia.
Sin haber sufrido jamás una derrota, después de haber tenido a la indefensa Roma a su merced, Aníbal, atrapado en Italia, sin aliados, sin provisiones y con apenas un tercio de su ejército, se vio obligado a regresar por mar a Cartago, tras haber estado deambulando por Italia durante 16 años.
Escipión convenció al Senado de la necesidad de desembarcar cuanto antes en la costa norteafricana, en persecución de Aníbal, cada vez más acorralado. Los dos grandes generales se enfrentaron por primera y última vez en la decisiva batalla de Zama, en el año 202 a.C. Roma y Cartago se hallaban al límite de sus fuerzas y el resultado sería decisivo. Aníbal recurrió a su genio táctico, Escipión a su astucia.
Para neutralizar a los elefantes, la más temible de las armas cartaginesas, el romano hizo sonar todas las trompetas de su ejército. Las bestias, aterrorizadas, huyeron en desbandada aplastando a la propia caballería cartaginesa. Aunque la infantería de Aníbal presentó batalla hasta el final, el gran general no pudo evitar su completa derrota.
Tras su victoria, Escipión obtuvo el sobrenombre de “el africano”, mientras Aníbal, abandonado por sus propios compatriotas, se vio obligado a refugiarse en la corte del rey de Bitinia, donde se quitó la vida con un veneno.
Tercera guerra púnica
La derrota de Cartago convirtió a Roma en la dueña absoluta del Mediterráneo occidental, y dio paso a la época de las grandes conquistas. Pronto comenzó también la colonización de los territorios ya dominados: la Península Ibérica, el sur de la Galia y el Norte de África.
El viejo Catón, un senador célebre por su severidad y por su retórica, no perdía ocasión para recordar que debían aniquilar al enemigo. Sin importar el asunto del que estuviera hablando en la asamblea del Senado, sus discursos terminaban siempre con la misma coletilla: Delenda est Cartago!, ¡Cartago debe ser destruida!
Al final, Escipión Emiliano, descendiente del gran general que había salvado a Roma en los tiempos de Aníbal, condujo la última Guerra Púnica, en el año 147 a.C., 55 años después de la derrota de Aníbal. Los romanos saquearon, quemaron y arrasaron Cartago hasta los cimientos.
El encuentro con Grecia
En otro terreno, los propios conquistadores fueron los conquistados. La sociedad romana, concebida para la lucha y el sacrificio, estaba acostumbrada a combatir a los rudos itálicos y fieros hispanos, pero no estaba preparada para enfrentarse culturalmente a Grecia y Oriente.
Cuando entraron victoriosos en Atenas, los romanos quedaron fascinados por la belleza de su arte, el refinamiento de su filosofía, y la dulce musicalidad de un idioma concebido para el razonamiento. Los nobles romanos comenzaron a copiar las esculturas griegas, enviar a sus hijos a aprender su idioma, asistir a sus representaciones teatrales, y deleitarse con la música y la poesía llegadas de Oriente.
Tras asimilar la cultura griega, Roma, que ya dominaba el Mediterráneo por la fuerza de las armas, comenzó a hacerlo también por la potencia de su civilización, que extendió, como un inesperado regalo, por todos los rincones del mundo conocido, sembrando con ello las semillas de la cultura occidental.
El colapso de la República
Estos enfrentamientos entre los guardianes de las antiguas tradiciones romanas y los partidarios de las novedades venidas de Grecia volvieron a introducir –a mediados del siglo II a.C.- un clima de gran agitación en el interior de la ciudad, que cristalizó con el famoso conflicto de los Gracos.
Los Gracos eran dos hermanos de ideas avanzadas que, como Tribunos de la Plebe y en defensa de sus intereses, reclamaban una reforma agraria: la distribución gratuita de tierras entre los ciudadanos más pobres de Roma, en perjuicio de los todopoderosos terratenientes.
Los dos fueron asesinados. El mayor, el mismo día en que acababa su mandato de Tribuno, pues los Tribunos de la Plebe –como dijimos- eran sagrados e inviolables. Con el hermano menor, sin embargo, ni siquiera esperaron a que expirara su mandato.
La crisis del siglo I a.C.
Las instituciones Republicanas, que habían servido para gobernar la ciudad durante 500 años y la habían conducido a la conquista del Mediterráneo, eran insuficientes para administrar sus posesiones.
Los romanos habían dispuesto sus leyes para evitar que un solo hombre ostentara el poder absoluto, pero los generales romanos se habían vuelto demasiado poderosos. Apoyados en sus legiones y en los recursos de las provincias que gobernaban, pugnaban entre sí para hacerse con el poder en solitario. Primero Mario y Sila, después Julio César y Pompeyo, sumieron el Mediterráneo en un baño de sangre.
La obra de Julio César
Al final de este periodo convulso destaca la figura gigantesca de Julio César: el hombre que, por fin, consiguió concentrar en su mano todos los poderes políticos de forma indefinida. Pero Roma, orgullosa de su tradición republicana, no estaba madura para semejante cambio, y Julio César fue asesinado por un nutrido grupo de senadores en el año 44 a.C. con Brutus a la cabeza, se había conjurado para darle muerte, en un intento desesperado por salvar la República.
Biografía de Cayo Julio César (latín: Gaius Iulius Caesar)
(Roma, Italia, 12/13 de julio de 100 a. C., 15 de marzo de 44 a. C.)
Nacido en el seno de la gens Julia, en una familia patricia de escasa fortuna.En 84 a. C., a los 16 años, el popular Cinna lo nombró flamen dialis, cargo religioso del que fue relevado por Sila, con quien tuvo conflictos a causa de su matrimonio con la hija de Cinna. Tras escapar de morir a manos de los sicarios del dictador, fue perdonado gracias a la intercesión de los parientes de su madre. Trasladado a Asia, combatió en Mitilene como legatus de Marco Minucio Termo. Volvió a Roma a la muerte de Sila en 78 a. C., ejerciendo por un tiempo la abogacía. En 73 a. C. sucedió a su tío Cayo Aurelio Cota como pontífice, y pronto entró en relación con los cónsules Pompeyo y Craso, esto le permitiría lanzar su propia carrera política. En 70 a. C. César sirvió como cuestor en la provincia de Hispania y como edil curul en Roma.
En 63 a. C. fue elegido praetor urbanus, al obtener más votos que el resto de candidatos a la pretura. Ese mismo año murió Quinto Cecilio Metelo Pío, Pontifex Maximus designado durante la dictadura de Sila, y, en las elecciones celebradas con objeto de sustituirle, venció César. Al término de su pretura sirvió como propretor en Hispania, donde lideró una breve campaña contra los lusitanos. En 59 a. C. fue elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato. Su colega durante el consulado, Bíbulo, se retiró a fin de entorpecer la labor de César, que, sin embargo, logró sacar adelante una serie de medidas legales, entre las que destaca una ley agraria que regulaba el reparto de tierras entre los soldados veteranos.
Tras su consulado fue designado procónsul de las provincias de Galia Transalpina, Iliria y Galia Cisalpina, esta última tras la muerte de su gobernador, Céler. Su gobierno estuvo caracterizado por una política muy agresiva en la que sometió a prácticamente la totalidad de pueblos celtas en varias campañas. Este conflicto, conocido como la Guerra de las Galias, finalizó cuando el general republicano venció en la Batalla de Alesia a los últimos focos de oposición, liderados por un jefe arverno llamado Vercingétorix. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre los territorios que hoy integran Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania. Fue el primer general romano en penetrar en los inexplorados territorios de Britania y Germania.
Mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexado a la República, sus enemigos políticos trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, en el que eran mayoría. Esto le impulsó a desafiar las órdenes senatoriales y protagonizar el famoso cruce del Rubicón, donde al parecer pronunció la inmortal frase «Alea iacta est» (la suerte está echada), iniciando así un conflicto conocido como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, en el que se enfrentó a los optimates, que estaban liderados por su viejo aliado, Pompeyo. Su victoria, basada en las derrotas que infligió a los conservadores en Farsalia, Tapso y Munda, le hizo el amo de la República. El hecho de que estuviera en guerra con la mitad del mundo romano no evitó que se enfrentara a Farnaces II en Zela y a los enemigos de Cleopatra VII en Alejandría. A su regreso a Roma se hizo nombrar cónsul y dictator perpetuus —dictador vitalicio—, e inició una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas.
A pesar de que bajo su gobierno la República experimentó un breve periodo de gran prosperidad, algunos senadores vieron a César como un tirano que ambicionaba restaurar la monarquía. Con el objetivo de eliminar la amenaza que suponía el dictador, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot culminó cuando, en los idus de marzo, los conspiradores asesinaron a César en el Senado.
Organización política en la República
La palabra República viene de las voces latina Res : Cosa ; Pública : Pueblo. corresponde así, del año 509 al 29 a.c., periodo en el cual Roma alcanza su mayor esplendor y poderío con el afianzamiento de sus instituciones de gobierno y de justicia, así como de la administración del bien público y del anhelo de superación de las cuestiones sociales . En esta Época el ejército romano impone su autoridad y dominio en una extensa zona del mundo conocido, que incluye tierras de Europa meridional, Asia Menor y África septentrional. En este proceso de expansión impone el sello de su cultura, pero al mismo tiempo asimila el complejo cultural de los pueblos conquistados y Roma se convierte, de este modo, en la heredera y depositaría de la cultura de la Antigüedad. Sin embargo, si estos son los signos distintivos de este gran momento de su historia, también debemos anotar que la ambición por el poder y la riqueza se hizo presente en numerosos caudillos, que solo habrían de culminar ya con el establecimiento de un régimen imperial.
Durante la República en Roma muchos funcionarios e instituciones propias del régimen monárquico, desaparecieron, pero otras se adaptaron para servir mejor al gobierno del pueblo. De este modo los organismos de gobierno fueron:
1. Los Cónsules: Fueron en número de dos, elegidos anualmente por la asamblea popular. Ejercieron casi los mismos poderes que le habían correspondido al Rey durante la Monarquía Romana, o sea la dirección suprema en paz y guerra, la consulta de los dioses, la convocatoria del Senado y de la Asamblea Popular, así como la administración de justicia. Los cónsules se controlaban mutuamente, siendo, por ello, difícil que uno usurpase el poder y se convirtiese en Tirano. Al abandonar el cargo de Cónsules debían dar cuenta de su gobierno ante la Asamblea.
En caso de emergencia y de peligro nacional, se decretó que los Cónsules debían nombrar a una persona con poderes absolutos llamado Dictador; este cargo debía cesar una vez terminado el peligro y, en ningún caso, podía durar más de seis meses.
2. El Senado: Que ya había funcionado en la Monarquía Romana, ahora, durante la República, no solo mantuvo su serie de atribuciones, sino que se afianzo definitivamente como un organismo consultivo que oriento y aconsejo el gobierno de Roma, dirigiendo el ordenamiento interior y la actuación en el exterior de la política romana.
3. Las Asambleas: Reciben también el nombre de comicios y fueron de tres clases:
•Asamblea Curial: Reunión de patricios que comprendían 30 curias, en cada una de las cuales se votaba por cabeza para obtener, así, la opinión de la mayoría. Constituyó la asamblea más antigua.
•Asamblea Centurial: Reunión de ciudadanos bajo sistema militar y agrupados de cien en cien, teniendo cada agrupación un voto. Se reunían en el Campo Marte bajo la presidencia de los cónsules; dictaban leyes y tenían a su cargo la elección de los mismos cónsules.
•Asamblea Tribal: Era la reunión de la plebe, pero agrupaba en tribus. Sus acuerdos tenían fuerza de ley y se llamaban Plebiscitos. Además, dentro de sus atribuciones durante la República, se contaba la de nombrar a los Tribunos de la Plebe.
Otras magistraturas de la República de Roma
- Censores : Cuya misión era la de llevar la relación de ciudadanos y sus bienes. Nombraban a los senadores, al mismo tiempo que velaban por el mantenimiento de la moral.
- Cuestores: Recaudaban impuestos y administraban el tesoro publico
- Pretores: Eran los encargados de la administración de Justicia
- Ediles: Encargados del aseo, ornato y conservación de la ciudad. Debían velar también, por el normal abastecimiento de alimentos a la ciudad.
Los Tribunos de la plebe: Fueron en número de dos, elegidos mediante la Asamblea Tribal y que se constituían en personeros y representantes del pueblo para que los defendiesen, no solo ante el Senado, sino también ante los patricios.
Se oponían a las decisiones de cónsules y senadores pronunciando la palabra Veto (“me opongo”). Los tribunos de la plebe gozaban de inviolabilidad para cumplir con mayor eficacia sus funciones y su nombramiento data del 494 a.c. cuando los miembros de la plebe cansados de los abusos del patriciado, se retiraron a fundar una ciudad cerca del Monte Sacro; fue entonces cuando el gran orador Menenio Agripa los convenció a que volvieran contándoles la apología de las extremidades y del estómago que todos son necesarios y concurren al mantenimiento del organismo humano. Los plebeyos exigieron garantías y se les concedió el nombramiento de sus representantes conocidos como Tribunos de la Plebe.

1 Tema TEMA 1 EL DERECHO ROMANO INTRODUCCION El derecho es un fenómeno esencialmente social. El hombre está hecho para vivir en sociedad, pero esa convivencia no sería posible si cada uno de los componentes de esa sociedad hiciese lo que le viniera en gana. Un agregado humano que convive en un determinado territorio, pero privado de la más elemental organización no sería nunca una sociedad. Para que se pueda hablar de verdadera sociedad se requiere el reconocimiento de un conjunto de reglas, de normas de conducta que hagan posible la vida pacífica, el desenvolvimiento normal de la actividad de los asociados, con el convencimiento de parte de ellos que la violación de tales normas trae consigo una sanción, un castigo. El hombre que vive en sociedad distingue perfectamente un conjunto de reglas, de normas que él puede cumplir o no, como son las de cortesía, urbanidad, etiqueta, y otras que son de cumplimiento obligatorio y cuya violación acarrea una sanción. Estas reglas obligatorias cuyo incumplimiento da lugar a una sanción son las normas jurídicas, las cuales constituyen el derecho en sentido general. El orden social no puede de ninguna manera, asegurar solo la convivencia humana de la colectividad, hace falta que ese orden social y ese sistema de controles sociales sea apuntado por el orden jurídico y también por un sistema de controles jurídicos. En la actualidad, comenzando el siglo XXI se estudia todavía el Derecho Romano analizando aquellas viejas normas por las cuales se rigió el pueblo romano en el antiguo Lazio y muchos nos preguntaríamos el por qué se ha mantenido su estudio a través de las épocas. El pueblo romano demostró una especial aptitud para el derecho, así como el pueblo griego la tuvo para la filosofía. Ningún pueblo de la antigüedad demostró mayor sentido jurídico y se dice que los romanos sintieron el derecho como poesía, esto es, como vocación espiritual que era intuición y arte. El profesor Floris Margadant esgrime las razones por las cuales se estudia derecho romano en la actualidad. No solo se conocen los antecedentes de nuestro derecho local, sino que se completa nuestra cultura jurídico-histórica general. Precisamente, del mundo mediterráneo se conoce el ciclo completo de su vida jurídica, política, religiosa, filosófica y artística y se halla por eso una oportunidad espléndida para elaborar y contrastar teorías sobre las mutuas relaciones del derecho y otros aspectos de la vida social. Además, los principios del derecho romano aún siguen vigentes en los principios generales del derecho así como algunas de sus instituciones. IMPORTANCIA DEL DERECHO ROMANO. El Derecho Romano es, entre todos los derechos de la antigüedad, el que nos resulta más conocido en el sentido de que es aquel del cual existen más fuentes de conocimiento. El Derecho Romano se desenvuelve en forma más completa, ya que comenzó siendo el derecho de un pequeño pueblo, para luego ser el derecho de la ciudad y después el derecho de toda una región; más tarde, de toda la península itálica y, de todo un gran Imperio, llegando a regir en la más vasta zona de los tiempos antiguos, además de Europa, el Norte de África y gran parte de Asia. El Derecho Romano es también el derecho más interesante de la antigüedad. En su evolución puede estudiarse claramente la influencia de los diferentes factores sociales, políticos religiosos y económicos a través del tiempo. Las leyes romanas, a pesar de haber existido en épocas tan remotas y responder a necesidades distintas a las nuestras, constituyen el más sólido fundamento de las legislaciones contemporáneas. La importancia del derecho romano ha sido reflejada en la acepción y recepción de este derecho por los demás países tales como Alemania y Francia debido a la uniformidad y coherencia de las normas que estructura sus ordenamientos y el matiz de universalidad lo que lo hace un derecho superior y de fácil imposición, existiendo en él una gran seguridad, no habiendo disgregación ni confusión en el mismo. Esta recepción hace resaltar una importancia extraordinaria en el derecho romano, porque un pueblo abandona su propio derecho para importar otro como era el romano vertido en lengua diversa y de una vida histórica milenaria. El derecho romano fue lentamente penetrando durante los siglos XV y XVI, en el suelo germano y en Francia ocurrió lo mismo en el siglo XVIII en el movimiento de codificación; la publicación del código civil francés es significativa por su influencia en Europa, América y el Oriente. En este código civil llamado Napoleónico, promulgado en 1804, se consagran principios genuinamente romanos. El Derecho Romano, influye en el derecho venezolano a través del derecho español, durante la conquista y colonia, a través del derecho francés, nacido del Código Civil Napoleónico y de los otros grandes códigos europeos, sobre todo el italiano, que sirvieron de inspiración a las codificaciones nacionales, influidos todos por el Derecho Romano y a la vez por el estudio intensivo que se hacía en épocas pasadas del Corpus Iuris Civilis. Con el imperio romano, Roma produjo un derecho de matices universales, apto para satisfacer las necesidades de aquellos pueblos que convivieron con ella, lo que conllevó además de que sus normas estaban revestidas de universalidad, a una gran coherencia y uniformidad en las mismas. El jurista Radbruch ha dicho que el Derecho Romano sirve como esperanto jurídico, o sea como lengua jurídica internacional de los juristas del mundo entero. En los trece siglos de vida que estuvo vigente el Derecho Romano, quedaron ajustadas y regladas todas las relaciones de la vida jurídica del individuo dentro de la familia, y del individuo como sujeto activo y pasivo de las obligaciones, con los demás hombres y con las cosas de la naturaleza. De aquí que los tres objetos del derecho privado romano: personas, cosas y acciones, sean también los tres objetos de nuestro derecho civil. Por último, en el derecho comparado actual están incluidos los principios del derecho romano en los principios generales del derecho. ORIGENES DEL DERECHO No existe un derecho organizado en el derecho primitivo debido a que el hombre relaciona los actos con fuerzas misteriosas y extraterrenas, aparece el concepto del hechizo, la realización de actos rituales y misteriosos asociados a lo deseado. La divinidad se confunde con el totem, cuyos designios son sagrados y existe el concepto de Tabú que constituye lo prohibido o misterioso. La violación del tabú implica el retiro de la protección de los dioses . Aunque se dice que los romanos fijaron a perpetuidad las categorías del pensamiento jurídico, no se llegó a desarrollar tanto el derecho penal como el civil. El concepto del delito se confunde con la noción moral del pecado y en cuanto a las penas éstas tienen un carácter social puesto que el hombre tenía una conciencia colectiva y no individual . Antes de la fundación de Roma la pena tenía un carácter de expiación religiosa. Las penas más graves eran la privación de paz, la esclavitud, la venganza de la sangre, se aplicaba el suplicio, castigos corporales, la crucifixión, la confiscación de los bienes, la muerte civil y la pena de muerte, además se era declarado Socer (excluido por orden del cielo). En cuanto a la Privación de la paz, los individuos pertenecientes a una organización tribal debían someterse a las reglas de dicha organización, al vulnerar las normas, el individuo era expulsado, por lo que era sujeto de cacería por los miembros de las demás tribus y por la suya propia como si fuera un animal salvaje. En cuanto a la venganza de la sangre, cualquier hecho producido por un sujeto de una organización tribal a alguno de los integrantes de otra organización tribal se consideraba una ofensa al colectivo por lo que el agraviado se defendía si podía o sino la familia de éste o bien el grupo tribal lo resarcía del daño que le era ocasionado originándose así las guerras intertribales. No había proporción entre delito y pena, posteriormente la Ley del Talión trata de establecer la proporcionalidad en cuanto a la extensión de la venganza. Luego, aparece la Ley de las XII Tablas en donde se le adjudica un valor pecuniario al “ojo por ojo y diente por diente”. Derecho y Religión eran nociones que se confundían entre los pueblos antiguos. No puede decirse en términos generales que la religión haya sido anterior al derecho o viceversa. El Derecho Romano es interpretado exclusivamente por los pontífices que tienen el monopolio del derecho. Así, pues, el fas, derecho antiguo religioso representaria el orden en el mundo de las divinidades y el jus traduciría ese mismo orden en el campo humano. Kaser asienta que jus no es solo el lazo que une a los hombres, sino que designa también el lugar que debía ser considerado como sometido a la protección de los dioses; de esta manera, jus designaría el lugar sagrado donde se administraba justicia. O sea que primitivamente jus fue el lugar de la justicia y luego se usó para designar la norma de derecho. Indudablemente, que en el derecho antiguo, el fas (religión ) y el jus (derecho) aparecen con frecuencia mezclados. En el derecho penal romano y en el derecho civil se encuentran reminiscencias de ese concepto, esto se explica por el carácter eminentemente religioso y supersticioso del pueblo romano, su temor a las maldiciones y conjuros y ese deseo de poseer un dios para todas las actividades de la vida CONCEPTO DE DERECHO ROMANO Se entiende por tal el conjunto de reglas jurídicas que rigieron a la sociedad romana desde sus orígenes hasta la mitad del siglo VI de la Era Cristiana (565) que señala la muerte del Emperador Justiniano, ya que fue por orden de este Emperador que comisiones especiales de juristas reunieron cierto número de obras sobre el Derecho Romano, siendo conocido el conjunto de esas obras con el nombre de Corpus Iuris Civilis, y llamada así desde la Edad Media para distinguirla del Corpus Iuris Canonici. En un sentido amplio, se entiende por Derecho Romano vulgar o bárbaro (leges barbarorum) el que rigió en Europa, especialmente en Francia, Italia y España con posteridad a la invasión de los bárbaros, y que corresponde a una fusión del derecho de esos pueblos con el derecho Romano. El profesor Ortelano observa que la expresión Derecho Romano puede ser usada para indicar cinco nociones diferentes: como Derecho Romano Histórico, analizándolo a través de su desenvolvimiento histórico, Derecho romano como tradición romanística, Derecho Romano como derecho común Europeo o sea como fuente de derecho para todos los pueblos de Europa, Derecho Romano como Pandectística, o sea la forma dogmática que planteó esta escuela, Derecho Romano como ciencia del derecho romano histórico. IDEAS ROMANAS DEL DERECHO. La única definición del Derecho, del jus que existe en las Fuentes, es la del jurisconsulto Celso que define al derecho como el arte de lo bueno y de lo equitativo (ius est ars boni et aequi) . Esta definición ha sido criticada, no solo porque considera al derecho como un arte cuando realmente es una ciencia, sino también porque no ha sabido deslindar el campo de la moral y de lo jurídico al incluir la práctica del bien, de lo bueno como un elemento del derecho. El término bueno debe interpretarse no como relativo a la bondad sino como ajustado a la ley, es decir a las reglas que el individuo debe observar para una correcta aplicación del derecho. Los juristas romanos separaron los preceptos éticos de las normas jurídicas, al expresar que no todo lo lícito es honesto, o sea que no todo lo que es legal o jurídico es moral. Los romanos apreciaron el aspecto científico del Derecho, sus obras lo confirman. Ulpiano, al referirse a los jurisperitos, dice que profesan” el conocimiento de lo bueno y lo equitativo, separando lo justo de lo injusto, discerniendo lo lícito. El jurisconsulto Ulpiano, define la jurisprudencia como el conocimiento de las cosas divinas y humanas, la ciencia de lo justo y de lo injusto. De esta definición se deduce que para los romanos la jurisprudencia suponía el conocimiento de lo justo y de lo injusto y que los primeros intérpretes del Derecho Romano fueron los Pontífices, quienes, tuvieron mucho tiempo el monopolio de la interpretación del derecho. En las Institutas se encuentra la definición de la justicia dada por Ulpiano: “Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo. Ulpiano se refiere a la justicia distributiva, que reconoce y acepta la desigualdad entre los humanos. El rigor igualitario conduciría fatalmente a la injusticia, como lo expresó Cicerón. Con el concepto de Justicia está íntimamente relacionado el concepto de Equidad del cual no hay una definición en las Fuentes. Se trata para muchos de la aplicación de la justicia al caso concreto. Para otros, de la suavización de la misma justicia. Es ese sentimiento que lleva al hombre justo a considerar y a pesar una serie de matices en cada caso concreto para no chocar con la idea que expresara Cicerón del rigor igualitario. El derecho Justinianeo, influido por el concepto aristotélico y de la equidad Cristiana, transforma el significado de la equidad en el Derecho Romano en humanitas, la charitas, la benevolencia. Según lo expresa el autor Juan Iglesias al respecto: la equidad justinianea es esa alta justicia, de pura raíz ética, en cuyo nombre se ha de actuar con amor. Los juristas romanos establecieron tres preceptos del derecho que sirven como fundamento de todos los deberes jurídicos del hombre, tanto en las relaciones individuales como sociales. Esta tria juris preacepta son: Vivir Honestamente.- El concepto de lo honesto varía con los tiempos y las costumbres. Este precepto comprende las reglas imperativas que se vinculan con las buenas costumbres y el orden público y cuya violación trae consigo una sanción legal. De esta forma el derecho castiga el incesto, la el adulterio, la bigamia. No dañar a otro.- Es el precepto que consagra el principio fundamental de la seguridad personal y entraña la prohibición legal de ofender o causar un perjuicio en la persona o los bienes de otro individuo. Por ello, la ley castiga al que hiere o injuria a un semejante o al que mata a un animal ajeno. Dar a cada uno lo suyo.- Este precepto está recogido en el contenido de la justicia. Establece la defensa de la propiedad, pues equivale al deber de cumplir con las obligaciones contraídas, recibiendo cada quien lo que legítimamente le corresponde. La persona que ha vendido una cosa y que recibe el precio, está obligada a entregarla al comprador. CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO ROMANO El estudio de los caracteres del derecho romano, nos permite el examen, que se ha hecho de sus fuentes, durante todo su ciclo histórico. En efecto: a) Se observa en primer lugar que los romanos hasta cierto punto, no se dedicaron a codificar. Excepción hecha de la Ley de las XII Tablas, controvertida en su naturaleza, sólo precisamos en el siglo V dc, con el código de Teodosio, quien resolvió estimular los estudios de la ciencia del derecho, observó la profusión y diversidad de derechos y acciones y optó por la determinación de ordenarlos en fórmulas exactas. En su tiempo, como él mismo lo define, había la masa de las constituciones, los escritos de los jurisconsultos clásicos y el derecho canónico propio y vinculado al civil. Las normas para la composición del código están expuestas en la constitución del 2 de diciembre del 435 dc, donde ordenaba la realización de una compilación formada de dos partes: constituciones y doctrinas de los jurisconsultos clásicos. Comenta la doctrina, que no se sabe si JUSTINIANO hubiera podido lograr su compilación sin la obra presente de TEODOSIO que constituyó un aporte importante para la compilación, que un siglo después (s. VI), ordenaría JUSTINIANO; y que, verdaderamente, puede llamarse codificadora; no se codificaron en catorce siglos las fuentes del derecho; posiblemente, tal carencia se deba al escaso valor de las normas jurídicas sustantivas en forma de derecho escrito, por el contrario, las fuentes del derecho no escrito (costumbre y jurisprudencia) tuvieron una importancia relevante en tal sentido. Este carácter lo tipifica la doctrina romana como el predominio del derecho no escrito. b) Igualmente se demuestra con el estudio de las fuentes, que el derecho pretoriano y la jurisprudencia resolvieron los casos que no habían sido previstos por el derecho quiritario o civil, basado en la Ley de las XII Tablas, y solucionaron tales situaciones concediendo acciones procesales para dar protección jurídica a los hechos, de allí que se haya establecido que el derecho romano es un derecho de acciones. Este carácter se enuncia como la prioridad de la acción sobre el derecho subjetivo protegido (quien tiene el derecho subjetivo tiene la acción; es la teoría clásica de la acción (actual). La acción es el derecho de reclamar justicia cuando el derecho ha sido lesionado o ha existido despojo del mismo). c) Asimismo hubo sencillez en el formalismo antiguo; así como también las soluciones que el derecho clásico emitía, a veces dificultosa por la persistencia de los romanos en mantener instituciones tradicionales que no respondían a las nuevas exigencias de la vida social (por eso nos encontramos con fuentes coetáneas como (derecho civil, derecho pretoriano, derecho de gentes). No obstante, la facilidad y sencillez aumentaba por el casuismo de los jurisconsultos; hubo ausencia de sistema, porque el derecho clásico crea sus reglas desde el punto de vista de la acción y no con relación al derecho subjetivo que protege dicha acción. Este carácter se denomina la sencillez de las soluciones y ausencia de sistema. d) El derecho romano, tiende a la diferencia de conceptos entre: el campo jurídico, el de los usos sociales y la moral. La Ley de las XII Tablas y la jurisprudencia, son ejemplos de tales distinciones; recordemos cómo se separó el ius del fas, el derecho público del privado, el honorario del civil. Se titula este carácter, diferenciación de conceptos. e) Por último, los romanos siempre estuvieron vinculados a su tradición; los usos y costumbres de sus antepasados se unen con los actuales; así procedían, evitando rompimientos bruscos en lo que pueda unir al presente con el pasado. Incluso en el campo jurídico en muy pocas ocasiones se deroga expresamente el derecho anterior, aun cuando se hiciere anacrónico; preferían crear reglas nuevas a su lado, ajustadas a la nueva realidad y dejar de aplicar las antiguas. De allí que esa reverencia por las tradiciones explica la subsistencia del derecho civil junto al derecho pretoriano, todo lo cual impidió que el derecho romano perdiese su carácter nacional evitando influencia de legislaciones extrañas, conservándose así la pureza del espíritu en su historia. Tal carácter se llama la fuerza de la tradición y la pureza del espíritu. En resumen, los caracteres del derecho romano son: 1) El predominio del derecho no escrito; 2) Prioridad de la acción sobre el derecho subjetivo protegido; 3) La sencillez de soluciones y ausencia de sistema; 4) Diferenciación de conceptos; y 5) La fuerza de la tradición y la pureza del espíritu romano, las cuales permiten explicar su propia naturaleza. Además: • La conexión con la realidad de las cosas; esto es, la naturalidad • El concierto entre tradición y progreso • La concreción, al prestar atención a cada caso real • La simplicidad, reflejada en la no proliferación de figuras dentro de cada campo del Derecho Privado. Una figura puede servir a varios fines. Se procura que cada figura tenga claros y definidos linderos, evitando las mezcolanzas o interferencias • Abundancia jurídica frente a la escasez legislativa. Las leyes de Derecho privado son escasas; salvo excepciones, la ley pública no se entromete en el ámbito del ius • Posición privilegiada del derecho de familia frente a los restantes órdenes. El paterfamilias se erige como el gran protagonista del Derecho privado. • Potenciación de los actualmente llamados derechos subjetivos, troncados en verdaderos poderes, como se pone de manifiesto en el dominium, la obligatio, la patria potestas, en la más antigua herencia • Consagración de la libertas del hombre individual y la de la República: tanto se ampara la libertad del hombre como que la cosa pública no se vea atenazada por el poder despótico • Persecución del bonum et aequum • Casticismo. Lo nacional romano está patente en el conjunto del ordenamiento jurídico, imprimiendo su sello a las instituciones foráneas recibidas FORMACION DEL DERECHO ROMANO Al estudiar la historia externa de Roma, podemos distinguir tres períodos perfectamente determinados: la Monarquia , la República y el Imperio. A cada uno de estos tres péríodos corresponden como es natural, conceptos diferentes acerca del derecho, de la vida social, de la religión MONARQUIA: Roma fue fundada en la zona de la península itálica ocupada por los latinos, en la parte fronteriza de esta zona con los etruscos, a unos veinte kilómetros de la desembocadura del Tíber y en la orilla izquierda de éste. Los latinos no constituían un estado. El nucleo social, base y sede de los poderes del Estado, de la organización política, fue la ciudad. Después, aquellos estados- ciudades entre cuyos habitantes existían afinidades de raza, idioma y creencias religiosas, se asociaban formando ligas o confederaciones con fines militares, comerciales o simplemente religiosos. Según los historiadores, los origenes de Roma no son perfectamente conocidos, se se enlazó su orígen con la guerra de Troya. Dice Indro Montanelli en su historia de Roma, que cuando los griegos de Menelao, Ulises y Aquiles conquistaron Troya, en el Asia Menor, uno de los pocos defensores que se salvó fue Eneas y su madre era la diosa Venus. Eneas se dio a recorrer el mundo al azar. Después desembarcó en Italia y llegó al Lacio donde se casó con la hija del Rey latino, que se llamaba Lavinia, fundó una ciudad a la que le dio el nombre de la esposa. Su hijo Ascanio fundó Alba Longa y fue la nueva capital. Luego de 200 años del arribo de Eneas, dos de sus descendientes Numitor y Amulio estaban aún en el trono del Lacio. Un día Amulio manifestó a su hermano que gobernaría solo y asesinó a todos sus hijos excepción hecha de Rea Silvia, a quien para impedirles hijos que pudieran tomar venganza, la obligó a hacerse sacerdotisa de la diosa Vesta. Comenta la leyenda, que Rea Sila, en estado de gravidez del dios Marte, lo que fue de conocimiento de Amulio, éste, por tal hecho no la mató sino que esperó que diese a luz y nacieron dos gemelos, a quienes ordenó meterlos en una pequeña almadía que confió al río para que se los llevase, al filo de la corriente, hasta el mar y allí se ahogasen. El viento encalló la embarcación en la arena de la orilla. Los dos desamparados que lloraban llamaron la atención de una loba que acudio a amamantarlos. Por eso este animal se ha convertido en el símbolo de Roma, que fue fundada después por los dos gemelos. Se dice, que aquella loba no era un animal sino una mujer llamada Acca Laurentia, denominada loba a causa de su carácter. Los dos gemelos recibieron el nombre de Rómulo y Remo. Al conocer su historia volvieron a Alba Longa., organizaron una revolución, mataron a Amulio y entregaron el trono a Numitor. En lugar de esperar el reino que les hubiere edificado el abuelo, construyeron otro un poco más lejos y eligieron el sitio donde su almadía había encallado, en medio de las colinas entre las que discurre el Tíber fundando a Roma sobre el monte Palatino. En ese lugar discutieron el nombre para la ciudad y decidieron que triunfaba el que hubiese visto más pájaros, Rómulo sobre el Palatino vió doce siendo así Rómulo el primer rey. Remo violó los límites impuestos por Rómulo a la que iba a ser la Roma quadrata y éste lo mató afirmando que así morirían todos los que intentasen profanar las fronteras de la nueva ciudad. Todo esto , dice Indro Montanello en su historia de Roma, sucedió setecientos cincuenta y tres años antes de que Jesucristo naciese. Comentan los tratadistas que es imposible determinar con absoluta certeza cuál ha sido el origen de Roma sin embargo dos cosas se pueden aceptar como históricas: El núcleo primitivo y principal que dio origen a la ciudad de Roma era de origen latino, en particular Albano, de Alba, y que el núcleo primitivo y principal de la ciudad se había establecido en la colina del Palatino. Según la crítica historia contemporánea, los latinos, preocupados por el avance de los etruscos, quienes desde el norte de Italia se dirigían al sur, se establecieron desde los montes Albanos en la colina del Palatino. Los etruscos se ubicaron en el Capitolio, mientras otro pueblo, los sabinos, se estableció en el Quirinal. Es lógico pensar que estos tres pueblos tuviesen contacto entre ellos, muy probablemente hayan tenido guerras, pero de todos modos llegaron a unirse, formando así un solo pueblo: el romano, que resultó formado de tres tribus. Los Ramneses (los latinos ), los Titienses, (sabinos) Y los Lúceres (etruscos). Rómulo dividió el pueblo en tres tribus y treinta curias; estableció la distinción social entre patricios y plebeyos; creó un Senado de cien patricios y comenzó la expansión por conquista. En los orígenes de Roma, como en los de cualquier pueblo, no existieron normas jurídicas escritas. El comportamiento tradicional, en cada caso, regulaba la conducta humana. En esta época, no puede hablarse de un derecho escrito, el uso y las costumbres regulan las relaciones jurídicas de la actividad de los hombres en su vida de relación. El derecho nacía de las necesidades que surgían en el pueblo romano consagradas por la costumbre (Mos majorum, conjunto de usos y costumbres de los primitivos habitantes de la ciudad que se han ido transmitiendo de generación en generación). Pomponio afirma la existencia de leyes llamadas curiadas, atribuidas a Rómulo y sus sucesores y que fueron seleccionadas por un pontífice llamado Sixto Papirio. Interesa describir la constitución política-social de esta Roma primitiva. La población romana estaba dividida en tres tribus étnicas de origen latina, sabina y etrusca, correspondiendo a las antiguas tribus de cuya unión había surgido la ciudad. Cada tribu comprendía diez curias, cada una de las cuales contenía diez gentes (gens). La Curía es una institución resultante de la organización política de Roma en esos tiempos primitivos y que son particiones de la población, que se radicaban en lugares determinados y eran presididas por un curio, mientras el conjunto de las curias era presidido por un curio maximus. La Gens fue la organización social, que precedió en Roma la constitución del estado-ciudad. La gens podría definirse como un conjunto de familias que descendían o creían descender de un antepasado común vinculadas por un parentesco más o menos lejano, que tenían sus divinidades, sus costumbres y su territorio. La gens constituye una asociación política y económica; cada gen tenía su propia divinidad protectora, sus costumbres particulares, vigilando la gens para que estos mores sean respetados pudiendo excluir del grupo mediante la notae gentiliciae a quien contraviniere dichas normas. Todos los componentes de una misma gen tienen sepultura común El interés económico es comun a toda la gens, determinado por la permanencia en un mismo territorio que la gens cultiva en común. Cada gens tuvo un jefe que mandaba sobre los demás miembros, y el cual gobierna la familia tanto en el orden político-social como en el religioso. Las familias que formaban la gens son organismos más reducidos, pero de naturaleza semejante. Ambas son instituciones fundadas con miras del orden y la defensa de los grupos primitivos, de donde proviene su carácter político y económico. Podemos decir que lo que distingue a los dos grupos, gens y familia, no es propiamente su función sino su extensión. En Roma, el vínculo que fundamenta y organiza la familia no es únicamente el de sangre pues la familia comprende además del padre, de la madre y de los hijos, a los nietos nacidos en la familia, a los adoptados, a los prisioneros por deudas, a los prisioneros de guerra, a los hijos de éstos, a los clientes (que estaban constituidos por huéspedes pobres, por individuos expulsados de otras gens, por esclavos libertados, por extranjeros vencidos, los cuales piden y obtienen protección por parte del grupo), a los animales, al fundo y por último a los dioses tutelares y protectores del hogar. Todas estas personas se encuentran sometidas a la autoridad de un jefe (pater -familia). El pater familia era sacerdote, juez y rey dentro de su propia familia. Como sacerdote tenía a su cargo el culto al lar familiar (espíritu que cuida a la familia ). La autoridad del padre (patria potestad) es absoluta,. Tiene derecho de vida y muerte sobre las personas que están sometidas a él. Este poder lo ejercita sobre todo el grupo de personas que constituye la familia, esposa, hijos, esclavos, clientes,campo familiar. El pater familia es el único sui-juris, o sea, el único que no está sometido a la potestad de otro, mientras que los demás están en estrecha relación de dependencia con respecto a él, de la que no podrán salir sino con la muerte. La gens era un cuerpo jurídico perfectamente organizado reinando entre sus miembros un espíritu de solidaridad y de asistencia mutua..Se llega a ser gentil o miembro de la gens, de la misma manera como se llega a ser miembro de un Estado, es decir, por nacimiento de padre gentil o por agregación directa de la gens, mediante el voto de los gentiles. La gens sobrevivió en la época antigua, aun cuando su organización se debilitaba cada vez más, sobre todo porque las familias que las formaban se iban poniendo en contaco directo con la ciudad , conjuntamente con las nuevas familias plebeyas que no estaban organizadas en gens. La ciudad fue así , poco a poco minando los cimientos de la gens sustituyéndola en las funciones de orden y defensa correspondientes al Estado. La familia, en cambio no corrió la misma suerte, no sufrió la absorción que experimentó la gens por la ciudad. Esta supervivencia de la familia con su primitivo carácter político perdura durante varios siglos y lentamente la autoridad severa y suprema del pater familias va siendo remplazada por el derecho y la autoridad del Estado. La sociedad romana estaba jerarquizada a partir de los patricios hasta los esclavos, que eran considerados como cosas. Los patricios son los descendientes de las familias originarias de los fundadores de la ciudad; esta era la clase privilegiada y solo ellos intervienen en el gobierno y dirigen el culto, conservando por un lapso de tiempo considerable para sí los derechos políticos y privados tales como la facultad de votar, el derecho de ocupar los cargos públicos, el derecho de posesión sobre las tierras conquistadas, el derecho al nombre, el derecho de contraer matrimonio y el derecho a contratar. Con el tiempo aparece un nuevo estrato social, la plebe; en un principio y durante una larga época, les estuvieron vedadas las funciones públicas, labradores de los campos, industriales y comerciantes de la ciudad; estaban excluidos del culto público, de las magistraturas y del senado. Su diosa principal Diana, tenía su templo fuera de la ciudad en el monte Aventino. Han concurrido a formar la plebe las poblaciones sometidas por los fundadores de la ciudad, clientes que habían salido de la gens a la cual pertenecían; poblaciones cercanas a Roma, que llegaban a la ciudad para dedicarse a trabajos humildes, en especial la artesanía, extranjeros vencidos por Roma. Los plebeyos tenían solo el ius commercii, y no gozaban de los otros derechos, en particular el ius connubii ni el ius honorum. La existencia en la sociedad romana de dos clases de hombres, privilegiados unos y desamparados otros, necesariamente debía originar un conflicto social con intensas proyecciones sobre el derecho. La plebe siguió aumentando progresivamente y el equilibrio social estaba amenazado desde el momento en que esta clase adquirió conciencia de su poder dentro del Estado. Se atribuye a la plebe, heterogénea y confusa, el influjo renovador que introdujo een el derecho romano el elmento universal frente al sentido particular, formalista y rígido del primitivo derecho civil. Es importante también destacar el régimen político de Roma antigua el cual se compone de tres órganos: el rey, el Senado y los comicios. El rey primitivo era el jefe único y vitalicio de la comunidad, es deignado no por elección ni por herencia, sino por su sucesor inmediato. A pesar de que detenta el mando supremo,esta monarquía adquiere un carácter democrático considerando el poder real limitado por el senado y los comicios. El rey proyecta las leyes que luego serán votadas en los comicios; así mismo está a su cargo la administración económica financiera . En el ambito religioso era el sumo sacerdote de la comunidad e intérprete de la voluntad de los dioses contando con auxiliares .En lo militar era el jefe y comandante del ejército . En cuanto al aspecto judicial, el rey tenía la iniciativa de la represión penal y la facultad de regular la defensa privada; conoce como juez en todo proceso, sea de carácter civil o criminal.- En cuanto a los comicios, el pueblo ejercitaba sus derechos en los comicios los cuales se distinguian en dos categorías: Curiados y Calados. Los Curiados, de carácter civil, eran asambleas formadas por los integrantes de las treinta curías en que se dividieron las tres tribus que dieron origen a Roma. Las curias eran presididas por un curio. Entre sus funciones se encuentran el de ejercer facultades legislativas, o sea que votan las leyes a propuesta del rey o de algunos de sus miembros; dichas leyes deben luego ser convalidadas por el senado . Los Calados eran de carácter religioso tenían competencia para el otorgamiento de testamento o sea , la designación que hace el pater familia ante las curias de la persona que lo habrá de suceder. El Senado constituye el tercer órgano y era el cuerpo consultivo del monarca, tanto en los asuntos religiosos como en los de carácter político e internacionales, que afectaban la independencia del Estado.El senado era la asamblea de los ancianos patricios que asesoraban al rey. Por su respetabilidad se le atribuyó la confirmación de las leyes votadas en los comicios o asambleas populares e igualmente se le confió el poder supremo en caso de morir el rey sin haber nombrado sucesor. Se atribuye al Rey Servio Tulio, penultimo de los monarcas, importantes reformas políticas, administrativas, militares y financieras. Servio Tulio, inspirado en la legislación de Solón, rompió definitivamente con la vieja organización gentilicia y asentó sobre nuevas bases la constitución del Estado. A mediados del siglo V a. C. Roma estaba empeñada en establecer la supremacía sobre la confederación latina. Las guerras traían consigo un gasto siempre creciente de hombres y de dinero que el patriciado no estaba en condicioones de sufragar. Fue entonces necesario pensar en la plebe como elemento para integrar los efectivos del ejército debilitado y fortalecer el tesoro del Estado. En el orden interno iban agravándose cada vez más las relaciones entre el rey y los patricios y esto hizo a áquel buscar apoyo en la clase plebeya. La antigua división de las tribus como reunión de gentes fue abolida. En su lugar, procede Servio Tulio a establecer comicios por centurias y por tribus llamadas territoriales. Comenzó por dividir la sociedad romana en clases de acuerdo con la fortuna y sin tomar en cuenta el origen de los ciudadanos. Para ello fue necesario practicar antes un censo que determinaba el número de los ciudadanos y permitía establecer su fortuna. Esta división financiera y militar sirvió para organizar los impuestos y prestaciones personales. Se estableció un tributo de acuerdo con la fortuna de cada ciudadano. Los soldados cobraban al contribuyente y en caso de no ser pagados procedían a ejectar los bienes de éstos. Los romanos empiezan a tener el concepto de derecho de propiedad en este período el cual se ejrece sobre una cosa corpórea o tangible. La posesión de la tierra y su cultivo era fundamental en la economía romana. Esos cultivos eran en común y la propiedad colectiva, pero rápidamentese pasó en Roma a la propiedad privada, coexistiendo con la propiedad del Estado sobre el ager publicus ( tierra pública). La historia habla de distribuciones de tierra por Rómulo, estos repartos conllevaron grandes extensiones de tierra en manos de patricios. El latifundismo fue causa de luchas sociales, y para cultivar esas tierras utilizaban a los clientes y esclavos, a los cuales se les cedía en precario, es decir, que podían revocar su concesión cuando lo quisieren, lo que produjo la necesidad de amparar al precarista mediante el interdictum de precarium. El estado romano satisfacía sus necesidades mediante el pago de un canon que producía el cultivo de la tierra. Durante la conquista de los pueblos itálicos Roma impuso a los vencidos la obligación de que sus territorios pasaran a ser propiedad del Estado romano o ager públicus. A las tierras se les confirió un destino distinto, conforme a su naturaleza y se diferenciaron en tierras cultivadas y tierras incultas. El Estado permitió a los ciudadanos tomar esas tierras libremente, a fin de cultivarlas, pero por ello, le obligaban a pagar un tributo; el ocupante en este caso tenía la posesión pero no la propiedad y se le daba el nombre de poseedor.

1 Tema

TEMA 1
EL DERECHO ROMANO
INTRODUCCION
El derecho es un fenómeno esencialmente social. El hombre está hecho para vivir en sociedad, pero esa convivencia no sería posible si cada uno de los componentes de esa sociedad hiciese lo que le viniera en gana. Un agregado humano que convive en un determinado territorio, pero privado de la más elemental organización no sería nunca una sociedad. Para que se pueda hablar de verdadera sociedad se requiere el reconocimiento de un conjunto de reglas, de normas de conducta que hagan posible la vida pacífica, el desenvolvimiento normal de la actividad de los asociados, con el convencimiento de parte de ellos que la violación de tales normas trae consigo una sanción, un castigo. El hombre que vive en sociedad distingue perfectamente un conjunto de reglas, de normas que él puede cumplir o no, como son las de cortesía, urbanidad, etiqueta, y otras que son de cumplimiento obligatorio y cuya violación acarrea una sanción. Estas reglas obligatorias cuyo incumplimiento da lugar a una sanción son las normas jurídicas, las cuales constituyen el derecho en sentido general.
El orden social no puede de ninguna manera, asegurar solo la convivencia humana de la colectividad, hace falta que ese orden social y ese sistema de controles sociales sea apuntado por el orden jurídico y también por un sistema de controles jurídicos.
En la actualidad, comenzando el siglo XXI se estudia todavía el Derecho Romano analizando aquellas viejas normas por las cuales se rigió el pueblo romano en el antiguo Lazio y muchos nos preguntaríamos el por qué se ha mantenido su estudio a través de las épocas.
El pueblo romano demostró una especial aptitud para el derecho, así como el pueblo griego la tuvo para la filosofía. Ningún pueblo de la antigüedad demostró mayor sentido jurídico y se dice que los romanos sintieron el derecho como poesía, esto es, como vocación espiritual que era intuición y arte.
El profesor Floris Margadant esgrime las razones por las cuales se estudia derecho romano en la actualidad. No solo se conocen los antecedentes de nuestro derecho local, sino que se completa nuestra cultura jurídico-histórica general. Precisamente, del mundo mediterráneo se conoce el ciclo completo de su vida jurídica, política, religiosa, filosófica y artística y se halla por eso una oportunidad espléndida para elaborar y contrastar teorías sobre las mutuas relaciones del derecho y otros aspectos de la vida social. Además, los principios del derecho romano aún siguen vigentes en los principios generales del derecho así como algunas de sus instituciones.
IMPORTANCIA DEL DERECHO ROMANO.


El Derecho Romano es, entre todos los derechos de la antigüedad, el que nos resulta más conocido en el sentido de que es aquel del cual existen más fuentes de conocimiento. El Derecho Romano se desenvuelve en forma más completa, ya que comenzó siendo el derecho de un pequeño pueblo, para luego ser el derecho de la ciudad y después el derecho de toda una región; más tarde, de toda la península itálica y, de todo un gran Imperio, llegando a regir en la más vasta zona de los tiempos antiguos, además de Europa, el Norte de África y gran parte de Asia.
El Derecho Romano es también el derecho más interesante de la antigüedad. En su evolución puede estudiarse claramente la influencia de los diferentes factores sociales, políticos religiosos y económicos a través del tiempo.
Las leyes romanas, a pesar de haber existido en épocas tan remotas y responder a necesidades distintas a las nuestras, constituyen el más sólido fundamento de las legislaciones contemporáneas.
La importancia del derecho romano ha sido reflejada en la acepción y recepción de este derecho por los demás países tales como Alemania y Francia debido a la uniformidad y coherencia de las normas que estructura sus ordenamientos y el matiz de universalidad lo que lo hace un derecho superior y de fácil imposición, existiendo en él una gran seguridad, no habiendo disgregación ni confusión en el mismo. Esta recepción hace resaltar una importancia extraordinaria en el derecho romano, porque un pueblo abandona su propio derecho para importar otro como era el romano vertido en lengua diversa y de una vida histórica milenaria.
El derecho romano fue lentamente penetrando durante los siglos XV y XVI, en el suelo germano y en Francia ocurrió lo mismo en el siglo XVIII en el movimiento de codificación; la publicación del código civil francés es significativa por su influencia en Europa, América y el Oriente. En este código civil llamado Napoleónico, promulgado en 1804, se consagran principios genuinamente romanos.
El Derecho Romano, influye en el derecho venezolano a través del derecho español, durante la conquista y colonia, a través del derecho francés, nacido del Código Civil Napoleónico y de los otros grandes códigos europeos, sobre todo el italiano, que sirvieron de inspiración a las codificaciones nacionales, influidos todos por el Derecho Romano y a la vez por el estudio intensivo que se hacía en épocas pasadas del Corpus Iuris Civilis.
Con el imperio romano, Roma produjo un derecho de matices universales, apto para satisfacer las necesidades de aquellos pueblos que convivieron con ella, lo que conllevó además de que sus normas estaban revestidas de universalidad, a una gran coherencia y uniformidad en las mismas. El jurista Radbruch ha dicho que el Derecho Romano sirve como esperanto jurídico, o sea como lengua jurídica internacional de los juristas del mundo entero.
En los trece siglos de vida que estuvo vigente el Derecho Romano, quedaron ajustadas y regladas todas las relaciones de la vida jurídica del individuo dentro de la familia, y del individuo como sujeto activo y pasivo de las obligaciones, con los demás hombres y con las cosas de la naturaleza. De aquí que los tres objetos del derecho privado romano: personas, cosas y acciones, sean también los tres objetos de nuestro derecho civil. Por último, en el derecho comparado actual están incluidos los principios del derecho romano en los principios generales del derecho.
ORIGENES DEL DERECHO
No existe un derecho organizado en el derecho primitivo debido a que el hombre relaciona los actos con fuerzas misteriosas y extraterrenas, aparece el concepto del hechizo, la realización de actos rituales y misteriosos asociados a lo deseado. La divinidad se confunde con el totem, cuyos designios son sagrados y existe el concepto de Tabú que constituye lo prohibido o misterioso. La violación del tabú implica el retiro de la protección de los dioses .
Aunque se dice que los romanos fijaron a perpetuidad las categorías del pensamiento jurídico, no se llegó a desarrollar tanto el derecho penal como el civil. El concepto del delito se confunde con la noción moral del pecado y en cuanto a las penas éstas tienen un carácter social puesto que el hombre tenía una conciencia colectiva y no individual .
Antes de la fundación de Roma la pena tenía un carácter de expiación religiosa. Las penas más graves eran la privación de paz, la esclavitud, la venganza de la sangre, se aplicaba el suplicio, castigos corporales, la crucifixión, la confiscación de los bienes, la muerte civil y la pena de muerte, además se era declarado Socer (excluido por orden del cielo).
En cuanto a la Privación de la paz, los individuos pertenecientes a una organización tribal debían someterse a las reglas de dicha organización, al vulnerar las normas, el individuo era expulsado, por lo que era sujeto de cacería por los miembros de las demás tribus y por la suya propia como si fuera un animal salvaje.
En cuanto a la venganza de la sangre, cualquier hecho producido por un sujeto de una organización tribal a alguno de los integrantes de otra organización tribal se consideraba una ofensa al colectivo por lo que el agraviado se defendía si podía o sino la familia de éste o bien el grupo tribal lo resarcía del daño que le era ocasionado originándose así las guerras intertribales.
No había proporción entre delito y pena, posteriormente la Ley del Talión trata de establecer la proporcionalidad en cuanto a la extensión de la venganza. Luego, aparece la Ley de las XII Tablas en donde se le adjudica un valor pecuniario al “ojo por ojo y diente por diente”.
Derecho y Religión eran nociones que se confundían entre los pueblos antiguos. No puede decirse en términos generales que la religión haya sido anterior al derecho o viceversa. El Derecho Romano es interpretado exclusivamente por los pontífices que tienen el monopolio del derecho. Así, pues, el fas, derecho antiguo religioso representaria el orden en el mundo de las divinidades y el jus traduciría ese mismo orden en el campo humano. Kaser asienta que jus no es solo el lazo que une a los hombres, sino que designa también el lugar que debía ser considerado como sometido a la protección de los dioses; de esta manera, jus designaría el lugar sagrado donde se administraba justicia. O sea que primitivamente jus fue el lugar de la justicia y luego se usó para designar la norma de derecho. Indudablemente, que en el derecho antiguo, el fas (religión ) y el jus (derecho) aparecen con frecuencia mezclados. En el derecho penal romano y en el derecho civil se encuentran reminiscencias de ese concepto, esto se explica por el carácter eminentemente religioso y supersticioso del pueblo romano, su temor a las maldiciones y conjuros y ese deseo de poseer un dios para todas las actividades de la vida
CONCEPTO DE DERECHO ROMANO
Se entiende por tal el conjunto de reglas jurídicas que rigieron a la sociedad romana desde sus orígenes hasta la mitad del siglo VI de la Era Cristiana (565) que señala la muerte del Emperador Justiniano, ya que fue por orden de este Emperador que comisiones especiales de juristas reunieron cierto número de obras sobre el Derecho Romano, siendo conocido el conjunto de esas obras con el nombre de Corpus Iuris Civilis, y llamada así desde la Edad Media para distinguirla del Corpus Iuris Canonici.
En un sentido amplio, se entiende por Derecho Romano vulgar o bárbaro (leges barbarorum) el que rigió en Europa, especialmente en Francia, Italia y España con posteridad a la invasión de los bárbaros, y que corresponde a una fusión del derecho de esos pueblos con el derecho Romano.
El profesor Ortelano observa que la expresión Derecho Romano puede ser usada para indicar cinco nociones diferentes: como Derecho Romano Histórico, analizándolo a través de su desenvolvimiento histórico, Derecho romano como tradición romanística, Derecho Romano como derecho común Europeo o sea como fuente de derecho para todos los pueblos de Europa, Derecho Romano como Pandectística, o sea la forma dogmática que planteó esta escuela, Derecho Romano como ciencia del derecho romano histórico.
IDEAS ROMANAS DEL DERECHO.
La única definición del Derecho, del jus que existe en las Fuentes, es la del jurisconsulto Celso que define al derecho como el arte de lo bueno y de lo equitativo (ius est ars boni et aequi) . Esta definición ha sido criticada, no solo porque considera al derecho como un arte cuando realmente es una ciencia, sino también porque no ha sabido deslindar el campo de la moral y de lo jurídico al incluir la práctica del bien, de lo bueno como un elemento del derecho. El término bueno debe interpretarse no como relativo a la bondad sino como ajustado a la ley, es decir a las reglas que el individuo debe observar para una correcta aplicación del derecho. Los juristas romanos separaron los preceptos éticos de las normas jurídicas, al expresar que no todo lo lícito es honesto, o sea que no todo lo que es legal o jurídico es moral.
Los romanos apreciaron el aspecto científico del Derecho, sus obras lo confirman. Ulpiano, al referirse a los jurisperitos, dice que profesan” el conocimiento de lo bueno y lo equitativo, separando lo justo de lo injusto, discerniendo lo lícito.
El jurisconsulto Ulpiano, define la jurisprudencia como el conocimiento de las cosas divinas y humanas, la ciencia de lo justo y de lo injusto. De esta definición se deduce que para los romanos la jurisprudencia suponía el conocimiento de lo justo y de lo injusto y que los primeros intérpretes del Derecho Romano fueron los Pontífices, quienes, tuvieron mucho tiempo el monopolio de la interpretación del derecho.
En las Institutas se encuentra la definición de la justicia dada por Ulpiano: “Justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo. Ulpiano se refiere a la justicia distributiva, que reconoce y acepta la desigualdad entre los humanos. El rigor igualitario conduciría fatalmente a la injusticia, como lo expresó Cicerón.
Con el concepto de Justicia está íntimamente relacionado el concepto de Equidad del cual no hay una definición en las Fuentes. Se trata para muchos de la aplicación de la justicia al caso concreto. Para otros, de la suavización de la misma justicia. Es ese sentimiento que lleva al hombre justo a considerar y a pesar una serie de matices en cada caso concreto para no chocar con la idea que expresara Cicerón del rigor igualitario. El derecho Justinianeo, influido por el concepto aristotélico y de la equidad Cristiana, transforma el significado de la equidad en el Derecho Romano en humanitas, la charitas, la benevolencia. Según lo expresa el autor Juan Iglesias al respecto: la equidad justinianea es esa alta justicia, de pura raíz ética, en cuyo nombre se ha de actuar con amor.
Los juristas romanos establecieron tres preceptos del derecho que sirven como fundamento de todos los deberes jurídicos del hombre, tanto en las relaciones individuales como sociales. Esta tria juris preacepta son:
Vivir Honestamente.- El concepto de lo honesto varía con los tiempos y las costumbres. Este precepto comprende las reglas imperativas que se vinculan con las buenas costumbres y el orden público y cuya violación trae consigo una sanción legal. De esta forma el derecho castiga el incesto, la el adulterio, la bigamia.
No dañar a otro.- Es el precepto que consagra el principio fundamental de la seguridad personal y entraña la prohibición legal de ofender o causar un perjuicio en la persona o los bienes de otro individuo. Por ello, la ley castiga al que hiere o injuria a un semejante o al que mata a un animal ajeno.
Dar a cada uno lo suyo.- Este precepto está recogido en el contenido de la justicia. Establece la defensa de la propiedad, pues equivale al deber de cumplir con las obligaciones contraídas, recibiendo cada quien lo que legítimamente le corresponde. La persona que ha vendido una cosa y que recibe el precio, está obligada a entregarla al comprador.
CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO ROMANO
El estudio de los caracteres del derecho romano, nos permite el examen, que se ha hecho de sus fuentes, durante todo su ciclo histórico.
En efecto:
a) Se observa en primer lugar que los romanos hasta cierto punto, no se dedicaron a codificar. Excepción hecha de la Ley de las XII Tablas, controvertida en su naturaleza, sólo precisamos en el siglo V dc, con el código de Teodosio, quien resolvió estimular los estudios de la ciencia del derecho, observó la profusión y diversidad de derechos y acciones y optó por la determinación de ordenarlos en fórmulas exactas. En su tiempo, como él mismo lo define, había la masa de las constituciones, los escritos de los jurisconsultos clásicos y el derecho canónico propio y vinculado al civil. Las normas para la composición del código están expuestas en la constitución del 2 de diciembre del 435 dc, donde ordenaba la realización de una compilación formada de dos partes: constituciones y doctrinas de los jurisconsultos clásicos. Comenta la doctrina, que no se sabe si JUSTINIANO hubiera podido lograr su compilación sin la obra presente de TEODOSIO que constituyó un aporte importante para la compilación, que un siglo después (s. VI), ordenaría JUSTINIANO; y que, verdaderamente, puede llamarse codificadora; no se codificaron en catorce siglos las fuentes del derecho; posiblemente, tal carencia se deba al escaso valor de las normas jurídicas sustantivas en forma de derecho escrito, por el contrario, las fuentes del derecho no escrito (costumbre y jurisprudencia) tuvieron una importancia relevante en tal sentido.
Este carácter lo tipifica la doctrina romana como el predominio del derecho no escrito.
b) Igualmente se demuestra con el estudio de las fuentes, que el derecho pretoriano y la jurisprudencia resolvieron los casos que no habían sido previstos por el derecho quiritario o civil, basado en la Ley de las XII Tablas, y solucionaron tales situaciones concediendo acciones procesales para dar protección jurídica a los hechos, de allí que se haya establecido que el derecho romano es un derecho de acciones. Este carácter se enuncia como la prioridad de la acción sobre el derecho subjetivo protegido (quien tiene el derecho subjetivo tiene la acción; es la teoría clásica de la acción (actual). La acción es el derecho de reclamar justicia cuando el derecho ha sido lesionado o ha existido despojo del mismo).
c) Asimismo hubo sencillez en el formalismo antiguo; así como también las soluciones que el derecho clásico emitía, a veces dificultosa por la persistencia de los romanos en mantener instituciones tradicionales que no respondían a las nuevas exigencias de la vida social (por eso nos encontramos con fuentes coetáneas como (derecho civil, derecho pretoriano, derecho de gentes). No obstante, la facilidad y sencillez aumentaba por el casuismo de los jurisconsultos; hubo ausencia de sistema, porque el derecho clásico crea sus reglas desde el punto de vista de la acción y no con relación al derecho subjetivo que protege dicha acción.
Este carácter se denomina la sencillez de las soluciones y ausencia de sistema.
d) El derecho romano, tiende a la diferencia de conceptos entre: el campo jurídico, el de los usos sociales y la moral. La Ley de las XII Tablas y la jurisprudencia, son ejemplos de tales distinciones; recordemos cómo se separó el ius del fas, el derecho público del privado, el honorario del civil.
Se titula este carácter, diferenciación de conceptos.
e) Por último, los romanos siempre estuvieron vinculados a su tradición; los usos y costumbres de sus antepasados se unen con los actuales; así procedían, evitando rompimientos bruscos en lo que pueda unir al presente con el pasado. Incluso en el campo jurídico en muy pocas ocasiones se deroga expresamente el derecho anterior, aun cuando se hiciere anacrónico; preferían crear reglas nuevas a su lado, ajustadas a la nueva realidad y dejar de aplicar las antiguas. De allí que esa reverencia por las tradiciones explica la subsistencia del derecho civil junto al derecho pretoriano, todo lo cual impidió que el derecho romano perdiese su carácter nacional evitando influencia de legislaciones extrañas, conservándose así la pureza del espíritu en su historia.
Tal carácter se llama la fuerza de la tradición y la pureza del espíritu.
En resumen, los caracteres del derecho romano son:
1) El predominio del derecho no escrito;
2) Prioridad de la acción sobre el derecho subjetivo protegido;
3) La sencillez de soluciones y ausencia de sistema;
4) Diferenciación de conceptos; y
5) La fuerza de la tradición y la pureza del espíritu romano, las cuales permiten explicar su propia naturaleza.
Además:
• La conexión con la realidad de las cosas; esto es, la naturalidad
• El concierto entre tradición y progreso
• La concreción, al prestar atención a cada caso real
• La simplicidad, reflejada en la no proliferación de figuras dentro de cada campo del Derecho Privado. Una figura puede servir a varios fines. Se procura que cada figura tenga claros y definidos linderos, evitando las mezcolanzas o interferencias
• Abundancia jurídica frente a la escasez legislativa. Las leyes de Derecho privado son escasas; salvo excepciones, la ley pública no se entromete en el ámbito del ius
• Posición privilegiada del derecho de familia frente a los restantes órdenes. El paterfamilias se erige como el gran protagonista del Derecho privado.
• Potenciación de los actualmente llamados derechos subjetivos, troncados en verdaderos poderes, como se pone de manifiesto en el dominium, la obligatio, la patria potestas, en la más antigua herencia
• Consagración de la libertas del hombre individual y la de la República: tanto se ampara la libertad del hombre como que la cosa pública no se vea atenazada por el poder despótico
• Persecución del bonum et aequum
• Casticismo. Lo nacional romano está patente en el conjunto del ordenamiento jurídico, imprimiendo su sello a las instituciones foráneas recibidas

FORMACION DEL DERECHO ROMANO
Al estudiar la historia externa de Roma, podemos distinguir tres períodos perfectamente determinados: la Monarquia , la República y el Imperio. A cada uno de estos tres péríodos corresponden como es natural, conceptos diferentes acerca del derecho, de la vida social, de la religión
MONARQUIA:
Roma fue fundada en la zona de la península itálica ocupada por los latinos, en la parte fronteriza de esta zona con los etruscos, a unos veinte kilómetros de la desembocadura del Tíber y en la orilla izquierda de éste. Los latinos no constituían un estado. El nucleo social, base y sede de los poderes del Estado, de la organización política, fue la ciudad. Después, aquellos estados- ciudades entre cuyos habitantes existían afinidades de raza, idioma y creencias religiosas, se asociaban formando ligas o confederaciones con fines militares, comerciales o simplemente religiosos.
Según los historiadores, los origenes de Roma no son perfectamente conocidos, se se enlazó su orígen con la guerra de Troya. Dice Indro Montanelli en su historia de Roma, que cuando los griegos de Menelao, Ulises y Aquiles conquistaron Troya, en el Asia Menor, uno de los pocos defensores que se salvó fue Eneas y su madre era la diosa Venus. Eneas se dio a recorrer el mundo al azar. Después desembarcó en Italia y llegó al Lacio donde se casó con la hija del Rey latino, que se llamaba Lavinia, fundó una ciudad a la que le dio el nombre de la esposa. Su hijo Ascanio fundó Alba Longa y fue la nueva capital. Luego de 200 años del arribo de Eneas, dos de sus descendientes Numitor y Amulio estaban aún en el trono del Lacio.
Un día Amulio manifestó a su hermano que gobernaría solo y asesinó a todos sus hijos excepción hecha de Rea Silvia, a quien para impedirles hijos que pudieran tomar venganza, la obligó a hacerse sacerdotisa de la diosa Vesta. Comenta la leyenda, que Rea Sila, en estado de gravidez del dios Marte, lo que fue de conocimiento de Amulio, éste, por tal hecho no la mató sino que esperó que diese a luz y nacieron dos gemelos, a quienes ordenó meterlos en una pequeña almadía que confió al río para que se los llevase, al filo de la corriente, hasta el mar y allí se ahogasen. El viento encalló la embarcación en la arena de la orilla. Los dos desamparados que lloraban llamaron la atención de una loba que acudio a amamantarlos. Por eso este animal se ha convertido en el símbolo de Roma, que fue fundada después por los dos gemelos. Se dice, que aquella loba no era un animal sino una mujer llamada Acca Laurentia, denominada loba a causa de su carácter. Los dos gemelos recibieron el nombre de Rómulo y Remo. Al conocer su historia volvieron a Alba Longa., organizaron una revolución, mataron a Amulio y entregaron el trono a Numitor. En lugar de esperar el reino que les hubiere edificado el abuelo, construyeron otro un poco más lejos y eligieron el sitio donde su almadía había encallado, en medio de las colinas entre las que discurre el Tíber fundando a Roma sobre el monte Palatino. En ese lugar discutieron el nombre para la ciudad y decidieron que triunfaba el que hubiese visto más pájaros, Rómulo sobre el Palatino vió doce siendo así Rómulo el primer rey. Remo violó los límites impuestos por Rómulo a la que iba a ser la Roma quadrata y éste lo mató afirmando que así morirían todos los que intentasen profanar las fronteras de la nueva ciudad. Todo esto , dice Indro Montanello en su historia de Roma, sucedió setecientos cincuenta y tres años antes de que Jesucristo naciese.
Comentan los tratadistas que es imposible determinar con absoluta certeza cuál ha sido el origen de Roma sin embargo dos cosas se pueden aceptar como históricas: El núcleo primitivo y principal que dio origen a la ciudad de Roma era de origen latino, en particular Albano, de Alba, y que el núcleo primitivo y principal de la ciudad se había establecido en la colina del Palatino.
Según la crítica historia contemporánea, los latinos, preocupados por el avance de los etruscos, quienes desde el norte de Italia se dirigían al sur, se establecieron desde los montes Albanos en la colina del Palatino. Los etruscos se ubicaron en el Capitolio, mientras otro pueblo, los sabinos, se estableció en el Quirinal. Es lógico pensar que estos tres pueblos tuviesen contacto entre ellos, muy probablemente hayan tenido guerras, pero de todos modos llegaron a unirse, formando así un solo pueblo: el romano, que resultó formado de tres tribus. Los Ramneses (los latinos ), los Titienses, (sabinos) Y los Lúceres (etruscos).
Rómulo dividió el pueblo en tres tribus y treinta curias; estableció la distinción social entre patricios y plebeyos; creó un Senado de cien patricios y comenzó la expansión por conquista.
En los orígenes de Roma, como en los de cualquier pueblo, no existieron normas jurídicas escritas. El comportamiento tradicional, en cada caso, regulaba la conducta humana.
En esta época, no puede hablarse de un derecho escrito, el uso y las costumbres regulan las relaciones jurídicas de la actividad de los hombres en su vida de relación.
El derecho nacía de las necesidades que surgían en el pueblo romano consagradas por la costumbre (Mos majorum, conjunto de usos y costumbres de los primitivos habitantes de la ciudad que se han ido transmitiendo de generación en generación). Pomponio afirma la existencia de leyes llamadas curiadas, atribuidas a Rómulo y sus sucesores y que fueron seleccionadas por un pontífice llamado Sixto Papirio.
Interesa describir la constitución política-social de esta Roma primitiva.
La población romana estaba dividida en tres tribus étnicas de origen latina, sabina y etrusca, correspondiendo a las antiguas tribus de cuya unión había surgido la ciudad. Cada tribu comprendía diez curias, cada una de las cuales contenía diez gentes (gens). La Curía es una institución resultante de la organización política de Roma en esos tiempos primitivos y que son particiones de la población, que se radicaban en lugares determinados y eran presididas por un curio, mientras el conjunto de las curias era presidido por un curio maximus.
La Gens fue la organización social, que precedió en Roma la constitución del estado-ciudad. La gens podría definirse como un conjunto de familias que descendían o creían descender de un antepasado común vinculadas por un parentesco más o menos lejano, que tenían sus divinidades, sus costumbres y su territorio.
La gens constituye una asociación política y económica; cada gen tenía su propia divinidad protectora, sus costumbres particulares, vigilando la gens para que estos mores sean respetados pudiendo excluir del grupo mediante la notae gentiliciae a quien contraviniere dichas normas. Todos los componentes de una misma gen tienen sepultura común El interés económico es comun a toda la gens, determinado por la permanencia en un mismo territorio que la gens cultiva en común. Cada gens tuvo un jefe que mandaba sobre los demás miembros, y el cual gobierna la familia tanto en el orden político-social como en el religioso.
Las familias que formaban la gens son organismos más reducidos, pero de naturaleza semejante. Ambas son instituciones fundadas con miras del orden y la defensa de los grupos primitivos, de donde proviene su carácter político y económico. Podemos decir que lo que distingue a los dos grupos, gens y familia, no es propiamente su función sino su extensión. En Roma, el vínculo que fundamenta y organiza la familia no es únicamente el de sangre pues la familia comprende además del padre, de la madre y de los hijos, a los nietos nacidos en la familia, a los adoptados, a los prisioneros por deudas, a los prisioneros de guerra, a los hijos de éstos, a los clientes (que estaban constituidos por huéspedes pobres, por individuos expulsados de otras gens, por esclavos libertados, por extranjeros vencidos, los cuales piden y obtienen protección por parte del grupo), a los animales, al fundo y por último a los dioses tutelares y protectores del hogar. Todas estas personas se encuentran sometidas a la autoridad de un jefe (pater -familia).
El pater familia era sacerdote, juez y rey dentro de su propia familia. Como sacerdote tenía a su cargo el culto al lar familiar (espíritu que cuida a la familia ). La autoridad del padre (patria potestad) es absoluta,. Tiene derecho de vida y muerte sobre las personas que están sometidas a él. Este poder lo ejercita sobre todo el grupo de personas que constituye la familia, esposa, hijos, esclavos, clientes,campo familiar. El pater familia es el único sui-juris, o sea, el único que no está sometido a la potestad de otro, mientras que los demás están en estrecha relación de dependencia con respecto a él, de la que no podrán salir sino con la muerte.
La gens era un cuerpo jurídico perfectamente organizado reinando entre sus miembros un espíritu de solidaridad y de asistencia mutua..Se llega a ser gentil o miembro de la gens, de la misma manera como se llega a ser miembro de un Estado, es decir, por nacimiento de padre gentil o por agregación directa de la gens, mediante el voto de los gentiles. La gens sobrevivió en la época antigua, aun cuando su organización se debilitaba cada vez más, sobre todo porque las familias que las formaban se iban poniendo en contaco directo con la ciudad , conjuntamente con las nuevas familias plebeyas que no estaban organizadas en gens. La ciudad fue así , poco a poco minando los cimientos de la gens sustituyéndola en las funciones de orden y defensa correspondientes al Estado. La familia, en cambio no corrió la misma suerte, no sufrió la absorción que experimentó la gens por la ciudad. Esta supervivencia de la familia con su primitivo carácter político perdura durante varios siglos y lentamente la autoridad severa y suprema del pater familias va siendo remplazada por el derecho y la autoridad del Estado.
La sociedad romana estaba jerarquizada a partir de los patricios hasta los esclavos, que eran considerados como cosas. Los patricios son los descendientes de las familias originarias de los fundadores de la ciudad; esta era la clase privilegiada y solo ellos intervienen en el gobierno y dirigen el culto, conservando por un lapso de tiempo considerable para sí los derechos políticos y privados tales como la facultad de votar, el derecho de ocupar los cargos públicos, el derecho de posesión sobre las tierras conquistadas, el derecho al nombre, el derecho de contraer matrimonio y el derecho a contratar.
Con el tiempo aparece un nuevo estrato social, la plebe; en un principio y durante una larga época, les estuvieron vedadas las funciones públicas, labradores de los campos, industriales y comerciantes de la ciudad; estaban excluidos del culto público, de las magistraturas y del senado. Su diosa principal Diana, tenía su templo fuera de la ciudad en el monte Aventino. Han concurrido a formar la plebe las poblaciones sometidas por los fundadores de la ciudad, clientes que habían salido de la gens a la cual pertenecían; poblaciones cercanas a Roma, que llegaban a la ciudad para dedicarse a trabajos humildes, en especial la artesanía, extranjeros vencidos por Roma.
Los plebeyos tenían solo el ius commercii, y no gozaban de los otros derechos, en particular el ius connubii ni el ius honorum.
La existencia en la sociedad romana de dos clases de hombres, privilegiados unos y desamparados otros, necesariamente debía originar un conflicto social con intensas proyecciones sobre el derecho. La plebe siguió aumentando progresivamente y el equilibrio social estaba amenazado desde el momento en que esta clase adquirió conciencia de su poder dentro del Estado. Se atribuye a la plebe, heterogénea y confusa, el influjo renovador que introdujo een el derecho romano el elmento universal frente al sentido particular, formalista y rígido del primitivo derecho civil.
Es importante también destacar el régimen político de Roma antigua el cual se compone de tres órganos: el rey, el Senado y los comicios.
El rey primitivo era el jefe único y vitalicio de la comunidad, es deignado no por elección ni por herencia, sino por su sucesor inmediato. A pesar de que detenta el mando supremo,esta monarquía adquiere un carácter democrático considerando el poder real limitado por el senado y los comicios. El rey proyecta las leyes que luego serán votadas en los comicios; así mismo está a su cargo la administración económica financiera . En el ambito religioso era el sumo sacerdote de la comunidad e intérprete de la voluntad de los dioses contando con auxiliares .En lo militar era el jefe y comandante del ejército . En cuanto al aspecto judicial, el rey tenía la iniciativa de la represión penal y la facultad de regular la defensa privada; conoce como juez en todo proceso, sea de carácter civil o criminal.-
En cuanto a los comicios, el pueblo ejercitaba sus derechos en los comicios los cuales se distinguian en dos categorías: Curiados y Calados. Los Curiados, de carácter civil, eran asambleas formadas por los integrantes de las treinta curías en que se dividieron las tres tribus que dieron origen a Roma. Las curias eran presididas por un curio. Entre sus funciones se encuentran el de ejercer facultades legislativas, o sea que votan las leyes a propuesta del rey o de algunos de sus miembros; dichas leyes deben luego ser convalidadas por el senado . Los Calados eran de carácter religioso tenían competencia para el otorgamiento de testamento o sea , la designación que hace el pater familia ante las curias de la persona que lo habrá de suceder.
El Senado constituye el tercer órgano y era el cuerpo consultivo del monarca, tanto en los asuntos religiosos como en los de carácter político e internacionales, que afectaban la independencia del Estado.El senado era la asamblea de los ancianos patricios que asesoraban al rey. Por su respetabilidad se le atribuyó la confirmación de las leyes votadas en los comicios o asambleas populares e igualmente se le confió el poder supremo en caso de morir el rey sin haber nombrado sucesor.
Se atribuye al Rey Servio Tulio, penultimo de los monarcas, importantes reformas políticas, administrativas, militares y financieras. Servio Tulio, inspirado en la legislación de Solón, rompió definitivamente con la vieja organización gentilicia y asentó sobre nuevas bases la constitución del Estado.
A mediados del siglo V a. C. Roma estaba empeñada en establecer la supremacía sobre la confederación latina. Las guerras traían consigo un gasto siempre creciente de hombres y de dinero que el patriciado no estaba en condicioones de sufragar. Fue entonces necesario pensar en la plebe como elemento para integrar los efectivos del ejército debilitado y fortalecer el tesoro del Estado. En el orden interno iban agravándose cada vez más las relaciones entre el rey y los patricios y esto hizo a áquel buscar apoyo en la clase plebeya. La antigua división de las tribus como reunión de gentes fue abolida. En su lugar, procede Servio Tulio a establecer comicios por centurias y por tribus llamadas territoriales. Comenzó por dividir la sociedad romana en clases de acuerdo con la fortuna y sin tomar en cuenta el origen de los ciudadanos. Para ello fue necesario practicar antes un censo que determinaba el número de los ciudadanos y permitía establecer su fortuna.
Esta división financiera y militar sirvió para organizar los impuestos y prestaciones personales. Se estableció un tributo de acuerdo con la fortuna de cada ciudadano. Los soldados cobraban al contribuyente y en caso de no ser pagados procedían a ejectar los bienes de éstos.
Los romanos empiezan a tener el concepto de derecho de propiedad en este período
el cual se ejrece sobre una cosa corpórea o tangible. La posesión de la tierra y su cultivo era fundamental en la economía romana. Esos cultivos eran en común y la propiedad colectiva, pero rápidamentese pasó en Roma a la propiedad privada, coexistiendo con la propiedad del Estado sobre el ager publicus ( tierra pública). La historia habla de distribuciones de tierra por Rómulo, estos repartos conllevaron grandes extensiones de tierra en manos de patricios. El latifundismo fue causa de luchas sociales, y para cultivar esas tierras utilizaban a los clientes y esclavos, a los cuales se les cedía en precario, es decir, que podían revocar su concesión cuando lo quisieren, lo que produjo la necesidad de amparar al precarista mediante el interdictum de precarium. El estado romano satisfacía sus necesidades mediante el pago de un canon que producía el cultivo de la tierra.
Durante la conquista de los pueblos itálicos Roma impuso a los vencidos la obligación de que sus territorios pasaran a ser propiedad del Estado romano o ager públicus. A las tierras se les confirió un destino distinto, conforme a su naturaleza y se diferenciaron en tierras cultivadas y tierras incultas. El Estado permitió a los ciudadanos tomar esas tierras libremente, a fin de cultivarlas, pero por ello, le obligaban a pagar un tributo; el ocupante en este caso tenía la posesión pero no la propiedad y se le daba el nombre de poseedor.